“Yo no confío en las elecciones”: Edson Velandia

Una conversación sobre la Tigra y su festival, la política y el negocio de la música.


POR LAURA VÁSQUEZ ROA | 20 Feb de 2018


Originario de Piedecuesta, Santander, Edson Velandia hace parte de una generación de músicos colombianos que le metieron el hombro a recuperar sonidos de la música tradicional colombiana y los revitalizaron para alcanzar nuevos públicos.

Desde hace más de 15 años nos ha llegado su música en diferentes formatos. Velandia ha transitado por estos caminos tanto solo como acompañado. En su carrera se cuenta el paso por la agrupación Cabuya, con Sergio Arias de Malalma, entre otros músicos, y luego la conformación de Velandia y La Tigra. Esta última ha sido el proyecto más estable, desde hace ya 11 años, en donde fue dándole forma a un género definido por él mismo como “rasqa”.

Edson Velandia no se queda quieto. No solo lo vemos en conciertos y en la producción de discos, sino también como promotor cultural del Festival de La Tigra en su natal Santander, como conferencista en una charla TED y hasta en el cine. Su participación en las bandas sonoras de algunas producciones nacionales le hizo merecedor del premio Macondo a Mejor Banda Sonora por la exitosa película Pariente, de Iván D. Gaona, a finales de 2017.

Velandia habla con la libertad de un artista honesto, comprometido exclusivamente con su gente y su trabajo, por eso siempre es un placer conversar con él:

A veces Velandia, a veces solo Edson, ¿cuál es el futuro de Velandia y La Tigra?

Nosotros somos un combo, una familia; un grupo que extrañamente sigue a pesar de que en una época estuvimos separados. Habíamos cerrado la banda a finales de 2011 hasta mediados de 2013 la banda estuvo desintegrada, pero pudo más la gana de tocar y estar conectados ahí haciendo música, tenemos mucha historia en común y aquí estamos. Yo soy feliz con la banda. En este momento seguimos trabajando, acabamos de hacer una grabación.

Para mí es un misterio que una banda siga junta después de 10 años, 11 años. Eso es muy extraño. A pesar de que haya bandas de 50 años como los Rolling Stones, es raro que haya bandas que duren 11 años también.

Ahora estás en el papel de promotor del Festival de la Tigra, cuéntanos cómo va el festival y cómo es eso de ser promotor cultural en nuestro país

Yo me metí en eso porque había la necesidad de crear un espacio para los conciertos y la música en el pueblo, en Piedecuesta. Tenemos un lugar, que es el elefante blanco, es el Centro Cultural Daniel Mantilla Orbegozo. Desde la primera edición del festival estuvo la intención de tomar ese lugar, de ocuparlo para hacer arte y música. Es un espacio que está abandonado y que no tiene programación. Es realmente un elefante blanco. Lo que estamos haciendo con el festival es ir y ocupar ese espacio, darle vida, decirle al pueblo que tiene un lugar que tiene que reclamar, que no puede dejarlo tirado ahí en una esquina a merced de las autoridades. No solo las autoridades tienen que decidir nuestro destino, sino que nosotros tenemos que ir y ocupar
los espacios: esa fue la motivación inicial. Aparte, la idea es sentir el amor por la música, ver otros grupos, tener un festival diverso sin que se cierre a géneros. Yo quería que hubiera un festival así, y decidimos hacerlo con un grupo de amigos.

Este festival está pensado para música local únicamente, y como en tu música, se percibe el mismo interés por sacar la música de la región y hacerla visible en otros espacios, ¿cómo lo ves a futuro? ¿Solo con música de Santander, o incluyendo música de otras regiones?

No de Santander, realmente es con música de ese núcleo que tenemos ahí cerca. Yo no pienso la vida como una cosa de regiones, sino más bien de una cosa de clanes y tribus. Tenemos ahí una gran población cercana que no es chiquita, que no es para despreciar, son dos pueblos: Piedecuesta y Bucaramanga, y ahí hay un montón de gente haciendo música. Lo que estamos buscando es que nos unamos para hacer un gran evento cada año y que además invitemos gente de otras partes para hacer colaboraciones o un intercambio que de alguna manera nos nutra y haga más rica nuestras experiencias como artistas, pero también para las experiencias para el público. Hasta el momento nos ha ido muy bien. Es la felicidad total. Es una bendición que hayamos hecho este festival y haya salido tan bien.

