Chris Cornell: La entrevista Rolling Stone

El vocalista de Soundgarden habla sobre el fin de la inocencia de la escena rockera de Seattle


POR ALEC FOEGE | 28 Oct de 2016

Chris Cornell de Soundgarden en 1991. Jeff Kravitz/FilmMagic/Getty


29 de diciembre de 1994


Teniendo en cuenta los acontecimientos del año pasado, a la comunidad rockera de Seattle difícilmente se le puede reprochar por sentir que el éxito tiene un precio demasiado alto. El cantante y compositor principal de Soundgarden, Chris Cornell, de 30 años, no es la excepción.

Superunknown, el cuarto álbum de la banda, fue lanzado en marzo pasado y se posicionó en el listado Billboard como Número Uno; alabado por los críticos como el mejor disco de la banda hasta la fecha, llegó a vender más de tres millones de copias. Pero tres semanas después, Kurt Cobain, de Nirvana, se pegó un tiro en la cabeza. Dos meses más tarde, Kristen Pfaff, bajista de Hole, la banda de Courtney Love, murió por una sobredosis de heroína. Todo esto trajo recuerdos de marzo de 1990, cuando una sobredosis le quitó la vida al antiguo compañero de cuarto de Cornell, Adrew Wood, vocalista de Mother Love Bone.

Pero Cornell, oriundo de Seattle, recuerda la época en que su ciudad natal no era solo un epicentro de tragedias del rock, antes de que la prensa internacional considerara al grunge como el último grito de la moda y un emblema del hastío generacional. Cornell, hijo menor de una gran familia católica, tomó clases de piano y guitarra cuando niño, pero se desempeñó como baterista en las primeras bandas en las que tocó. “Era lo único para lo cual tenía la capacidad de prestar atención”, dice. “Cuando eres joven, tocar batería trae una satisfacción instantánea, porque incluso si no sabes tocar nada, el punto es que estás golpeando algo, así que eres feliz con eso”. Todo indica que la escena de Seattle ha terminado. Cornell lleva el pelo corto ahora, aunque sigue teniendo su barba característica y un arete de plata en cada oreja.

Dice que a pesar de su reciente solvencia financiera, él y los demás miembros de Soundgarden no se han dado muchos lujos, con excepción de un lugar para ensayar completamente nuevo en Aurora Street, donde quedaba una agencia de viajes, con una magnifica vista a un lago. “No hay ninguna escalera por aquí”, dice al referirse a Seattle. “Todo es igual. O vives en arriendo en una casa, o eres dueño de la casa en la que vives. Pero en cualquier caso, es la misma puta casa”.

Sin embargo, la historia y los logros de Soundgarden son inseparables de los de Seattle como ciudad. El EP debut de Soundgarden, Screaming Life, de 1987, fue el segundo lanzamiento del influyente sello discográfico Sub Pop (después de Dry as a Bone de Green River), y el guitarrista Kim Thayil de Soundgarden pueden atribuirse el mérito de haber reunido a los copropietarios de Sub Pop, Jonathan Poneman y Bruce Pavitt.

El pelo ondulado hasta los hombros de Cornell —llamado apropiadamente el estilo Sub Pop— y la mezcla de heavy metal de los 70 y punk de los 80 de Soundgarden marcaron el comienzo de una nueva era del rock & roll. Kurt Cobain luego diría que Soundgarden era la razón principal por la cual Nirvana quería grabar con Sub Pop. (El guitarrista Jason Everman, quien tocó brevemente con Nirvana, luego hizo parte de Soundgarden durante un corto periodo). Cornell incluso se casó con alguien perteneciente a ese círculo; su esposa, Susan Silver, fue mánager de los U-Men, considerados los abuelos de la escena local. Hoy en día, Silver maneja a Soundgarden, a Cornell, a Thayil, al baterista Matt Cameron y a Ben Shepherd, quien reemplazó al bajista original Hiro Yamamoto en 1989, así como a otra de las bandas más reconocidas de Seattle, Alice in Chains.

