ÚLTIMA PALABRA / Sheryl Crow

La cantautora habla sobre sus temores apocalípticos, la felicidad y lo que tienen en común Gandhi y Keith Richards


POR BRIAN HIATT | 07 Jun de 2017


A través de los años has tenido crisis de salud, incluyendo cáncer de seno y un tumor cerebral benigno. ¿Cómo ha afectado eso la forma como ves la vida cotidiana?

No pienso más sobre eso. No pienso si mi cáncer va a volver o si mi tumor está creciendo ni nada de eso. Estoy ocupada con mis hijos; mi objetivo es estar aquí el mayor tiempo con ellos y disfrutar cada segundo. Pero quiero decir que mi vida realmente cambió cuando me diagnosticaron. Me dio la libertad de simplemente decir: “Hey, continuemos viviendo. Si quieres tener hijos, adopta o ve a tener uno, consigue esperma, lo que sea”. También aprendí a perdonarme y realmente cambió mi vida. Me gusta culpar a mi tumor por mi mala memoria, pero por desgracia no puedo porque no tiene efectos secundarios [risas].

¿Tener hijos te ha cambiado?

Todo gira alrededor de lo que es bueno para ellos. Dejé de hacer giras temporalmente hace un par de años. Mi hijo de nueve años lloró. Me dijo: “¿No vamos más en el bus de giras?”. Pero el mayor cambio es que mi trabajo, mi supuesta inspiración, se ha visto relegada al horario escolar. Hice un disco que amo durante el tiempo que tenía entre dejarlos en el colegio y la hora de la comida.

No muchas estrellas de rock pueden decir eso.

En Heartbeat Away, de tu nuevo álbum, un presidente lanza ojivas nucleares.

¿Tienes temores apocalípticos?

Mi sueño está alterado, me siento insegura. Escribí esa canción antes de la nominación de Trump; ya me parecía apocalíptica la idea de convertir a un hombre así en la persona más poderosa del mundo. Tuve que hacer meditación profunda y encontrar una manera de sentir compasión por la gente de este país que está sufriendo y que cree que él se preocupa por ellos. Estoy nerviosa, pero mi maestra de meditación dijo algo fascinante. Su frase fue:

“Este es el camino a seguir”.

Tú practicas meditación muy seriamente. ¿Cómo te ayuda?

Medito entre 20 y 25 minutos en la mañana, y después 20 minutos después de acostar a mis hijos. La meditación está basada en la compasión; la idea es vivir la vida desde un punto de vista extremadamente compasivo y ser consciente. ¿Quiénes son tus héroes?

Gandhi, después de él diría que Keith Richards. George Harrison, por varias razones. Stevie Nicks.

Bob Dylan.

Uno no suele oír a Gandhi y a Keith en la misma respuesta…

Para un ser humano curioso, que siempre está buscando vivir la vida con pasión, es Gandhi. Para una persona que también es curiosa y que le gusta jugar con la música y ama la gente que él ha amado, es Keith. Quiero decir, estoy segura de que Keith lloró mucho cuando Chuck Berry murió. Eso es lo que amo de mi trabajo; es trabajo, pero también es una fuerza vital y eso es lo que veo en él.

Tú habías grabado, pero nunca lanzaste un álbum antes de Tuesday Night Music Club. ¿Cómo ves ese disco ahora?

Terminó siendo un disco de rock realmente suave. Yo no soy rock suave. Sentía que, si entregaba ese álbum, y terminaba siendo mi presentación, no tenía oportunidad. Siempre tienes un comienzo. Solo tienes una primera impresión.

¿Haber tocado covers mientras crecías influenció tus composiciones?

Digo a todos los chicos: “Métanse a una banda que haga covers”. Te da habilidades, literalmente te enseña por qué algunas canciones son clásicas, y te enseña a ser parte de una banda. Con la composición hay algo relacionado con esa idea de robar de los mejores. Solo puede ser tan bueno como tus referencias, y yo me enorgullezco de las mías. He tratado de imitar a las mejores estrellas de rock y a los mejores compositores del mundo. Trato de no hacer copias literales, pero sí han tenido influencia en mi trabajo, me siento orgullosa.

Los rockeros clásicos te aceptaron inmediatamente. ¿Hubo algún problema con eso?

Eso no trajo ninguna desventaja. No quería ser genial, quería ser importante. Quería componer música importante, y entonces, cuando comienzas tu carrera musical —y ciertamente no eres uno de los chicos cool—, pero los mayores te aceptan, yo pensaba: “Wow, no puedo creer que esta gente me conozca”. Por más cursi que parezca, todavía me hace sentir humilde.

Finalmente, si algo te hace feliz, ¿puede ser tan malo? [Jugando con el coro de su éxito If it makes you happy]

Aunque pueda atraparte, es una paradoja. Mi lucha en la vida es escoger ser feliz. La felicidad no es algo que está ahí cuando despiertas, y me tomó un tiempo entender eso. Definitivamente lo hago de forma consciente con mis hijos, porque ellos se definen por tu estado de ánimo y cómo se relaciona con ellos. Como madre y como persona, la vida puede ser feliz, pero debes decidir que esa es la vida que vas a tener.


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