Sailor Jerry: un legado tatuado en la historia

El espíritu de Norman Collins pasó de los tatuajes, a convertirse en un referente en el diseño de ropa y el ron de primer nivel

POR ROLLING STONE | 15 Sep de 2018


Tras el ataque japonés en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, las islas hawaianas tuvieron un giro de 180 grados. Pasaron de albergar miles de soldados, a recibir un millón de militares para defender el orgullo estadounidense. Este ataque también cambió la vida de Norman Collins, quien, después de la destrucción de la base naval de Estados Unidos, regresó a la marina. Como ya no era un jovencito fue enviado a la parte comercial. En los puertos, cuando tenía tiempo libre, solía tatuar a sus colegas con símbolos de su país.

En ese contexto, Collins, que por su experiencia en la armada pasó a ser conocido como Sailor Jerry, se convirtió en el tatuador por excelencia de Hawái una vez terminó su servicio. El documental Hori Smoku Sailor Jerry explica que los marineros pasaban días bebiendo, buscando sexo y tatuándose en el barrio chino de Honolulu antes de ir a la guerra. Algunos escogían un dibujo específico para que, en caso de morir, su cuerpo fuese más fácil de reconocer. Otros lo hacían como un símbolo para conmemorar su primera o última salida al campo de batalla.

Como habían filas de cientos de personas que querían tatuarse, Collins popularizó ciertas imágenes que varios clientes pedían. Las golondrinas significaban que un marinero había navegado 5000 millas, las anclas eran un símbolo de estabilidad, el águila calva representaba a Estados Unidos y las pinups eran la belleza femenina. La línea negra del contorno y los colores que usaba terminaron convirtiéndose en una característica fija del tatuaje tradicional americano.

Iggy Pop alguna vez dijo, refiriéndose al arte de Collins, que “habían muchos tipos que dibujaban mujeres hermosas, pero las suyas tenían intensidad. Respiran, las sientes, impactan al que las ve. Sus líneas negras, el contorno, son como las de los pintores alemanes del expresionismo o del fauvismo en Francia, lo hacían al mismo tiempo. A veces hay una forma de pensar que está en todo el mundo y permea distintos lugares, y nadie está seguro de porqué pasa esto”.

Lo curioso de Sailor Jerry es que tenía un gran respeto por el arte japonés. Aunque un ataque nipón lo llevó a regresar a la marina y a crear dibujos emblemáticos del espíritu estadounidense, que tenía un gran componente antioriental, Collins era fanático de los tatuajes de Japón. Incluso tuvo contacto por correo con el maestro Horihide y se puede ver ser su influencia en las técnicas que usaba.


Hoy en día, pensar en este tipo de tatuajes, es remontarse a una tradición de la que Sailor Jerry es un personaje emblemático. Fue uno de los primeros artistas en usar el color morado. Tatuadores de la talla de Don Ed Hardy y Zeke Owen reconocen su legado. Su figura es tan grande que, muchos años después de su muerte en 1973, su apodo terminó convirtiéndose, en 1999, en una marca de ropa y, un año después, en un ron.

Los diseños de Collins trascendieron la piel de los fanáticos del tatuaje, se transformaron en íconos del arte popular en el siglo XX y ahora su espíritu está presente en botas, camisetas, sacos, camisas y zapatos. Su historia, que se había limitado por décadas al mundo del tatuaje, llegó a miles de personas. Dejó de ser un héroe de culto y se convirtió en un símbolo cultural gracias al apoyo de las bandas de rock que usaban la ropa con sus dibujos.

Collins amaba experimentar y crear. Entre pruebas y errores logró utilizar el morado y era un fanático de la ingeniería, lo cual le ayudó para mejorar sus máquinas de tatuar, convirtiéndose en un pionero en las configuraciones que se usan hoy en día. También fue uno de los primeros en usar materiales y agujas esterilizadas, además de mezclar técnicas asiáticas y diseños americanos. El ron Sailor Jerry fue creado bajo esta misma idea de creatividad y ser el mejor.

Las historias de alta mar dicen que los marineros le echaban un poco de ron al agua por dos razones. La primera, paraque no se pudriera, y la segunda, para evitar los mareos. Sin embargo, era muy fuerte, así que usaban especias para darle un mejor sabor. Seguramente Collins se tomó unos cuantos tragos cuando estaba en la armada, pero ninguno como el que lleva su apodo, el Sailor Jerry Spiced, que usa losmmejores rones con los mejores condimentos para encontrar el equilibro perfecto para los cocteles.

Norman Collins fue un experto en su arte, llegó a tener el título “Hori”, como los japoneses llaman a los maestros del tatuaje. Su actitud era dar el 100 por ciento en todo y seguir sus instintos, no a los demás. Sailor Jerry mantiene ese espíritu vivo en todo lo que hace. Ya sea una bebida o una prenda de ropa, el sello de Collins, con lo que se convirtió en una leyenda, está ahí. Su legado ya está tatuado en la piel de la historia.


Deja tu opinión sobre el articulo: