Kendrick Lamar: La entrevista Rolling Stone

El rey de la humildad


POR BRIAN HIATT | 14 Sep de 2017

UN BUEN CHICO EN UN PAÍS ENLOQUECIDO / Lamar en Nueva York en julio.


Kendrick Lamar está pasando por muchas cosas en este momento, pero no parece. En el backstage en Duluth, Georgia, unas horas antes de un concierto con boletería agotada, irradia unos niveles incompresibles de serenidad sentado en un sofá del camerino. Está vestido con una sudadera naranja y unos Nike blancos, y lleva un vaso plástico con jugo verde, “un poco de col, manzana y espinaca. Esta mierda es buena”. Y ese combustible parece funcionar: HUMBLE. es la canción número uno de las listas, lanzó un nuevo video con Rihanna y le hacen falta una docena de conciertos de su gira.

En 2017 han pasado cosas extrañas, casi todas horribles, pero al menos hay una buena anomalía. El artista joven más popular e innovador del momento es el mejor rapero de su generación. Este es solo el comienzo, y ya ha lanzado tres álbumes exitosos consecutivos.

Su álbum debut en 2012, good kid, m.A.A.d city, fue una autobiografía intensa, una virtuosa deconstrucción del gangsta rap, centrado en los recuerdos de su infancia en Compton, donde varios de sus amigos eran pandilleros y el acoso policial era constante.

Su continuación fue To Pimp a Butterfly en 2015, una densa, jazzística e intelectual meditación sobre las razas en Estados Unidos, que protagonizaba Alright, una de las canciones más importantes de la década, que habla sobre la importancia de la cultura afroamericana. En DAMN., su último disco, cambió de rumbo y se las ingenió para crear un LP igual de inteligente y conceptual, pero más conciso, comercial y digerible.

Lamar, a sus 30 años, está agradecido con su éxito comercial, pero dice que ese no es el objetivo: “La idea es que una persona, o 10 millones, sientan algo de euforia con mi música”.

Has rapeado sobre el sueño adolescente de “vivir como los raperos”, pero tu vida como rapero ha sido muy tranquila. ¿Cuáles son tus vicios en este momento?

Soy un adicto a mi trabajo. Se convierte en un vicio cuando me aparto de las personas que se preocupan por mí, porque necesito decir lo que pienso. Es increíble estar en el escenario y saber que puedes cambiar la vida de alguien. A veces, cuando estás tan enfocado en cambiar el pensamiento de un extraño, se te olvida que hay gente cercana a ti. Eso es un vicio.

¿A veces crees que deberías estar divirtiéndote más?

Todos tienen una diversión distinta. La mía no es tomar alcohol. Lo hago de vez en cuando. Me gusta ver a la gente de mi barrio, alguien que acaba de salir de la cárcel después de cinco años encerrado, y ver sus caras cuando regresan a Nueva York. Eso es divertido para mí. Puedes ver cómo se iluminan sus ojos.

La gente te trata como un santo o un monje, a veces eso es extraño.

Pero los más cercanos a mí saben quién soy. Saben todo de mí.

¿Hay algo de monje en ti?

Creo que eso me recuerda cuando era un niño. Sentía que siempre estaba metido en mi cabeza y sigo siendo así. Siempre estoy pensando y meditando sobre el presente o el futuro.

¿Eras, en algún sentido, un niño especial?

Mi familia dice que me críe a mí mismo, por eso me llamaban Man Man. Era un estigma sobre la idea de que fuera un niño a veces; es decir, me lastimaba y ellos esperaban que yo no llorara. Era una responsabilidad muy grande, y me preparó para la responsabilidad que iba a tener con mis fans. Me obligó a ser duro, incluso con las críticas. Mi primera vez en el estudio, Top Dawg (el jefe del sello discográfico) me dijo: “Esa mierda estuvo muy mal”. Otros artistas no lo habrían soportado, pero eso me obligó a volver a la cabina y hacerlo mejor.

¿De dónde vino toda esa madurez?

Fue por estar con tipos más grandes que yo. A mis siete años jugaba fútbol americano con personas de 14 años. Cualquiera que saliera con mis primos mayores era con quien más me gustaba estar. Siempre he sido bajito (risas). Todos eran más grandes y viejos que yo. Me ha ayudado a entender a la gente.

Has dicho que eras uno de los pocos entre tus amigos con un padre y al final de tu nuevo álbum aseguras que eso te salvó la vida. ¿Cómo?

Me enseñó a lidiar con los sentimientos mejor que a muchos de mis amigos. Cuando ves niños haciendo cosas perjudiciales o peligrosas, es porque no saben controlar sus emociones. Cuando tienes un padre, tú haces algo, él te mira y te dice: “¿Qué putas estás haciendo?”. Te corrige y te hace sentir así de pequeño. Eso fue un privilegio para mí. Las madres y las abuelas de mis amigos pueden haberlos amado y cuidado, pero no podían enseñarles eso.

¿Qué te hace perder la paciencia?

La gente que absorbe mi energía o alguien que no tiene las mismas motivaciones que yo. No aguanto eso, la vida es muy corta. Tienes un verso que dice: “He vivido mierdas que probablemente te lastimarían” y luego cantas: “asesinatos, condenas, robos…” No te puedo contar por lo que he pasado sin contarte lo que he vivido. Yo canto: “Conozco los asesinatos, sentencias, robos, muertes de padres…”. Te doy un resumen de mi vida desde que nací hasta mis 21 años. Hay cierto trauma implícito en las historias que cuentas. Has presenciado asesinatos, incluso cuando eras un niño.

¿Cómo superaste eso en tu adultez?

Bueno, también he vivido muchas fiestas y buenos chistes, eso bloquea todas las mierdas que he pasado. Todas las cosas divertidas con mis tíos y mis abuelos, que están locos y son muy graciosos. Mi madre es igual, es adorable. Todo contrarrestó las cosas negativas y me ayudaron a entender las tragedias, pero sin caer en ellas.

¿Qué te hace reír?

Todo me hace reír. Este tipo de aquí (apunta a su videógrafo). Tiene algo debajo de ese sombrero y que se lo quite me hace reír. No sabía que Dios había inventado un pelo así. ¡Es terrible! (risas). Siempre he dicho que los mejores comediantes son los que tienen un sentido del humor negro, los que tienen la habilidad de tomar el dolor y convertirlo en risas.

Fuera de algunos versos, has estado muy callado sobre Donald Trump. ¿Por qué?

Es como golpear a un caballo muerto. Ya sabemos lo que es. ¿Vamos a seguir hablando o vamos a hacer algo al respecto? Llegas a un punto en que estás cansado de hablar de eso. Te desanima y te quita tu energía hablar de alguien que es completamente ridículo. Entonces, en el último álbum, tomé acción en mi comunidad. En el disco no hablé sobre lo que está pasando en el mundo, sino que hablé desde mi punto de vista. Desde ahí comienza el verdadero cambio.

En tu entrevista simulada con Tupac en Mortal Man le preguntaste cómo mantenía su cordura de cara al éxito.¿Cuál sería tu respuesta a esa pregunta?

Las cosas podrían estar peor. Así es como lo veo yo. Todavía tengo familiares que pasan por tiempos difíciles y tengo que ayudarles. Piénsalo así: he tenido este estilo de vida por cinco años. Antes de eso, fueron dos décadas de pura incertidumbre, no sabía qué estaba por venir. No puedo permitir que mi carrera saque lo mejor de mí.

En ELEMENT. señalas una diferencia graciosa entre los “artistas de color y los malos artistas”. ¿Para ti qué es un mal artista?

Adoro esa pregunta. Un mal artista usa la música de otros para su aprobación. Hablamos de alguien que tiene miedo de usar su propia voz y persigue el éxito de los demás, pero se aleja de sí mismo.

No todos podrán ser Kendrick Lamar. No te estoy diciendo que rapees como yo. Sé tú, así de simple. Veo muchos grandes artistas rebajarse así, porque se enfocan en los números que hace otro, pero eso anula su creatividad. Al final eso afecta al oyente, porque esto no es para nosotros. Es para esa persona que trabaja ocho horas y no tiene ganas de volver a la mañana siguiente.

¿Está bien que un rapero tenga un escritor fantasma? Tú obviamente has escrito letras para Dr. Dre.

Depende de dónde estés. He dicho que soy el mejor rapero y no te puedes llamar el mejor si tienes un escritor fantasma. Si estás diciendo que eres otro tipo de artista y no te importa ser el mejor, has buena música. Pero nunca tendrás ese reconocimiento.

Si resulta que tú tienes un escritor fantasma, a la gente le encantaría conocerlo.

Es verdad (risas).

Cada vez que vas a rimar tienes que mantener una reputación y superarte. ¿Cómo manejas eso?

