Lemmy Kilmister: Más sabe el diablo por viejo

A sus 69 años Lemmy Kilmister no da señas de bajarle la velocidad a su vida. El extremo líder de Motörhead habló para Colombia sobre su nuevo álbum Bad Magic, algunos excesos del pasado (que todavía recuerda)y por qué nunca quiso aprender a conducir


POR EUGENIO CHAHIN | 01 Sep de 2015

Fotografía: Cortesía Motorhead/Udr-Music/Criteria


En el juego de las entrevistas de rock la partida se puede abordar siempre de maneras diferentes, dependiendo del resultado que se busque alcanzar. Está, por ejemplo, esa movida arriesgada en la que el entrevistador pone todas sus cartas sobre la mesa, intentando desenmascarar al artista con preguntas afiladas que lo pongan —frágil, contradictorio, humano— contra la pared de sus verdades mejor guardadas. Hay otra en donde se pregunta adecuadamente por un nuevo álbum o una supuesta colaboración (como seguramente ha recomendado previamente en un e-mail su agente publicitario adjunto a una nota de prensa), ahí la casa gana y el bluff del entrevistado jamás se revela, aunque queda algún material aceptable para publicar y luego poder pasar una cuenta de cobro 30 días después.

Ahora, si al otro lado de la línea está Lemmy Kilmister, te da igual lo que intentes. Los resultados con el líder de los ruidosos Motörhead —que este año cumplen cuatro décadas de hacer rock & roll sucio, perverso y sin concesiones— dependen ante todo del azar y de lo intensa que haya sido la fiesta de la noche anterior. Después de todo estás hablando con el ace of spades. “No soy un personaje, jamás me aprendí ningún guion, lo que ves es lo que hay”, afirma Kilmister, que a sus 69 años de edad y durante el tiempo que le quede vivirá su propia leyenda como la única realidad que conozca. Sí, todo eso que lo ha entretenido y nunca le ha interesado editar para los medios: la pasión por el speed, su colección de memorabilia Nazi, las botellas diarias de Jack Daniel`s, el record mundial jugando en las maquinitas tragamonedas del Rainbow Bar & Grill de Los Ángeles, las miles de mujeres que han pasado por su cama. Muchas de esas cosas siguen haciendo parte de su cotidianidad, al menos hasta que su parte médico lo siga permitiendo (en 2013 el mundo tuvo las primeras señas de que Lemmy podría no ser inmortal, cuando varias fechas de la gira de verano de Motörhead fueron canceladas debido a sus problemas de corazón).

“Si soy un ícono o no, me da igual”, comenta en el ronco y canónico balbuceo británico que lo distingue y que tanto hace desear al entrevistador que las llamadas telefónicas vinieran con subtítulos, como su documental Lemmy de 2010. También le da igual si lo adulan tanto como para tomar una botella del Motörhead Vodka a su salud, o si piensan que su banda cuenta con 21 álbumes en estudio tan similares que bien podríamos comprar solo dos o tres. De hecho Motörhead está por editar el número 22, que se llama Bad Magic y saldrá este mes de agosto. ¿Y qué tiene Lemmy para decir al respecto?: “Me da igual si piensan que este disco es la misma basura que los otros, a mí me parece que la rompe”.

En su primera etapa Motörhead estuvo radicado en el Reino Unido y desde hace dos décadas dirige su operación desde Los Ángeles. ¿Ha influido esto de alguna manera en los hábitos de la banda?

Realmente eso nunca nos afectó en lo más mínimo. Siempre hemos hecho lo mismo, somos más o menos predecibles. Al menos hasta este último disco, porque solíamos grabar la batería primero y después seguir con lo demás. No sé qué pasó esta vez, pero nos metimos todos al estudio al mismo tiempo; de repente eso hace sonar las cosas diferentes, ya me dirás.

Hablando del nuevo álbum, Bad Magic, lo editarán bajo el sello Motörhead Music. ¿Sientes en estos momentos de la carrera más control sobre la música que cuando comenzaban?

Siempre tuvimos la palabra final con respecto a lo que salía al mercado, pero yo no actuaba solo tampoco. Tal vez durante Iron Fist las cosas se pusieron un poco raras; lo cierto es que si quieres tomar la posición de no hacer concesiones, tienes primero que saber cómo negociar y cómo trabajar bien en equipo.

Sympathy for The Devil es una canción que muchos han versionado con buenos y no tan buenos resultados, desde Guns N’ Roses hasta Roxy Music. ¿Por qué decidieron grabarla en particular durante estas nuevas sesiones?

La verdad podría inventarme que tengo una relación profunda con esa canción, que cambió mi vida o algo así. Pero no. Eso sucedió porque Triple H [el luchador de la WWE] nos pidió que grabáramos cinco covers para su programa de televisión, y ese estaba en la lista. También hicimos Heroes, la canción de David Bowie, que probablemente editemos como sencillo.

Hablando de artistas legendarios, tienen a Brian May colaborando en el álbum. ¿Cómo terminó involucrándose?

