Café Tacvba habla de 27 años de experimentación rockera

Los miembros de la innovadora banda mexicana repasan los primeros años del rock en español y discuten sobre su papel como embajadores musicales


POR ISABELA RAYGOZA | 08 May de 2017

El nuevo disco de Café Tacvba, Jei Beibi, saldrá este viernes cinco de mayo.


Así como Estados Unidos tiene a Red Hot Chili Peppers y el Reino Unido a Radiohead, México tiene a Café Tacvba, una banda que se reinventa con cada álbum. Por más de un cuarto de siglo, el cuarteto compuesto por Rubén Albarrán, Joselo Rangel, Quique Rangel y Emmanuel del Real, han definido el innovador sonido de la música alternativa latinoamericana.

La banda se formó en los suburbios de Ciudad de México a finales de los años ochenta cuando el rock en español estaba en el punto más alto de su explosión, un movimiento que llevaría a las bandas de rock a fusionar su música con los sonidos folclóricos. “Era un momento muy bonito para la música mexicana”, recuerda Albarrán, el líder de la agrupación. “Todas [las bandas de la escena] tenían la misma intención: buscar elementos de adentro para crear. Todos éramos diferentes y cada grupo tuvo su propia forma de expresarse”.

El segundo LP de la banda, Re de 1994, marcó el último capítulo del rock en español para dar paso a una nueva ola de música alternativa latinoamericana. Los cuatro miembros de la agrupación han jugado con una variedad de composiciones que abarca suaves baladas pop, ritmos de son jarocho, corridos y hasta rápidas canciones punk. Lanzamientos tan diferentes como un álbum de covers, un disco tributo, un doble CD pop/instrumental e incluso un trabajo de rock progresivo y experimental, han sido piezas fundamentales en el rock al sur de la frontera estadounidense.

En el octavo álbum de estudio de Café Tacvba, Jei Beibi, que saldrá este viernes –a unos pocos meses del aniversario número 25 de su auto titulado debut- siguen evolucionando y tocando todos los géneros: desde reggae y balada rock, hasta dubstep y harmonías al estilo de Beach Boys. El sábado la banda empezará una gira por Estados Unidos para promocionar su LP. ROLLING STONE habló con Albarrán y Joselo Rangel en Nueva York, unos días antes de tocar en Terminal 5 (donde agotaron boletería), sobre cómo han reescrito continuamente el libro del rock latinoamericano.

El título del nuevo álbum es Jei Beibi (como una referencia a “Hey Baby” en inglés), que es como una broma en espanglish. ¿Qué inspiró ese juego de palabras?

Rubén Albarrán: Tomamos el título de una letra de una de las canciones del nuevo disco [1-2-3]. Queríamos darle nuestro acento y agrandar nuestro idioma. Pero, precisamente, queríamos romper las reglas que nos auto-impusimos y mostrar que podemos renovarnos. Eso nos da energía y nos nutre. Si siguiéramos haciendo lo mismo, nos aburriríamos y todo se gastaría. El título fue idea de Joselo y pensamos que era atractivo. Personalmente, siento que es como un llamado a levantarse, como si nos acercáramos a alguien y quisiéramos decirle algo. Es una buena forma de empezar una conversación.

En el video de Futuro hay varios personajes como Trump usando una minifalda, un cura, la Santa Muerte, un indígena estadounidense, entre otros. ¿Qué une a estas figuras?

Albarrán: Algunas veces nuestros videos son ideas colectivas del grupo, pero en otras ocasiones son ideas personales. Aquí yo quería representar a la humanidad en su estado actual, con algunos personajes que, desafortunadamente, toman decisiones por el resto de nosotros. El bus en el que viajan representa la vida o el momento histórico que estamos pasando. Eso es lo que quería comunicar.

Esa misma canción tiene un mensaje que más o menos dice “el destino está escrito para todos nosotros” ¿Hay algún tipo de espiritualidad o filosofía que influye en su proceso creativo?

Joselo Rangel: Futuro la escribió Quique el bajista. Yo no sabría cómo explicar la canción, pero cada uno tiene que darle su propia interpretación. Si la letra te genera un mensaje, entonces eso es bueno. Yo creo que Quique podía estar hablando de diferentes cosas y son posibles varias lecturas. Cada uno de nosotros es un compositor y llegamos con canciones ya escritas, con la letra y la música. A veces hay colaboraciones entre nosotros. Pero casi siempre las canciones son escritas por uno de la banda y después vemos qué hacemos con los arreglos. Hasta el momento no ha pasado que el compositor explique la canción y diga “quiero decir esto o lo otro”. Siempre está abierta a interpretaciones. Personalmente, cuando escribo una canción, al llegar al grupo se convierte en algo más. Algunas empiezan a tener un aspecto espiritual, político, aparecen cosas que en un principio no estaban en la canción. Creo que pasa algo mágico en nuestras creaciones.

