Kim Thayil revive los 30 años de Soundgarden con Echo of Miles

Kim Thayil fundó la banda con Chris Cornell y el bajista Hiro Yamamoto hace 30 años en Seattle. Celebrando este aniversario han producido Echo of Miles, una colección que comprende tres álbumes temáticos. El guitarrista conversó con ROLLING STONE sobre esta edición especial, sus mayores influencias y confesó que extraña los días con Soundgarden pero no la escena noventera ni a MTV


POR RICARDO DURÁN | DICIEMBRE 2, 2014 | 18 May de 2017 | 29 May de 2017

​Thayil y Chris Cornell en vivo (imagen tomada de las redes sociales de la banda)


¿Cuál es la historia detrás de Echo of miles?

Básicamente es una colección de un montón de cabos sueltos. Mucho material y canciones crudas. Temas originales (en el disco Originals) que no fueron incluidos en ningún álbum de Soundgarden. Aparecieron en bandas sonoras de películas o en recopilaciones junto con otras bandas, o incluso como lados B en sencillos y cortes de lanzamientos internacionales de Europa, Japón o Australia. Así que tomamos todos estos cabos sueltos y creamos un álbum de Soundgarden con el material original. En la medida que los recorrimos y vimos cuánto material teníamos (había 50 canciones) vimos que teníamos tres álbumes para sacar en un set. Lo que hicimos fue organizarlas temáticamente y funcionó.

Teníamos 18 temas originales que no estaban en otros álbumes, 17 covers aunque dos de esos habían aparecido en álbumes de Soundgarden. Uno está en Live on I-5, que es Search and Destroy, y Smokestack Lightning está en Ultramega OK, y pensamos que deberían estar con los otros covers para hacer una colección temática más organizada. Además tenemos canciones raras, instrumentales.

Somos una banda con un cantante tan poderoso, y es raro hacer canciones instrumentales, pero tenemos media docena de ellos que hemos recopilado acá junto a algunos remixes de DJs como Moby y Steve Fisk. Así que fuimos capaces de organizar tres álbumes diferentes. Pensamos que todo el mundo estaría interesado en comprar el álbum Originals, pero estarían menos inclinados por los instrumentales y remixes. Entonces hicimos un solo set, llamado Echo of Miles: Scattered Tracks Across the Path, pero dentro del set habría tres álbumes diferentes: Originals, Covers y Oddities. Pensamos en lanzarlos separadamente y sacarlos cada par de meses, pero vimos que la promoción podía ser una pesadilla, porque tendríamos que hacer entrevistas cada dos meses, cosas para radio y la compañía se demoraría toda la vida produciéndolo y promocionándolo. Así que decidimos dar un solo paso grande: tres álbumes, una caja. Es muy completo y elaborado. El hecho de tener 50 canciones es lo más sorprendente para mí, tanto material excluido de los álbumes originales durante 25 años.


Kim Thayil en vivo junto a Soundgarden (imagen tomada de las redes sociales de la banda)
Kim Thayil en vivo junto a Soundgarden (imagen tomada de las redes sociales de la banda)


Ese proceso debió sacar a flote muchísimos recuerdos e historias, ¿qué nos puede contar acerca de esas cosas que se desenterraron durante este proyecto?

Cada canción evoca un recuerdo diferente, cada álbum tiene una colección distinta de historia y son tantas que podrían ocuparnos para siempre. Podríamos destacar las sesiones con John Peel en Inglaterra que no recuerdo en qué año se hicieron, ¿tal vez en el 88? Grabamos Everyone’s got Something to Hide (Except for Me and My Monkey) de los Beatles y Thank You (Falettinme Be Mice Elf Agin) de Sly & The Family Stone. Fue una sesión realmente divertida y los ingenieros hicieron tan buen trabajo, sonó fantástico. Eso se destaca. En Originals pusimos canciones de nuestros primeros días indie, de nuestro periodo Sub-Pop y de SST y gran material que grabamos con Hiro Yamamoto en el bajo. Y después nos dimos cuenta de que habíamos grabado varias bandas sonoras y muchas cosas de las que la gente en la banda se había rehusado a mencionar durante años.

Por ejemplo Live to Rise apareció en The Avengers, que es la película más taquillera de la historia. Tenemos nuestra canción en esa película pero no la pusimos en King Animal, solo estaba en el álbum de la banda sonora. Ahora, finalmente, aparece en un álbum de Soundgarden.

¿Qué opinión tiene de toda esta nostalgia de los 90 que nos rodea?

Yo personalmente no siento nada de nostalgia por los 90. Siento nostalgia de Soundgarden porque tenemos una historia larguísima. Recuerdo estar tocando en los primeros días, cuando Ben se unió a la banda, él era muy joven, y recuerdo la clase de material que estábamos escribiendo. Recuerdo cálidamente los años que tuvimos con Hiro, que fundó la banda con Chris y conmigo. Pero en realidad no tengo la nostalgia de la escena ni de MTV. No son necesariamente los buenos recuerdos que tengo de estar en una banda.

