Nos acercamos a la leyenda del Titán a través de su testimonio y el de algunas personas que han acompañado sus batallas. Todo hombre, y especialmente él, es una historia

por EUGENIO CHAÍN, RICARDO DURÁN | 05 Dec de 2016


Posteado el 05 Dec de 2016 - 2:45 PM



Kraken venía pasando por un momento estelar, convocando por todo el país una cantidad de público que muchos artistas pop envidiarían, y preparaba además un nuevo lanzamiento. Sin embargo, las primeras señales claras de que algo no iba bien llegaron en la noche del sábado 20 de junio de 2015, con un Royal Center (en Bogotá) absolutamente lleno para la última presentación en la gira de su trigésimo aniversario. Avanzado el concierto, Elkin empezó a sentirse especialmente débil. De todos modos, nadie en el público sospechó algo fuera de lo normal, y Kraken triunfó luego de casi tres horas de música; tantos años de canciones y de lucha no podían conmemorarse con ligereza.

Él ya venía con algunos síntomas, pero pensábamos que eran musculares”, recuerda el teclista Rubén Gelvez. “Ese día en el camerino tuvimos un incidente porque se fue a levantar y no le dio la pierna, nosotros le dijimos: ‘Jefe, ¿qué hacemos? ¿Llamamos una ambulancia?’. Él nos dijo: ‘No, tranquilos, esa es una cosa ahí, que me duele’, se sobó un ratico y ya, con la adrenalina del concierto la cosa marchó”.

El cantante viajó en la semana siguiente a su natal Medellín, donde los mareos, las dificultades de movimiento y otros síntomas persistieron. Allí un médico general arrojó como primer diagnóstico una “posible artritis”. Pero una segunda consulta y un TAC (Tomografía Axial Computarizada) señalaron que las fallas motrices eran el resultado de una seria complicación neurológica relacionada con la aparición de un tumor.

Se programó una cirugía para el 14 de julio, y Ramírez escribiría en su sitio oficial: “Por inconvenientes de salud debo postergar los compromisos artísticos programados para el próximo mes de agosto. Espero recuperarme pronto para continuar con los proyectos propuestos al lado de mi excelente equipo de trabajo y de todos ustedes fieles seguidores de la agrupación. Les ofrezco disculpas y agradezco su comprensión”. Nadie lo vio venir, pero todos manifestaron su apoyo tan pronto se conocieron las noticias. Se organizaron donaciones masivas de sangre a su nombre y las muestras de aprecio llegaron de todas partes.

Estos acontecimientos sucedieron con un nuevo álbum en proceso de finalización: solo quedaba una canción sin voces grabadas. Elkin dejó saber que VI era una posibilidad inminente para el título, al tratarse de una colección de canciones que guardaba vínculos musicales y conceptuales con la primera saga de discos de la banda. “La idea que motivó el álbum fue volver a la intención de sonido de Kraken I, II y III”, explica Rubén, compositor y coproductor del álbum junto a Ramírez. Finalmente, Kraken VI: sobre esta tierra fue el nombre escogido.

Mientras Gélvez y el resto de la alineación 2015 de Kraken —Luis Ramirez (bajo), Andrés Leiva (guitarra líder), Ricardo Wolff (guitarra rítmica) y Julián Puerto (batería)— seguían trabajando desde un estudio del norte de Bogotá, Ramírez completaba satisfactoriamente una primera fase de tratamiento y recuperación.

Con la preproducción adelantada, llegó un momento en el que la situación médica del vocalista aparentemente obligaría a dejar el disco con las voces de las maquetas como definitivas. Sin embargo, en marzo de 2016 se acondicionó un estudio en una finca cercana a Medellín para grabar finalmente las voces que podemos escuchar hoy en el álbum.

Después fue necesaria una nueva intervención quirúrgica, y Elkin continuó en sesiones de quimioterapia, mientras la banda —con su autorización— trabajaba en la promoción del nuevo disco y los médicos entregaban partes esperanzadores.

