ÚLTIMA PALABRA

Esteban Mateus nos habla de su formación artística, su relación con Andrea Echeverri y sus planes de fin de semana

POR JUAN FERNANDO RAMÍREZ | 08 Nov de 2016

<p>Ilustración por <b>Luis Villa H.</b></p>

Ilustración por Luis Villa H.


¿Qué motivó tus planes de mudarte a México?

Es una ciudad que se ha convertido en un segundo hogar. Tengo una base sólida de seguidores con los que me he podido conectar de manera muy profunda. Es un país musicalmente muy rico y tienen una escena muy madura de pop alternativo. Tengo varios amigos como Natalia Lafourcade, Ximena Sariñana, Caloncho… también hay una gran mezcla de personas de otros países de Latinoamérica que viven allá. Es una capital cultural y musical [aclara que en todo caso estará viviendo entre México y Colombia].

¿Cuál es tu cualidad más bogotana?

Soy muy de estar en mi casa y con mi familia. La comida, como un buen ajiaco santafereño, me encanta. También creo que Bogotá es un lugar de encuentros y mucha diversidad. La misma ciudad le enseña a uno un poco a abrir la cabeza y eso me ha llevado a experimentar a nivel musical.

¿Qué te gusta hacer cuando no estás de gira?

Me encanta salir al campo. Voy mucho a Boyacá, allá tengo mis perros y un caballo. Soy muy amiguero y este fin de semana será el primero que tengo libre en muchos meses; voy a aprovechar para estar con grandes amigos y amigas de la vida, de la época del colegio. Quiero también aprovechar para estar con mi abuela que es una persona que adoro con el alma.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?

Varios. Mi abuela decía: “Ríete de la vida y la vida se reirá contigo”. En mi proceso musical, que ha sido como una montaña rusa, he aprendido a disfrutar cada momento.

¿Has podido conocer a alguien que consideres un héroe?

Aunque suene muy chistoso porque es alguien que ya es cercano, pero Andrea Echeverri ha sido un gran referente para mí. Ha sido una especie de madrina musical. Cuando hicimos la colaboración de Aquí estoy yo, fue un sueño hecho realidad.

¿Qué te ha inspirado de ella?

Que no sigue la corriente y es muy fiel a su forma de pensar. Por más de que parezca ya una frase de cajón, no es algo tan sencillo. Siempre he respetado eso de ella y de Aterciopelados. Ambos somos artistas plásticos y por eso hemos tenido en cuenta otros lados de la música. También a expresar las letras de manera muy sincera en el escenario.

¿Cómo ha influido en tu carrera tu formación en artes plásticas?

Para mí la música siempre estuvo ha estado aquí, pero fue estudiando arte cuando decidí tener un proyecto musical. En ese momento mi hermano estaba estudiando música y terminamos haciendo muchos ejercicios juntos. Así volví a componer canciones, que era algo que hacía desde pequeño.

Yo dejé un poco el tema de la música porque tenía miedo de estar parado en un escenario. Después decidí juntar las cosas y así nació Esteman, que era un álter ego, un personaje que junta muchos “manes” o personalidades. En un principio era un proyecto artístico que se transformó en un proyecto musical; siempre he mezclado diferentes artes.

¿Si no te hubieras dedicado a ninguno de esos campos artísticos, qué profesión tendrías?

La verdad no me veo dedicado a ningún otro campo. De pronto me hubiera gustado ser arquitecto, que es algo similar finalmente [se ríe]. Pero jamás hubiera querido ser doctor ni abogado, mucho menos político (aunque termino haciéndolo un poco con mi música). Ni administrador de empresas. No me veo sentado en una oficina ni de riesgo.

¿Cuál ha sido tu compra más indulgente?

Soy un poco comprador compulsivo. Una vez compré una chaqueta de cuero usada que parecía ya para botar a la caneca, con huecos y todo. Carísima. Fue cuando vivía en París.

¿Cuál es el libro que más te ha marcado?

He tenido varias joyas que me marcaron desde hace mucho tiempo como Cien años de soledad. Desde la época del colegio me gustó mucho El guardián entre el centeno.

¿Por qué?

Fue justo en un momento en el que no me aguantaba más el colegio y estaba en una actitud un poco rebelde. Quería aislarme de todas las cosas que me incomodaban. Me pareció muy cinematográfico, además, y en esa época quería estudiar cine y ser director.


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