El rey que no deja morir el rock

por BRIAN HIATT | 11 Sep de 2017


Posteado el 11 Sep de 2017 - 9:52 AM



No se le ocurra decirle a Joshua Homme que el rock está muerto. En serio, no lo haga. Porque puede que él contemple la posibilidad de darle un puñetazo, y eso no sería agradable. A sus 44 años, todavía es un tipo acuerpado y muy intenso, un pelirrojo más bien rudo –muy distinto a Ed Sheeran– con el labio torcido como el de Elvis. Resulta que un ejecutivo imprudente –“alguien de arriba”– pronunció esas peligrosas palabras en cierta ocasión. Esto sucedió hace algunos años, antes de que Queens of the Stone Age, la estelar y siempre cambiante banda de Homme, dejara Interscope Records y se pasara al sello independiente Matador, con el que 25 de agosto lanza Villians, un disco lleno de groove producido por Mark Ronson.

Un lunes a comienzos de julio, poco después de las 11 a.m., Homme bebe un trago de tequila en la sede de su compañía de management en Los Ángeles y relata el enfrentamiento con Interscope sin esconder su placer. “Probablemente uno va por el mundo pensando que nunca le pasará nada, que puede hablar como quiera. Pero tengo que decirte que todo puede cambiar en cuestión de segundos, dependiendo de lo que digas después. ¿No es algo muy loco, de repente estar en ese mundo?”.

Loco o no, Homme hace que eso suene razonable cuando uno está a pocos metros de él, del mismo modo en que me persuadió de acompañarlo con uno o tres tragos mañaneros; según él, este tequila es tan dulce que prácticamente es un desayuno. Homme es muy bueno en lograr que el universo se incline a su favor. Y si eso significa despedir algunos compañeros de banda –o a casi todos, por lo menos en la primera década del grupo– no tiene problema.

“Despedí a mi mejor amigo”, dice refiriéndose al bajista Nick Oliveri, quien tocó con él en Kyuss, aquella banda de riffs salvajes de los 90. “¿ podrías hacer eso? Es complicado. Pero, en ocasiones, preservar esto significa destruir otras cosas. A veces uno tiene un talento para algo que no le gusta. El mío es decir cosas difíciles de decir”.

Hace una pausa. “Estoy disperso”, dice, “porque todavía estoy borracho de anoche”. Ayer fue el estreno de American Valhalla, un documental que narra cómo Homme llegó a producirle a Iggy Pop un álbum increíble con un título horrendo: Post Pop Depression, de 2016 (para resumir la historia: Iggy quería que él lo produjera). Pero, ¿no tiene resaca en este punto, no está borracho? “Sé dónde está la resaca. La puedo ver desde aquí”. Pero volvamos al rock. “Me encanta cuando se supone que se acaba, porque somos la banda perfecta para el momento en que se acaba. La industria discográfica está muerta. El rock está bien. La música está bien. Me gusta esta época”.

Ha evitado algunos riesgos laborales y logrado vivir una vida rockera sin morir o adoptar la sobriedad (Oliveri dijo que la letra mas famosa de los Queens –“Nicotina, Valium, Vicodin, marihuana, éxtasis, alcohol y cocaína” –se trataba de todas las sustancias que consumieron ambos durante un día hace mucho tiempo). “Uno no sabe dónde está el límite hasta que lo sobrepasa”, dice Homme. “Pero uno puede hacer un ajuste y no pasarle la maldita carga a nadie más con esa mierda… ¿Quieres un poco más?”.

Tiene una esposa glamurosa del mundo del rock & roll –Brody Dalle de los Distillers– y unos hijos (“los enanos de mi casa”) a los que cría con el estilo más rockero posible: “Encuentren su centro o ser y persíganlo sin desistir. Básicamente, encuentren una vida y no dejen que nadie se las quite. Hay una lista de cosas que no deben hacer; todavía las están escribiendo y las están poniendo encima de la antigua lista. Sigan esas reglas solo si alguien está viendo. Y luego sigan viviendo tan intensamente como puedan. No creo que la gente deba decirles cuál es la verdad – ‘Mi cara esta haciendo ruido, hagan lo que digo’.… voy a dar a luz monstruos que aterroricen a la normalidad”.