A finales de 2016 Kraken VI: sobre esta tierra empezó a circular, generando un consenso entre la crítica y los seguidores por tratarse de un trabajo sobresaliente —más allá de las circunstancias en que fue producido— en el marco de la discografía de Kraken.

En diciembre casi todos los conteos que reseñaron los grandes discos nacionales de 2016 incluyeron a Kraken, pero el año terminaría con la dolorosa noticia de una recaída el 24 del último mes. El miércoles 28, la banda anunció en su página de Facebook: “Nuestro titán Elkin Ramírez fue dado de alta el día de hoy y se encuentra de muy buen ánimo en su casa, rodeado de su familia. Gracias a todos por los mensajes de apoyo. #FuerzaTitán”. Todos los medios estuvieron atentos, enviando las mejores energías. Hoy el país sigue pendiente, esperando por una nueva oportunidad para ver a la leyenda sobre el escenario.

El jueves 26 de marzo de 2015, alrededor de las tres de la tarde, Elkin llegó a Ácido Bar —en el norte de Bogotá— para atender a Rolling Stone como parte de la promoción del concierto de los 30 años. Respetuoso, y mostrando el profesionalismo de siempre, el cantante respondió a la siguiente entrevista, que por momentos parece una premonición, o la declaración de principios de un hombre que ha logrado muchas cosas que casi nadie ha conseguido en nuestro país: vivir del rock sin faltar a sus convicciones, sostener un proyecto serio a lo largo de tres décadas, alcanzar el respeto de todo el mundo, hacer sonar sus canciones en emisoras de baladas y bares de metal, inspirar a varias generaciones y construir a pulso una verdadera leyenda.

¿En qué momento entendió Elkin que este era el camino, que esta iba a ser su vida?

Yo creo que desde muy pequeño me identifiqué de manera muy rápida con las expresiones artísticas. Creo que la decisión tuvo que ver no con mi parte religiosa —porque no profeso ninguna religión, nunca ha sido de mi interés—, pero sí con mi parte espiritual; son dos cosas muy diferentes. Yo creo que el hombre que escoge el camino que tiene en el corazón, se encuentra con más facilidad consigo mismo y realiza a gusto lo que eligió ser.

Esto viene desde muy pequeño, cuando me identifiqué con expresiones artísticas como la pintura, la literatura, la escultura, la música… Y cuando lo elegí tuvo que ver con el momento en el que entendí que no pensaba ni sentía de la forma convencional; no era lo que estaba planteado para mis amigos del barrio ni dentro de mi hogar.

Le tenemos como miedo a liberarnos, a pensar diferente, a escucharnos a nosotros mismos porque, según la religión, en todo eso el que te está hablando es Satanás o el demonio que tienes dentro. Yo creo que el hombre debe aprender a escucharse a sí mismo, y desde muy joven practico esa habilidad que todos tenemos.

Cuando uno se habla a sí mismo y se escucha, puede tomar más fácilmente decisiones propias y asumir los errores que van de la mano; el aprendizaje no siempre es acertar, es arriesgar y aprender en la medida en que uno se va equivocando y corrigiendo.

¿Nunca contempló otra cosa que no fueran las artes?

No. En el mundo hay muchas opciones, y muy dignas: hacer pan, que es un arte, o ser zapatero… Pero si no hubiese sido el cantante que soy actualmente, posiblemente estaría todavía pegándole martillazos y dándole con un cincel a una piedra. O encerrado escribiendo o dibujando, y viviendo de alguna de esas expresiones artísticas.

En un país como Colombia, Kraken es una anomalía [Elkin sonríe al escuchar eso]. ¿De dónde sale la fuerza para aguantar tanto durante 30 años de esto?

Para mí todo tiene una razón de ser en el caminar del ser humano. Muchas veces tenemos los ojos de la conciencia mirando en otra dirección…

Yo tengo que agradecerle mucho a mi familia, aunque en ningún momento me obsequiaron un micrófono ni un cable, ni han pagado un ensayo. Creo que ese apoyo incondicional, y ese respeto por las decisiones que he tomado en mi vida, han sido importantísimos.

