Cómo Henry Rollins libre de drogas se convirtió en defensor de la marihuana

El ex líder de Black Flag habla sobre Trump, punks y porqué la prohibición de la marihuana en Estados Unidos es una estafa


POR SERENA MARKSTROM NUGENT | 12 May de 2017

“A cierta edad empecé a pensar sobre la marihuana y sobre la estafa que es”, dice Rollins. Kylie Else/Newspix/Getty


En los 30 años que han pasado desde que Henry Rollins –ex cantante de Black Flag- fumó marihuana intencionalmente, no ha tenido curiosidad de fumarla otra vez. Hubo un incidente aislado unos años atrás en Colorado, cuando estaba grabando un episodio sobre el cannabis para 10 Thing You Don’t Know About de History Channel. Y aunque hizo que su sándwich supiera muy bien, su indiferencia sobre el uso personal no ha cambiado.

“En realidad nunca usé drogas”, le dijo a ROLLING STONE durante una reciente entrevista en Eugene, Oregón, donde iba a participar como orador en la Oregon Marijuana Business Conference (Conferencia de Negocios sobre la Marihuana de Oregón). “Usé ácidos un par de veces, fumé marihuana una vez. No me gustó nunca eso. Hubiera preferido tomarme un litro de pintura”.

Desde su juventud en Washington D.C. hasta el día de hoy, a sus 56 años, se ha mantenido libre de drogas, incluso cuando su opinión ha cambiado. Y aunque parezca sorpresivo, ha canalizado su ira en defender la legalización de la marihuana.

“Su ilegalidad está basada en ignorancia, intolerancia, racismo y la financiación de prisiones”, cuenta Rollins.

En la conferencia de Oregón, le dijo a una sala repleta de profesionales de la industria que era trabajo de ellos corregir los errores de la prohibición en el pasado. “Ustedes son parte de una revolución”, dijo. “Estamos derrocando décadas de prejuicios, racismo y desinformación… Ustedes son defensores de los derechos civiles”.

Un día antes de su discurso, Rollins se sentó con ROLLING STONE para hablar de Donald Trump, punk y porqué la prohibición de la marihuana es una estafa.

Eres conocido por estar libre de drogas. ¿Qué hizo que te involucraras a defender el cannabis?

No es un acercamiento exactamente objetivo, es más como un tema de derechos civiles, sentido común, de bases en la ciencia, de decencia. No es que quiera hacer dinero. Es un tema que me toca porque repercute en muchas otras cosas de este país. Y para mí, la historia del cannabis en Estados Unidos, es la misma historia del país porque –al menos desde la Revolución Mexicana hasta hoy- la han intentado abolir. El acta de 1970 para prevenir el abuso de drogas puso al cannabis al lado de la heroína. ¡Por favor! Si eso no es una estafa, si no hay un motivo detrás, no sé qué es. Es un asco.

¿A qué te refieres con estafa?

La marihuana lleva a los negros y a la gente pobre a la cárcel. Y cuando esas personas están en prisión, alguien hace mucho dinero por todo, desde soltar el baño hasta las comidas. Y eso es del que paga impuestos. Y puedes llenar prisiones con criminales no violentos. Con la legalización, lo que hacen es encontrar nuevas formas de meter a la gente a la cárcel. Muchos fracasos adolescentes. No creas que todos estos estados de repente piensan “Ey, ahora vamos a ser súper chéveres, solo es cuestión de tiempo”. Ellos comparan toda la plata que se hacen encarcelando, con las ganancias que tendrían si regulan y le ponen impuestos al cannabis. Y fiscalmente el cannabis gana. Pero ahora juegan a dos bandos. Quieren todo el dinero de la marihuana y mantener las prisiones llenas.

¿Cómo ha cambiado tu percepción de la marihuana a través de los años?

