El rey que no deja morir el rock

por BRIAN HIATT | 11 Sep de 2017


Posteado el 11 Sep de 2017 - 9:52 AM



No se le ocurra decirle a Joshua Homme que el rock está muerto. En serio, no lo haga. Porque puede que él contemple la posibilidad de darle un puñetazo, y eso no sería agradable. A sus 44 años, todavía es un tipo acuerpado y muy intenso, un pelirrojo más bien rudo –muy distinto a Ed Sheeran– con el labio torcido como el de Elvis. Resulta que un ejecutivo imprudente –“alguien de arriba”– pronunció esas peligrosas palabras en cierta ocasión. Esto sucedió hace algunos años, antes de que Queens of the Stone Age, la estelar y siempre cambiante banda de Homme, dejara Interscope Records y se pasara al sello independiente Matador, con el que 25 de agosto lanza Villians, un disco lleno de groove producido por Mark Ronson.

Un lunes a comienzos de julio, poco después de las 11 a.m., Homme bebe un trago de tequila en la sede de su compañía de management en Los Ángeles y relata el enfrentamiento con Interscope sin esconder su placer. “Probablemente uno va por el mundo pensando que nunca le pasará nada, que puede hablar como quiera. Pero tengo que decirte que todo puede cambiar en cuestión de segundos, dependiendo de lo que digas después. ¿No es algo muy loco, de repente estar en ese mundo?”.

Loco o no, Homme hace que eso suene razonable cuando uno está a pocos metros de él, del mismo modo en que me persuadió de acompañarlo con uno o tres tragos mañaneros; según él, este tequila es tan dulce que prácticamente es un desayuno. Homme es muy bueno en lograr que el universo se incline a su favor. Y si eso significa despedir algunos compañeros de banda –o a casi todos, por lo menos en la primera década del grupo– no tiene problema.

“Despedí a mi mejor amigo”, dice refiriéndose al bajista Nick Oliveri, quien tocó con él en Kyuss, aquella banda de riffs salvajes de los 90. “¿ podrías hacer eso? Es complicado. Pero, en ocasiones, preservar esto significa destruir otras cosas. A veces uno tiene un talento para algo que no le gusta. El mío es decir cosas difíciles de decir”.

Hace una pausa. “Estoy disperso”, dice, “porque todavía estoy borracho de anoche”. Ayer fue el estreno de American Valhalla, un documental que narra cómo Homme llegó a producirle a Iggy Pop un álbum increíble con un título horrendo: Post Pop Depression, de 2016 (para resumir la historia: Iggy quería que él lo produjera). Pero, ¿no tiene resaca en este punto, no está borracho? “Sé dónde está la resaca. La puedo ver desde aquí”. Pero volvamos al rock. “Me encanta cuando se supone que se acaba, porque somos la banda perfecta para el momento en que se acaba. La industria discográfica está muerta. El rock está bien. La música está bien. Me gusta esta época”.

Ha evitado algunos riesgos laborales y logrado vivir una vida rockera sin morir o adoptar la sobriedad (Oliveri dijo que la letra mas famosa de los Queens –“Nicotina, Valium, Vicodin, marihuana, éxtasis, alcohol y cocaína” –se trataba de todas las sustancias que consumieron ambos durante un día hace mucho tiempo). “Uno no sabe dónde está el límite hasta que lo sobrepasa”, dice Homme. “Pero uno puede hacer un ajuste y no pasarle la maldita carga a nadie más con esa mierda… ¿Quieres un poco más?”.

Tiene una esposa glamurosa del mundo del rock & roll –Brody Dalle de los Distillers– y unos hijos (“los enanos de mi casa”) a los que cría con el estilo más rockero posible: “Encuentren su centro o ser y persíganlo sin desistir. Básicamente, encuentren una vida y no dejen que nadie se las quite. Hay una lista de cosas que no deben hacer; todavía las están escribiendo y las están poniendo encima de la antigua lista. Sigan esas reglas solo si alguien está viendo. Y luego sigan viviendo tan intensamente como puedan. No creo que la gente deba decirles cuál es la verdad – ‘Mi cara esta haciendo ruido, hagan lo que digo’.… voy a dar a luz monstruos que aterroricen a la normalidad”.

Con Villains, Queens of the Stone Age ha hecho nuevamente un álbum que, por lo menos razonablemente, podría ser considerado su mejor trabajo. Desde la construcción pausada de Fortress, escrita para la hija de 11 años de Homme, hasta The Way You Used to Do, una canción movida y llena de aplausos, que seguramente es un Número Uno en otro universo: está inspirada por ZZ Top, Cab Calloway, Shirley Bassey y los Misfits. “Antes pensaba que si algo tenía matices de alguien más no lo tocaría”, dice Homme. “Ahora no me preocupo, a pesar de que la ley de derechos de autor está jodida gracias al idiota de Robin Thicke. Es un imbécil. Ahora la ley de derechos de autor parece decir, ‘Si eso sabe a pollo, creo que te lo robaste’. Gracias, maldito”.

Casi todos los séptimos álbumes hechos por músicos de poco más de cuarenta años no son tan buenos; algo que a Homme le parece irritante. “La mínima obligación si uno está en una banda y ha venido tocando por tanto tiempo es entregar todo en cada álbum”, dice. “Es lo mínimo”. Homme está persiguiendo algo con su música; lo describe como un parachoques de un carro que está al alcance, y también como una “voz interna… sentir que vale la pena … inspiración”. Cuando trabajó con Iggy sintió como si hubiera tocado ese parachoques. Por un momento. “He renunciado un poco a seguir persiguiendo”, dice, “con la esperanza de lograrlo al final”.


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