¿Con qué otros artistas quisieras trabajar? ¿A quién tienes en proyectos?

Pues me encantaría hacer una canción con Shakira, pero ella no sabe nada de mí. [Risas].

¿Cómo es eso de hacer música independiente en Colombia?

Ese es un tema que tiene varias aristas; para mí es una vocación, un camino. Yo confío en que hay la posibilidad de que tú te desarrolles en tu arte de una manera autónoma, auto sostenible, o a partir de la autogestión. Eso es algo que parece de moda, pero siempre ha existido y ahora le pusieron nombre. Como la cultura del circo, que nunca ha dependido de grandes marcas ni presupuestos públicos, ha sido el arte puro, que viaja de lugar en lugar y vive del público, de la taquilla, del intercambio sano, como el hecho de alimentarte, así de sano es el circo y así de sano pienso que se puede hacer cualquier profesión en la vida. Yo confío en eso, no sé si la música que llaman independiente lo es de verdad o si realmente tiene esa vocación o apenas
es una antesala para poder llegar a otra cosa como el mainstream y los sellos, porque en el fondo todos quisiéramos tener una gran empresa que nos financie y nos patrocine para poder ser Michael Jackson, pero en últimas eso es una empresa muy incierta, es mejor ir poco a poco construyendo lo suyo con la garantía de que dependes de ti mismo. Y en eso estamos, ya estamos cuchos, yo creo que ya en esa morimos.

En alguna oportunidad dijiste que no querías grabar más discos porque te los pirateaban ¿Cómo ves en este momento el tema de las plataformas de distribución de música vía streaming?

Para mí no es una cosa que marque mucha diferencia porque yo no soy un artista de masas, entonces cualquier posibilidad que tenga yo de mover mi música y de que me entre algún recurso por eso, pues está muy bien. Si le preguntamos a un artista que tiene un gran público a él de pronto no le parece tan bien porque no le convienen los porcentajes en comparación con lo que gana la empresa que distribuye. Pero para mí está bien que soy un artista más bien de nicho, de públicos más chiquitos me sirve como promoción porque yo no vivo realmente de las escuchas y de la compra de CD’s, sino de los conciertos y de la posibilidad de hacer talleres, clases… esa es mi verdadera fuente de ingresos lo demás es promoción y está bien usarla.

Entonces vas a seguir haciendo discos…

¡Claro! Eso es un chiste. Ojalá me piratearan todos los discos. Me sentiría orgulloso.

¿Estás seguro de que sigues siendo un artista de nicho?

Lo que sigue creciendo es el nicho, nosotros seguimos en la misma rutina, haciendo lo mismo. Yo no tengo un termómetro de lo que pueda pasar ahí y si llega más gente, pues mejor.

¿Y cuál es su papel político como artista?

Todos somos sujetos políticos, estamos ligados a eso, es algo inherente a la sociedad. Aunque no tuvieras un interés o una concepción política, te mueves de una manera política porque cada cosa que haces tiene que ver con decisiones que son colectivas, que son legales, legislativas que tienen que ver con cómo mover la sociedad. Tú estás o no estás de acuerdo, compartes o no compartes pagar impuestos por esto o no, que te cobren por esto o no, que tu educación sea gratuita o muy costosa; que tengas que pagar peajes y las carreteras sean horribles es una cosa en la que tú estás directamente involucrado.

Todas son decisiones políticas, decir que uno no tiene nada que ver con eso sería absurdo y si te niegas a eso vas a sufrir eternamente con las decisiones de otros. Entonces yo lo que hago es un ejercicio de saberme consciente, de que tengo un papel decisivo en lo colectivo y lo social y que tengo que tomar parte y no estar exento de eso. En la música trato de expresarlo y de que quedé claro y me interesa muchísimo pero no de una manera panfletaria, sino desde el arte, porque a mí me interesa el arte, no la política desde el punto de vista electoral, desde el discurso. Me interesa la política desde el punto de vista del ciudadano. Lo que a mí me interesa es el arte, pero no el arte aislado o superficial que está por encima pero que no toca las fibras más profundas. Yo busco que mi arte esté integrado y que haga parte de lo cotidiano y lo colectivo también.

Estamos en una coyuntura política por las elecciones a la Presidencia. ¿Has visto cómo se está discutiendo el tema cultural en estas campañas?

Yo no confío en las elecciones. Yo no confío en nuestro sistema, pero sé que hay personas que tienen una claridad más precisa de cómo podemos solucionar las dificultades que tenemos en esta sociedad colombiana y sé que personas como Gustavo Petro o como el mismo Timochenko están abiertos a escuchar y a replantear esos términos y son conscientes de que la cultura es vertebral en la construcción de sociedad. No les he revisado sus programas, pero sé que son personas conscientes de que la cosa es colectiva, que la cosa no es de hegemonías o de mafias, de que se suben unos pocos y los demás mamen hambre a costa de sus decisiones, sino que saben que hay decisiones colectivas. Yo confío en que esos personajes puedan hacer un bien para este pueblo. No sé, porque no soy creyente de las elecciones. Yo confío en lo que soy yo y lo que
puedo dar y construir desde mis posibilidades y ojalá pueda conectarme con la
gente que tenga pensamientos parecidos.

Hace unas semanas se levantó una polémica por tener en una portada de ROLLING STONE al candidato presidencial Gustavo Petro. Parte de la polémica derivó hacia el cuestionamiento de si el arte debería estar separado de la política, ¿qué opinas de esto?

Hasta ahora que me lo dices noto que es algo inusual. Yo no me lo pillé. Yo vi la portada y no lo vi como algo extraño. Yo creo que está muy bien. Yo creo que Petro es una persona sensible y es capaz de entender el macro de la sociedad. Y está bien que una revista como ROLLING STONE se fije en él. Es un espaldarazo y ojalá eso sirva. Yo creo que sería bueno para el país que ese man lidere por cuatro años las riendas. Va a ser muy difícil, no lo van a dejar. Esto es una mafia horrible y lo van a atacar y lo van a tratar de tumbar como sea si llega a la presidencia, pero ojalá llegue porque es una necesidad. Y es bacano que la revista se haya fijado en eso. La música no puede estar separada de nada. Nosotros no somos seres aislados, estamos conectados. Entonces, bien por la revista. Me parece un riesgo bacano. No sé si fue oportunista o no, pero bacano. Y menos mal que fue con Petro y no con un canalla criminal.

¿Cómo ves la escena musical independiente en este momento y qué le dirías a los que vienen detrás de ti?

La escena siempre la veo viva, la veo dinámica. Es difícil tener una perspectiva clara porque como dicen, los árboles no dejan ver el bosque. Tú estás adentro y no puedes mirar todo, pero festivales como este [Festival Centro], te dan más o menos una perspectiva de que hay un movimiento, de que hay gente interesada. Sin embargo, yo no echo voladores por eso. Yo creo que hay que seguir trabajando muchísimo para que la música que hacemos tenga alguna influencia en la gente, que no se quede no más en el nicho y que eso que llaman independiente deje de ser una cosa “intelectualoide”, porque no llega a ser intelectual. A veces lo independiente llega a ser más frívolo que lo comercial. Entonces ojalá que se construya algo. No sé qué pueda pasar.

Y para la gente que viene detrás: lo único que les puedo decir es que tienen que meterla con toda, lucharla con toda, no comer cuento de nada y seguir para adelante. Que confíen en su talento, que confíen en su música y que ojalá sean capaces de deshacerse de las tendencias y de todos los movimientos que parece que son de moda y que van a garantizar un éxito. Esa mierda no existe. Que hagan su música de corazón, con lo que tiene que ver con ellos personalmente. Eso es lo que yo les podría decir.


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