Jamiroquai: su regreso en Coachella y el sombrero de Virtual Insanity

Jay Kay, vocalista, también habló sobre su lesión en la espalda, la paternidad y el caos en Woodstock ‘99


POR CHRISTOPHER R. WEINGARTEN | 01 Aug de 2018

“Siempre quise tocar ahí. Coachella es Coachella”, dijo el cantante sobre la presentación de Jamiroquai en el festival. David Wolff-Patrick


Jamiroquai tuvo unos tres años en los que fue una banda icónica del pop alternativo en Estados Unidos. Después del video de Virtual Insanity de 1996, la banda británica ganó cuatro MTV Video Music Awards, hizo una presentación en Saturday Night Live, tuvo una canción en la banda sonora de Godzilla y tocó en Woodstock ’99… Y eso fue básicamente todo.

Sin embargo, en el Reino Unido y Japón (y por fuera de los medios de Estados Unidos) seguían teniendo éxitos y llenando coliseos en todo el mundo. Pharrel Williams, Chance the Rapper y Tyler, the Creator los han nombrado entre sus influencias. Cuando Jamiroquai regresó este año a Estados Unidos, su primer concierto allá en más de una década, estaban en el cartel de Coachella junto a War on Drugs y Vince Staples. En Twitter, las personas se preguntaban “¿dónde han estado?”. Pero la verdadera pregunta era “¿dónde hemos estado?”.

El año pasado, Jamiroquiai lanzó Automaton, su primer disco desde 2010. Después de que el cantante Jay Kay se recuperara de una lesión en la espalda, la banda regresará a Estados Unidos para tocar en el North Coast Festival de Chicago, el Hulaween de Florida y agotó boletería del Forest Hills Stadium de Nueva York. ROLLING STONE habló con Jay en Portugal, donde su grupo encabeza el Festival Marés Vivas.

Primero que todo, cuéntame sobre su espalda.

Creo no volverá a ser igual. Me parece que los saltos de tres metros se han acabado. Y las rodillas están empezando a molestarme. Me estoy volviendo viejo. Tuve que dejar de hacer muchas cosas, como los conciertos grandes en el O2 (un coliseo de Londres)… Estuve acostado y con dolor por ocho o nueve semanas, lo cual es muy aburrido. Cuando no te puedes mover, te das cuenta de todo lo que te gusta hacer… Te juro que si alguien me dice, “No voy a trabajar, estoy mal de la espalda”, yo le diría que no hay problema [risas].

¿Qué pasó?

No sé. Creo que fue la típica situación, “Niños, miren lo que papá hacía. Voy a dar una vuelta en el trampolín” y, bueno, no pude. Al principio no me dolía, después no podía mover bien la espala y luego, wow, nunca había tenido un dolor así. Tuve dos operaciones… Ahora funciona. Estoy trabajando todavía. Sigo en pie.

¿Has estado bien en los conciertos?

Me muevo menos y eso me da más aire para cantar. Eso ha sido, de algún modo, un bono. La voz está muy bien y aguanta. Estoy haciendo mejores presentaciones que hace 10 años.

Cuéntame sobre estos siete años que pasaron entre Dust y Automaton. ¿Básicamente paraste para ser papá?

En pocas palabras sí. Creo que llegué al punto en el que solo daba vueltas por el mundo y me aburrí de mí mismo, de la banda. Todos estábamos hastiados… Yo me preguntaba qué estaba haciendo. Me pregunté a quién le iba a dar esta responsabilidad. Es genial conocer el mundo, ganar dinero, conducir rápido y volar helicópteros, pero, ¿qué hay ahí? ¿Qué estoy haciendo en realidad? No era nada. No era inteligente.

Supongo que los primeros años estuvimos promocionando Rock Dust, así que los otros cinco pasaron sin muchas cosas. Después llegó la noticia: vas a tener una hija… Todo se detuvo por 18 meses… Me metí en lo de ser papá, empezamos el otro álbum y lo lanzamos. Luego tuve otra. Eso cambió toda la dinámica de lo que estaba haciendo… Es increíble. No hay abrazos como esos. Nunca tuve abrazos así en mi vida.

Estos años se han vuelto mágicos. La mayor vio videos de un concierto con unas 25 mil personas y le dice a la mamá, “Papi tienes muchos amigos, ¿verdad?”. Yo solo pensaba, “Si supieras la verdad”.

¿Qué reacción esperabas cuando anunciaron Automaton?

Sentí que iba a ser buena, que la gente iba a decir, “Mierda, creí que estos tipos habían desaparecido y que nunca los iba escuchar otra vez”. Y voy a ser sincero, creo que muchos pensaron, “Este el final para ellos, nunca van a volver a sonar”. En mi mente nunca fue el caso. Es como una adicción. Jamás dejaré de escribir canciones

Jamiroquai y Snoop Dogg en Coachella 2018.
Jamiroquai y Snoop Dogg en Coachella 2018.

¿Te sorprendió que muchos artistas dijeran que ustedes era una influencia secreta?

Es como un piropo. Y es interesante, vi el documental Life in 12 Bars de Eric Clapton… Es fascinante, pero al escucharlo te das cuenta que todos toman sus ideas de otro lugar. Partes pequeñas. Desde hace años admiro a Vulfpeck… Creo que son mágicos. También me parece que Jungle es bueno, han hecho cosas geniales. Me gustaría trabajar con ellos.