En álbumes anteriores Rubén ha usado seudónimos como Cosme, Élfego Buendía, Pinche Juán y muchos otros. ¿A quién conoceremos en Jei Beibi?

Albarrán: Pues en esta ocasión no he creado ningún personaje ni cambié mi nombre. La última vez que lo hice la banda cumplía 20 años y dije “voy a dejar de cambiarme el nombre. Me presentaré como Rubén Albarrán”. En esa época estaba visitando unas comunidades y una de ellas me bautizó con mi nombre de nacimiento. Entonces dije “está bien, ya lo recibí, ahora lo usaré”. Y lo he hecho. Si aparece otro nombre, entonces lo usaré, pero no ha aparecido y por ahora estoy bien así.

El nuevo álbum tiene distintos sonidos como rock clásico de los sesenta y setentas que la banda no había explorado antes. Joselo, como guitarrista líder, ¿en qué te inspiraste esta vez?

Rangel: Cada vez que hacemos el arreglo de una nueva canción intentamos diferentes cosas. Pero yo no soy el único que toca guitarra. En realidad es el instrumento que tocamos todos. Algunas veces la toca Rubén y esta vez Quique tocó mucha guitarra. Como decía Rubén, la exploración de distintos caminos es una forma de sentirse vivo o sentir que hacemos algo diferente. Nuestro último sencillo Que No tiene características sesenteras que no teníamos antes y Matando tiene también ciertos elementos con los que no nos habíamos cruzado antes. Para mí es difícil decir “esta es mi influencia” o “viene de aquí”. Tal vez es más fácil escuchar de afuera e identificar las influencias.

Pero sí me gusta escuchar rock clásico. Sé que los diferentes miembros de la banda tienen distintas influencias y algunas veces las muestran y otras no. En este momento me siento muy cerca al disco que acabamos de terminar. Tal vez con el tiempo tome un poco de distancia y vea qué sucede.

Mirando cuando Café Tacvba estaba emergiendo a finales de los ochenta durante la ola del rock en español, ¿cómo fue esa experiencia y como se veían a ustedes mismos en ese movimiento?

Albarrán: Era algo muy bonito porque todos estábamos interesados. Éramos muy unidos con las otras bandas del momento, con quienes empezamos a tocar en los mismos lugares [por ejemplo La Maldita Vecindad, Caifanes o Botellita de Jerez]. De repente cada uno empezó a realizar sus propias giras y dejamos de vernos. Pero todos teníamos la misma intención: buscar elementos de adentro para crear. Pero todos éramos muy diferentes y cada grupo tenía su manera de expresarse, su propia voz original. Fue una época muy bonita para la música mexicana y la verdad es que fuimos muy afortunados al ser parte de ella.

En ese momento había una noción colectiva de las bandas de regresar al sonido de sus raíces. Escuchando la música alternativa latinoamericana de hoy, ¿cómo has visto el cambio en la escena desde adentro?

Albarrán: Creo que fluctúa. Siento que hay momentos donde los músicos, o la cultura en general, se interesan más en mostrar sus raíces y de dónde vienen. Y después hay un tiempo en el que los artistas se interesan menos y prefieren meterse en la onda mundial o internacional. Afortunadamente estábamos en el lugar indicado, en el momento indicado, y eso nos permitió experimentar, tocar y disfrutar.

Cita: “Afortunadamente estábamos en el lugar indicado, en el momento indicado, y eso nos permitió experimentar, tocar y disfrutar”. – Rubén Albarrán

Rangel: Tal vez las bandas que están saliendo hoy en día no tienen el contexto indicado a su alrededor para ayudarles a crecer. Nosotros nacimos en el momento en que estaba pasando de todo. Había mucho interés por el rock en español y estaba en todos lados. La audiencia, las disqueras y los medios estaban todos interesados; todo estaba ahí. Nosotros queríamos presentar una música que era muy personal. Y sigue siendo así. Hacemos música que nos sale naturalmente. Desde el principio hemos hecho lo que quisimos y las personas estaban interesadas. Al público le gustó y nosotros pudimos crecer sin ningún problema con la industria. Bueno, cuando la industria discográfica existía. No sé cómo le fue a las otras bandas, pero nosotros tuvimos libertad. De esa forma pudimos experimentar de muchas maneras, desde nuestro primer álbum y después con Re, que tenía 20 canciones. Después vino un disco de puros covers [Avalancha de Éxitos] y un lanzamiento instrumental que fue complementado con una canción [Revés/Yo Soy]. Sin darnos cuenta seguimos con nuestra carrera y de repente han pasado 27 años. Todo el panorama ha cambiado.