Hay personas que tienen excelentes aptitudes para desarrollar un proyecto como arquitectos, músicos o ingenieros, pero no reciben el espaldarazo de su familia, y esto genera un gran vacío, un distanciamiento que debilita a muchos seres humanos…

Inicialmente tengo mucho que agradecerles a mi familia y a los músicos con los que he compartido el proyecto —que han sido muchos en las diferentes etapas—, de quienes he aprendido día a día a asumir ese riesgo que tiene que ver no solo con cantar, sino con liderar un proyecto que de alguna forma puede ser el hazmerreír de muchos, pero también el espejo donde muchísimos se pueden mirar…

Creo que cuando uno hace algo sin esperar nada a cambio, sin dejarse enajenar por la cotidianidad de lo banal y lo inmediatista, como que trabaja más tranquilo porque esas expectativas no pertenecen a su realidad.

Después de la muerte muchos se convierten en famosos y reconocidos, y esas personas nunca esperaron serlo, lo más importante era el aporte que con su quehacer podían ofrecer a la Humanidad. De esas personas es que uno debe aprender; esos ejemplos para mí han sido muy sanos.

Yo creo que la fortaleza está al no tener los prejuicios del protagonismo, la inmediatez, en la tranquilidad de saber que lo que se está haciendo se hace por placer y con mucha pasión… con una decisión de la cual nunca me he arrepentido.

Si usted tuviera que escoger un momento de esos 30 años, ¿con cuál se quedaría?

Con el primer ensayo. Me gustaría volverlo a vivir tal cual, porque si la siguiente pregunta es si lo repetiría pese a todo lo que ha sucedido, yo puedo decir que sí: ha valido la pena.

Ese primer momento nunca se me olvida; yo lo sentí y me dije: “Este es, y me voy de frente con este proyecto”.

¿Sería muy difícil recrear ese momento?

Totalmente… la vida no se puede recrear; la vida se vive una vez como el instante en que tú estás permitiéndote entender que eres pensamiento más que palabra. La vida no se recrea, la vida se vive, entonces sería presumir algo que ya pasó, pero me marcó, y de una u otra manera está en mí.

¿Cuál ha sido el momento más duro de estos 30 años?

Yo creo que no ha llegado todavía. Han pasado muchísimas cosas, pero creo que debo estar preparado para el momento más duro. No sé si sea el fallecimiento de un ser muy cercano a mí, porque uno piensa que los demás se mueren, pero no los de uno. Lo he pensado.

No sé si suceda algo que uno no esté preparado para manejar, pero en este momento creo que lo peor no ha pasado; esperemos a ver qué sucede y cómo lo enfrentamos…

Eso es difícil de interpretar. Puede interpretarse como una visión optimista o muy pesimista…

[Risas] Pero es que estamos en el mundo, ¿y qué no puede pasar en la vida de un ser humano? Yo recuerdo momentos muy difíciles que les han sucedido a otros artistas y se han quedado ahí; y hay cosas más fuertes que les han ocurrido a muchos otros que los han sabido sobrellevar y superar. Sin ser pesimista u optimista, es ser realista. Uno no debe estar siempre condicionado pensando que se merece lo mejor, no siempre se está preparado para entender que eso puede ser muy malo para otros, y eso puede sucederle a Kraken.

En ese mismo sentido, ¿nunca ha sentido que está a punto de tirar la toalla?

Hay momentos difíciles, no es que no puedan ser superados. Hay momentos en los que uno se confunde muchísimo, no porque dude de sus capacidades intelectuales al componer una canción, sino al momento de asumir una realidad que está sujeta a cosas que no pueden ser enfrentadas con la idea de que cada sueño merece un espacio perfecto para llevarlo a cabo…

Hay muchas dificultades familiares o sentimentales que todos los seres humanos enfrentamos. Sin embargo, siempre he tenido en cuenta que el proyecto no puede dejarse vencer por esos obstáculos, porque el proyecto sigue siendo algo que está en mí, y por más que me lo quieran quitar no es algo que puedan agarrar como cuando alguien va a un banco o entra a tu casa y te quita el televisor o el dinero. Se pueden llevar todo menos la pasión y el amor que siento por este proyecto. Hay que aprender a diferencia eso, qué es lo que realmente te pertenece y qué es lo que simplemente te acompaña como lo material que tiene poca trascendencia en tu vida.

