P&R: Sho Hai

El MC de Zaragoza habla sobre La última función, su afinidad con el rock español y las perspectivas para Violadores del Verso


POR RICARDO DURÁN | 05 Jan de 2018


Sergio Rodríguez Fernández, el Maestro Sho-Hai, es uno de los raperos más importantes de España. Es un veterano con una voz inconfundible y un estilo brutalmente honesto. Un tipo que escribe rimas inteligentes llenas de humor, ingenio y actitud en tiempos de letras idiotas.

El receso de Violadores del Verso a partir de 2011 parece —en contra de lo esperado— haber multiplicado el impacto del grupo, esparciendo su discurso en montones de colaboraciones que mantienen viva la esperanza de millones de fanáticos a los dos lados del Atlántico. En su exitoso El círculo, Kase.O invita a sus amigos, y en La última función el gran Javier participa también. Este último disco de Sho-Hai cumple la promesa de “puro funk, hardcore y mucho sentimiento”.

Han pasado seis años desde que lanzaste Doble vida, y ahora llegas con La última función. ¿Cómo definirías las diferencias que existen entre los dos álbumes?

En cuanto a diferencias musicales, hemos contado con más músicos reales. Hemos metido más bajos, más guitarras, trompetas, hemos metidos coros de nuestro amigo Carlos Porcel, eso es diferente. También tenemos una instrumental más electrónica, sin salirme de mis márgenes y mis gustos. Vas viendo más cosas porque nunca dejas de crecer y vas sumando más cosas en cuanto a las letras.

En La última función se encuentran algunos guiños al rock español con Mi agüita amarilla (Los Toreros Muertos), Cuánta puta y Yo qué viejo (Siniestro Total) y Descubrir el sentido terrible de la vida (Bloque)...

Siempre me ha gustado el rock y la mezcla con guitarras. También tengo una canción con Soziedad Alkoholika. Siempre me han gustado las cosas un poco más metaleras, combinan bastante bien con el rap. Toreros Muertos era un grupo que escuchaba de pequeño en los 80, y a Siniestro Total también lo escuchaba de vez en cuando. Creo que para hacer música hay que escuchar muchas músicas, y pienso que ahí se refleja un poco eso.

¿Qué fue lo primero de hip hop que escuchaste?

Yo recuerdo las cintas de unas bandas sonoras de películas de breakdance que ponían en los cines, como [Breakin’ 2] Electric Boogaloo. Creo que en el 84 yo tenía ocho años. Lo primero que escuché fue la banda sonora de una película que se llamaba Beat Street y me marcó bastante porque reunía todo lo que era el hip hop, el grafiti, el baile, el rap y el DJ. Primero me enganchaba con lo más visual, que era el breakdance y ver a la gente ahí bailando. Luego vino lo musical del rap.

En Doble vida tenías Gracias y desgracias de una farola, y ahora traes Retrato de un retrete. ¿Cómo es ese juego de escribir desde la perspectiva de un objeto? ¿Por qué decides tomar esos caminos?

Siempre me gustó la idea de darle humanidad a una farola. Soy un tío que tampoco habla mucho, está ahí observando y se empapa de lo que ve a su alrededor. Es una continuidad a eso de darle vida a objetos inanimados; se la di a la farola, se la di al retrete, y la siguiente no sé qué pueda ser. Es un poco de storytelling, imágenes que tengo en la cabeza para que se las imagine la gente. Siempre me ha gustado contar historias en el rap.

A propósito de ese receso que se han tomado como Violadores del Verso para atender sus necesidades individuales, ¿qué tan colmadas están ahora esas inquietudes? ¿Qué se puede esperar?

Kase.O sacó su proyecto en solitario hace un año, y está girando por España y Latinoamérica; Lírico sigue escribiendo; yo ahora empezaré una gira. La historia es acabar estos proyectos en solitario y volvernos a juntar, reunirnos a ver si seguimos con Violadores o no. Hay mucha demanda por parte de los fieles seguidores del grupo, y por nosotros mismos también nos gustaría volvernos a juntar.

Trabajar solo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, te hacen falta tus aliados de viaje, pero al trabajar solo decides más rápido, las instrumentales las escoges tú, ya no son tantas cabezas pensantes de por medio.

Pero sí, en un futuro esperamos que Violadores del Verso vuelva a los escenarios.

¿Cuál es tu opinión frente a todas las controversias que se generan en torno al trap?

Casi no escucho trap. Es una música que no me seduce, me parece muy repetitiva. Yo soy un tío de rap, y sé que el rap puede ser repetitivo, pero me cansan también las letras del trap porque no se ve mucho cariño al hacerlas, no lo veo por ningún lado. Que cada cual haga lo que quiera, y que el público elija. Para los gustos están los colores.

¿Qué referentes tienes del rap colombiano?

Hace años fuimos al mítico festival de Hip Hop al Parque e hicimos buena amistad con Rulaz Plazco, también con La Etnnia. Ahora, más en nuestros tiempos, en Medellín sí que escucho a Alcolirykoz, que me gustan bastante.


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