Cuéntame sobre tu relación con Estados Unidos, porque es distinta en comparación a cualquier otra.

Déjame aclarar algo, no es con el público estadounidense, es la forma en la que se manejaron las cosas en el pasado. Si nos devolvemos a Travelling Without Moving, un álbum de platino, premios MTV, Grammy. Algo importante. Y después pasamos de Columbia, a una filial de Columbia, y luego de un lado a otro. Piensas que todo está funcionando. Después, caminando por Times Square, ves en letras gigantescas una banda de unos tipos que vivían cerca. De unos 18 años. Con unas luces increíbles. Y tenían el mismo mánager que estaba conmigo. Una banda que se llamaba Damage. Estaban hasta en St. Louis. Entonces pensaba, “Un segundo, si se supone que estaba cuidándome como artista, yo debería estar ahí”. Y es difícil decirlo sin sonar como un idiota. Premios MTV, video del año, daba igual.

Creo que por momentos puedo ser algo agresivo. Quiero hacer lo que se me da la gana. No quiero que jueguen conmigo… Estaba sensible y cansado. Después nos nominaron a un Grammy otra vez. Todos los nominados aceptan la cosa y yo me alejo bastante. Al final pensé que está bien, es una nominación. Era un poco raro y no sabía muy bien si iba a llegar a algún lado con esto.

Después regresamos al circuito universitario. ¡Yo ya había hecho esto! En 1993, 1994. ¿Por qué estaba otra vez ahí? Volvimos a Estados Unidos, hicimos unos 15 conciertos. Regresé con una cuenta de 100 mil dólares. Después voy a América del Sur, siete conciertos y regresó con 4 millones. Haz las cuentas. Es volver a casa con lo que se puede pagar a la banda, el equipo, 35 personas en la gira.

Yo era el que más quería venir, y por eso estoy muy feliz de volver. Porque es grandioso. Los fanáticos estadounidenses nos han apoyado siempre, lo entienden y son leales.

¿Qué tal estuvo Coachella?

Siempre quise tocar ahí. Coachella es Coachella. Pensaba, “Bueno muchachos, tenemos que estar afinados y preparados. Es algo grande porque es una gran exposición”. Quería que saliera bien y creo que lo hicimos. Teníamos que salir con toda, que la gente dijera, “¿Qué putas es esto? ¿Quiénes son estos tipos?”. Impactar. Y por suerte el público fue fantástico.

¿Cómo se dio la colaboración con Snoop Dogg?

Era solo una idea en el aire… Y es un gran tipo. ¿Sabes qué me hace reír? Entraron al camerino… Y él está fumando un porro y yo pensé, ¿cuántos se fumará al día? Debe ser una cantidad astronómica. Todo el mundo se pregunta cómo hace para mantener la compostura. Después llegué a San Francisco, me puse a cambiar canales y lo veo en traje, con corbatín en un puto programa de juegos [risas]. Solo podía pensar, ¿cómo se mantiene cuerdo? Es muy buena persona. Un caballero.

¿Cuándo escuchaste que a los raperos estadounidenses les gustaba tu música?

Me acuerdo hace muchos, muchos años cuando Pharrell nos escuchaba. Y creo que se dio cuenta que yo era una influencia. Como Missy Elliot. Ella cogió [tararea Space Cowboy], obviamente la aceleró [tararea Bitter Our Style (Interlude) de Missy]. Me la encontré con Amy Winehouse y le pregunté si le gustaba la canción. Ella respondió, “Sí, sí. Espero que te hayan pagado” [risas].


El último gran concierto que hiciste en Estados Unidos, antes de Coachella, fue Woodstock ’99.

Es increíble.

El video de tu presentación en Woodstock ’99 es impresionante.

Solo sé que había gente lanzado barro. Me acuerdo que salí, estaba vestido de blanco con un sombrero de plumas y no tenía ni una mancha [risas], lo cual demuestra lo bueno que soy esquivando lodo. Nos fuimos en el jet y pensé, “Mierda, qué está pasando ahí”. Le dije al piloto que diera otra vuelta. ¡Había un disturbio! Quemaban mierdas y, wow, creo que nos fuimos en el momento indicado. Parecía Watts.

Lo otro que recuerdo era que había una cámara al frente, de esas que ruedan de izquierda a derecha, y yo saltaba en esta cosa. El tipo me miró y me dijo, “Que bueno. hombre, es lo más emocionante que me ha pasado en todo el día” [risas].

¿Qué tan seguido te preguntan sobre los insectos en el video de Virtual Insanity?

Las cucarachas. Bastante. Lo que deberían preguntarme es si estaba asustado porque solo teníamos una toma para grabar la sangre, una vez empezara a salir, no podíamos parar. ¿Sabes qué me hace reír? Mirar el video. Hay una cosa de continuidad, yo me cambio la chaqueta. Una era de un azul más claro que la otra. Y mira la sangre salir. Se supone que iba a salir de las paredes, pero pareciera que alguien estuviera lavando un carro [risas].

¿Dónde está el sombrero de ese video?

Se lo di a un tipo que se llamaba Ken, que trabajaba en la disquera de Japón. A veces me arrepiento, pero es bueno soltar las cosas. Éramos la banda extranjera que más vendía. Él trabajó muy duro. Así que Ken, si estás por ahí, espero que todavía tengas el sombrero y que si lo quieres tirar, te dejo mi dirección [risas].


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