P&R: Shirley Manson

La cantante de Garbage habla sobre la reedición de Version 2.0, la música que la ha inspirado y Donald Trump


POR RICARDO DURÁN | 19 Jun de 2018

JOSEPH CULTICE


Para quienes vivieron a fondo los años 90, Shirley Manson representa una de las divas más importantes de la década y una de las voces definitivas por su potencia y sensualidad.

Han pasado dos décadas desde que Garbage lanzó Version 2.0, un disco que para ella representa la quintaesencia de la banda, que continúa activa y en plena vigencia. En 2016 lanzaron el aclamado Strange Little Birds, y ahora presenta una reedición del que para Butch Vig —baterista y productor imprescindible— es “posiblemente nuestro mejor álbum”.

Han pasado 20 años desde el lanzamiento de Version 2.0. ¿Qué recuerdos tienes de los días de grabación?

La grabación empezó aproximadamente un año antes. Lo que recuerdo del proceso es que estábamos en invierno en el Medio Oeste de EE.UU. Había mucha nieve, estábamos encerrados en el estudio y, casi todo el tiempo, muertos de frío. Estábamos metidos en el hielo [risas]. Madison, Wisconsin, donde grabamos el disco, es un lugar divertido, está entre dos lagos y uno de estos, el más grande, se congela en invierno. Sientes que, literalmente, estás viviendo en la tundra.

Pasamos mucho tiempo bebiendo en un bar, hasta el punto de que, al final, cuando hicimos las cuentas, habíamos gastado más plata en trago que haciendo el álbum [risas]. Eso te puede dar una idea del estado en el que trabajábamos.

Ese disco tuvo muchos éxitos, pero me gustaría saber cuáles son tus canciones favoritas.

Bueno, hoy en día me siento orgullosa de Push It, I Think I’m Paranoid y creo que con I Think I’m Still Breathing se han vuelto clásicos. De ese disco, esas tres son mis favoritas, pero me encanta Hammering in my Head. En general estoy muy orgullosa del álbum, me parece que todavía suena moderno, podrías pasar las canciones en una estación de radio hoy en día y no estaría fuera de lugar.

¿Qué nos puedes contar de la edición del aniversario número 20?

La reedición de los 20 años es lo que esperarías. El álbum original remasterizado, en algunos casos en un paquete especial con todos los lados B y los sencillos que sacamos en 1997. Lo hicimos muy básico, dándonos cuenta de lo que pide la industria, lo que vale la pena y lo que no, lo que suelen pedir los fanáticos. Quieren algo bonito, sencillo, parecido a lo que salió en esa época. Eso es lo que intentamos hacer.

Hay algunas cosas extra, como un arte nuevo, afiches, stickers, pero en esencia es un vinilo hermoso. Aunque puedes conseguirlo también en CD, en streaming, bla bla bla… nos emocionaba hacer un acetato.

¿Qué sientes cuando comparas de la música de hoy en día con lo que se hacía en los 90?

Creo que hay tanta música ahora que sería ridículo decir que no hay nada bueno. Hay artistas que me parecen interesantes, que hacen cosas increíbles y espero nunca llegar al punto de mirar al pasado y pensar que solo ahí es donde hubo canciones que valían la pena, porque no es así. Pero te cuento que lo hermoso de los 90 fue que no todo se trataba del artista más grande, también importaba el más interesante. Ahora siento que solo se les paga a los que son comercialmente muy exitosos. Muchos de los músicos más creativos han sido dejados a un lado, y para ellos es difícil vivir del arte.

¿Qué cantantes y artistas femeninas inspiraron tu trabajo con Garbage?

En la banda, como éramos un colectivo, había muchas influencias. Pero, personalmente, mis grandes referentes eran, y todavía me inspiran, Siouxsie Sioux, Patti Smith, Chrissie Hynde, Marianne Faithful y todos los artistas de jazz como Nina Simone, Billie Holiday, Sarah Vaughan o Peggy Lee. Escuchaba cosas muy diferentes, pero esas mujeres —Stevie Nicks es otra importante— estaban haciendo mi camino.

Has sido muy abierta con lo que piensas sobre Donald Trump y vives en Los Ángeles. ¿Qué es lo peor que se te viene a la cabeza cuando piensas en él?

Es chistoso porque puedo tolerar la política de otra persona cuando es diferente a la mía, siempre y cuando no afecte a la gente en una forma opresiva o destructiva. Me parece que Donald Trump quiere oprimir a las personas, las irrespeta, es odioso e intolerante. Por eso no lo respeto. La forma como presume por ser rico, tener plata, su éxito con las mujeres, me da risa y me parece triste. Y me da asco [risas]. Siento que, a pesar de lo que haga económicamente, socialmente es muy destructivo y peligroso. Creo que es irresponsable y da miedo. Es solo un maleducado consentido que creció con dinero y no sabe cómo es vivir una vida normal en la que tienes que luchar al no tener privilegios.


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