Cuando iba a un colegio privado, nadie fumaba marihuana. De vez en cuando se podía oler, como en un parque. “Oh no, ¡alguien está fumando marihuana! ¿Vamos a estar bien? ¿Deberíamos correr? ¿Vendrá la policía?” Uno tiene esta cosa metida en la cabeza como “¿Marihuana? ¡Nos vamos a morir!”. O vas a un concierto de rock de Zeppelin o lo que sea y huele a esa mala marihuana de concierto. Pero en las calles donde yo vivía en Washington, se puede oler. Uno es como “Wow, eso es marihuana. ¿Quién la está fumando? Ahí están. Bueno, se ven como cualquier otra persona, pero son amigos de drogas”. Todo ese cuento se ha metido en nuestras cabezas a la fuerza. Nunca he tenido interés en fumarla. No por miedo. Simplemente no estoy interesado los estimulantes, nunca he estado. Y cuando la probé, en realidad nunca la disfruté. Y me di cuenta con los años. Empecé a tener experiencias interesantes con la policía mientras estaba en Black Flag, nunca les caímos bien. Éramos unos vegetarianos con hambre que en realidad no rompían la ley y, de repente, estamos al otro lado. Los policías nos odian y empiezan a ponernos apodos. Entonces empecé a ver diferentes aspectos del crimen y de los castigos y del significado de justicia en este país, y las drogas entran en eso porque yo estaba en el mundo del punk rock, que estaba acá arriba con las drogas. Así que siempre he tenido un conocimiento de las drogas en el mundo del crimen y el castigo, aunque no necesariamente en el mundo del placer. A cierta edad empecé a pensar sobre la marihuana y la estafa que es.

Rollins se adentró profundamente a la industria del cannabis para un episodio de 10 Things You Didn’t Know About de History Channel. History Channel
Rollins se adentró profundamente a la industria del cannabis para un episodio de 10 Things You Didn’t Know About de History Channel. History Channel


Has hablado antes sobre como los profesionales del cannabis deberían ser más responsables y tienen que tener en cuenta todos los sacrificios que la gente ha hecho para hacer de la legalización una realidad. ¿A dónde los quieres llevar mientras siguen adelante haciendo la marihuana comercial?

Quiero que sean llevados por la historia. Quiero que sepan todas las décadas que han pasado para llegar a donde estamos hoy en el 2017. Alex (Rogers, el productor de la conferencia de Eugene) ha estado haciendo campañas en las calles por décadas y la gente pensaba que era un loco con rastas diciendo “¡Legalícenla!”. Ahora esto va a ser un negocio multi-millonario en el 2020. Ahora los estados están pensándolo. No pueden permitirse no hacerlo. Pero creo que es muy mezquino alguien que vende cualquier cosa y solo le importa el dinero. No les importa la gente. En esta nueva industria pueden ser parte de algo histórico y cultural que es muy chévere. Y eso no es común. No conozco otra industria en la que puedas voltear las cosas de una forma tan correcta. Solo creo que es una gran oportunidad. Si yo estuviera en sus zapatos, estaría muy pendiente para hacerlo bien. Sería una prioridad. Y estaría muy emocionado de trabajar en esa industria.

¿Estás invirtiendo en algún negocio de marihuana?

No, no. Para nada. No quiero un centavo que venga de la hierba.

Excepto para hablar de ella.

Bueno, sí, completamente. Pero no estoy en su mundo. No estoy intentando sacar plata de las ventas. Pero sí quiero que piensen sobre ciertas cosas.

Hablando hipotéticamente, si estuvieras involucrado, ¿quién sería tu cliente ideal y cómo intentarías vendérsela?

