Star Wars: Los últimos Jedi

Rian Johnson convierte la segunda cinta de la trilogía nueva en El imperio contraataca de una nueva generación

POR PETER TRAVERS | 15 Dec de 2017


Esta reseña es una zona sin spoilers, así que vayamos al grano: Los últimos Jedi –el Episodio VIII de la saga de Star Wars – es simplemente estupendo, un volcán de ideas creativas en erupción. El guionista y director Rian Johnson, conocido por cintas como Looper: asesinos del futuro y Brick, entra al cine épico como un experto. El universo de Star Wars es la caja de juguetes que cualquier fanático quisiera tener, y Johnson se asegura de que la película esté repleta de sorpresas divertidas, aventuras increíbles e impresionantes revelaciones que dejarán tu cabeza dando vueltas. Incluso los que están llenos de dudas, quienes todavía piensan en la desastrosa trilogía de las precuelas hechas por George Lucas, gritarán como unos Wookies, “¡Mierda!”.

¿Quieres duelos con sables de luz, combates entre naves espaciales, criaturas exóticas (¡esos animales de hielo!), linajes familiares cruzándose (la pregunta “¿Quién es tu padre?” sale muchas veces), efectos especiales y detalles importantes (que realmente no lo son)? Lo tiene todo. Pero Johnson lo lleva un nivel más arriba, paseándonos por tantas trampas y callejones oscuros que no podemos diferenciar la luz del lado oscuro. Los héroes mueren y lo villanos crecen… y luego pasa lo contrario. En ese punto, la película se llena de emociones mientras los personajes caminan por la cuerda floja.

La historia continúa donde el director J.J. Abrams dejó El despertar de la fuerza en 2015. La Resistencia, liderada por la Princesa Leia (Carrie Fisher) –quien ahora es una general –, está luchando contra la Primera Orden, liderada por el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis grabado con la mejor captura de movimiento). Por su parte, Rey (Daisy Ridley), militante de la Resistencia, ha viajado a la lejana isla de Ahch-To, donde está el primer templo de la Orden Jedi. El objetivo: encontrar al desaparecido maestro Jedi Luke Skywalker (Mark Hamill), llevarlo para salvar la galaxia y arreglarle la cabeza a su sobrino. Ese es Ben Solo, mejor conocido como Kylo Ren (Adam Driver), que la vez pasada asesinó a su padre y no deja de preocupar a su mamá Leia.

Justo cuando crees que sabes a donde se dirige la película, Johnson destruye lo que estás pensando. Regresan viejos amigos, incluyendo a R2-D2, C-3PO y el inmortal Chewbacca. El exstormtrooper Finn (John Boyega), orgulloso de ser considerado una “basura rebelde”, se une a la novata Rose (Kelly Marie Tran), una mecánica que tiene la habilidad de planear un gran rescate para la Resistencia. Benicio del Toro es el alma de la fiesta, actuando como un ladrón y descifrador de códigos en el que nadie puede confiar. El piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) tiene problemas como la vicealmirante Holdo (Laura Dern), la autócrata que asume el mando cuando Leia es herida. Los últimos Jedi es la triste despedida de Fisher, quien murió hace un año y cuya actuación, profundamente emotiva y llena de humor fino, muestra una vez más que es irremplazable.

Está bien, también hay cosas que no salieron bien. Simplemente es demasiado larga (dos horas y 36 minutos) y a veces tiene demasiada información. La pantalla está tan llena de personajes e incidentes que puede que necesites tomar nota para entender todo lo que pasa. Pero la forma en la que Johnson, que dirigirá otras cintas de Star Wars con nuevos personajes, equilibra la acción y las emociones, te mantiene en el juego. Los actores son maravillosos en los roles grandes y pequeños. Ridley y Driver la sacan del estadio como Rey y Ren, dos personajes que son atraídos por una Fuerza que ninguno entiende.

De todas formas, Los últimos Jedi pertenece a Hamill en una actuación que llega hasta el núcleo de lo que Star Wars significa para una generación de soñadores que miran al cielo. En los 40 años que han pasado desde que el actor interpretó por primera vez a Luke Skywalker, lo hemos visto pasar de ser un joven inmaduro a ser un maestro Jedi. Pero es aquí donde Hamill hace la interpretación de su vida, rompiéndola en cada matiz de un rol icónico y devolviéndonos la inversión emocional que hicimos en él. Hay personas, lugares y cosas de las que tendrás que despedirte en el Episodio VIII, incluso mezclando risas con lágrimas. No te preocupes. Estás en las manos de Johnson, que se asegura que dejarás la sala de cine sintiéndote eufórico. La mitad de la trilogía actual, Los últimos Jedi, está entre las mejores de Star Wars (incluso con el punto más alto que es El imperio contraataca) al señalarle la dirección a la siguiente generación de skywalkers y, con emoción, una nueva esperanza.


Deja tu opinión sobre el articulo: