Florence Welch

La cantante habla sobre su amor por Green Day, aprender a ser vulnerable y cómo manejar un ataque de pánico


POR DAVID BROWNE | 01 Jun de 2016

Alex Reside


¿Cuál es tu aspecto más británico?

No me atraen las cosas solo por ser bonitas, deben que tener un matiz de oscuridad, como la belleza del smog. Eso viene de haber crecido en Londres. También me cuesta mucho decir algo íntimo sin seguirlo inmediatamente de una broma. “¡Rápido, añádele algo de sarcasmo!”. No sé si eso es algo británico o solo algo de la familia Welch.

¿Cuál fue tu libro favorito de niña?

Little House on the Prairie. En Navidad mi tía nos regaló a mí y a mi hermana pequeños vestidos campiranos y construimos una pradera en nuestra casa, con un lago hecho de toallas. Empecé a notar algo de inestabilidad en el matrimonio de mis padres, que eventualmente se divorciaron. Tal vez el libro simboliza para mí una especie de estabilidad doméstica.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

He estado leyendo M Train de Patti Smith. Realmente nos ofrece aspectos hermosos de ella misma [en sus dos libros de memorias]. Es increíblemente inspirador cómo puede ser ella misma ante todo el mundo.

¿Cuáles son tus primeras memorias musicales?

Mi padre tiene un gran gusto; solía ponerme The Velvet Underground, The Smiths y los Stones. Se emocionó cuando canté Gimme Shelter con Mick Jagger. Me dijo: “Sabes, siempre pensé que esa era la canción que estabas destinada a cantar”.

Es difícil imaginarlo, pero estuviste muy metida en el skate punk.

El primer CD que compré en la vida fue Dookie de Green Day. Fue la primera pista que tuve sobre la existencia de toda una identidad alrededor de la música que uno escucha. Tenía los y los cordones más grandes del mundo. Lo único que no tenía era una tabla.

Inclusive llegaste a grabar un cover de Nimrod de Green Day hace algunos años.

Estaba yendo a ver bandas punk, y [el artista y productor] Dev Hynes y yo congeniamos. Hablamos de lo mucho que nos gustaba Nimrod, y lo grabamos en su cocina solo con su guitarra. ¡Está en Internet! Luego conocí a Billie Joe Amstrong, y me dijo que le gustó. En algún lugar del pasado, a mis 13 años, mi cabeza esta explotando.

¿Qué es lo mejor del éxito?

Me encanta experimentar, crear un mundo para perderme en él. Puedo hacer eso como un trabajo, incluso creando los atuendos y la puesta en escena.

¿Te internas a veces demasiado en ese mundo?

Llego a embarcarme en viajes de fantasía, y no siempre resultan positivos. Puedo entrar en pánico fácilmente. Algunas veces debo respirar y preguntarme: “¿Qué está sucediendo ahora mismo? ¿Es eso real? Estás en tu casa, no pasa nada realmente. Ah, OK”.

¿Cuál es el mejor consejo que has recibido?

Hace unos años, cuando acababa las giras, intentaba seguir viviendo como lo venía haciendo. Quieres seguir la fiesta, pero simplemente estás en tu casa. Me decía: “Ay, mi vida es un caos y mis relaciones son un desastre. ¿Qué estoy haciendo?”. Un amigo me dijo: “¿Por qué no intentas dejar de beber por un rato y miras qué pasa?” [risas]. Estaba dispuesta a intentar cualquier cosa en ese punto. Eso definitivamente me ayudó a escribir el último álbum.

¿Cómo te relajas cuando no estás de gira?

Cuando estás de gira piensas: “Dios, esto es muy estresante”. Luego regresas y luchas para intentar encajar en esos aspectos de la vida normal de los que te perdiste, como ver a los amigos o a tu mamá. También debes encargarte de limpiar tu propia ropa, y hasta llego a estresarme si descanso demasiado. Cuando es momento de partir nuevamente, casi que anhelo volver a estar de gira, porque puedo relajarme por fin.

Adele y tú cantaron en el mismo club al inicio de sus carreras. ¿Qué recuerdas de esa noche?

Creo que fue en el Lock Tavern de Camden, un lugar diminuto con mucha gente alrededor. Yo canté en mi estilo de grito, y luego ella salió y simplemente cantó y tocó la guitarra. Realmente no pude verla, pero su voz se elevaba entre la gente. Pensé: “Esta es una voz muy especial”. Lugo fui a casa y escribí una canción inmediatamente, aunque no era de la talla de Rolling in the Deep.

¿Hay alguna regla importante que rija tu vida?

Si algo se siente raro o incómodo, significa que estás creciendo. Mi último álbum me expuso bastante. No ponerle efectos a mi voz fue aterrador. Solía preguntarle a mi productor, al borde de las lágrimas, como: “Por favor, ¿podrías ponerle un poco de reverberación?”. Y él respondía: “No, debes dejar tu voz tal como es. Tienes que ser vulnerable”.

¿Qué consejo le darías a tu yo más joven?

En retrospectiva, haría diferentes algunas elecciones de guardarropa. Usaba labial negro y me grapaba capas al cuerpo. Conocí la fama a los 21 años. Era totalmente emocionante y completamente aterrador. Estás aterrada y buscas protección, así que piensas que debes tener más pelo y usar más maquillaje. Pero vivir en esa creación, una clase de universo alternativo mágico, me mantuvo a salvo. No haría nada diferente. Solo le diría a esa persona: “Todo va a estar bien”.


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