Sería alguien como mi papá. Estoy seguro que él piensa que si oliste cannabis te vuelves gay y el imperio se cae. No sé dónde vive o cómo vive, ¿pero qué tal que tenga artritis? El cannabis podría ayudarlo con la inflamación y el dolor. Tal vez lo ayudaría a dormir o con su apetito. Básicamente estoy hablando de los aspectos favorables del cannabis medicinal. ¿Qué tal que si el alcance de la ciencia fuera tan positivo y bien informado que acabe con el estereotipo de dos perezosos en un sofá pidiendo pizza? Qué tal que le comunicaran a la comunidad de una forma tan efectiva que incluso mi papá, que ni loco usaría cannabis, pensara “¿Sabes qué? Lo enrollan tan fácil. Mierda, mis manos me duelen en los días fríos. Tal vez debería darle una oportunidad”. Sería desmitificarlo y quitar todos los estigmas. Yo veo ese futuro. TEPT (trastorno por estrés postraumático), todas las clases de dolores que las personas sufren cuando envejecen. Yo solo tengo 56 años y, hombre, me suena todo y duele. Le doy duro a mi cuerpo. Y me duele todo el tiempo. Hay algo que siempre me está doliendo.

Entonces, ¿por qué no lo intentas?

No quiero hasta el día que en serio quiera. Y el día que lo haga no quiero tener que conseguir un dealer, ni escabullirme. No quiero tener cosas ilegales en mi casa. Simplemente quiero ir a una tienda y comprarlo. Hacer mercado, cannabis, echarle gasolina al carro y volver a casa. Quiero que sea parte de mis vueltas. Por ahora, la aspirina funciona bien.

¿Qué crees que sorprendería a los que no la usan sobre los consumidores de la recién legalizada marihuana medicinal y recreativa?

Hicimos una cosa en 10 Things You Didn’t Know About sobre cannabis y hachís. Estábamos en Colorado para la Copa de Cannabis 2014. Estuvimos ahí unos días filmando unas distribuidoras e instalaciones de cultivo. Grabamos en una distribuidora, que es una tienda (para uso recreacional). No es únicamente médica. Y llegamos temprano porque teníamos que grabar todo y poner las luces. Yo estoy esperando afuera a que el equipo recoja todas las cosas y miro la fila que hay para entrar a las nueve de la mañana, que es cuando se abre la tienda. Y hay una pareja de ancianos, un estudiante con su bicicleta y casco, un hombre de negocios mirando el Black Berry. Mira toda esa gente que utiliza cannabis. Lo que quiero decir es que acá está la sostenibilidad, vendiéndole a personas muy distintas. Cuando yo era joven no existía la posibilidad de un tipo de negocios haciendo fila para comprar marihuana, eso era para los del sofá que piden pizza y ya. Para marihuaneros (se ríe). Para esas personas que no saben qué día es hoy. Pero entonces también ves a estos ancianos. Tiene tantos usos que todo tipo de gente la fuma. Y si yo estuviera buscando hacer negocios y mucha plata, estaría intentando venderle a todo el mundo.

¿Qué hay de otras drogas como el alcohol? Has acusado a las personas que toman pero no apoyan la legalización del cannabis.

No soporto el alcohol y no soporto las drogas. Huyo de eso. En mi trabajo he conocido a muchos borrachos y son insoportables, la mayoría lo son. Solo son, ugh, son borrachos. “¿Quieres ser un hombre? ¡Tómate un trago!”. ¿Qué? ¿Y hay algo malo con la marihuana? “Es una droga de entrada”. ¿A qué? ¿Al alcohol? (Se ríe). Digo, todo en este país es una droga de entrada, entonces no me vengan a decir que la marihuana es mala cuando me meten alcohol en la cabeza con todos los anuncios. Mira las propagandas: apenas abren la botella de ron, ¿hay mujeres en bikini y los mejores momentos? Es depresivo, entonces no me digan que viene con buenos tiempos. Todos pelean y vomitan. Y necesitan que un Uber lo lleve a la casa porque no pueden manejar un carro. No quiero que lo declaren ilegal, simplemente no quiero ser parte de eso. Y a la gente que dice “¿Por qué no la pasas bien con alcohol, como un verdadero estadounidense?”. ¿Y la marihuana es mala? ¿Ves la incongruencia y la hipocresía ahí? Yo sí. Dejen de ser tan hipócritas y superen su intolerancia.

