Apocalyptica abrirá las puertas del infierno

ROLLING STONE habló con Perttu Kivilaakso, de Apocalyptica, sobre su show en Colombia, el poder del metal en la región escandinava, la ópera, la música clásica y sobre los instrumentos que la banda utiliza en vivo.


POR RICARDO DURÁN | 05 Sep de 2017

Perttu Kivilaakso, de Apocalyptica (Imagen tomada de las redes sociales de la banda)


El próximo 19 de noviembre Apocalyptica tocará en Bogotá para celebrar dos décadas de su inolvidable Plays Metallica by Four Cellos, el disco que les abrió las puertas en todo el mundo. Este show será la antesala del Festival del Diablo, la más grande fiesta del metal en nuestro país.

El festival tendrá en su cartel a gigantes históricos como Sodom, Accept, Exodus y Samael. Además estarán bandas como Witchery, Terrorizer y Merauder.

ROLLING STONE habló con Perttu Kivilaakso sobre lo que podemos esperar de este show, y sobre sus recuerdos del espectacular concierto que Apocalyptica ofreció en Rock al Parque en 2005, cuando el Simón Bolívar repleto se enloqueció y coreó mientras los finlandeses desplegaban todo su poderío. Esta fue la conversación:

Quisiéramos conocer tu punto de vista con respecto a lo siguiente, ¿por qué la música pesada es tan popular en países como Finlandia, Noruega y Suecia? ¿Qué nos puedes decir sobre eso?

Esa es una pregunta interesante porque yo creo que ninguno de nosotros sabe la respuesta (risas). Creo que es fácil hablar un poco sobre Suecia, porque tiene muchas raíces en la música pop, pero ahora es muy grande con el metal. Igual que Noruega, siempre lo ha sido. Yo diría que Finlandia ha sido excelente para las más grandes y locas ideas, con bandas que son muy auténticas. Tal vez sea la naturaleza o nuestra mentalidad… nadie lo sabe realmente. Creo que una cosa que une a los escandinavos es que sentimos con mucha fuerza y queremos tener emociones fuertes. Por supuesto, la música metal es algo que te da sentimientos poderosos. Esa es una de las razones. Y la explicación de por qué hay tantas bandas nuevas y músicos buenos, es que la gente de este territorio es muy ambiciosa y nunca se rinde. Ellos quieren aprender a tocar. En Finlandia esos chicos van a su sótano y no salen hasta que aprenden a tocar. Son increíbles músicos y tienen esa mentalidad incansable. Quieres aprender, quieres ser el mejor o algo cercano a eso. Esa tal vez es la razón por la que hay tantas cosas buenas saliendo.

¿Cómo describirías los vínculos que tiene el metal con la música clásica?

Creo que lo que más une toda esta música, en especial la heavy y la clásica, es que crea un mundo musical muy fuerte en ti. Mucha imaginación. Tienes que concentrarte para sumergirte en ese mundo, tienes sentimientos muy fuertes. Esos elementos se pueden escuchar y experimentar igual en la soft classical music. Puede ser igual de brutal al heavy metal más duro, creo que ese es un vínculo muy perverso. Estoy muy feliz de que en Apocalyptica podamos estar en los dos mundos e intentar juntarlos a nuestra manera.

¿Apocalyptica está trabajando en nuevo material?

Por el momento no; estamos ocupados de gira con este aniversario. Lo gracioso es que se suponía que haríamos solo dos o tres semanas en Europa, pero como todos parecían estar emocionados con este viaje nostálgico tuvimos que llevar la producción por todo el mundo. De hecho, llevamos de gira dos años, pero es bueno porque podemos ir a Norte América, a Suramérica, a Colombia, a todos esos lugares. A Asia iremos el próximo año, y es un sentimiento increíble que podamos celebrar el hecho de que hemos podido tocar el chelo en el rock. Hemos vivido de esto por 20 años, eso es increíble. Siento que ha sido grandioso regresar a nuestro pasado, la manera como empezamos. El público ama este concepto. Quisiera regresar otra vez a Colombia porque el público es increíble. Estaban listos para el show antes de que siquiera empezáramos, es increíble poder compartir ese sentimiento en el escenario.

Ustedes tocaron en Colombia en 2005, ¿qué recuerdas de ese concierto?

El público, y fue algo que nunca hemos experimentado antes. Lugares como México, Colombia, Brasil, son muy apasionados y fuertes, muy ruidosos y sudorosos (risas). Es increíble. Venimos de otra parte del mundo, y básicamente somos muy diferentes por nuestra mentalidad, pero cuando vamos al escenario y vivimos todo lo que la gente está haciendo, estamos ahí por la misma razón y eso es lo más hermoso de la música. Que une a la gente y la hace sentir cosas similares. Emocionalmente somos iguales. Gústenos lo que nos guste.