Ese es el reto. ¿Puedo superarme? ¿Puedo hacer una rima mejor que la anterior? Eso es lo que busco. Si no fuera así, entonces me habría detenido después de good kid y de ganar el disco de platino. Pero mira a Jay-Z. Es billonario. Mira a Dr. Dre. Jay sigue escribiendo, porque siempre es una carrera, no solo para saber si sigues siendo honesto con tu cultura, sino también para saber si puedes generar un proceso creativo propio.

junto a Jay-Z, uno de los ídolos de Lamar. “Él era mi hombre y lo sigue siendo”.
Junto a Jay-Z, uno de los ídolos de Lamar. “Él era mi hombre y lo sigue siendo”.

¿Alguna vez te has preocupado de quedarte sin palabras?

No. Ni siquiera me lo puedo imaginar. Ahora no.

¿Cómo terminó Bono colaborando en XXX.?

Se suponía que estábamos trabajando juntos en una grabación distinta. Él me lo envió y yo le di algunas ideas, pero no sabíamos hacia dónde se dirigía. En ese momento, yo estaba sacando DAMN., entonces le pregunté que si me daría el honor de usar la idea para una canción, y me dijo que sí.

Entonces usaste una canción que ya existía y la encajaste, eso es algo que haces de vez en cuando.

Puedo hacer eso, porque tiene sentido. Hay muchos álbumes y colaboraciones buenas que el mundo nunca escuchará, porque tal vez no encajaba bien, sin importar el nombre que estuviera en él. Pero Bono es muy sabio, tanto en la música como en la vida. Puedo hablar con él por horas. Es inspirador lo que ha hecho por el mundo y las personas.

Dijiste que el viaje que hiciste a África significó mucho para ti. ¿Por qué?

Sentí que era el lugar al que pertenecía. Escuchas historias y ahora eres lo suficientemente grande como para presenciarlas. Me dio una perspectiva diferente sobre mis orígenes, sobre lo que hacemos en Compton y cómo el mundo es muchísimo más grande que Compton. Me obligó a regresar al estudio. Fue extraño cuando nos tuvimos que montar en el avión e irnos. Todos decíamos lo mismo: “Volveremos. Esta es nuestra casa, de verdad”.

Fuiste a la prisión de Sudáfrica en la que estuvo Nelson Mandela, ¿cierto?

Estuvimos en la celda. Vimos las piedras que tenían que martillar todos los días, fue una locura. Podías sentir su espíritu, como diciendo: “Toma una parte de esta historia y llévala a tu comunidad”. Y eso fue lo que hice. To Pimp a Butterfly es una conversación con mis amigos a partir del conocimiento y la sabiduría que obtuve.

¿Qué pasó por tu mente mientras estabas en la celda de Mandela?

Lo fuerte que era. Si podía comunicar un mensaje y provocar un movimiento social desde su celda, debió ser un tipo muy fuerte.

en su encuentro con el presidente Obama en 2015.
En su encuentro con el presidente Obama en 2015.

¿Cómo empezó HUMBLE.?

Primero fue el beat. Mike Will (el productor) me lo envió y en lo único que podía pensar era en The Symphony, de Marley Marl, y los inicios del hip hop. Ese beat parece de mi generación. Lo primero que vino a mi mente fue “sé humilde”.

¿En el coro te hablas a ti mismo?

Sí, es sobre el ego. Los nombres de las canciones en este álbum son todas mis emociones y expresiones personales. Por eso hice una canción así, en la que todo me importa un culo o en la que digo: “No puedes joderme”. Pero en realidad me estoy mirando en un espejo.

Tienes un álbum que es Número Uno, lo que quiere decir, de cierta manera, que eres un artista pop.

Es complicado, porque puedes tener un gran álbum, pero mantener tu integridad al mismo tiempo. No muchos pueden hacer eso… Llámalo como quieras. Mientras el artista se mantenga fiel al hip hop y a la cultura, está bien.

LOVE. es probablemente la canción más pop que has hecho. Pero debes tener límites cuando sea demasiado suave para ti.

A eso lo llamamos un dulce para el oído. Está eso, y está lo cursi. Debes escuchar muy bien para reconocerlos y diferenciarlos. Necesitas un buen equipo y toma años de experiencia, muchos años después de hacer mierdas terribles (risas). Así reconoces lo que funciona para ti y lo que no.

¿Alguna vez has grabado canciones que pienses: “Eso suena como un Número Uno, pero es demasiado cursi”?

Sí, he hecho cosas improvisando que podían haber sido éxitos, pero por el bien de mi marca y a donde quiero llegar, a veces tienes que ver más allá y no conformarte.

¿También has descartado canciones porque no encajan con el concepto del álbum?

Muchas veces. Me importa todo el disco, no solo una canción. Vengo de esa época y no lo puedo evitar.

¿Qué tan consciente fue tu trabajo para que DAMN. fuera un álbum más digerible que Butterfly?

