Lee Ranaldo: experimentación musical, guitarras y política

Hablamos con el legendario exguitarrista de Sonic Youth, un tipo culto que vivió toda la escena rockera de Nueva York en los 80 y opina, prácticamente, sobre cualquier tema. Estará en la próxima edición de Rock al Parque


POR SANTIAGO ANDRADE | 15 Aug de 2018

EL MENSAJE DEL ARTE “Hay gente que intenta cambiar el discurso conservador hacia una agenda liberal”, dice Ranaldo sobre los músicos de hoy. Fotografía por Alexander Rademakers


Para los fanáticos del rock, Lee Ranaldo es conocido como uno de los guitarristas de Sonic Youth. Para quienes han seguido su carrera de cerca, es un universo de arte visual, sonoro, música experimental, noise rock, poemas, diarios de giras y un largo etcétera que abarca todo tipo de expresión artística.

Ranaldo empezó su recorrido musical a principios de los 80 en Nueva York con la orquesta de guitarras eléctricas de Glenn Branca. Después se unió a Sonic Youth y, junto a Thurston Moore y Kim Gordon, se hicieron un nombre en la escena underground neoyorkina. Después saltarían al estrellato como íconos del rock alternativo a mediados de los 90.

Pero Sonic Youth no llenaba el hambre experimental de Ranaldo. Desde hace décadas tiene diferentes proyectos que unen la música con expresiones visuales. Suspended Guitar consiste en colgar una guitarra del techo, tocarla con un arco y lanzarla como un péndulo por el escenario. En Shibuya Displacement toma sus grabaciones de la estación de Shibuya en Tokio, Japón y las pone a todo volumen mientras camina por la calle.

Su interés por el arte lo ha llevado a explorar una infinidad de temas. Desde su casa en Manhattan recibió la llamada de ROLLING STONE para hablar sobre la experimentación en el estudio, la guitarra en la industria musical y el auge de los partidos conservadores en el mundo.

¿Cómo era la escena musical a principios de los 80 cuando llegaste a Nueva York?

Recuerdo que los grupos de new wave como Talking Heads, Blondie o Television estaban teniendo sus primeros éxitos, sacando discos y siendo reconocidos internacionalmente. Detrás de ellos estaban las bandas experimentales de no wave como Teenage Jesus and the Jerks, The Contortions y DNA. Eso era lo que sonaba, junto a Glenn Branca y Rhys Chatham.

No había revistas de música cubriendo la escena. Si vivías en Manhattan escuchabas mucho de eso, pero los grupos no hacían giras o casi ni salían de la zona. Tenías que estar aquí, en esta pequeña comunidad aislada de Manhattan, para poder vivirlo.

Supongo que Sonic Youth fue una de las primeras bandas que salió y empezó a tocar en Europa y el resto de Estados Unidos. Quizá fuimos pioneros en llevar esas ideas a un público más amplio, pero al principio tenías que estar en Nueva York para vivirlo.

Glenn Branca murió en mayo y ustedes fueron muy cercanos, ¿qué aprendiste con él?

Fue un compositor sensacional y sus conciertos eran algo totalmente diferente a lo que habías visto. La gente puede escuchar los discos, pero sus presentaciones eran una experiencia increíble. Glenn empezó en el teatro, simplemente llegó a la música porque tenía que componer las piezas para sus obras y después se interesó por el sonido.

Él sabía sobre la teatralidad de lo que estaba haciendo y eso es algo que se quedó conmigo porque siempre hay un poco de esto. Ya sea porque estás usando una ropa totalmente glam o una camisa de cuadros y jeans, ahí hay teatro si logras reconocerlo. Glenn siempre estaba pendiente de esa parte de la presentación y la aprovechaba para impactar al público. Era tan importante como cualquier otra cosa.

La guitarra ha dejado de ser el instrumento dominante de hace unas décadas. ¿Qué opinas del papel que tiene en la industria musical de ahora?

La mayoría de personas que hacen música moderna usan computadores, pero todavía escucho guitarras todo el tiempo. Lo que pasa es que ahora es más underground. Tienes que entender que el rock & roll es un género histórico. Mucha gente lo toca como un ejercicio nostálgico de un estilo musical que se creó en los 50 y hay muy pocas personas que hagan algo visionario con guitarras eléctricas.

La guitarra ha existido por cientos de años y no morirá porque es un gran instrumento portátil. Es ideal para acompañarte si eres cantante. Creo que hay dos instrumentos perfectos: la guitarra y el piano, porque se acercan a lo que puedes hacer con una orquesta. No son un saxofón o algo en lo que solo puedes tocar una nota al tiempo.

