El aguante y la reflexión de Telebit

Hablamos con la banda colombiana sobre sus proyectos medioambientales, el próximo gobierno y el mensaje que quiere dejarle a sus fanáticos


POR SANTIAGO ANDRADE | 25 Jul de 2018

Telebit cerrará el capítulo de Ciegos corazones para embarcarse en una nueva travesía musical. Cortesía prensa de Telebit


Hace siete años Telebit nacía para ser una promesa del rock colombiano. Su álbum debut, Primera dimensión, tenía un sonido claramente influenciado por el rock en español noventero y el indie de inicios del siglo XXI. El uso de sintetizadores le entregaba un aire espacial a temas como Sin señal y Holograma. En Doce vientos, el disco de 2015, los sonidos autóctonos hacían su aparición y la parte visual cobraba más fuerza. Los integrantes del grupo salían a sus conciertos con la cara pintada y chaquetas de cuero negras intervenidas con colores y figuras andinas.

En 2017 llegaría Ciegos corazones y Telebit le daría más importancia a los mensajes sociales y políticos en sus temas y videos. El sencillo que la da el nombre al álbum tenía un sample de la conferencia de Jaime Garzón en la Universidad Autónoma de Occidente en la que dice: “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, nadie, nadie”.

Una semana antes de su concierto el 27 de julio en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, ROLLING STONE habló con Daniel (vocalista), Felipe (guitarrista) y Nicolás (baterista) sobre los proyectos de Telebit, que aparte de realizar conciertos, también planea sembrar el primer bosque rockero de Colombia el 4 agosto. La banda ya ha dejado de ser una promesa. Es una realidad que busca resistir con mensajes de reflexión social y política.

¿De dónde nació la idea de hacer un concierto en el Julio Mario Santo Domingo?

Daniel: Tuvimos la conversación con los bookers del teatro en el BOmm [Bogota Music Market] del año pasado. Ya nos habían hecho la propuesta hace un tiempo y nos parecía súper interesante lograr un concierto en el Julio Mario, que es un teatro emblemático de la ciudad. Sabemos que se han hecho shows de bandas que han mostrado su trayectoria. Tocaron LosPetit, Esteman, yo fui a un concierto de Café Tacvba por los 15 años del Re.

Creíamos que era un gran reto, primero, lograr el aforo del lugar y vender 1.300 tickets, un montón para una banda independiente aquí en Bogotá; y segundo, ponerse el reto de llevar el show más allá de lo que siempre hacemos. Hemos tocado en festivales, bares, y chévere poder tener todo este despliegue técnico para hacer algo más elaborado y ambicioso. Si vamos a tocar en un teatro podemos darle mucha más fuerza al concepto. También, teniendo en cuenta que va a ser un concierto solo de Telebit, podemos usar las herramientas narrativas del teatro.

De ahí nace “El ritual de la montaña”, que es toda una experiencia que hace Telebit a partir de sus otros tres discos, también mezclando sonidos nuevos y un montón de ritmos que no necesariamente tienen que ver con nosotros. Va a haber música tradicional, unos amigos que tocan música llanera, un amigo que hizo todo el arreglo de vientos. Vamos a reversionar varias canciones y tenemos un montón de invitados.

¿Por qué el nombre El ritual de la montaña?

D: Llegamos a ese nombre después de darnos cuenta de que no queríamos que fuera un concierto en el tocamos, luego la gente se va y ya. Buscábamos que tuviera toda una historia. Siempre nos gustó lo que había detrás de Doce vientos y toda la onda raizal, con la parte tradicional colombiana. Ahora vienen nuevas canciones que van por esa temática. Entonces explotamos esta idea para el show.

Veníamos haciendo una campaña con Siembra para hacer el primer bosque rockero de Colombia, entonces nos pareció chévere hacer este ritual donde pasan un montón de cosas. No solo existenciales, sino a nivel político y social, hacer un statement con nuestra música y a través de esto hacer toda una historia. Por eso el nombre del ritual, que enmarca experiencias y vivencias que se van poder ver dentro del concierto a medida que pasa cada canción.

Daniel habla del statement que quieren hacer con su música, ¿qué mensajes quieren transmitir?

D: Hay algunos conceptos claros que hemos venido forjando con Ciegos corazones. Creemos que estamos en una época bien trascendental y peculiar a nivel mundial, no solo acá en Colombia. Acabamos de pasar elecciones presidenciales, están pasando un montón de cosas sociales y políticas, y creemos que hay que hacer parte de todas estas nociones que nos pasan como ciudadanos y colombianos.