Muchas veces los retos están puestos por esas necesidades materiales, yo lo he visto y lo he vivido. Creemos que para lograr algún reconocimiento debemos comprar el carro que nos muestran por la televisión y que tienen otros artistas, o que debemos vivir en un sector de la ciudad donde muchos artistas viven, y si no estás ahí no eres lo que la gente cree que eres… yo sé diferenciar eso.

Ahí están muchos de los obstáculos que han aparecido: tener una buena alimentación en cierta época, un buen espacio para dormir o dinero para llevar a cabo alguno de los proyectos con Kraken. Siempre lo he sabido sobrellevar, y ahí está también la otra parte donde juega el ultrayo. ¿Quién es uno en realidad? ¿Está uno limitado por esas cosas tan superficiales que día a día tocan el corazón de las personas? Si eso es lo que te va a vencer, entonces retírate porque no estás hecho sino para cosas banales y poco trascendentales, entonces ve a vender perros, hamburguesas, carros o seguros de vida… Eso va de la mano con lo que te estaba hablando.

HABLANDO SOBRE EL TITÁN

Testimonios sobre su historia, su música y su grandeza


ANDRÉS RAMÍREZ

Hijo de Elkin

Acompaño a mi padre en sus conciertos desde que tenía poco más de seis años. Estos han sido lugares de encuentro, al igual que los estudios de grabación y los teatros donde me presento como actor o director. El arte sin duda alguna nos une profundamente, aunque él pertenezca a la música y yo al teatro. La primera vez que colaboré con mi padre fue haciendo los coros de Kraken V: el símbolo de la huella. Estábamos en Discos Fuentes, tenía nueve años y jamás esperé una invitación como esa. Recuerdo bien estar sentado en el estudio jugando con un par de muñecos de Los Picapiedra.

—¿Te gustaría cantar los coros de esta canción? —me preguntó.

—Pero si yo no sé cantar —respondí inmediatamente.

—Tú sí sabes cantar, yo te he escuchado cantando en la casa y cantas muy bonito.

No tenía idea de que mi voz sonara bien. Había quedado maravillado viendo a los niños del coro Canto Alegre grabando esa tarde, así que me emocioné mucho y presté mucha atención a todas las indicaciones que me dio antes de ponerme los audífonos y pararme frente al micrófono.

Nunca me sentí inclinado a ser músico. Siempre quise ser actor, y la relación con mi padre tuvo todo que ver con eso. Cuando pisé el Teatro Metropolitano para cantar a su lado, me quedé paralizado en medio del escenario viendo el mar de sillas rojas vacías. Algo cambió en mí desde entonces, y aún más estando frente al público. Considero a mi padre un músico muy teatral, muy preocupado por hacer de sus conciertos toda una puesta en escena, y por fortuna mi inclinación por el teatro nos ha permitido vincularnos más a nivel profesional.


GONZALO VÁSQUEZ

Baterista original de Kraken

Elkin tocaba en otras bandas antes de Kraken. Una era Kripzy y la otra era Ferrotrack. Hasta fuimos a verlos alguna vez. Elkin era un ídolo para nosotros. Estábamos buscando cantante y supimos de Elkin, entonces empezamos a asediarlo y a pretenderlo, hasta que nos encontramos y hubo como un click. Él era único. Su voz, su presencia… de pelo largo, botas de cuero peludas, unas mallas con unos calzoncillos de cuero y cadenas con el pecho abierto… Y sobre todo, la voz.

