Soda y el Circo del Sol: “Si fuera tocando en vivo, tendríamos que tocar nosotros”.

Zeta Bosio y Charly Alberti hablan sobre el espectáculo que llegará en septiembre a Colombia


POR RICARDO DURÁN | 10 Jan de 2017

Charly Alberti y Zeta Bosio, baterista y bajista de Soda Stereo, respectivamente. Imagen cortesía de Sony Music.


El disco con la banda sonora ya está a la venta, y las entradas para los shows se mueven a una velocidad impresionante. Los dos socios de Cerati nos cuentan un poco sobre lo que hay detrás del show y lo que pueden esperar los fans, más allá de los videos de YouTube.

A pesar de no contar con banda en vivo, este espectáculo ha despertado nuevamente en los fans el interés por el legado de la banda, y la sinergia con el Circo del Sol ya está produciendo toneladas de dólares. Tal vez sea el punto de partida para producir unas cuantas toneladas más.

Al final, lo que importa, es que los fanáticos podrán revivir algo del genio que en este mismo septiembre cumplirá tres años lejos de nosotros.

A lo largo de su historia, Soda Stereo recorrió muchas estéticas y sonoridades, ¿cómo materializarlas a través de un espectáculo como este?

Zeta Bosio: La parte visual es territorio de Michel Laprise y su equipo. Ellos nos hacen propuestas. Creo que lo que han armado es una historia nueva, no es un repaso de toda la historia. Si bien la música es toda la historia de Soda, no es necesariamente una historia de Soda Stereo; va por otro lado. Entonces muchos de los íconos, de las imágenes y de las estéticas que fuimos usando en las distintas etapas están de alguna manera reflejadas en diferentes situaciones pero no necesariamente es una evocación todo el tiempo de eso.

Charly Alberti: Sonoramente lo que hicimos con Zeta fue un proceso de inmersión en nuestra propia historia musical, para eso digitalizamos y abrimos todos los multi tracks y empezamos a trabajar los temas desde cero. El objetivo de esto es poder acompañar o tomar las indicaciones o sugerencias de Michel a la hora de armar los temas para cada uno de los espectáculos. Si hay un momento que dura dos minutos y medio y el tema dura cuatro, hay que hacer un trabajo para reducir el tiempo, como habrás escuchado en Love [el espectáculo dedicado a los Beatles], y todo eso.

Nosotros partimos desde algo que es muy básico: cumplir y respetar a rajatabla nuestra historia y nuestro pasado, de cara a un futuro que es sonoramente algo diferente pero no va a haber grandes cambios. ¿Por qué? Porque no hay por qué cambiarlo.

Sí estuvimos trabajando mucho, sí hay cosas que creo que a la gente les va a encantar. […] Realmente creo que van a haber muchas sorpresas para el fan y para el no fan. Sonoramente no hay un nuevo capítulo, posiblemente con las nuevas mezclas, pareciera que sí podría llegar a haber un nuevo sonido, pero la verdad es que nosotros no modificamos lo que estaba grabado.

ZB: Sí, en realidad la forma de escucharlo es lo que cambia. Es la música que se inspiró a partir de la obra Sép7imo Día, es como la banda de sonido entonces tiene como una narrativa y los temas en los discos eran canciones separadas, acá todo va pasando como si fuera un sueño, y vas entrando y saliendo de situaciones. Eso yo creo que es lo más nuevo que puede llegar a tener, la forma de escucharlo. Pero después son las canciones de Soda.

Obviamente, al abrirlas hay un cambio de sonido, hay una actualización, pero no quisimos alejarnos de lo que son los patrones sonoros de cada época.

ChA: La gente va a escuchar con los ojos. Esa es la realidad. Excepto el disco, pero se supone que el disco viene después de que vos hayas visto el show. O no, posiblemente haya gente que compre el disco o que acceda al disco sin haber visto el show. Pero no es porque tuvimos ganas de hacer un disco nuevo, sino porque hay un evento en el que interactúa la música y las acrobacias, todas las cosas fantásticas del disco quedan como resultado de esto.

De alguna manera el resultado, aunque no se haya buscado explícitamente, es un álbum conceptual que no existía antes, y surge de toda una historia musical…

ZB: Es como Love, el disco y la obra. Yo escuché el disco antes de ver la obra y me pareció interesantísima la forma de escuchar la música de los Beatles de esa manera. Se me hizo muy ágil y muy moderno pero, después cuando vi la obra, como que lo revalúo otra vez porque como que te evoca situaciones que están en la obra. Me parece que lo que pasa es algo nuevo. El espectáculo es una forma de escuchar y ver a Soda del otro lado y asociados a una de las compañías que es una de las cajas de sorpresas más grandes del mundo. Seguro que se va a lograr un espectáculo de esos que nos vamos a acordar por mucho tiempo.

¿Cuál fue el criterio para escoger las canciones?