En los 90 aparece el movimiento comercial y social del que hicimos parte, nos beneficiamos y está muy bien. Pero yo no lo recuerdo con cariño, como se recuerda a la familia o al primer amor. Pero puede afectar de manera diferente a alguien que en ese momento era más joven. Para alguien de 10 o 15 años o incluso 20, cuando escuchó Soundgarden, Nirvana o Pearl Jam pudo haber sido muy importante. Yo tenía 30, así que para mí lo es un poco menos.

¿Entonces la escena de los 90 era más que todo un movimiento social y comercial, como se plantea en el documental Hype?

También había aspectos culturales importantes, obviamente. El movimiento de Seattle y el grunge fueron culturalmente importantes porque sintetizaron aspectos del heavy metal y el punk en una forma en la que fue percibido más amigablemente. Siempre hubo algo de enemistad entre el punk y el heavy metal pero a muchas de las bandas de Seattle les gustaban ambos. Teníamos experiencia con los dos, así que fue importante que Seattle ayudara a terminar esa división. Pero además, la escena de Seattle no era un movimiento demasiado comercial. Estas bandas no estaban aprovechando un mercado establecido. Ese mercado estaba lleno de gente con spray para el pelo o lycra, eso que terminó por llamarse “hair metal”. Estaba dirigido intencionalmente, e incluso cínicamente, a hacer dinero y agotar todos los discos.

Creo que con Seattle no era el caso o nos habríamos vestido de otra forma. La mayoría de estas bandas usaban la ropa con la que iban a trabajar o a estudiar. Estaba menos direccionado a conquistar el mercado y vender. El hecho de que haya resultado indica la fuerza de la composición y la interpretación musical y no la imagen o potencial de mercadeo. Si algo, la imagen y el atractivo para el mercadeo fueron desventajas para el éxito comercial.

Vamos a cambiar de tema abruptamente, ¿qué sintió cuando Johnny Cash hizo un cover de Rusty Cage?

Eso fue un gran honor. Yo tuve una oportunidad para grabar con Johnny Cash. Tocamos una canción llamada Time of the Preacher, una canción de Willie Nelson en un álbum tributo. La grabé con Johnny Cash y Krist de Nirvana, Sean Kinney de Alice in Chains. Eso fue una experiencia muy memorable para todos nosotros, especialmente para mí. Pudimos conocer a Johnny Cash y después Soundgarden iría a verlo tocar. El hecho de que haya tocado una nuestras canciones un honor altísimo por todo el valor de Cash como cantante y como artista así que eso es un recuerdo muy fuerte.

¿Está Soundgarden trabajando en material nuevo?

Lo haremos… Cuando Matt Cameron haya terminado su compromiso con Pearl Jam en la gira, vamos a tocar en Australia y después de eso, creo que en 2015 vamos a concentrarnos en escribir y grabar un nuevo álbum.

¿Cómo se las arreglan para tocar con Matt Cameron, dado que toca en Pearl Jam y en Soundgarden?

Tratamos de acomodarnos a la agenda de Matt Cameron. En la medida en que él esté disponible programaremos nuestras giras, con una notable excepción. Nosotros tocamos Lollapalooza en Suramérica en marzo pasado con Matt Chamberlain, que estuvo durante tres meses. Uno en Europa, dos en Estados Unidos. En Europa estábamos con Black Sabbath y en Estados Unidos con Nine Inch Nails. Toda la gira fue con Chamberlain, que es un gran tipo y un baterista increíblemente talentoso. Pero era difícil hacerlo sin Matt Cameron porque es una parte muy fuerte del espíritu de la banda. No haríamos un álbum sin Matt Cameron.

Matt Cameron, el motor tras los tambores de Soundgarden (imagen tomada de las redes sociales de la banda)
Matt Cameron, el motor tras los tambores de Soundgarden (imagen tomada de las redes sociales de la banda)

¿Qué clase de música escuchaban cuando estaba comenzando Soundgarden?

En esa época estábamos interesados en dos escenas muy distintas. Una de ellas era a comienzos de los 80, una serie de bandas británicas oscuras y melancólicas, con un poco de actitud gótica. Nos encantaban muchas de esas bandas como Bauhaus, Joy Division, Killing Joke, Gang of Four, The Birthday Party, Wire. Nuestros álbumes favoritos eran 154 y Chairs Missing (Wire). De Bauhaus, In the Flat Field, todos álbumes increíbles. Y Entertainment, de Gang of Four.

La composición de estas bandas estaba primordialmente basada en el bajo, se notaba que el riff principal y el cuerpo de la canción lo daba el bajo. Eso le encantaba a Hiro Yamamoto, nuestro bajista de la época. Él componía de esa forma y eso era muy positivo para Chris y para mí. También nos gustaba la guitarra de muchas bandas americanas de post-hardcore o hardcore progresivo como Black Flag, Meat Puppets, Husker Dü, Butthole Surfers, Scratch Acid. Meat Puppets era como una mezcla de punk con algo de psicodelia tipo Neil Young y Gratfeul Dead y Husker Dü que tiene este sonido distintivo en la guitarra. The Minutemen eran gigantes para nosotros que era como beatnik jazz con hardcore.

Eso es lo que se me viene a la mente. La orientación hacia el bajo de estas bandas británicas melancólicas y la orientación de la guitarra energética de estas bandas americanas de post-hardcore. Eran las cosas que amábamos


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