En el primer ensayo él estuvo contento. Era como tener un rockstar en la casa. Era muy gratificante porque sentíamos que íbamos por buen camino, y que él iba a estar ahí; sentimos que habíamos encontrado al cantante, y él de pronto sintió que había encontrado a su banda.

Empezamos a ensayar y a tocar, pero lo que queríamos todos era componer. Hugo o Richie llegaban con algún riff de guitarra y empezábamos a improvisar con eso, a meterle la batería y el bajo; íbamos armando la música y una estructura. Encima de eso Elkin cantaba dizque “florei floreira”, entonces nosotros nos burlábamos de él porque empezaba a improvisar con esas dos palabritas. Eso lo grabábamos en casete, él se lo llevaba, se encerraba en su casa y a los pocos días íbamos a visitarlo. Él ponía la pista y empezaba a cantar arriba con la letra ya compuesta, y esa era la sensación más impresionante porque estábamos descubriendo algo que nos impactaba. Así nacieron Todo hombre es una historia, Muere libre y esas canciones que empezamos a hacer. Luego las volvíamos a grabar en casetes con la letra, y esas grabaciones se regaban, se iban pasando y copiando de mano en mano… alguien dijo por ahí que ese era el YouTube de nosotros. Yo me siento privilegiado y honrado por haber hecho parte del grupo en esa época.

JORGE ATEHORTÚA

Bajista fundador

Aunque Kraken nació oficialmente el 20 de junio de 1984 en la ciudad de Medellín, creo que todo realmente empezó en 1982 cuando Hugo Restrepo y yo nos pusimos la meta de crear la mejor banda de rock del país. Cuando conocimos a Gonzo Vásquez supimos de inmediato que había nacido Kraken. El resto fue ensayar con mística, horas interminables para perfeccionar un sonido sólido y estructurado, el mismo que le hizo palpitar con fuerza el corazón a Elkin Ramírez cuando lo escuchó por primera vez. No dudó en unirse cuando, dos horas después, Hugo le hizo ofreció ser parte de esa nueva banda que luego se convertiría en El Titán del rock colombiano.

Sin duda la primera canción de Kraken I, Todo hombre es una historia, es más que significativa. Desde la poesía urbana surrealista de Elkin tomaron vida esas letras que no olvidaré por el resto de mis días: “Dijeron que volvería tan pronto se le irían la ganas de volar / Era un chico de mi barrio que tildaban de ordinario al no ser como los demás / Y con su pelo en hombros, se le escapó un día a toda esa opresión”. En ese momento supe que habíamos hecho un clásico y que esas palabras, que describían de manera tan exacta la propia biografía de Elkin, iban a ser irresistibles para toda una generación.

HUGO RESTREPO

Guitarrista original de la banda

Una vez tuvimos material suficiente, el siguiente objetivo fue grabar el LP que fue fichado en 1987 en la casa disquera Codiscos. Cuando tuvimos el disco en nuestras manos, nos llevaron a Bogotá para hacer el lanzamiento en una discoteca que hoy ya no existe, Keops. Desde el principio fue una plaza que nos acogió muy fuerte y desde allí la banda se daría a conocer a nivel nacional. Con la grabación de Kraken II y Vestido de cristal, no es exagerado decir que hicimos historia en Colombia. Tuvimos un gran alcance en las listas de radio, permanecimos en los primeros lugares durante casi cuatro meses. Las grabaciones en el Show de Jimmy y con Jorge Barón fueron para nosotros toda una experiencia, y le dieron a la banda el empuje que necesitaba para alcanzar el reconocimiento que logró en el país.

El lanzamiento de Kraken III nos llevó al vecino país de Venezuela, allí tocamos en Caracas en un lugar llamado Poliedro ante más de 15 mil personas, o eso me dijeron a mí, yo sí vi mucha gente…

JUAN ESTEBAN ARISTIZÁBAL

Ekhymosis - Juanes

Aún tengo vivo en mi mente el momento en el que salí corriendo a comprar el primer sencillo que editó Kraken en 1986, antes de publicar Kraken I en 1987. En aquel entonces todo era descubrimiento para mí y era emocionante ver cómo Kraken rompía los esquemas y abría caminos, como un titán. Todos soñábamos cantar como Elkin o tocar la guitarra como Hugo y Richie. Un momento que jamás olvidaré y que me marcó para siempre fue haber visto su show en las torres de Bomboná en pleno centro de Medellín; ese día me dije: “Quiero hacer lo mismo por el resto de mi vida”. Todo hombre es una historia y Muere libre se convirtieron en himnos que llevaremos quienes vivimos esas épocas hasta siempre en nuestras venas.