Después de haber pasado la primavera y el verano de gira, Soundgarden decidió cancelar otros planes de gira en agosto y regresó a Seattle para componer y descansar. Comer parece ser el pasatiempo favorito de Cornell (le encanta comer ostras crudas de la concha); ver básquet es el otro. Pasamos nuestra última noche juntos en Seattle viendo a los Supersonics jugar contra los Utah Jazz en la apertura de la temporada de pay-per-view en la casa de un amigo. Esa noche un pequeño grupo de músicos, incluyendo a Scott Sundquist, baterista original de Soundgarden, anima con todas sus fuerzas a los Sonics para que alcancen una victoria estrecha.

“Por alguna razón el básquet une a todo el mundo en Seattle”, dice luego Silver, también oriunda de esta ciudad. “Incluso más que las bandas, más que la música”.

En retrospectiva, ¿cuál es tu opinión de los años del rock en Seattle?

Es difícil no estar un poco amargado. Hemos perdido buenos amigos en el proceso. Y de repente te das cuenta de que se convirtió en una especie de moda. Es como la minería. Es como si alguien entrara a tu ciudad con excavadoras y compresores de agua y destruyera tu montaña perfecta, la excavara, tirara todo lo que no le servía y dejara el resto para que se pudriera. Así de malo es.

Nos beneficiamos [como banda]. Hemos hecho todas las declaraciones que queríamos acerca de la música y de lo que somos. Pero no en términos de cómo era Seattle. De repente lo ves en televisión, y gente que conoces y amas comienza a tener una idea equivocada gracias a lo que vio en las noticias. Uno no puede dejar de pensar que en algún lugar están robando a alguien. Y no creo que sea yo. Creo que son todos.

Puedes decir que es ingenuo, pero hay razones verdaderas para ser optimista acerca de hacer algo en lo que uno cree realmente y tener éxito haciéndolo.

Sí, claro que sí. Pero es ser parte de algo y luego tener que ver cómo lo desmantelan ante tus ojos, sin siquiera tener la oportunidad de estar al tanto. Siempre hemos sido bastante solitarios y maltratados.

Al contrario de muchas otras bandas, nosotros casi no hacíamos parte de eso. No nos conocían, no íbamos a fiestas. Pero al mismo tiempo, cuando tantas bandas de Seattle comenzaron a tener éxito y a captar la atención, estábamos muy orgullosos de estar allí y de hacer parte de eso. Y se sintió muy bien.

Pero aparte de las personas que estaban involucradas en la escena de Seattle cuando eso estaba sucediendo, el resto del país y del mundo, y probablemente muchas de las bandas que tocan en Seattle ahora, creen que en la escena de Seattle solo existían Soundgarden, Pearl Jam, Nirvana y Alice in Chains —rock basado en guitarras con influencias del punk y de los años 70—. Punto. Fin de la historia. Y eso está muy lejos de lo que estaba sucediendo.

Lo que quedó por fuera fue música totalmente experimental, desde free-jazz y bandas teatrales hasta bandas inclinadas hacia lo gótico. Muchos de los que formaban parte de la escena en la que estábamos fueron explotados, terminaron jodidos o desaparecieron porque no encajaron en la estrecha percepción de lo que Seattle ofrecía.

¿Qué ocurrió en el caso de Andy Wood?

Es casi imposible decir algo cuando alguien que conoces muere misteriosamente. Pero fue como si alguien llegara a tu patio y empezara a joder tu escena, a joder a tu gente. Pensábamos que todo podía permanecer intacto y fiel a sí mismo, pero luego se expandió con grandes tentáculos. Eso fue ingenuo.

¿Qué tan cercano eras a Kurt Cobain?

Ni siquiera éramos amigos. Ben y él sí lo eran. De hecho, Ben salió de gira con Nirvana como roadie. Kim Thayil y Ben eran lo que yo consideraría amigos de él. Yo lo vi algunas veces; tocamos juntos en algunos shows. Pero estábamos muy orgullosos de lo que estaba haciendo Nirvana y siempre supimos que era una gran banda. Escuchamos sus primeros demos y se convirtió en nuestra banda favorita de inmediato.

A Eddie Vedder lo han bombardeado con críticas por quejarse de que a Pearl Jam le hubiera ido bien tan rápidamente. ¿Existe eso de ir demasiado rápido?

Sí, he aprendido eso de ellos más que de cualquiera. Tenemos mucho que agradecer por eso. Cualquiera puede sentarse en casa y decir: “¿De qué se queja este chico?”. Es fácil sentarse en una silla cómoda y juzgar de ese modo. Cuando de repente eres exitoso y te buscan de la noche a la mañana, inmediatamente se muestran una gran cantidad de partes de la humanidad que la persona promedio nunca va a ver. Esas a menudo pueden ser muy desalentadoras y pueden volver alguien muy solitario.