Con Villains, Queens of the Stone Age ha hecho nuevamente un álbum que, por lo menos razonablemente, podría ser considerado su mejor trabajo. Desde la construcción pausada de Fortress, escrita para la hija de 11 años de Homme, hasta The Way You Used to Do, una canción movida y llena de aplausos, que seguramente es un Número Uno en otro universo: está inspirada por ZZ Top, Cab Calloway, Shirley Bassey y los Misfits. “Antes pensaba que si algo tenía matices de alguien más no lo tocaría”, dice Homme. “Ahora no me preocupo, a pesar de que la ley de derechos de autor está jodida gracias al idiota de Robin Thicke. Es un imbécil. Ahora la ley de derechos de autor parece decir, ‘Si eso sabe a pollo, creo que te lo robaste’. Gracias, maldito”.

Casi todos los séptimos álbumes hechos por músicos de poco más de cuarenta años no son tan buenos; algo que a Homme le parece irritante. “La mínima obligación si uno está en una banda y ha venido tocando por tanto tiempo es entregar todo en cada álbum”, dice. “Es lo mínimo”. Homme está persiguiendo algo con su música; lo describe como un parachoques de un carro que está al alcance, y también como una “voz interna… sentir que vale la pena … inspiración”. Cuando trabajó con Iggy sintió como si hubiera tocado ese parachoques. Por un momento. “He renunciado un poco a seguir persiguiendo”, dice, “con la esperanza de lograrlo al final”.


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Bomba Estéreo presenta su nuevo álbum Ayo

Bomba Estéreo presenta su nuevo álbum Ayo

por ROLLING STONE | 22 Aug de 2017


Posteado el 22 Aug de 2017 - 2:13 PM



Bomba Estéreo se ha caracterizado por borrar las líneas de algunos géneros. Es una banda que se ha presentado en un festival como Rock al Parque, pero también ha tocado en el Carnaval de Barranquilla y en festivales de música electrónica. Su música es tan variada que es difícil de definirla bajo un género específico. Eso podría significar Ayo, el título de su nuevo álbum.

Para Li Saumet, cantante, tiene otra definición. “Ayo es una palabra que tiene muchos significados y no tiene ninguno. Es una palabra que cualquiera puede decir en cualquier idioma. No todo tiene que tener una explicación. Quisimos ponerle un nombre al disco que no tuviera límites. Para mí, Ayo significa amor”, escribió en redes sociales.

La banda ya había revelado algunas canciones, como Duele e Internacionales. Otros temas se habían movido en internet gracias las grabaciones que algunos fanáticos hicieron durante los conciertos de Bomba Estéreo. “Aunque hagamos un lanzamiento oficial, ya hay un ruido alrededor”, le contó, hace unos meses, Simón Mejía a ROLLING STONE sobre esa situación.

Ayo fue grabado en Minca y Los Ángeles, dos lugares muy diferentes y eso se puede escuchar en el sonido del álbum, que “tiene dos momentos muy marcados”, según Mejía. Se puede escuchar desde electrónica, hasta reggae y balada, pasando por el uso de instrumentos típicos como la flauta de millo

Bomba Estéreo se encuentra en medio de una exitosa gira mundial en la que ha tenido tres fechas con boletería agotada (dos en Nueva York y una en Washington). La banda estará tocando entre agosto y septiembre en varias ciudades de Europa. Desde finales de octubre hasta el 13 de diciembre, estarán abriendo los conciertos de Arcade Fire en algunas ciudades de Estados Unidos y América Latina.


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El doloroso crecimiento de Lorde

El doloroso crecimiento de Lorde

por ALEX MORRIS | 25 Jul de 2017


Posteado el 25 Jul de 2017 - 3:43 PM



El día no es precisamente como lo imaginé... Es media tarde y en una bodega cercana a la autopista 101, Lorde se está desvistiendo hasta quedar en ropa interior. Y para ser sincera, yo también. Estamos en Shareen Downtown, un paraíso de 20 mil metros cuadrados de maravillas de sastrería de segunda mano en Los Ángeles, donde no hay vestidores y, por obvias razones, tampoco está permitida la entrada de hombres. “¿No es genial?”, dice Lorde. “Me enteré del lugar gracias a la esposa de mi antiguo tour mánager. Ella hizo los vestidos de Mad Men. Me dijo que siempre venía aquí, y ahora yo también vengo”.

Hoy, en medio del polvo y el glamur, la misión de la neozelandesa de 20 años es encontrar algo divertido para ponerse en Coachella, en donde dará su primer concierto después de casi tres años para promocionar su segundo álbum, Melodrama. “Dios mío, es como un sueño”, dice midiéndose un delicado y esponjoso vestido vintage de novia. Se vería bien en Coachella con una corona de flores”, sugiere deslizando la mano sobre las pequeñas flores de tela. “Es una locura. Pero no ponen los precios… y todo es carísimo”.

