Havalina: rompiendo la cárcel del rock

Hablamos con la banda española sobre los límites del rock y su nuevo álbum Muerdesombra


POR SANTIAGO ANDRADE | 03 Aug de 2017

Havalina decidió romper los moldes del rock en su álbum Muerdesombra. Fotografía tomada de sus redes.


Después de recorrer una parte de España en el primer semestre del año para promocionar su álbum más reciente, Muerdesombra, Manuel Cabezalí, Javier Couceiro y Jaime Olmedo cruzaron el Atlántico y aterrizaron en América Latina para dos presentaciones. Una en Bogotá y otra en el Quito Fest de Ecuador. ROLLING STONE se reunió con ellos para hablar sobre el cambio en su sonido de un rock crudo, a una experimentación sonora con sintetizadores y teclados. Y de paso, charlar sobre la escena rockera en España y cómo internet ha cambiado la música.

Después de tantos problemas políticos y económicos en España, ¿cómo ha sido el impacto en lo artístico y cómo pinta ahora?

Manuel Cabezalí: Bueno, ahora hay una buena noticia y es que bajaron el IVA, eso es positivo. Eso afecta todo lo que rodea al artista, no solo la música, sino todo lo cultural.

¿Y los ayuntamientos han vuelto a nacer?

M.C: No. Yo creo que una de las cosas que hemos aprendido con la crisis es que no nos va tan bien con esta cosa del ayuntamiento. Hay que pagar un dinero inmenso al artista de turno. Yo creo que ha cambiado un poco por los festivales. Ahora, en lugar de que el ayuntamiento de turno tenga un superávit y decida traer a Leiva o quien sea, lo que hacen ahora es un festival. En España lo que pasa ahora es que tenemos demasiados festivales.

Javier Couceiro: Una burbuja.

M.C: Sí, un poco. Muchos que se cancelan. Un día leí y creo que hay 800 festivales en España. Claro, llaman festival un poco a cualquier cosa. Hay muchos. Y ahora el dinero va a eso porque va mucha gente. Es la nueva gallina de los huevos de oro.

Acá en Colombia tuvimos un hueco con la música española, como entre Héroes del Silencio y Vetusta Morla. ¿Cómo se sienten ustedes con eso? El único que uno sentía ir y venir, acá, era Bunbury.

J.C: Eso más que una pregunta, es un contexto inmenso en el que podríamos estar debatiendo. Yo tengo una sensación parecida a la que tienes tú. Hay un vacío, pero eso ya depende de gustos. Yo creo que ha habido un gran vacío en el rock. A lo mejor no llegaba [a Colombia] porque no interesaba.

M.C: Y desde que Vetusta Morla empezó a funcionar muy bien, ha habido una especie de renacimiento en la música española, del rock en general. Pero no recuerdo qué pasaba antes de Vetusta Morla.

J.C: Incluso gente que estaba antes de Vetusta Morla como que se enganchó y se ha beneficiado de esa ola.

M.C: Bueno, nosotros estábamos antes de Vetusta Morla, pero siempre hemos pertenecido a un circuito mucho más undergound. Yo lo veo un poco ajeno a mí, personalmente. Habían bandas más mainstream, más pop típico español. También ha habido unos años un poco oscuros de gente en España cantando en inglés y una música poco memorable. Lo que pasa con la música en inglés en España es que no cala hondo porque no es nuestro idioma. De alguna manera la música en español hace que tenga una sensación de producto propio y hace que la apreciemos mejor.

J.C: También hubo un efecto a principios de los 2000 que fue Operación Triunfo. Un programa de televisión de cantantes. Yo creo que generó, a nivel musical, un producto para consumir rápido. Se perdió esa cultura de montar una banda, irte a un garaje y empezar a hacer canciones aunque no tengas ni idea. Y al cabo de años de trabajo y dedicación, sacar algo. Entonces llegaban chavales, muy jóvenes, que querían triunfar.

M.C: Pero eso es lo que está pasando ahora. (Se ríen todos)

J.C: Incluso los medios más comerciales se están sumando porque saben que ahí hay un público. Pero antes había gente que no tenía tanta inquietud musical, que recibía un producto que se lo ponían hasta en la sopa, con un estribillo pegadizo, con una letra que era “culo y tetas, culo y tetas” o “te quiero mucho, como te echo de menos”, y eso es lo que se consumía. No había inquietud cultural, había consumo musical.