Creo que todo se reduce a que Phill [Campbell] quería dejar de hacer tantos solos [risas]. Somos buenos amigos con Brian y creo que toca bien la guitarra, así que por qué no hacerlo.

May grabó el solo de una canción llamada The Devil, ¿en qué la inspiraron?

No surgió porque creamos que Brian May adorara al diablo [risas]. Pero si hay un diablo, en todo caso, ese probablemente sea yo.

Bueno, el álbum se llama Bad Magic y, además de The Devil, tiene canciones con títulos como The Evil Eye. Ya antes te has manifestado como un escéptico confeso frente al ocultismo, ¿por qué volver sobre estos temas aquí?

La historia es que teníamos que ponerle títulos y letras a estas cosas que grabábamos en el estudio, y eso es lo que me pareció más apropiado. Pero para el próximo podríamos incluir algunas canciones sobre hockey y cerveza, no me importaría [risas].

Por años la música de Motörhead ha sido una banda sonora de alta velocidad favorita para miles de conductores sobre las carreteras del mundo. Es curioso que nunca hayas aprendido a manejar…

Simplemente no he querido. Me dan muy pocas ganas de comprar un carro, sacar una licencia y todo ese rollo. ¿Para después salir y volverlo pedazos? La verdad es que nunca lo he necesitado, soy pragmático y no me molesta salir tan borracho como me sea posible a tomar un taxi [risas].

¿Por eso elegiste vivir cerca del Rainbow en Los Ángeles?

He vivido ahí desde los 90, pero he podido hacer de las mías toda la vida sin haber puesto el pie sobre un acelerador jamás.

En tu primera y última vez sobre una tarima en Colombia tuviste muchos problemas con el sonido, también luchabas contra la altura con una bala oxígeno entre canciones. ¿Cómo recuerdas esa noche?

Hay algunos shows no tan buenos. Así es la cosa. Fue una de las mejores giras que tuvimos, pero en realidad no sé si quiera, o pueda, volver: ¡Es putamente fulminante tener que respirar en esa altura! Tal vez en algún lugar más bajo de Colombia podría pensarlo.

Hace poco dijiste que Motörhead podría dejar de girar para convertirse en un proyecto de estudio exclusivamente. ¿Realmente ves esto pasando pronto?

No [risas]. No lo he pensado tanto, a decir verdad. Hay momentos en que creo que podemos hacerlo todo. A veces hasta creo que ya lo hicimos todo… otras veces no.

Tocaron hace unas semanas en Glastonbury después de Mary J. Blige y antes de Florence & The Machine. ¿Qué tan raro fue eso?

Nosotros solo aparecimos y tocamos. Nos ganamos a la gente después de las primeras dos canciones, no estaba preocupado por eso.

Empezaste a cantar la letra de The Ace of Spades en la primera mitad de Overkill. ¿Te sentías desconectado de ese público?

No me importa tanto Glastonbury. Es un lugar agradable para tocar, es un buen festival, pero es solamente uno más. Tal vez sea demasiado gay, demasiado excéntrico, no sé, fue extraño. Al final estuvo bien hacerlo igual.

En una entrevista dijiste que el ácido te hizo una mejor persona. ¿Recuerdas alguna epifanía en especial bajo su influencia?

Eran otros tiempos, tal vez más inocentes. No es una droga fácil, te enfrenta contigo mismo y te revela cosas, te puede llevar a tomar las riendas de tu propia vida si así lo decides. Yo la dejé en 1975, pero tuve la suerte de involucrarme en el momento indicado, antes de que la gente empezara a abusar y aparecieran otras sustancias más agresivas en el panorama.

Siguiendo con los excesos. Después de tus problemas de corazón en 2013 te recomendaron ser más cuidadoso con el Jack Daniel’s y otros hábitos. ¿Has estado haciendo caso?

Es verdad que he debido reducir muchas de las cosas que me gustan. Pero no las he dejado del todo, aún sigo bebiendo. Ahora debo cuidarme más, eso es todo.

Tienes un hijo, ¿qué clase de consejos sueles darle?

No me gusta darle consejos a la gente. Tal vez el único que le he dado es “mantente vivo y lejos de la cárcel”.

A través de tu música queda la sensación de que quien habla es un individuo alfa, duro, defensivo. ¿Nunca escribiste de temas como, por ejemplo, la relación con tu padre sin que lo supiéramos?

A mi padre no lo conocí, se fue cuando tenía tres meses. Tuve una relación con mi madre y mi abuela, pero nunca tuve una relación con mi padre porque simplemente no estaba ahí. Nunca he tenido cómo describirlo en la música, porque jamás sucedió. Y me da igual.

¿Hay algo en todos estos años que te hayas arrepentido de hacer, no hacer o hacer en exceso?

No se puede tener arrepentimientos, viejo. En el momento en que empieces a tener arrepentimientos es porque se acabó todo [risas].

Motörhead - Ace Of Spades en vivo


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