Como artistas se nos ha dado esta necesidad de poder comunicarle cosas a la gente, poder utilizar la música para mostrar nuestra postura sobre las cosas que pasan en Colombia. Era un momento especial para que el público entendiera muchas cosas por medio de la música. Somos una nueva generación que piensa diferente sobre política y lo que implica vivir acá. Estamos poniendo esa postura de Telebit y creemos que es importante que los artistas hagan algo con su voz para que puedan llegarle a las personas y cambiar ese chip.

También es chévere que la gente se dé cuenta de todo esto por medio de la música o experiencias que no tienen que ser explícitas, no decir las cosas en la cara, sino que puedan hacer sus conjeturas y sacar sus conclusiones. Este show nos da esa posibilidad. No queríamos que se quedara en la música, sino que la gente entienda que hay un mensaje claro que queremos entregar. Por eso hicimos esta reversión de Ciegos corazones con LosPetitFellas, donde hay un mensaje claro, un llamado a la juventud para empezar a reflexionar sobre lo que estamos haciendo como ciudadanos. Cada uno desde su vocación, su trabajo y lo que puede hacer como individuo.

Aportarle a la sociedad para no quedarnos callados porque hay muchas cosas que siguen pasando y que finalmente no van a dejar de pasar hasta que hagamos algo. Eso es lo más importante. Ver en retrospectiva cómo la música ha hecho estos cambios sociales y políticos en el mundo, ha pasado por generaciones. Sentimos que, actualmente, ha dejado de suceder porque la música ahora tiene conceptos más irrelevantes o efímeros. Que no está mal, pero tampoco se pueden dejar de lado las cosas que pueden generar cambios y ese es nuestro énfasis. Que la gente al salir del show se quede reflexionando.

Unos de los temas más fuertes de ustedes es el medio ambiente. ¿En qué consiste el proyecto del bosque rockero?

Felipe: A medida que nos hemos adentrado en estos temas, hemos llamado a gente que está involucrada en ellos y así nació la alianza con Siembra. Nos pareció muy chévere poder hacer algo en este ámbito porque, de alguna manera, con Ciegos corazones habíamos mostrado nuestro pensamiento, pero era bueno tener una acción de estas. Siento que siempre se cae en el mismo cliché de tomar acciones frente al cambio climático.

Lo más importante es que la gente participe. Parte de esta campaña es llevar a varios de nuestros seguidores al páramo, de pronto algunos nunca han ido y no conocen de donde viene el agua, y hacer todo este proceso de reforestar muchas zonas que han sido afectadas por el trato que le ha dado el humano. Es hacer consciencia poquito a poquito. El hecho de que la gente participe también hace que se empodere.

¿Cómo ha sido la respuesta ante este proyecto?

F: Yo estaba encargándome del WhatsApp (Telebit publicó en sus redes sociales un celular para que los interesados en el bosque rockero le escribieran a la banda) y ha estado tremendo. Incluso puede que haya gente que no alcancé a ir porque se han sumado muchos. Es chévere porque tenemos en este WhatsApp a los seguidores más cercanos y por ahí les podemos dar información más directa y conectarnos. Pero han llegado muchos que no teníamos y que han querido ser parte de esto. Es bueno que la gente se una por una causa así.

Nicolás: Vale la pena porque, como decía Pipe, no queremos que sea un videito, unas fotos, unos likes en Facebook y ahí se quedó. No. Queremos generar un impacto real en las personas, que tengan esa experiencia. Un like en una publicación no va a cambiar nada. Toda la gente es activista en internet, pero a la hora de tomar acción y hacer las cosas no pasa nada. Es llevarlos allá, sembrar los árboles, porque con estos tiempos que se vienen, como ha estado la deforestación de los páramos, la minería, hay que combatir eso de alguna manera. También es una manera de vincularnos a esa causa y así seamos 100 o 50 personas, es algo, y entre más seamos mejor. [“Aguantar”, dice Daniel en voz baja].

Nicolás habla de “lo que se viene” y ya que pasaron las elecciones, ¿qué imaginan que puede pasar con este gobierno?

N: Me parece un panorama oscuro. Yo no voté por ese presidente, no me siento representado ni por él, ni por su partido, ni por su bancada, ni por sus ministros, ni por las decisiones que están tomando. Creo que en cuanto a los derechos humanos, el proceso de paz y el desarrollo económico estamos retrocediendo, como el cangrejo. Y, a pesar de no tener los mejores presidentes en los últimos 16 años, se han dado cambios a favor de las minorías, a favor del más débil. Pero se viene una etapa de retrocesos. No veo, desde lo que conozco y lo que he estudiado, cómo van a mover la economía las reformas del nuevo gobierno o cómo nos van a sacar del estanco.