ChA: La realidad es que fue un proceso compartido. Lo primero que se hizo fue una selección de temas; dejamos que ellos elijan los temas, aún sin conocer la historia de Soda Stereo, estaban empezando en esa inmersión del mundo Soda Stereo. Nosotros hicimos una lista con Zeta; a las pocas semanas llegó la lista de ellos, la comparamos con la que nosotros habíamos elegido y teníamos noventa por ciento de coincidencia en los temas. También entendamos que es un espectáculo de noventa minutos; en noventa minutos creo que hay como temas que tienen que estar…

ZB: Igual creo que está muy equilibrado; tenemos canciones importantes en todos los discos y además también hay lugar para algunas canciones que no eran tan importantes pero que son interesantes desde el lado musical, muchas revisitadas. Entonces creo que va a ser bastante sorprendente lo que van a escuchar.

ChA: Sí, aparte siempre te quedás con la sensación de que se quedan temas por fuera. Y no todos los temas tienen que estar, cada tema tiene un momento, y en una obra así cobra más valor ese momento.

Lo que nos pasó fue que, obviamente como todo espectáculo que tiene un tiempo, arranca y no para, no hay intermedios, es de corrido, eso nos dio la posibilidad a nosotros de generar situaciones entre acto y acto en las que se necesita música y en las que con Zeta pudimos agarrar y deconstruir algunos temas y ponerlos en otras formas. Entonces los temas que no son obvios o que nos hubiera gustado tener, o decir “che, este es un lado B, pero está buenísimo”, aparecen en una forma corta, diferente, con otra mezcla u otra presentación. Entonces yo creo que la gente va a poder navegar durante 90 minutos por gran parte de la historia musical de Soda Stereo. Lo que sí no tiene el armado es el armado que nosotros hubiésemos hecho desde el lado musical.

ZB: Y además está el 5.1, es otra experiencia nueva que nunca usamos nosotros en vivo, y que tiene las posibilidades de mandar los canales separados, se puede abrir la canción hacia adelante y hacia atrás y hacia los costados. El 5.1 lo hace tridimensional; creo que la experiencia dentro del venue va a ser una cosa fantástica, con las luces, y todo…

Si fuera tocar en vivo, tendríamos que tocar nosotros, no debería haber otra cosa

¿El espectáculo tiene banda en vivo?

ZB: No, nuestra música pero reproducida en el momento que está pasando. Igual que Love. De hecho fuimos a Las Vegas a tener una especie de curso rápido, dos veces viendo cómo trabajaban mientras la obra transcurría, en la consola en la parte de atrás, para ver situaciones que se pueden presentar, se toca en vivo con canales abiertos y divididos en los distintos parlantes. Se toca play, no toca una banda, pero está pasando en el momento.

ChA: Hay una situación que es diferente porque los espectáculos que nosotros vimos, tanto Michael Jackson [One], como Beatles [Love] son espectáculos que están fijos en algún lugar. Este tiene la misma característica pero con la complicación de que se va a mover. Entonces, según el venue vos tenés que adaptar para que realmente la música suene como tiene que sonar, por eso se trabaja con canales abiertos.

ZB: Si fuera tocar en vivo, tendríamos que tocar nosotros, no debería haber otra cosa, y salir de gira con el circo es como para tener veinte años…

¿El espectáculo parte de una narrativa construida sobre las canciones, o es una cosa más abstracta?

ZB: A partir de las sensaciones que le produjo a Michel la historia de Soda Stereo, se vino a Buenos Aires, recorrió pizzerías, nuestras casas, fue a mi casa en San Fernando como a 30 kilómetros, fue a la de Charly en la infancia, entramos a la sala de ensayo donde empezamos a trabajar. Trató de sentir todas esas vibraciones y estuvimos contándole historias todo el tiempo. Creo que toda una semana de recorrer lugares de Buenos Aires que tenían que ver.

Se me ocurrió hacer un tour, que está buenísimo, después te lo cuento [risas]… Tratando de transmitir la historia y las sensaciones. Luego fue escuchando la música, los videos que fue viendo, todo lo que le fuimos contando… Empezó a armar la obra. Lo primero que nos dijo fue “Esta es una obra de ciencia ficción porque su historia es como de ciencia ficción. Y tiene que ver con la creación, es una especie de oda a la creación”. Es un poco lo que el grupo hizo durante toda su carrera. Entonces por eso el nombre Séptimo día y empezaron a pasar todas las cosas que fueron llevando a contar esta historia que tiene que ver con esto, ahí está la parte de misterio que se va a develar el día del estreno pero creo que en los papeles, con la música de Soda Stereo va fantástico todo lo que está pasando.

¿Cómo definirían el papel que tuvieron en el montaje y en la conceptualización de la obra?

ChA: Mirá, aquí hay dos roles claramente definidos que son la parte musical y la parte creativa donde sí hubo injerencia. Nosotros pudimos plantear dudas, opiniones, situaciones que fueron tomadas por Michel y la mayoría fueron absorbidas o cambiadas.

ZB: Se armó un equipo, los visuales y la música iban y venían. Era la idea que fuéramos un organismo creativo, que así era como éramos en Soda cuando trabajábamos.

ChA: Y Michel también, Michel venía y decía lo que creía; influyó bastante lo que él creía que por ahí necesitaba cada momento de la obra. Teniendo siempre como límite que lo más importante era que la obra de Soda Stereo no pierda su valor.

No hay locuras con la música, no es que haya un tipo saltando cinco minutos y en un tema el estribillo dure cinco minutos (digo una situación extrema), esas cosas no existen. Siempre se manejó con musicalidad y llegando a los límites. A veces él pedía algo, lo probábamos, veíamos que no funcionaba desde lo musical y decíamos “Michel, consideramos que no se puede hacer”. Listo, no importa, lo cambia.

ZB: Porque Michel tiene una aproximación a la música que es muy reciente. Es fanático, pero fanático de los de ahora. Lo que tratamos de transmitirle es que hay como un inconsciente colectivo donde estas canciones tienen esta forma, o la gente va a quedar como fuera sin poder participar. Porque la idea también es esa, poder transmitir la energía que transmitíamos en un concierto de Soda Stereo pero con otros elementos. Pero con la energía, la gente, las reacciones, nos gustaría que pasara lo mismo. Entonces estamos tratando de preservar eso también. Por eso las canciones tienen que mantener bastante de su forma original.

¿Cómo fue el trabajo de materializar el mensaje de unas canciones que muchos tenemos en la cabeza hace más de veinte o treinta años?

ChA: Yo creo que lo fantástico de la música es eso. Que vos podés imaginar con una canción millones de cosas, y por eso creo que a nosotros nunca nos gustó explicar las letras. En el momento en que vos explicás una letra uno por ahí dirá “ah, era lo que yo imaginaba” el otro noventa y nueve por ciento pensaba otra cosa.

ZB: Porque eso es lo interesante de las cosas cuando son conceptuales. Y yo creo que esto tiene mucho de eso. Tiene la metáfora de las letras de Soda; Michel es una persona muy sensible, es exquisito. A él lo eligió Madonna para hacer su show en MMA.

Estamos en manos de los mejores, en ese sentido estamos tranquilos aunque aún no hayamos visto nada, algunos ensayos. Pero ya las fotos, los gráficos que nos mandaron del escenario, todo empieza a tomar cuerpo y empieza a ser espectacular.

ChA: Igualmente yo creo que el circo captó perfectamente y tradujo perfectamente lo que es el mundo de Soda Stereo. Porque a veces ese era el miedo: “¿Entenderán lo que es? ¿Qué pasa con un fan que va a ver esto?”. Y yo te puedo decir que ellos lo entendieron y creo que lo que la gente va a ver es lo que espera o más. Eso es algo fabuloso porque es lo que dijo Zeta: la verdad armamos un equipo que no sabíamos qué iba a pasar, y la verdad es que se armó un equipo creativo con muy buena relación.

ZB: La idea es que la gente entre y que por noventa minutos tenga un sueño del que no se pueda olvidar durante mucho tiempo.

ChA: Un sueño estéreo [risas]

Cuando llegamos a trabajar al estudio los dos solos nos costó.

¿Esto representa para ustedes un punto de cierre o un punto de partida hacia otras cosas que se pueden hacer con el legado de Soda Stereo?

ChA: En algún punto te tendremos que decir que es un cierre. Es el fin de un ciclo. La verdad es que para nosotros este proceso fue curativo. Cuando llegamos a trabajar al estudio los dos solos nos costó. Nos costó realmente cómo interactuar, dónde se sentaba cada uno [risas]. Toda la vida trabajamos de a tres, y aparte una cuestión muy emocional porque cada vez que abrías un canal escuchabas la voz de Gustavo solo y te agarraban cositas. El proceso nos ayudó a curar eso. A entender que, bueno, lo que tenía que pasar pasó y que viene algo diferente. Por eso la pasión también con que lo hicimos para que ese legado esté intacto. De ahí en más, dentro de esas sensaciones algunas generaron algo que tiene que ver con el “Che, qué ganas de tocar esto de vuelta”. Obviamente no va a ser lo mismo, falta Gustavo, falta uno de los tres, nosotros siempre dijimos que en el momento en que falte uno, Soda Stereo no existe más. En este caso desgraciadamente fue Gustavo. Pero bueno, eso no quita que, quizás en un futuro alguna vez nos demos el gusto de hacer algo.

ZB: Cuando nos separamos en el 97 y dijimos que era para siempre, y estamos hoy en el 2017 presentando esto. Soda es también una caja de sorpresas en nuestra vida y creo que este presente que tiene me decían “¿Estás sorprendido?”, estaría sorprendido si hubiera dejado de estar sorprendido en algún momento pero esto es constante. Es una cosa de ver que nuestro público crece, que cada vez hay más chicos de corta edad que conocen a la banda. Eso es lo que te mantiene vivo. No sé, la idea es que, como decimos siempre, mientras la pasemos bien cosas van a pasar.


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