¿Qué nos puedes contar de la producción de este concierto de aniversario?

La primera parte del show es tocar el primer álbum de principio a fin. Con cuatro chelos, sin batería, y tocamos el álbum como fue grabado. Pero luego, para la segunda mitad invitamos a Mikko, nuestro baterista, y tocamos el resto de la noche solo temas de Metallica porque no queríamos mezclar este concepto. También presentamos algunas canciones que nunca grabamos como Orion o Battery, más algunas sorpresas. Ha sido fantástico sentir que los fans del heavy metal conocen esas canciones porque son icónicas y la gente se sabe las letras y los solos de guitarra. Llegar a imitarlas con los chelos, la combinación es increíble, tocar esos solos rápidos y locos de Kirk Hammett es raro, pero creo que por eso la gente se entusiasma tanto con la banda. Creo que hacemos lo imposible posible, en el sentido en que nadie espera que los chelos, que son instrumentos de música clásica, suenen tan brutal. Esa es la idea principal, que la gente vaya a los conciertos a entretenerse con esa música que le resulta familiar, pero con un toque extraño y curioso.

Siempre he querido saber ¿qué tipo de chelos usas en tus conciertos?, ¿usan esos chelos antiguos del Siglo XVII o tocan otros?

Para Apocalyptica en vivo usamos chelos modernos, chelos chinos hechos a mano, pero no son muy costosos porque a veces se rompen en el escenario. Es muy salvaje y los chelos son muy sensibles. El clima en el escenario es muy caliente, húmedo y sudoroso. O puede ser muy seco si estamos en un festival a la luz del sol, entonces es un reto. En el estudio usamos instrumentos más viejos, pero lo mejor es dejar esos en casa (risas). Pero estos chelos de China son aproximadamente de 3,000 dólares, y son apropiados para tocar lo suficientemente bien para música pesada.

¿Qué nos puedes contar sobre Indigo, la ópera que escribiste junto a Eicca Toppinen, tu compañero en Apocalyptica?

Ese fue proyecto que me encantó. He sido un gran fan de la ópera por toda mi vida. Fue como un sueño hecho realidad, porque pudimos componer nuestra propia ópera para nuestro propio escenario en Finlandia. Fue muy exitosa, y todas las boletas de los ocho shows se vendieron. Fue increíble componer música para una historia. Era diferente a lo que he hecho en Apocalyptica, porque ahí no tenemos que seguir nada. En cambio en la ópera teníamos que seguir una historia. Teníamos que escuchar cuáles son las emociones de los personajes. Fue muy emocionante escuchar la historia a través de la música, me gustaría volverlo a hacer para películas o para óperas. Definitivamente, aprendí más sobre cómo componer música.

Debe existir mucha relación entre escribir una ópera y escribir para un videojuego.

Creo que sí, porque las emociones son similares. Hay una historia con personajes, y te tienes que adaptar a eso a la hora de escribir música; es básicamente lo mismo. La música instrumental está llena de historias, por eso también me parece emocionante componer música instrumental para una banda de rock, porque puede liberar tu imaginación. También es una gran oportunidad para el público, porque puede escuchar la música y averiguar qué es lo que intenta contar. Por ejemplo, en nuestro último álbum (Shadowmaker, 2015) había unas canciones que eran muy teatrales, como Till Death Do Us Part porque tenía la historia de un hombre y una mujer y cómo superan todo. En ese sentido, puede haber historias en la música que no tiene letras.

¿Qué te gusta de la ópera?

Creo que las emociones son únicas, encuentras mucha belleza en la música cuando te relacionas con la historia. No me gustan las óperas felices, me gustan esas en las que todos mueren, tienen que ser miserables (risas). Piensas en los personajes y sientes su dolor y tristeza en las historias. Usualmente, se enferman o los matan, pero yo creo que es una experiencia única ir a una ópera, de todos modos debo confesar que no me gustan las que son felices. En ese sentido, me gustan las cosas melancólicas en el metal y en la música clásica.

Cuando estás de gira, ¿escuchas metal y ópera?

Casi siempre. Después de Indigo no he estado escuchando mucha ópera y tampoco mucho metal. Este año he escuchado más bien soundtracks de juegos como Assasins Creed, y ese tipo de cosas. Son muy interesantes porque quiero aprender un poco más de ese mundo. Me gustaría ser mejor al escribir bandas sonoras y música para este tipo de propósitos. Creo que en los videojuegos hay música fantástica, como en World of Warcraft y todos esos. Es increíble.


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