Última palabra: Questlove

El baterista de The Roots habla sobre las lecciones de su padre, ser un supernerd y cómo enfrentarse a los momentos más difíciles


POR JASON NEWMAN | 29 May de 2018

Ilustración por Mark Summers


¿Quiénes son tus héroes?

Mi papá [el cantante de los 50, Lee Andrews] me enseñó todo lo que sé de la industria de la música. Pero si estás hablando sobre a quién admiró en mi día a día, el Padre es Don Cornelius, el Hijo es Prince y el Espíritu Santo es Michael Jackson. Lo primero que hago en la mañana es ver un capítulo de Soul Train. ¿Por qué? No lo sé, porque puedo. Siempre hay una sorpresa al estilo Prince a la vuelta de la esquina. Y las últimas tres entrevistas de mi podcast están muy relacionadas con Jackson.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

[El baterista] Bernard Purdie estaba haciendo una sesión para mi papá en 1975. Mi padre dijo: “Bernard, cuéntale a mi hijo cómo llevas comida a tu casa, sin falta”, y él responde: “El segundo y el cuarto golpe”. Mi papá siempre fue un director musical riguroso y disciplinado cuando se trataba de ahorrar dinero. Eso lo heredé. De alguna manera me he convertido en mi papá, en especial con The Roots. Él siempre decía: “Hijo, recuerda que no te pueden alcanzar si no pueden poner nada en ti”. Tal vez por eso no tomo alcohol. Creo que él tenía miedo de que yo estuviera de fiesta en un bar y terminara con cualquiera.

¿Qué consejo le darías al Questlove joven?

Si pudiera ir al pasado a decirle a ese joven de 19 años que estaba a punto de enfrentarse a los 25 años más difíciles de su vida, ¿habría seguido ese camino? Con los años tuve ataques de pánico sobre otras personas que estuvieran en portadas de ROLLING STONE, sin que lo merecieran. Me daba rabia y muchas veces quise renunciar, pero siempre tenía la esperanza de que un día lo lograría. Me lancé al río y había pirañas y tiburones, pero les llevo 150 metros de ventaja.

Describes tu nuevo libro, Creative Quest, como una “obra de autoayuda para los amantes de la música y el arte”. Hay un capítulo sobre cómo enfrentar el fracaso. ¿Por qué?

He tenido muchos momentos difíciles. “Oh, pero tú eres Questlove, un ícono y todos te adoran”. Pero he llorado por reseñas de discos y he tenido proyectos horribles. Es importante que la gente lo sepa.

¿Alguna vez sufriste del síndrome del impostor?

Cada día de mi vida. Se lo estaba explicando a mi novia hace poco: “Hay algunas personas que creen que soy Superman, pero solo soy un Clark Kent”. Muchos somos así. La razón por la que existen los escoltas y las cuerdas de terciopelo es que muchas celebridades no quieren que sepas lo comunes y corrientes que son. Preferiría que no tuvieran expectativas y supieran que en realidad soy un supernerd.

¿Cuáles son las reglas más importantes para vivir?

Sal de tu cabeza. Y me refiero a encontrar un estado dominante, en el que haces las cosas con tanta naturalidad que no lo piensas demasiado. Sé que parezco el tipo raro al que todo el mundo mira. Pero mis colegas piensan demasiado las cosas, me llaman a las cuatro de la mañana y dicen: “¡No puedo!”. El pánico les gana y no confían en la fuerza. Me sorprende que Get Out of Your Own Way de U2 no haya sido más exitosa.

En tu libro dices que cuando ves algo innovador que creó otra persona te “sientes paralizado”. ¿Qué fue lo último que te paralizó?

[Dave] Chappelle presentó un show privado de cuatro horas en el Comedy Store del NBA All-Star Weekend. Está viviendo su fase John Coltrane, de free-jazz a mediados de los 60. En especial ahora, cuando las personas creen que su trabajo es problemático. Solo verlo con tanta confianza… estuvo 30 minutos hablando sobre jugo de calabaza. ¡30 minutos! Me sorprende que alguien tenga tanta confianza en su trabajo. Sabe que es Mel Blanc y Richard Pryor juntos. Es hipnótico.

¿Por qué comenzaste a ser DJ?

En las giras, cuando me bajo del escenario a medianoche, me aburro, y hay chicas y licor. Entonces me aseguré de que desde las 12:30 a. m. hasta las cuatro de la mañana no tuviera nada que hacer. No quiero ser adicto a la cocaína. Trabajar como DJ era mi cocaína.

¿Qué tan lejos crees que habría llegado The Roots si se hubieran quedado con el nombre original, Black to the Future?

[Risas] Un álbum y eso es todo. Ese tipo de nombres nunca… Pero [algunos coleccionistas] habrían pagado 500 dólares por ese disco.


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