Has escrito más de una letra fatalista. ¿Es legítimo leer la muerte de un compositor en sus letras después de lo ocurrido?

Cuando Andy murió, no pude escuchar sus canciones durante dos años y fue por esa razón —sus letras a menudo parecen estar contando una historia—. Pero, de nuevo, muchas de mis letras podrían estar haciendo lo mismo. En cuanto a ver todo como una cuestión de vida o muerte —si eso es lo que sientes en el momento, entonces es lo que vas a escribir—. Cuando un escritor muere hay un cierto intercambio mórbido, y entonces todo el mundo comienza a buscar dentro de sus letras.

En el caso de Kurt, dentro de todo lo que estuviera pensando y escribiendo no había una flecha que apuntara a lo que fue su muerte. Es un flujo de pensamiento, es una posibilidad, es algo que alguien estaba sintiendo cuando lo escribió. No significa que vaya a suceder. Pero tampoco significa que no vaya a suceder.

¿Crees que el consumo de heroína es más frecuente en el ambiente musical de Seattle que en los de otros lugares?

No es un problema mayor. Es solo una historia, es lo que es. Hay tantos problemas con las drogas en muchos lugares que no tienen nada que ver con el entretenimiento, que el hecho de que se enfoquen literalmente en menos de un puñado de personas en esta ciudad, en cualquier otra o en el mundo del entretenimiento es absurdo. Es algo de lo que la gente quiere hablar solo porque es gente famosa. Es chisme. El crimen más grande es que hay gente que no está ganando dinero, por la que nadie se preocupa, que tiene enormes problemas. Tal vez aquellos que se están preocupando con esto tienen demasiado tiempo libre. Mientras tanto, no saben que algún familiar está enganchado a la heroína.

¿The Day I Tried to Live [El día que intenté vivir] de Superunknown es una canción acerca de la heroína?

No, no tengo ninguna canción acerca de la heroína. La canción se trata de salir de los patrones y de no ser cerrado y solitario, con lo cual siempre he tenido un problema. Es acerca de tratar de ser normal y simplemente salir, rodearse de otra gente y pasar el rato. Tengo tendencia a ser muy cerrado a veces y a no ver ni llamar a nadie por largos periodos.

En realidad es, de cierto modo, una canción esperanzadora. Especialmente la frase “One more time around / Might get it [Una vez más por ahí / quizá pueda lograrlo]”, lo que básicamente quiere decir: “Hoy he intentado entender, pertenecer y llevarme bien con otras personas y no lo he logrado, pero probablemente lo intentaré de nuevo mañana”. Mucha gente malinterpreta esa canción como una nota suicida. Se toman demasiado literalmente la palabra vivir. The Day I Tried to Live significa más el día que realmente intente abrirme y experimentar todo lo que está sucediendo a mi alrededor en lugar de apagar todo y esconderme en una cueva.

Naciste en el área de Seattle. ¿Dónde creciste?

Subiendo por esta calle. Tomas la autopista y manejas más o menos 10 kilómetros. Era un lugar muy típico de Seattle. Blanco, a falta de una palabra mejor. Urbano pero no tan urbano, suburbano pero no tan suburbano. Era más un lugar de blancos de clase media baja. El baby boom estaba terminando en la época en la cual crecí, por lo tanto había un montón de chicos en el barrio. Toneladas de chicos, jóvenes y viejos. Así que había toneladas de droga. El típico barrio de Seattle.

¿Muchos chicos de tu barrio se metían en problemas?

Sí, todos nos metimos en problemas durante años. Alguien robaba un auto, alguien vendía drogas. Todos vendíamos drogas o nos drogábamos cuando teníamos 12 años. Marihuana, pastillas o cualquier cosa que estuviera disponible con facilidad. Cuando yo tenía alrededor de 11 años, mis vecinos tenían dos adolescentes completamente adictos a las drogas. Recuerdo que un día estaba caminando y vi por la ventana del sótano a un tipo que tenía el pelo al estilo Lynyrd Skynyrd, aretes, bigote y chivera tratando de dispararme algo con una jeringa por la ventana. Ni siquiera sé qué era, era un chorro largo. Yo solo seguí caminando, tratando de esquivarlo. Esa era la clase de personas que vivían cerca de mí.