ADRIAN BARILARI

Rata Blanca - Barilari

Conocí a Elkin hace muchos años allí en Bogotá, tocando juntos Kraken y Rata Blanca. Con el paso del tiempo fuimos alternando más shows y llegué a conocer a Elkin como persona. Así descubrí que más allá del artista hay un gran ser humano, una persona de bien y por supuesto un gran músico y cantante, que hoy es un ícono en Sudamérica. Hemos tenido la suerte de cantar juntos alguna vez y también tuve el gran honor de ser convocado a participar en discos suyos. Hoy puedo decir que es un amigo, amigo de la vida, mi amigo de la música por quien tengo gran respeto y obviamente siempre le deseo todo lo mejor. ¡Puedo decir que soy un fan más de este señor! Mis respetos.

FELIPE MUÑOZ

Tr3sdeCoraZón

El primer concierto al que asistí fue el 20 de julio de 1991, en la Plaza de Toros La Macarena. Desde ahí todo cambió para mí y el ser rockero se convirtió en mi única prioridad en la vida. Empecé a tocar batería y conformé varias bandas, siempre llevando a Kraken como referente de lo que quería ser.

Un día en 1994 averigüé el teléfono de la casa de Elkin y me hice pasar como el encargado de las notas culturales para el periódico del colegio, solo para sentir que estaba conversando con él. Luego en 1998 tuve la suerte que me llamaran para ser roadie del baterista de esa época, Alejandro Gutiérrez. Fue una temporada de reposicionamiento después del bajón que tuvo entre el 95 y el 98 por la salida de algunos miembros y de múltiples problemas. Ahí me hice amigo de Elkin y pude conocer la gran persona que es. Fruto de esa amistad fui productor y gestor de dos tributos con bandas

de Colombia y otro con internacionales, empresario de algunos shows y muchos otros proyectos de colaboración.

He tenido también la alegría de contar con él como invitado cantando con mi banda Tr3sdeCoraZón. Para mí Elkin es el rockero más importante de la historia del país por su coherencia, disciplina, lucha, pasión y talento. Kraken no tiene Grammys ni sale en noticias de farándula, pero tiene el corazón de miles de rockeros, que con nobleza y lealtad acompañan y respetan a la banda más grande de rock colombiano.

CARLOS ACOSTA

Primer mánager

Conocí al grupo mientras grababan el demo de la canción Todo hombre es una historia en el pequeño estudio de grabación de un librero llamado Pablo Tureaú. Como columnista de rock de El Colombiano escribí un artículo en el que dije que ya podía morir tranquilo, pues “había visto nacer el verdadero rock colombiano”. Una vez mezclada la canción, la llevé a mi emisora Radio Disco ZH y comencé a emitirla desde un casete. Luego logré que el grupo fuera firmado por Codiscos, pero nunca les abrían espacio en los estudios de grabación, siempre reservados para El Binomio de Oro, Niche y Los Diablitos, entre otros. Me tomó un año lograr que nos dieran un fin de semana que incluía un lunes festivo para grabar dos canciones en un 45 rpm.

Con dos EP editados con más de 8 mil copias cada uno, Codiscos decidió grabar el álbum completo, que convirtió a Kraken en un artista vendedor, demostrándole al mercado que los grupos colombianos sí podían vender discos con material propio. En 1987 asumí la dirección de la emisora Super Stéreo, y lancé todo el movimiento del rock en español. Desde allí se promovieron los sencillos del disco de Kraken, que llegó a las 28 mil copias vendidas, casi todas en Medellín. En 1992 llegué a la Dirección de Mercadeo de Discos Fuentes y firmé a Estados Alterados y a Kraken. Con este último produje Piel de cobre, en el que Elkin, establecido como líder del grupo, le dio un giro al sonido y a las letras de la banda.