Como dicen, en el mainstream sí hay mucha fuerza del pop. Pero en el underground rockero, ¿sí hay un público y un apoyo?

M.C: Es un pequeño grupo de personas que apoyan mucho. A nivel de empresas pequeñas que apuestan por ello, como nuestra oficina de management, las hay. Pero son empresas que apoyan por amor y por cuatro duros, cuatro pesetas, cuatro pesos. Pero a nivel institucional hay muy poco apoyo para el sector en el que estamos nosotros. Que bueno, ahora estamos aquí gracias a un apoyo institucional. Funciona mejor para esto de salir de España, que para moverse adentro.

¿Y el público sí se ha abierto gracias a fenómenos como el de Vetusta Morla?

J.C: Sí, hace años era más raro y ahora está un poco más democratizado. Yo tengo muchos amigos que no están metidos en el mundo de la música y ahora van a festivales. Esta escena de los festivales lo ha popularizado más.

Entrando a hablar del disco, en Muerdesombra hay un cambio de dirección en el sonido. ¿Eso lo pensaron o fue más una experimentación?

M.C: Fueron las dos cosas. Fue la necesidad del cambio. Havalina lleva mucho tiempo tocando y es importante no aburrirte de lo que haces. De alguna manera, como tú vas cambiando como persona, la música que te representa también. En este caso, pues todos ya somos mayores. Al final, buscas algo que te represente de una manera vital. Es buscar la verdad como artista.

Y sí, se ha dado un giro importante a la hora de crear las canciones. Por ejemplo, yo siempre estaba con mi guitarra, bien sea con ellos o en casa, siempre con la guitarra y la voz. Y para este disco, intenté dejar la guitarra en la esquina de la habitación y empezar a componer con otros elementos. Con loops, con teclados, con el bajo. Cambiar el método creativo y empezar desde cero. Y el resultado es distinto.

¿Y cómo dar ese giro sin perder la esencia?

J.C: Porque somos nosotros. (Se ríen)

M.C: Y porque yo creo que la esencia se basa en la honestidad de la banda y en no querer caer en los clichés, en los lugares comunes del rock. No nos gusta sumarnos a otro carro, sino que nos gusta llevar un poquito la contraria. Y eso es el espíritu de Havalina. No importa si mañana estamos con un ukelele y una pandereta, lo importante es que siempre estemos mostrando lo de nosotros. Digamos que hemos cambiado la forma, pero el fondo permanece.

Viendo el video de Abismoide y escuchando el disco, sentía un ambiente de ciencia ficción, ¿es impresión mía o esa era la intención?

M.C: Primero vino la sensación, luego lo detectamos y entonces decidimos potenciarlo. Inicialmente no fue algo premeditado, de hecho fue tu chica [señala a Javier] quien dijo que le recordaba como a Blade Runner o a El Cuervo, como ese ambiente oscuro y futurista. Nos hizo gracia y decidimos trabajarlo en esa dirección y potenciarlo con la portada y el videoclip.

¿Y se inspiraron en algo para las letras?

M.C: Sí. Varias letras están inspiradas en la obra de un escritor norteamericano que se llama Brandon Sanderson, que está entre la ciencia ficción y la literatura fantástica. De hecho Nacidos de la Bruma es el título de uno de sus libros. Utilizamos el imaginario de este autor para escribir las letras.

En ese sentido, con eso de las máquinas, uno voltea a mirar y cada vez hay menos bandas. El Número Uno es un artista. Como si el concepto de banda estuviera en crisis.

J.C: Ahora que lo dices, sí. Sí había pensado que el concepto de banda se ha quedado un poco obsoleto. Las grandes bandas son antiguas. De los 90 o de los 80. Los tiempos que corren sí son muy individualistas.

M.C: Es que puedes hacer música con muy poco. Hace poco descubrí en GarageBand una función que se llama autoplay. Pones la armonía de la canción, el instrumento y te hace el arreglo. Y he visto gente que hace canciones así. Ya no necesitas tener unos compañeros con los que tocar.