Por ahora son solo cuatro años, hay una oposición consolidada muy fuerte y tengo mi esperanza puesta en que se va a poder hacer un buen control político. Con el acuerdo de paz tenemos los ojos internacionales encima. Hace poquito leía que la presidenta de la JEP fue a la Corte Penal Internacional a rendir cuentas de lo que está pasando. Eso va a permitir cierto control para que no nos claven todas las reformas que quieren. Al menos es un silver lining. Yo me declaro en oposición a este gobierno.

F: Todos compartimos esa noción. Parte de lo chévere en estas elecciones es que la gente está más activa. Lo de las redes sociales está pasando, poquito a poquito, a actos. Está bueno porque son las personas empoderándose. Haber creado esa consciencia durante estas campañas es algo positivo, muestra que lo que estamos intentando hacer desde nuestro lado puede tener más repercusiones. Eso es lo que debemos mantener a pesar de las adversidades. [“Resistir”, dice Daniel un poco más fuerte].

Cambiando el tema, ustedes ya llevan siete años como banda y están a punto de agotar el Julio Mario (al momento de esta entrevista solo quedaban un poco más de 100 boletas). ¿Qué ha cambiado en la escena rockera en Colombia?

D: Ha sido complicado. Siempre es un proceso lento, pero creemos que seguro. Son siete años de carrera en los que la música se transforma cada año. Cada vez es una industria más rápida, con un montón de demanda y oferta. Eso deja ver que la escena colombiana se ha vuelto más próspera, hay apoyos, mercados para la comercialización, que son cosas súper útiles. Y llegan los medios digitales que hacen un cambio trascendental en todo lo que pasa musical y mundialmente, es lo que empieza a imponer la parada y le da a uno un norte, que es distinto a cuando empezamos.

En ese entonces ni existía Spotify o Deezer en Colombia, básicamente podíamos hacer cosas en YouTube, pero estaba un poquito sesgado con lo que sucedió en los 90. Ahora ha cambiado un montón y toca adecuarse a todas las nociones nuevas del mercado, que han hecho que la música en el país crezca y mejore.

Ahorita somos un remolino musical del que Latinoamérica y el mundo están pendientes. Estamos haciendo cosas no solo a nivel independiente sino a nivel comercial. Están J Balvin y Maluma con toda la movida urbana, pero también está Monsieur Periné, la parte alternativa con Bomba Estéreo. Un montón de exponentes a nivel mundial que han hecho que la gente se ponga mirar lo que está pasando en Colombia y eso me parece muy importante porque demuestra que la industria mejora, la gente consume música nacional y no desde el punto de vista nacionalista, que porque es de acá hay que escucharlo. No, es porque es bueno.

La cuestión es incentivar que se consuma lo de acá. No es destruir sino construir. Si me gusta una banda, voy y la apoyo. Si no, pues hay otras, no hay que acabarlas. Es importante ver que las personas han empezado a tener la noción de pagar una boleta por una banda nacional, al igual que por un grupo internacional. Eso no pasaba antes, era muy complicado. La gente no compraba una preventa porque pensaba que los veía en Rock al Parque y ya está. Ahora hay un apoyo.

Muchas bandas están viendo hacia afuera y cómo trabajan los grupos internacionalmente. Eso nos exige un montón para ofrecer shows de una calidad súper alta. Que la gente entienda que no es el mismo concierto del bar de la semana pasado, sino que hay una propuesta con mucho más trabajo.

Este año tienen el concierto en el Julio Mario, ¿qué planean hacer el resto del semestre y el inicio del próximo año?

N: Ya estamos montados sobre lo nuevo. Esta última colaboración con los Fellas es una manera de cerrar el ciclo de Ciegos corazones, que nos marcó el año pasado y gran parte de este. A partir de ahí vamos a seguir con los nuevos estrenos. En el Julio Mario Santo Domingo vamos a tocar una canción que creemos puede ser nuestro siguiente lanzamiento.

Dani ha estado trabajando en la nueva propuesta visual. Puedes ver que de Primera dimensión a Doce vientos hay un cambio de forma y de estructura sustancial; de Doce vientos a Ciegos corazones también; y de Ciegos corazones a lo que vamos a empezar a sacar ahorita será lo mismo. El resto del año estaremos con estos lanzamientos, esperamos estar sacando la canción en los próximos tres meses, como para cerrar el año.


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