Las razones detrás de las tensiones diplomáticas con Qatar

Otra mirada a una complicada zona del mundo, en la que no todo tiene que ver con religión

POR JUAN SEBASTIÁN BRIZNEDA HENAO | 13 Jun de 2017


El Consejo de Cooperación para Estados Árabes del Golfo (CCG), integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, fue creado en 1981 para proteger a sus integrantes de lo que ellos consideraban como una amenaza: la instauración de un régimen islámico de corte chií, luego de la Revolución Islámica en Irán. Más allá de fomentar una integración económica, la idea también se basó en formar una alianza política en los asuntos de la región. Hoy, se está quebrando y Qatar está quedando relegado.

La razón que justifica Arabia Saudita, cabeza del CCG, se basa en argumentar que Qatar está apoyando el terrorismo en distintos países de la región como son Palestina, Siria o Irak. En ese sentido, para la aerolínea qatarí “Qatar Airways” se cerró el espacio aéreo de sus países vecinos; se le bloquearon las exportaciones de productos de aluminio, una de las más importantes para Doha; y en casi todos los países del Golfo (más Egipto y Jordania) se cancelaron las licencias para su cadena periodística más importante: Al-Jazeera. Inclusive ya se habla de la posible cancelación de Qatar como sede de la Copa Mundial de La FIFA 2022.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump publicó en su cuenta de Twitter, que tal vez después de estas medidas, el terrorismo por fin iba a terminar; justo una semana después de que visitó Riad para hablar con la monarquía saudí. Por su lado, Alemania y Kuwait intentan buscar una mediación entre las partes, y Turquía intenta hacer un fast-track de una medida en el senado que comenzó en enero de 2017, para permitir llevar a cabo un despliegue de tropas en Qatar. Irán, observa la situación y dice que lo necesario es dialogar.

Los portavoces oficiales de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, se remiten a dar como explicación a las tensiones recientes el “apoyo al terrorismo” por parte de Doha. Esto se relega al conflicto sirio y palestino, en cierta medida, en donde Qatar apoya y patrocina grupos afines a la Hermandad Musulmana, una organización creada en tierras egipcias en 1928 por Hasan Al-Banna. Esta fue perseguida e ilegalizada en Egipto durante décadas; lideró la creación del grupo de resistencia islámica, Hamas en la Franja de Gaza en Palestina; y una vez se derroca al dictador Hosni Mubarak en el 2011, su candidato, Mohammed Morsi, gana las elecciones presidenciales en el país; este luego sufrió un Golpe de Estado que ubicó a el militar Al-Sisi, gran aliado de Riad.

Hoy su ideología se ha propagado a varios focos de Oriente Medio como Siria, donde hay grupos armados de resistencia al gobierno de Bashar Al Assad que están siendo apoyados por Doha. La tensión se genera a partir de 2015, donde se cataloga a la Hermandad Musulmana como una organización terrorista por parte de Arabia Saudita, Estados Unidos y Europa. A priori la guerra en Siria estalló, Hamas tenía oficinas en Damasco, pero con el inicio del conflicto, Doha los acoge en su territorio. Hoy los acusan de patrocinar el terrorismo.

El conflicto palestino-israelí, que pasa en nivel primario o secundario en todos los asuntos de la región, termina por jugar un papel importante puesto que su división territorial (gracias a la ocupación de Israel a Palestina) entre la Franja de Gaza al suroccidente y Cisjordania al nororiente, no es solo geográfica sino también política. Por un lado, en el norte el gobierno es la Autoridad Nacional Palestina (entidad que sale de los acuerdos de Oslo del 93) y al sur gobierna Hamas.

Hay una lógica para la comunidad internacional donde en un lado existe un gobierno palestino con el que se puede dialogar y negociar, y por el otro está el grupo terrorista, por el cual hoy Qatar está siendo castigado a tal punto, que se le han cerrado la puerta de las importaciones de los países del CCG. Cabe destacar que Doha importa entre el 60 u 80% de su comida de países vecinos como Arabia Saudita y Emiratos Árabes.

Estas tensiones entonces terminan por sacar a flote preguntas que buscan obtener una verdadera respuesta detrás de las tensiones actuales entre Qatar y el resto de los países del Golfo. Si Estados Unidos tiene la base más grande en Oriente Medio a 32 km de la capital qatarí, con 11 mil hombres y 172 aviones, ¿cómo pudo terminar “apoyando el terrorismo en las propias narices de El Pentágono?”

No hay que olvidar tampoco que la producción petrolera de Qatar es de 1.532 millones de barriles al día, ubicándose como el 17 productor del mundo, quitándole de alguna u otra manera el monopolio petrolero del golfo a Arabia Saudita. Esta crisis diplomática hizo que aumentara el precio del barril del petróleo y sin ninguna duda hay Estados beneficiándose detrás de esta dinámica económica.

La política exterior saudí en su gran mayoría se ha concentrado en cómo mover sus fichas geopolíticas para repeler la amenaza que para ellos representa Irán. Así que de cierta manera, sus agresivas medidas en contra de Qatar dejan la incógnita de si Doha y Teherán cooperan en algunos campos políticos, económicos e inclusive militares. El reino saudí ha acusado tangencialmente al emir de Qatar de apoyar al grupo rebelde que se tomó la capital yemení en el 2015.

Cuesta definir a ciencia exacta las razones puntuales detrás de las tensiones diplomáticas que se han transformado en acciones tangibles como recortar espacio aéreo y truncar las importaciones qataríes provenientes de los países del Golfo, o inclusive expulsar diplomáticos de los países que acusan a Qatar de apoyar el terrorismo, o de cerrar las oficinas de una cadena periodística como Al Jazeera que es crítica con las monarquías del Golfo.

Las supuestas condiciones que le dio el CCG a Qatar para solventar la crisis, fue de expulsar a todo miembro de Hamas de territorio qatarí, dejando dudas sobre en dónde queda la causa palestina en la región. Sin lugar a dudas, esta situación nos da pistas de que Oriente Medio no solo es una cuestión de religión, ya que Qatar y Arabia Saudita profesan la misma rama del islam y aun así se generó entre éstos una de las crisis diplomáticas más graves de los últimos tiempos.


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