Háblame de tu primera banda de verdad.

Vivía en la calle Jones, así que la banda se llamaba la Jones Street Band. Ensayábamos en mi garaje. Tocábamos cualquier mierda de rock contemporáneo, desde Rush y AC/DC hasta cualquier música punk del momento, los Ramones y los Sex Pistols. Había algunas bandas punks locales a las cuales imitábamos. De una banda llamada los Farts escuchábamos los discos y tratábamos de imitarlos. Y como baterista me encantaba The Police.

¿Todavía estabas en bachillerato en ese momento?

Nunca terminé octavo grado. Fui expulsado una vez de séptimo grado y dos veces de octavo. Principalmente porque no iba. Luego fui a un colegio alternativo para hacer parte de lo que hubiera sido noveno grado y parte de lo que hubiera sido décimo grado. Era un colegio principalmente para chicos degenerados. Era la última alternativa para chicos que no tenían otra opción. El concepto para mí era totalmente erróneo, porque el planteamiento era aprender a tu propio ritmo, hacer lo tuyo, y lo mío no era el colegio. Así que simplemente iba y no hacía nada. Fue una pérdida de tiempo.

Para cuando empecé a tocar la batería, a los 16 años, ya no estaba en el colegio. Trabajaba en restaurantes, en lo que fuera, lavaba platos, barría el piso. Eventualmente me volví cocinero.

¿Fue ese un momento difícil?

Sí, fue el momento más difícil de mi vida. Pasé de drogarme todos los días cuando tenía 13 años a tener malas experiencias con las drogas y a dejarlas a los 14, para luego no tener amigos hasta los 16. Durante más o menos dos años me volví una especie de agorafóbico y no interactuaba con nadie, no hablaba con nadie, no tenía ningún amigo. Todos los amigos que tenía antes estaban jodidos con las drogas y era gente con la cual no tenía nada en común.

¿Qué pasó luego de eso?

Me tomé la música muy en serio y empecé a practicar, a recibir clases y a tocar batería. Después de eso tengo como una época borrosa. Buscaba anuncios locales de bandas y hacía audiciones para tocar en ellas. Y en todas las bandas para las que hacía audiciones, solo tocaba durante una semana porque me daba cuenta de que eran una mierda.

En la primera banda en la que estuve hice la voz líder mientras tocaba batería, y obtuve buenos comentarios. Entonces comencé a pensar: “Mierda, tal vez debería hacer esto”. Contesté un anuncio que buscaba un cantante. El líder era un muy buen guitarrista, pero básicamente estaba tratando de armar una banda para poder tocar en bares y ganar dinero. Sus amigos eran Kim y Hiro. Así los conocí a ellos, y tocamos un par de shows. Creo que yo no les caía bien; a mí definitivamente no me caían bien. Todos nos salimos de la banda al mismo tiempo y no hablamos.

Entonces un día [el guitarrista] me llamó y le mencioné que estaba teniendo algunos problemas con mi compañero de cuarto de ese momento. Él me dijo que Hiro estaba buscando un compañero de cuarto, así que lo llamé y me mudé con él. En ese momento él estaba en una banda, pero se estaba disolviendo, así que decidimos empezar una nueva. La primera vez que tocamos con Kim escribimos tres canciones, y la segunda vez escribimos cinco. Al cabo de dos meses teníamos 15 canciones. Y así fue cómo empezó Soundgarden.

¿Cuál era la dinámica dentro de la banda en aquel entonces?

Era igual en términos de lo que entregábamos a la banda y también en términos de nuestra insatisfacción. Creo que todos estábamos muy emocionados con lo que estábamos haciendo y éramos igualmente críticos entre nosotros al mismo tiempo.

Nos llevábamos mejor como músicos que como amigos. Pasábamos el rato juntos cuando comenzamos porque no nos conocíamos bien, y había una escena musical fuerte en Seattle. Pero siempre hemos hecho cosas diferentes en términos de diversión. No soy el único solitario. Ben es muy solitario, y ha habido ocasiones en las que Matt y Kim también lo han sido.

¿Podían ponerse de acuerdo en qué hacer musicalmente?