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La luz perpetua

La luz perpetua

por ROLLING STONE | 04 May de 2016


Posteado el 04 May de 2016 - 12:14 PM



‘A la música pop le falta peligro”, dijo Prince en 2006. “No hay misterio o emoción”. Desde el comienzo esas fueron las cartas con las que Prince Rogers Nelson jugó para ganar. A los 19 años lanzó su álbum debut, For You. A partir de ese momento fue un intérprete sexy, escandaloso y valiente, además de un músico muy virtuoso y un genio innovador en el estudio.

Prince produjo algunos de los éxitos más desafiantes y progresistas que llegaron a la cima de las listas en medio mundo. Desde su explosión comercial en 1984, con Purple Rain, hasta su reciente tour Piano and a Microphone, Prince nunca dejó de moverse para sorprendernos.

Su inquietud permanente lo hizo legendario, y su obra habla sobre la profunda sinceridad y sensibilidad de uno de los más enigmáticos maestros del pop. No tuvo problemas para generar titulares con sus maniobras confusas y extravagantes, que solo contribuyeron a hacer más grande su personaje místico y volátil. Sin embargo, lo que realmente conmovió al mundo fue su música; canciones que nos sacudían con emotividad, sensualidad, inteligencia o puro ritmo. Estas son solo cinco de sus perlas más preciadas:

When Doves Cry

Purple Rain y su banda sonora ya estaban listas, pero Prince no podía parar. A último minuto añadió una canción nueva: When Doves Cry. Incluso para los estándares de Prince resultaba excéntrica. Después de grabar por sí solo todos los instrumentos, decidió quitar el bajo de la mezcla final. Sabía que nadie había hecho algo tan arriesgado y demostró lo experimental que podía llegar a ser la música pop. Llego al Número Uno en EE. UU. y mantuvo a Springsteen en el segundo puesto con Dancing in the Dark.

Purple Rain

Bobby Z, de The Revolution, recuerda que la primera vez que escuchó a Prince tocarla en el piano parecía una canción country. “Era casi rock, casi góspel”. En gran parte fue inspirada durante el tour del álbum 1999; Bob Seger estaba de gira por esos días, y Prince decidió aventurarse con una canción que estuviera en la misma onda de esos himnos de estadio

Nothing Compares 2 U

En 1990, cinco años después de que Prince la lanzara sin mucho éxito con The Family, Sinead O’Connor se convirtió en una estrella haciendo una dolorosa y emotiva versión de Nothing Compares 2 U. La irlandesa hizo que pasara de ser una canción de desamor a convertirse en una exploración en torno al duelo tras la muerte de su madre. Ese mismo año O’Connor y Prince estuvieron en la portada de Rolling Stone con cuatro meses de diferencia. “¡Es grandiosa, me encanta!”, dijo Prince. “Busco un significado cósmico para todo. Creo que llevamos la canción tan lejos como pudimos, y luego alguien apareció para levantarla aún más”.

Kiss

La banda Mazarati, del sello Paisley Park, le pidió a Prince una canción para su debut. Entonces él les hizo rápidamente un demo acústico, de aproximadamente un minuto de duración, con sonido de blues. Mazarati le añadió un ritmo funk, luego Prince fue lo suficientemente inteligente como para recuperar la canción para su propio álbum Parade, de 1986.

Manic Monday

Tras ver uno de los primeros shows de las Bangles, Prince les envió una cinta con dos temas que quería que grabaran. Uno de ellos era Manic Monday, una brillante canción sobre el tedioso trabajo de 9 a 5 en una oficina, algo que Prince describió con maestría sin haberlo vivido en carne propia. Fue el primer éxito de la banda, y alcanzó el Número Dos en Estados Unidos.


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