J.C: Hace muchísimo tiempo no sale una banda de rock en el Número Uno. Y si aparece es Muse o una cada ciertos años. Pero desde los 90 no ves un buen grupo de rock en ese Número Uno.

M.C: Hay muchos buenos grupos…

J.C: …pero no llegan a ese nivel. Aunque siguen llenando recintos, siguen llenando festivales. No sé si es tanto el que haya menos bandas, como que el que los medios musicales, por lo menos en España, no apuestan por el rock. Las radios convencionales no apoyan el rock. Y mucho menos el rock actual. Si suena rock te están poniendo a Led Zeppelin o a Nirvana o AC/DC. No te ponen un grupo actual. Ponen lo de siempre. Eso va a seguir generando publicidad y va a traer gente. No se potencia la música no comercial.

M.C: La única emisora en España que hace eso es Radio Nacional, que es pública y no depende de las audiencias. Se supone, porque ahora están empezando a medir.

J.C: Ahora en España ya no hay programas de televisión que se vean actuaciones en directo. Hace 15 o 20 años había un montón. El único que tenemos es uno que rescata grabaciones de hace 30 años. No sé si es la audiencia española.

M.C: Yo creo que es un poco el mundo.

J.C: Aquí el Número Uno no es una banda de rock tampoco.

No, acá para nada.

M.C: Y si ves el Top 50 o 100 a nivel mundial, pasa lo mismo.

J.C: En los 90 eso no ocurría.

M.C: También había muchos menos medios. En España había solo tres sitios donde sonar y si no estabas en ellos no sonabas. Y una de las cosas buenas que ha traído internet es que ahora hay mucha más clase media de bandas. Una banda como Havalina no habría podido salir adelante hace 20 años. Quiero decir que al final, puede que no estés en la corriente principal, pero igual tienes un espacio.

Y luego la gente que escucha música puede acudir a un lugar que ofrece un género en concreto. Si te gusta el grindcore a 120 BPM, tienes una página web que se dedica a eso. Se permite más la especialización. De hecho yo creo que está pasando con la música, lo mismo que pasa con los restaurantes. Tienes las grandes cadenas que ofrecen cantidad. Y tienes los sitios pequeños que ofrecen calidad y tienen nombre. Ofrecen una cosa bonita y tienen público.

¿Cuáles de esas bandas antiguas y cuáles de las que existen hoy, de las bandas actuales, Havalina refleja el espíritu?

J.C: Yo creo que estamos aglutinando mucho los dos. De los de antes tenemos varias referencias claras que serían The Cure, Smashing Pumpkins, Sonic Youth, Soundgarden. Eso era lo que escuchábamos de pequeños, cuando cogías una púa y una baqueta. A día de hoy hay un montón de grupos que nos interesan y que nos llaman la atención porque están haciendo cosas muy diferentes. Hay un grupo español que estamos recomendando a todos los medios que nos preguntan, que ha producido Manuel, que se llama Rufus T. Firefly, que son buenísimos y han sido una influencia bastante importante para este último disco.

M.C: Yo intento escuchar muchas bandas de ahora porque creo que están pasando cosas muy interesantes. Recientemente he descubierto una banda de Dinamarca que me gusta mucho que se llama Klangstof. Son bandas europeas medianas. O por ejemplo otra banda inglesa que se llama Wild Beasts. Warpaint también. Creo que tienen algo en común y es que reúnen la cosa más antigua de las bandas de los 80 y los 90, con un sonido más actual. Mezclan elementos de música actual con música electrónica. Y todo está tocado. No son tíos con ordenadores, son bandas. Es una especie de confluencia entre lo orgánico y lo sintético, que es de hecho lo que hemos intentado hacer con Muerdesombra.

Sí se siente un poco a regañadientes cuando el rock acepta otras cosas, como la electrónica.

M.C: A mí me encanta. Yo estoy muy a favor de romper los clichés del rock.

J.C: Cuando empezamos a preparar este último disco, Manu nos dijo que sentía que el rock era un poco como una cárcel. Que tenía unos límites muy definidos. Que tenías que levantar los cuernos, tener la melena y hacer así [mueve la cabeza]. Coger la guitarra y hacer el mayor ruido posible. Y la idea es que se puede experimentar mucho más que eso. Se puede ser intenso sin distorsión.


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