La idea inicial era hacer un híbrido entre mis dos primeros álbumes. Ese era el objetivo y fue exactamente como me lo imaginaba. Todas las piezas encajaron a la perfección. He tenido mi musicalidad desde que tenía cuatro años. Pasar de To Pimp a Butterfly a DAMN. pudo haber sido un desastre total si no se manejaba bien. Tuve que ser muy cuidadoso con lo que decía y cómo jugaba con los temas en la trama.

Cuando hiciste el remix de Bad Blood, ¿sabías que estabas tomando un lado en la supuesta pelea pop entre Taylor Swift y Katy Perry?

(Risas) ¡No! No sabía eso. Pero es una gran pregunta. No estaba interesado en eso. Tengo que alejarme un poco, porque esa es una verdadera pelea…

¿Qué aprendiste de trabajar con Beyoncé en Lemonade?

Lo meticuloso que debes ser con tu música. Ella es una perfeccionista. Piensa en lo detallada que fue su presentación en los BET [Black Entertainment Television] Awards: la iluminación, las cámaras, la transición de la música al baile. Era la confirmación de algo que yo ya sabía.

Tus videos son cada vez más ambiciosos. ¿Te han llegado ofertas de actuación?

Sí, definitivamente, pero he tenido que dar el 110 mil por ciento de mí. Ese es un talento que se perfecciona con años de ensayo. Hacerlo solo porque soy Kendrick Lamar no tiene sentido. Esperaré hasta que tenga tiempo libre y pueda estudiar, pero ahora estoy más inclinado a la dirección.

En la música parece que piensas como un productor, incluso si no te das los créditos.

Te diré algo: no puedes hacer este tipo de álbumes solo con que los productores te envíen beats. Tienes que trabajar con ellos. Tienes que estar ahí en cualquier golpe de bombo, en cada caja, bajo, transición y arreglo. Estoy ahí todo el proceso. Esa es una de las razones por las que puedo ser coherente.

Pero alguien como Future, que rapea sobre cualquier beat, es grande a su manera. Ustedes dos son muy diferentes, por eso fue interesante escucharte en el remix de Mask Off.

Él es un genio a su manera. Lo he visto en el estudio y saca melodías así (chasquea sus dedos). Tienes que hablar de cierta manera y ser un estudioso de la música —de la misma manera como yo lo he hecho— para hacer lo que él hace. Estoy seguro que ha escuchado muchísimo R&B. Verlo hacer esas melodías es una cosa totalmente distinta, es una sonoridad que necesitas entender.

¿Cuál es tu canción favorita de Drake?

Canción favorita de Drake (risas). No te puedo decir una, él tiene muchas canciones buenas.

¿Lo prefieres rapeando o cantando?

Las dos cosas.

En tu mixtape más viejo, cuando tenías 16 años, hay momentos que suenas como Jay-Z.

Ese era mi hombre y lo sigue siendo. Soy fan de él. Eso fue un poco de lo que tomé de él: esa capacidad de tomar una letra, convertirla en una conversación y que parezca que la estamos teniendo frente a frente.

¿Cuándo encontraste tu verdadero estilo?

Creo que fue el día que decidí ser Kendrick Lamar.

¿En vez de K-Dot?

Sí. Y comencé a contar mi historia. Una vez hice eso, fue más fácil para mí encontrar mi propia voz, porque nadie puede contar mi historia igual que yo.

En 2010 grabaste The Heart Pt. 2 que fue un descubrimiento emotivo y honesto. ¿Qué pasó?

Recuerdo que me dije a mí mismo: “Solo quiero demostrar un poco de emoción en este álbum. La gente, literalmente, tendrá que sentirme”. Me dije a mí mismo que si no me puedo conectar de esa manera, no tiene sentido colocar un puñado de palabras juntas. Por eso quise mantener la parte en que al final me atoro y toso un poco.

Te puedes preparar emocionalmente en el estudio, ¿pero alguna vez te has enloquecido?

Lo irónico de eso es que sí me he enloquecido, porque trasladas tus emociones a un lugar y de repente te conviertes en un robot sin emociones. Debemos hacer tomas una y otra vez. Entonces te conectas realmente con tu público. Eso se puede escuchar en canciones como The Way I Am de Eminem, Song Cry de Jay-Z y Dear Mama de Tupac. Se nota que esas historias e ideas son significativas y profundas para ellos.

Mucha gente cree que componer letras y compases no es valorado en el hip hop como antes. ¿Estás de acuerdo?

Yo hice mi propia marca en el momento adecuado. En 2011 y 2012 había espacio para quienes gustaban de las líricas. Puede que hoy salgas adelante con eso, pero no vas a ser tan respetado, porque los tiempos han cambiado radicalmente.