La música de hoy no necesita mucho más que una caja de ritmos. Es muy sencilla, lo cual es interesante. El hip-hop y el R&B que está saliendo es bastante minimalista. Prácticamente se deshace de la melodía, tiene voz, un beat y a veces no mucho más. Pero estoy seguro que en algún punto las guitarras regresarán.

En tu álbum más reciente, Electric Trim, hiciste algunas letras con el escritor Jonathan Lethem. ¿Cómo fue esta colaboración y por qué decidiste escribir con alguien más?

Quería hacer ciertas cosas experimentales y lo primero fue trabajar en la música con un colaborador nuevo, un tipo llamado Raúl Fernández. No teníamos un grupo, éramos los dos en el estudio con instrumentos y computadores. Construimos música de una forma diferente.

Yo estoy acostumbrado a trabajar con una banda. El ensayo, luego depurar las canciones y después grabar. Esto fue distinto y quise llevar esa misma experimentación a las letras. Desde hace tiempo quería colaborar con alguien al escribir, que las palabras y las imágenes no fueran únicamente mías, y Jonathan es un viejo amigo, un escritor muy respetado acá en Estados Unidos.

CHRIS SIKICH
Foto por Chris Sikich

Cuando hablas de experimentación, ¿te refieres a algo que se dio en el estudio o que viene de afuera y termina en la grabación?

Es más que todo en el estudio. Había hecho algunos demos muy sencillos, progresiones de acordes y estructuras de canciones sin tener letras, tal vez algunas líneas melódicas. Raúl y yo desarmábamos los demos y los reconstruíamos, movíamos las piezas hasta tener una estructura que nos gustara. Luego le poníamos colores, intentábamos con una guitarra eléctrica, un piano aquí, un órgano acá, una marimba. Creando como si cada canción fuera una pequeña película; tiene diferentes personajes, distintos sonidos.

Fue un proceso interesante y muy alejado a lo que es trabajar con una banda. Cuando un grupo hace un disco, cada canción tiene un sonido similar porque las mismas personas tocan en cada track.

Si es una banda de rock, hay dos guitarras, bajo y batería en cada corte. Como este disco era más experimental y trabajamos en cada canción como una película individual, nos dio más libertad.

¿Qué puede esperar el público de tu presentación en Rock al Parque?

Creo que escucharán mis canciones más recientes, sobre todo de Electric Trim, y puede que toque algo del próximo disco. Tengo una banda increíble y estoy muy emocionado. Será el primer encuentro con el público de Bogotá. Tristemente, Sonic Youth nunca tocó en Colombia y para muchas personas va a ser la primera vez que ven a alguien del grupo sobre el escenario.

Con el auge de los partidos conservadores en Estados Unidos y el mundo, ¿cómo crees que esta situación política ha impactado en la música y el arte?

Acá hemos tenido un gran cambio conservador y he visto que también está pasando en muchos otros lugares del mundo. Estuve en Chile hace unos meses cuando el líder de derecha fue elegido y sé bastante de la situación política en Brasil con Temer.

Es algo preocupante para los que buscamos una visión diferente, algo distinto a lo que los conservadores plantean. Creo que muchos artistas están siendo activos con su trabajo y están listos para contar lo que está mal en este momento. Soy lo suficientemente viejo como para recordar el activismo a finales de los 60 y principios de los 70, el movimiento de la Guerra de Vietnam. Parece que esos sentimientos que estuvieron escondidos por mucho tiempo, regresaron con la gente que vuelve a luchar.

Lo puedes ver en las protestas en Estados Unidos; en contra de las armas, a favor de la equidad de género y movimientos como Black Lives Matter. Hay gente que intenta cambiar el discurso conservador hacia una agenda liberal que mire hacia el futuro. Veo muchos artistas que están dispuestos a hablar de política.

¿Qué piensas de Donald Trump?

Es un desastre. Es deprimente. Yo apoyaba a Hillary Clinton. Todos creían que iba a ganar y que tenerla podía ser un capítulo interesante para Estados Unidos. Pero terminamos con un conservador que muchas veces parece que no sabe lo que hace y que intenta devolver al país a los años 50, a la Guerra Fría. Ahora solo estamos esperando para ver cómo termina. Si hace que el país progrese, que la gente despierte, luche por lo que cree y que algo como esto no vuelva a pasar, entonces habrá sido una elección útil, de otro modo no sería nada bueno.


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