No. Todos lanzábamos ideas. Había bandas que nos gustaban en ese momento, pero no eran bandas de Seattle —los Minutemen, los Meat Puppets, los Butthole Surfers—. Y había bandas europeas que nos gustaban, bandas que ya ni siquiera estaban juntas, como Wire y Joy Division.

¿Estabas interesado en el heavy metal de principios de los 70?

Para nada. En lo más mínimo.

No obstante, a Soundgarden lo comparan mucho con Black Sabbath y Led Zeppelin.

En nuestros primeros días escribimos una canción con bases de blues llamada Incessant Mace. Era muy lenta. Tanto la letra como la voz tenían un estilo europeo muy gótico. Pero supongo que como somos estadounidenses, y debido a nuestras influencias cuando niños, sonaba más parecido a Sabbath o Zeppelin y a nadie le gustó. La primera reacción fue: esto es lo más aburrido que alguien puede hacer en el momento musical que vive esta ciudad. Eso fue un punto de inflexión en nuestra carrera como banda. Porque podíamos tocar cualquier mierda atonal, post punk, ridícula, estrafalaria, y todos pensaban que era genial. Pero tocábamos esa canción, y generaba más de una reacción. Así que empezamos a hacer eso más.

La canción Big Dumb Sex de Louder Than Love recibió muchas críticas cuando salió gracias a su coro: “I want to fuck you”. Ahora que Guns n’ Roses la ha grabado, ¿crees que todavía se pueda considerar una parodia?

He aprendido que una parodia solo funciona si eres “Weird” Al Yankovic y te dedicas a eso. Pero en el caso nuestro la gente no estaba segura de considerarnos post punk o hard rock, o si éramos simplemente Aerosmith. Si oyes esa canción, no conoces la banda y no sabes que estamos bromeando, entonces es Aerosmith.

Soundgarden desempeñó un papel muy importante en el nacimiento de Sub Pop y viceversa. ¿Cómo ocurrió eso?

Bruce [Pavitt] creció con Kim y Hiro en Chicago. Bruce era alguien a quien yo le llevaba cintas, se las ponía y le preguntaba: “¿Qué te parece?”. Él era una especie de ejecutivo de A&R [Artistas y Repertorio] para bandas que no tenían a alguien así, porque era honesto contigo. Yo le mostraba algo que hubiéramos hecho y él me mostraba algo que le gustara y me decía: “Creo que esta mierda es lo mejor que hay por ahí. A esto tienen que llegar’”.

Él y Jonathan [Poneman] merecen mucho crédito. Jonathan fue el primero en decirnos que podíamos ser una banda de talla internacional. Después de que Susan comenzó a manejarnos y de que le entregamos a él los másters para nuestro primer lanzamiento con Sub Pop, recuerdo que Bruce nos abrazó y nos dijo que Seattle iba a ser grande antes de que alguien lo hubiera sugerido antes. Esos chicos fueron visionarios.

¿El hecho de que Susan sea tu esposa y la mánager de la banda ha generado inconvenientes dentro de la banda alguna vez?

Al principio no creí que fuera buena idea que ella nos manejara. Pero todos coincidieron en mantener una actitud sensata sobre el tema. Y ella es tan protectora como mánager que no creo que nadie se haya sentido excluido.

Ha habido situaciones en las que parezco atrapado en el medio porque Susan está enojada con la banda, y yo salgo a defender a la banda y me disgusto con ella. Y ha habido situaciones donde ocurre lo contrario. Pero si yo no estuviera casado con ella, los demás chicos de la banda probablemente la tendrían mucho más fácil si quisieran llamarla imbécil.

¿Soundgarden tiene groupies ahora?

No, no somos muy amables. No incentivamos eso de ninguna manera. Nos hace sentir ridículos. En los últimos conciertos que dimos siempre había chicas sentadas afuera queriendo entrar. Pero, ¿sabes qué? Esas son las mismas malditas chicas que van a todos los shows que se hacen en ese mismo escenario. Toda esa idea es bastante extraña para mí. Los fans son fans: van a tu show y puede que se emocionen cuando vas del escenario al bus y digan: “Soy un gran fan y solo quiero que me firmes mi disco”. Uno se da cuenta de que hay algo en sus ojos que dice: “Lo he escuchado un millón de veces”. Las groupies tienen un cierto problema de autoestima, pero no tiene nada que ver con nosotros.