Cuando Henry Rollins era cantante de Black Flag, cantaba sobre su estilo de vida libre de drogas. Iris Schneider/Los Angeles Times/Getty
Cuando Henry Rollins era cantante de Black Flag, cantaba sobre su estilo de vida libre de drogas. Iris Schneider/Los Angeles Times/Getty


Pasaste toda tu vida en la industria de la música. ¿Hay alguna lección de ese campo que pueda ayudar a los nuevos dueños del negocio de cannabis?

No sé si puedo hacer un paralelismo ahí. Donde la industria de las grandes disqueras falló, es donde puede fallar la industria del cannabis, totalmente. Los grandes sellos discográficos se aprovecharon de la audiencia. Les dieron mucha música cara y mediocre. ¿Y cómo obtienes música mediocre? Forzando a las bandas a que maduren muy rápido. ¿Y qué pasa con el arte? Hubo una época en la que el arte manejaba la industria. Y en algún momento, por los tiempos de MTV, la industria empezó a manejar al arte. Dinero sobre la cultura. Dinero sobre la calidad. Y si te preocupa más la plata que el cuidado en la industria del cannabis, no vas a vender buenos productos. No vas a valorar a tus clientes. Conozco bandas que tratan a su público como consumidores. Yo los trato como objetos sagrados. Y eso es lo que la industria del cannabis puede hacer si valoran a los humanos que van y compran lo que se está cultivando. Ahí es donde podrían equivocarse: valorando más la plata que a las personas que están entregándoles dinero.

La noche que Trump ganó las elecciones estabas en un concierto en Washington D.C. ¿Cómo te enteraste?

Había estado de gira por 11 meses con un material muy bueno. Todos estaban como (sonido triste). Yo era como “¿Estoy siendo aburrido? ¿Por qué están tan deprimidos?”. Al final del show yo dije “Okey, buenas noches”. Y todo el mundo era (aplausos compasivos), porque están viendo la derrota de Hillary. Yo estaba en los camerinos con Ian MacKaye, de Fugazi, y su familia. Yo crecí con ellos. Dije “¿Por qué todo el mundo está tan bajoneado?”. Ellos me preguntaron si no había visto internet y yo les dije que no, que había estado en el escenario. Miré y fue como wow. Mis piernas se debilitaron. Entonces me senté como hasta las 5:30 de la mañana a ver a todos paralizados. Vi el cuasi-discurso de Trump. Él no podía creerlo. Le faltaba aire. Fue como si de un momento a otro alguien le dijeran “Mira para acá” y le pegaran un puño en el estómago. No tenía confianza. Parecía que una ola estuviera a punto de pegarle. Y de pronto le pegó con toda. Y se dio cuenta, “¿Soy el presidente?”. Y después ves las decisiones que toma. Básicamente está dejando a Pence hacer todo mientras está de vacaciones en Mar-a-Lago todos los fines de semana.

Y Pence es el tipo que hubiera sido el productor ejecutivo de Locura cannábica.

Sí. O de El nacimiento de una nación.

Has notado que la legalización de la marihuana es parte de un cambio cultural más grande. Incluso bajo esta administración, ¿crees que el cannabis es una señal del progreso cultural?

Estoy empezando a creer que si la gente tiene la mente abierta con el cannabis, pueden tenerla abierta con todo lo demás, como el matrimonio igualitario. Creo que la descriminalización es parte de un mar de cambios en cómo los estadounidenses lidiamos entre nosotros a nivel racial, cultural, me parece que todo está cambiando. Gente como Beyoncé y Lady Gaga son muy escuchadas. Y creo que Lady Gaga dice cosas muy ciertas. O sea, no conozco muy bien su música, pero me encantan las entrevistas y ella parece que está 100% segura de las cosas correctas. Y son personas que venden millones de discos y son muy energéticos cuando hablan. Y creo que cada vez va haber menos racistas, homofóbicos y misóginos. (Se ríe). Me encantaría ver eso. Porque las personas pueden ser mejores. Y el cannabis es parte de esto. No lo es todo, pero es definitivamente una parte. Es un paso hacia adelante y una evolución social. Hemos tenido un largo camino desde Locura cannábica.


Deja tu opinión sobre el articulo: