Última palabra: Carlos Santana

El guitarrista habla de educar a su niño interior, envejecer con gracia y de por qué podría consumir peyote otra vez


POR MARK SUMMERS | 29 Aug de 2017


¿Qué es lo bueno y lo malo del éxito?

Puedo conocer personas con una mentalidad parecida, como Harry Belafonte y Desmond Tutu. También conocí a [los basquetbolistas] Dr. J y a Wilt Chamberlain. A veces también conozco idiotas. Si estoy en un restaurante, estaré encantado de tomarme una foto con alguien, pero si son fastidiosos o están borrachos, les digo: “Respétame a mí y a mi esposa, porque tal vez tengas que llamar una ambulancia para ti y a la policía para mí”. Y me dicen: “Oh, creí que eras espiritual”. Yo les respondo: “Lo soy, e intento seguir así”.

¿Cuál era tu libro favorito cuando eras niño y qué dice sobre ti?

The Original Sin, la autobiografía de Anthony Quinn. Él tenía un niño interior que siempre lo derribaba. Todos tenemos uno que puede ser un demonio y hacernos sentir como una mierda. Yo aprendí a educarlo para que me respetara.

¿Cuál es la compra más indulgente que has hecho en toda tu vida?

Un Excalibur rojo en 1970 o 1971. No sabía manejar y después de 25 kilómetros por la autopista, la policía me detuvo. El tipo dijo: ‘¿Tú eres Santana, cierto? Ni siquiera intentes buscar tu licencia, porque sé que no tienes. Te vamos a ayudar’”. Me dio una tarjeta de alguien que me podía recoger y enseñarme a manejar. La gente siempre ha sido muy amable y bondadosa con este mexicano.

¿Qué álbum escuchas para relajarte?

A Love Supreme de John Coltrane. Ese disco puede hacer que llore alguien que se está pegando explosivos al cuerpo, le hará preguntarse: “¿En qué estaba pensando?”. La música de Coltrane puede arreglar una mente retorcida y perversa.

Cumplirás 70 años en julio. Solías decir que alrededor de esa edad te retirarías.

Estoy retirado de retirarme. Junto a Rick Rubin acabamos de grabar nuestro próximo álbum. Principalmente son ritmos africanos y lo llamaré Global Revelation. Rick todavía no sabe eso.

Durante un periodo de los 70 seguiste a Dri Chinmoy, un Gurú indio, y cambiaste tu nombre a “Devadip”. ¿Alguien te sigue llamando así?

Solo algunas personas que siguen por el camino espiritual. Estoy muy agradecido por esos 10 años que pasé con mi maestro. No creo que caiga en el mal, porque lo que aprendí fue una disciplina al estilo West Point, como si fuera un marine.

¿Cómo se envejece con gracia?

Algunas personas se operan. Todo lo que hice fue ser consciente de lo que pensaba. Me dije: “Cuando estés en la carretera, alguien te va a insultar. Entonces no hagas lo que solías hacer. Deja que esa persona tenga esa energía y cinco segundos después la olvidarás”. De repente, la carga emocional deja de perseguirte y piensas: “Pasé la audición”.

¿Qué consejo le darías al Santana más joven?

Págales a tus contadores y abogados por hora. No les pagues un porcentaje. Tienen que mostrarte qué tanto trabajaron en esa hora.

¿La situación actual en el mundo te hace dudar sobre tu creencia en Dios?

Cuando Hitler estaba en el poder existía la Resistencia, luego pasó a los beatniks, posteriormente a Bob Dylan y Greenwich Village, y después a San Francisco y a los hippies. Siempre hay una nueva ola. Estamos en ese proceso.

¿Qué recuerdos te trae el aniversario de los 50 años del Verano del Amor?

Para mí 1967 significa algo que no está pasando en este momento y que debería pasar, es decir, que más personas tomaran LSD, peyote y mescalina. Que más personas descartaran los valores plásticos. Incluso Cary Grant tomó LSD. Es terapéutico, y bajo supervisión la gente se sentirá mejor.

Faltan dos años para el aniversario de los 50 años de Woodstock. Si hubiese un concierto en su honor, ¿participarías?

Planeo hacer algo [junto a su banda y su esposa] con parte del grupo original y también con Larry Graham. Entonces podría ir a Woodstock con tres bandas. 50 años pasan muy rápido, pero me siento más joven, con los pies en la tierra y con más energía y convicción que en esa época. Nunca había estado tan drogado delante de tanta gente como en Woodstock de 1969. Cuando uno está en la cúspide bajo los efectos del LSD o el peyote en frente de 400 mil personas, no tiene el control de absolutamente nada.

No te imagino consumiendo peyote en los 50 años de Woodstock.

No me da miedo. En serio, lo haré si tú lo haces.


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