Dando la batalla por los animales

En plena temporada taurina el tema se ha calentado en el ámbito jurídico, y el interés vuelve a centrarse en lo que pueda pasar con las corridas de toros.


POR MARCELA GUERRERO | 09 Feb de 2018


Por esta época se celebra la temporada taurina de Bogotá, y de nuevo regresa la polémica entre los simpatizantes y detractores de una práctica que los primeros consideran un arte y tradición, mientras los segundos la ven como una tortura que no tiene razón de ser en una época cada vez más violenta en donde el respeto por la vida tanto de los animales como de los mismos humanos es prácticamente nulo. A propósito del fallo de la Corte Constitucional que tumbó la consulta antitaurina el pasado 7 de febrero, ROLLING STONE habló con Juan Carlos Losada, uno de los animalistas más reconocidos del país, un hombre que no ha ahorrado esfuerzos para llevar a cabo la difícil y noble tarea de defender los derechos de los que no tienen voz.

Para empezar, contextualícenos acerca del fallo de la Corte Constitucional del pasado 7 de febrero que tumbó la consulta antitaurina que se pensaba llevar a cabo en marzo de este año.

El exalcalde Gustavo Petro, escuchando el clamor de las organizaciones animalistas, sometió a consideración del Concejo de Bogotá la viabilidad de realizar una consulta popular que le preguntara a ciudadanos si estaban o no de acuerdo con las corridas de toros en la ciudad. El Concejo aprobó la consulta, y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le dio el visto bueno legal a su realización. Sin embargo, algunos taurinos demandaron ese fallo del Tribunal ante el Consejo de Estado, que les dio la razón y finalmente tumbó la consulta.

Posteriormente, un grupo de animalistas demandó el fallo del Consejo de Estado ante la Corte Constitucional (por medio de una tutela a la sentencia), y la Corte Constitucional falló a favor de la reclamación de los animalistas y le ordenó al alcalde Enrique Peñalosa realizar la consulta. El último capítulo de esta novela sucedió el pasado miércoles 7 de febrero cuando la Sala Plena de la Corte Constitucional tumba el fallo de tutela de esa misma corporación. Y de este modo impide que se realice la consulta antitaurina.

¿Significa entonces que la batalla está perdida?

No. Desde luego que no. Si bien este es un revés, en especial a la participación ciudadana como derecho constitucional, permitido por la nueva Ley de Participación Ciudadana, y por supuesto también un revés para acabar con la tortura animal en Bogotá, nada está perdido y seguiremos adelante.

En primer lugar porque en sentencia del año pasado la Corte Constitucional instó al Congreso de la República a legislar a favor de los animales en lo que tiene que ver con los supuestos espectáculos “culturales” con animales, y de no hacerlo en los próximos dos años esto constituiría un vacío legislativo y la consecuencia de este sería la prohibición total, no solo de las corridas, sino de todos los supuestos espectáculos “culturales” con animales, es decir, también las peleas de gallos, el coleo y las corralejas. Pero además de esto, el colectivo Colombia sin Toreo, del que hago parte, presentó un proyecto de ley ante el Congreso de la República con la firma del exministro del Interior, Juan Frenando Cristo, para terminar definitivamente con las corridas de toros en Colombia. Este proyecto ya fue aprobado en primer debate y estamos a la espera de que se debata en plenaria.


Hay cuñas en radio y grupos que afirman que la tauromaquia es una tradición que no debería terminar. ¿No hay una violación al derecho a la libre expresión de quienes consideran que la tauromaquia es una tradición?

Ninguna tradición que tenga como fundamento la violencia en contra de un ser sintiente debe ser perpetuada en una sociedad que está en búsqueda de la paz y la no violencia. La cultura por definición se transforma, se cuestiona a sí misma, reflexiona sobre sus costumbres propias, y de ninguna manera puede ser monolítica y pétrea. Nuestra sociedad ha ampliado su círculo de pertenencia moral y ha incluido en este a los animales. Por lo que hoy nos indigna y nos parece inaceptable cualquier forma de violencia en contra de ellos.

Usted fue representante a la Cámara, ¿qué logró hacer durante su gestión, qué ha cambiado y qué espera seguir cambiando respecto a los derechos de los animales si llega a ser elegido de nuevo?

En mi paso por la Cámara de Representantes, logré sacar adelante la Ley 1774 de Protección Animal, esta ley cambia el estatus jurídico de los animales, que dejaron de ser considerados simples cosas y pasaron a ser considerados como lo que son: seres sintientes. Además, logramos que el maltrato en su contra tenga graves consecuencias, creando un nuevo tipo penal: el de maltrato animal, que da de 12 a 36 meses de cárcel, e impusimos multas que van desde los $3’800.000 millones hasta los 42 millones de pesos. El siguiente paso es elevar los derechos de los animales a rango constitucional.


¿Cómo podemos los ciudadanos del común ayudar a defender esta causa?

Como primera medida, el apoyo de los ciudadanos en las redes sociales ha sido y seguirá siendo fundamental para ganar las batallas que debemos dar por los animales. El apoyo en las calles también es clave. Por otro lado, el hecho de tomar una mayor conciencia de que la vida no se compra ni se vende es un buen punto de reflexión para darnos cuenta de que es mejor adoptar animales que comprarlos. Salvar un animal siempre marcará la diferencia. El agradecimiento que demuestran los animales es uno de los sentimientos más genuinos que existen y siempre tendremos en ellos un amigo incondicional.


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