Creo que no eres un rockstar, por lo visto.

Independientemente de lo que hagas, de cómo lo hagas y de qué tan famoso seas, igual naciste de una mujer. Todavía haces parte de la raza humana. Eres tan responsable de lo que suceda como cualquier otra persona. En todo caso, te vuelves más consciente.

¿Jesus Christ Pose [Pose de Jesucristo] de Badmotorfinger se trata de eso?

No, la palabra clave de esa canción es pose. Esa fue una respuesta al ver una cantidad de fotos de modelos y estrellas de rock pretendiendo ser Jesús, posando como en un crucifijo. Lo vi mucho ese año y me pareció tonto. Es tonto que otra gente lo use de alguna manera con el fin de proyectarse.

Recuerdo que una chica se acercó a mí en uno de nuestros shows vistiendo un abrigo de cuero con un estampado de Andy Wood en la parte trasera. Me dijo: “Te tengo mucho respeto por grabar un tributo a Andy Wood porque él era perfecto”, y luego se marchó. ¿Cómo puede esta chica marcharse pensando eso? Basándose en todas las canciones escritas por él, y en la forma como murió, ¿de dónde saca que era perfecto? Sus letras básicamente decían “estoy jodido” en cada frase. Podría haber escrito una canción que se llamara: “Estoy jodido”, y hubiera resumido básicamente todas las letras que escribió. Pero esta chica deambula por ahí pensando que es perfecto.

Hay una frase de Black Hole Sun que dice: “Times are gone for honest men [El tiempo de los hombres honestos ha terminado]”. ¿Realmente crees esto?

Sí. Es muy difícil para una persona crear su propia vida y su propia libertad. Va a ser cada vez más difícil, y va a hacer que cada vez más gente se desilusione, se vuelva deshonesta, se ponga furiosa y esté dispuesta a joder a cualquiera para conseguir lo que quiere. En nuestra profesión la gente pasa por encima de los demás. Tenemos suerte porque nunca hemos tenido que hacer eso. En parte debido a nuestra tenacidad y, en parte, porque tuvimos suerte.

¿Eres un fatalista? ¿Las cosas están destinadas a empeorar?

Si vemos las cosas de modo realista, sí. Van a empeorar antes de que mejoren. Mucha gente va a hacer un gran esfuerzo por mejorarlas, pero ahora la cultura europea se está infiltrando en todas partes, Estados Unidos se está volviendo el policía de este mundo y hay toda clase de polución y consumo en él. Y nosotros somos ciudadanos de este país, que es como el chico grande y malo. Nos hemos fijado un rumbo y simplemente no podemos frenarlo.

Hubo un rumor en America Online que afirmaba que tú y Susan iban a tener un bebé. ¿Es cierto?

No. No hay ningún hijo en camino. Allí también había un debate acerca de cuáles canciones de Soundgarden había escrito yo supuestamente bajo la influencia de la heroína. La gran discusión no se trataba de si yo había consumido heroína alguna vez o no —era una discusión acerca de cuáles canciones tenían que haber sido escritas bajo la influencia de la heroína—. También se rumoró que yo estaba casado con Kelly Curtis, representante de Pearl Jam. Y hay algo de cierto en el rumor de que Kelly Curtis y yo vamos a tener un hijo [Kelly Curtis es un hombre].

¿Estás del todo satisfecho en este punto?

No. Estoy muy asustado por lo que significa el éxito, porque la gente te trata diferente. Piensan que eres millonario porque te ven en televisión, lo cual no es cierto. Pero ellos piensan que es así y parece gustarles. Les gusta la idea de que eres un tipo que nada en dinero y conduce varios Ferrari. Y quedan decepcionados cuando se enteran de que no tengo un Ferrari y no tengo la cantidad de dinero para comprar un hotel.

Hace un par de años me encontré con un amigo del colegio y me dijo: “Me encanta saber que lo lograste”. Le di la mano y le agradecí. Luego comencé a pensar: “¿Qué mierda significa ‘lograrlo’? ¿Significa que puedo llegar a casa, subir los pies y dedicarme a hacer todas las llamadas a larga distancia que me dé la gana? ¿Puedo ser grosero con mis amigos y ellos seguirán amándome al día siguiente? No tiene ningún sentido para mí”.


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