También has dicho que los críticos no valoran las letras tanto como deberían.

El hip hop tiene muchos aspectos hipócritas cuando hablas de las letras. Hay miles de raperos que te pueden hacer rimas, pero los DJ no van a tocar eso, sin importar de qué época sea, porque ellos también tienen que hacer dinero en su día a día. Esa es la verdad.

¿Fue André 3000 el primero que te hizo pensar que los raperos podían cantar?

Para mi generación fue él, sin duda. Fue el primero. Llegábamos de la escuela y lo veíamos rapear un día en la TV, luego ibas una semana después y tenía una canción llamada Prototype que te volaba la cabeza, ¿entiendes lo que digo?

Entrevista Exclusiva

EL DIOS DE ORO

Tienes canciones que nunca hayamos escuchado que sean solo cantadas?

Sí, claro. El 95% de lo que escribo son melodías. Te puedo dar un beat como el de ELEMENT. o un verso en el álbum de Travis Scott con un falsete. Así es como yo le digo (risas).

Tu falsete se parece un poco al de Curtis Mayfield. ¿Te gusta?

Me encanta. Era el favorito de mi padre, de hecho es el favorito de mi madre.

Carl, tu primo, es hebreo negro [o israelita negro] y cree que los afroamericanos son los verdaderos descendientes de los israelitas bíblicos. Carl habla en una parte de FEAR. Y te llamas a ti mismo un israelita. ¿Qué tanto de esa teología has adoptado y qué tanto es solo un juego de ideas?

Todo lo que digo en ese álbum es desde su perspectiva. Siempre he hecho eso. Escucho las historias de las personas, su pasado. Puede que no sea como el mío o el tuyo. Tomé su perspectiva del mundo y la compartí para que la gente tenga su propia opinión, estés de acuerdo o no. Para eso es la música, es como un portavoz.

¿Cuál es tu opinión de la idea de Carl de que las personas de color están maldecidas por Dios según el Deuteronomio?

Eso es verdad. Hay muchas maneras de interpretarlo, pero es verdad cuando estamos hablando de la unidad en nuestra comunidad y algunas cosas de las que no tenemos control. Donde haya una pelea contra el Gobierno o nuestra ideología política, siempre hay algo superior, listo para detenerla.

Se puede decir que culpar a Dios de alguna manera excusa el racismo.

Es verdad. Lo tomas como quieras. La conversación está ahí y podríamos hablar de eso por horas. Yo lo hago todos los días (risas).

Cuando ves un mar de chicos blancos rapeando las letras de The Blacker the Berry, ¿qué piensas?

Sé que mi público escucha lo que yo digo y le estoy hablando a una gran cultura, entonces para el niño de clase media-alta, que no sabe cómo crecimos nosotros, escuchar las letras lo puede hacer entender. Es casi como una lección de historia que no les enseñan en el colegio.

Siempre has hablado de luchar contra la depresión. ¿Te sigue pasando?

Ahora estoy bien. No voy a decir que estoy conforme, no voy a usar esa palabra, ni a decir que estoy satisfecho, pero al punto de estar estresado, no. Es bueno, porque puedo escuchar los problemas de mis fans y ayudarlos.

¿Pero entiendes por qué hay tantos artistas que se terminan autodestruyendo?

Eso es fácil, especialmente con este estilo de vida. Puedes tenerlo todo cuando quieras. Cuando la cámara está encendida, todo lo que quieras, pero el verdadero tú está cuando se apagan las luces. Todo se trata sobre qué tanta disciplina tengas.

¿Eres optimista o pesimista sobre el futuro?

Soy muy optimista. ¡Si no lo fuera no estaría aquí! Esto no le pasa a cualquiera. Casi todos mis amigos están en la cárcel —hasta por más de 40 años— y después de cada concierto quieren ver imágenes. Ellos me dicen: “Tienes que ser muy optimista… nosotros no tuvimos eso. El vaso siempre estaba medio vacío”. Y no es solo ser optimista, hay que ser responsable. Puedes hablar de tus sueños todo el día, pero tienes hacer algo para cumplirlos.

Pero también has hablado sobre si estamos viviendo nuestros últimos días.

Doy lo que más puedo de mí, con la esperanza de transmitir el conocimiento a futuras generaciones. Sea la situación que sea, todo se trata sobre la evolución. La gente cree que se trata de lo físico, pero es sobre la evolución mental. Mientras esté dedicando todo mi potencial, está bien. Puedo dormir tranquilo y tener la conciencia tranquila.


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