Ingrata es uno de los grandes hits de la banda, ¿por qué dejaron de tocarla recientemente en los conciertos?

Albarrán: Hay dos razones. Hay canciones que hemos tocado durante toda nuestra carrera y eventualmente hay que dejarlas descansar. Pero hubo una situación en Argentina cuando estaban sucediendo los feminicidios, y en una entrevista nos preguntaron sobre la canción. Yo respondí que tal vez era momento de preguntarnos si deberíamos tocarla porque, en las redes sociales, también la ponían en duda. Y creí que era una muy buena idea dejar descansar esa rola porque abría un espacio para conversar y eso es lo más importante.

Al final estos son temas que necesitan ser discutidos: feminicidios y otras cosas como los derechos de los inmigrantes, derechos de las mujeres, de los indígenas, de los animales, de la Madre Tierra. Si no hablamos de esos temas, entonces no hay espacio para la democracia. No existiría. La democracia no es solo votar, es relegar tus derechos.

Cuando hicimos la canción en 1994 era un juego y tomamos elementos culturales para crear música. Pero entonces ciertas canciones se vuelven parte de la cultura y la cultura es una forma de mantener patrones. Sí, somos mexicanos y estamos orgullosos de eso, pero también somos humanos. Pero como en todas las culturas hay elementos retrógrados y elementos para evolucionar. Creo que escogimos ir hacia adelante con la evolución y dejar el resto atrás.

Pie de foto: “Definitivamente hay un ingrediente melancólico en nuestros conciertos en Estados Unidos que no hay en otro lugar”, dice Rubén Albarrán. Luis Ortiz/Clasos/LatinContent/Getty
Pie de foto: “Definitivamente hay un ingrediente melancólico en nuestros conciertos en Estados Unidos que no hay en otro lugar”, dice Rubén Albarrán. Luis Ortiz/Clasos/LatinContent/Getty

Para muchos mexicanos que van a sus conciertos en Estado Unidos parece que hay una nostalgia muy grande por México. ¿Cómo compararías la experiencia de tocar en Estados Unidos frente a una show en su país?

Albarrán: Definitivamente hay un ingrediente melancólico en nuestros conciertos en Estados Unidos que no hay en otro lugar. No solo con mexicanos, sino con ecuatorianos, salvadoreños, colombianos, etc. Muchas veces ellos se sienten lejos de su lugar de origen, de sus tradiciones, de su gente. Y en un sentido, la música de Café Tacvba les trae esos recuerdos. Parece que los conecta con todo lo que extrañan porque los conciertos son muy emotivos y tienen mucha energía. Somos afortunados de poder hacer que nuestra música conecte de esa forma.

¿Qué se siente ser considerados como una banda representativa de la música mexicana?

Rangel: No nos vemos como representativos. Cuando hacemos nuevo material sentimos que nuestras creaciones son más auténticas si pensamos en nosotros mismos. Va más allá de representar, es más como pensar en “¿qué momento estamos viviendo? ¿En dónde estoy cuando hago este video? ¿Qué quiero demostrar? ¿Qué quiero decir líricamente?” Claro, en cualquier momento eso puede convertirse en algún tipo de representación porque hay gente que vive lo mismo que nosotros. No es algo que nosotros asumimos cuando creamos algo. No decimos “seamos representativos y mostremos el momento en el que está la sociedad”. Pero cuando se trata de actuar y visitamos otros países, como Estados Unidos, mucha gente se acerca a nosotros, gente que está por fuera de su tierra, y nos volvemos en un referente, como Rubén estaba diciendo. Nuestros shows se convierten en una especie de ritual y nuestras actuaciones se vuelven ese momento de identidad.

Ahora, no estoy seguro de cómo cada uno de nosotros se ve en la banda, pero estamos siendo parte de este ritual de identidad en el que las personas ven a Café Tacvba como algo mexicano, como una representación de lo mexicano. Las canciones, la música, la energía que se entrega en un concierto se convierte en eso. No es una decisión de nosotros, es más bien algo que nos lleva a hacer esto. Algo más allá.


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