Versátil e inconforme: el nuevo Jonas Sanche

Hablamos con el MC chileno sobre la escena hip hop en Latinoamérica, su última gira y el lanzamiento de su próximo álbum, 27


POR DAVID VALDÉS | 08 Feb de 2018

Jonas Sanche finalizó su gira por Latinoamérica en Bogotá junto a Crudo Means Raw. Cortesía prensa Jonas Sanche.


Jonas Sanche es uno de los MC de la nueva ola de hip hop que azotó a Chile hace unos años. Sus letras son una crónica de su propia vida: los problemas personales, sus anécdotas en la calle y su hijo. Aunque apenas lanzará su segundo álbum de estudio, no ha parado de trabajar. Se ha juntado con productores y raperos emblemáticos como Hordatoj y Portavoz, sin contar su paso por el colectivo Habitación del Pánico. Y por pura casualidad, incursionó en el mundo del cine y llegó a la pantalla grande gracias a su DJ Four D (Tomás Alzamora), quien dirigió La mentirita blanca y lo convenció para actuar en la película.

Su versatilidad lo ha llevado a lo más alto del hip hop en Chile y ahora quiere expandir un poco más sus fronteras. El Jonas de ahora no es el mismo al de hace seis años. Ya no le tiene miedo al qué dirán y quiere romper barreras con la verdad en su próximo álbum, 27. ROLLING STONE habló con él en su paso por Colombia sobre su carrera, la última gira y el proceso de composición de su segundo LP.

¿En qué momento decidió ser rapero?

No lo decidí como tal, era el ambiente. Yo vivía en un barrio con mucho hip hop y era imposible no salir siendo rapero. Cuando tenía 10 años mi mamá me regaló mi primera radio con un casete de Kris Kross. Empecé a rapear cuando me mudé de la Florida a Puente Alto. Ahí empecé a juntarme con unos amigos con un beat cualquiera, un micrófono y una radio pequeña. El primer disco (Verdades, la voz de la avenida) lo saqué cuando tenía 23 años.

¿Cómo vivió esa transformación de rapero aficionado a profesional?

Fue caótico. Mi abuela estaba enferma, yo trabajaba en un call center y justo cuando iba a sacar mi álbum fui papa; soy papá soltero. Fue difícil, pero ahora puedo saborear mucho más la tranquilidad. Mi primer concierto fue en noviembre de 2011 en el Sur es Hardcore. Y el 27 de enero de 2012 salió Verdades. Tres meses después del lanzamiento me comenzaron a llamar para tocar en diferentes ciudades y después se movió solo. El subidón también fue difícil. Si no fuera por mi DJ, yo no estaría como ahora estoy. En ese momento era muy inmaduro. Por eso entiendo cuando veo personas haciendo idioteces, porque el hype te deja un poco ciego.

El impulso para los artistas a veces es muy rápido…

Ni siquiera fue al mismo nivel de las superestrellas de hoy en día, por eso no juzgo a nadie.

Hace unas semanas terminaste tu gira en Bogotá.

He trabajado mucho y me he sentido muy bien, porque aproveché todos los países que visité. Fue una experiencia grata y en lo económico no tan fructífero, pero la plata no era lo que esperaba. Ya sembré, después recogeré.

¿Cómo ve la escena en Latinoamérica?

Está increíble. En Europa y en Estados Unidos la gente quiere copiar ritmos latinos, o música urbana, con esa sabrosura. Latinoamérica está siendo fundamental a nivel mundial.

¿Qué le hace falta?

Falta progreso. Por lo menos en mi país, hay arreglistas y músicos que si estuvieran en México serían millonarios. El mánager de una banda en México me dijo: “Ustedes son la neta. Tienen las mejores bases y los mejores raperos, pero no saben manejar el negocio”, y tiene toda la razón.

Tampoco se puede esperar que el boom venga con todas las posibilidades abiertas…

Sí, es como si hubiesen existido varios Queen o AC/DC. No va a pasar.

¿Cuándo lanzarás tu próximo álbum, 27?

Lo tengo casi todo escrito y más de la mitad ya está grabado. Ya estamos en la última etapa. Saldrá el 6 de abril. En el disco hay muchos raperos latinoamericanos. Tengo beats de Granuja y de Drama Theme, y algunas colaboraciones con T&K de Argentina, Lil Supa de Venezuela y Portavoz de Chile.

Verdades y 27 se llevan cinco años. ¿En qué se diferencian?

27 tendrá temas muy introspectivos y un desarrollo musical muy diferente al primero. Tengo los punchlines más claros y me he soltado más. No me preocupo por lo que vayan a decir… No sé si la gente lo reciba con tan buena fe. La verdad, esas limitaciones provocaron una disyuntiva que me deprimió un poco. Esa rayada es estúpida porque en esta vida debes ser tú mismo. Chile tiene aspectos musicales muy ricos, pero hay muchas falencias con respecto a eso. El miedo y el conformismo, no voy a dejar que eso opaque mi música. Estoy equilibrando lo personal y lo musical.


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