Sin embargo, Lorde encuentra un ganador; un vestido azul de estampado con una vibra del grunge de los 90, en una talla grande y con un estilo suelto que ella describe como un “helado tropical derretido”. “Creo que es similar a lo que se pondría Stevie Nicks en su piscina”, dice. “No la conozco, pero ella envuelve mi corazón en tela suave. ¿No es hermosa?”. Luego de reunir algunos tesoros, nos dirigimos a un espejo para darles la aprobación. Lorde se quita su camiseta. Luego me mira con una sonrisa irónica. “Esta es mi entrevista ROLLING STONE, y me estoy desnudando enfrente de mi entrevistadora”, dice.

Y es que ese no es exactamente el tipo de carrera que Lorde ha cultivado hasta ahora. Descubierta a los 12 años después de una grabación de un show de talentos que terminó en manos de un mánager de Universal, la artista, nacida como Ella Yelich-O’Connor, firmó un acuerdo de desarrollo que básicamente implicaba esperar hasta que fuera lo suficientemente mayor como para cantar de manera convincente canciones escritas para ella por adultos. Eso nunca sucedió y nunca iba suceder. Cuando tenía 15 años —y armó equipo con el productor Joel Little— insistía en escribir su propia música, en tener el control.

Durante una semana de receso del colegio Lorde escribió Royals, la canción que llegaría a ser el éxito del EP que pronto ofrecería gratis en SoundCloud (al mismo tiempo que se negaba a mostrar cualquier imagen que diera pista de su apariencia). Mientras tanto, había intuido suficientemente bien lo que estaba a punto de revelar e ingenió un apodo que fuera aristocráticamente grande y decididamente femenino [tomó Lord (señor) y le agregó una e], una jugada que hubiera sido pretenciosa al extremo si no hubiera terminado siendo premonitoria. “No sé, ‘Ella Yelich-O’Connor’, es un poco aburrido”, dice ahora. “¿Puedes imaginar a la gente gritando ese nombre en un festival?”. Se encoge de hombros. “Para mí simplemente tenía sentido elevarlo”.

Pure Heroine fue lanzando en el otoño de 2013 y vendió más de un millón de copias en cinco meses. David Bowie le dio la mano y le dijo que oír su música era como “oír el mañana”. Lady Gaga lo llamó uno de “Los álbumes de 2013”. No solo era la precocidad del álbum (sus beats electrónicos superpuestos a la voz profunda y sincopada de Lorde creaban un sonido completamente hipnótico que tenía elementos del pop, del hip hop y del jazz); también era la autoridad adolescente con la que las letras de Lorde se establecían y luego prescindían casualmente de los temas recurrentes y los estereotipos del pop (“Todos hablan de Cristal, de Maybach, de diamantes en sus relojes… No nos importa”).

El álbum era tan personal, tan seguro y tan audaz que, con o sin justicia, Lorde fue aclamada como el antídoto del pop a su propio artífice. Ejercía influencia mucho más allá de su edad. Era, en otras palabras, “la auténtica”, la contraargumentación del modelo prefabricado, impulsado por la fórmula que muchos oyentes asumían como casi obligatoria para las jóvenes que irrumpían en la profesión.

En un punto de nuestra conversación, Lorde se refiere a los Grammy de 2014, durante los cuales se llevó a casa el premio a Canción del Año y a Mejor Interpretación Pop por Royals como “mis Grammy”. Luego retoma: “Quiero decir, fue la semana de mis premios Grammy, no es que me adueñara de los Grammy”. Pero de cierto modo lo hizo.

Desde entonces la vida de Lorde ha tomado un rumbo predecible hacia lo irreal. Cantó con Nirvana cuando la banda ingresó al Rock and Roll Hall of Fame, fue curadora de la banda sonora de una entrega de Los juegos del hambre, inspiró una parodia de South Park y llevó a Diplo a pescar. Entre tanto, se las arregló para dar una impresión de autenticidad tan convincente que la gente se preguntaba si era falsa, si había sido contratada secretamente por la industria musical para hacer su propio papel de antiheroína. “Su pinta, e incluso el hecho de que sea de Nueva Zelanda y alguien ajena, no solo al pop estadounidense sino también a la importancia de la ubiquidad de la celebridad, era creíble”, dice Tavi Gevinson, redactor en jefe de la revista Rookie y una de las muchas celebridades jóvenes —incluyendo a Taylor Swift— que han entablado amistad con Lorde desde que se unió a sus filas.

Así las cosas, después de haberse ganado a toda la industria, Lorde desapareció. O más bien, se retiró con el fin de saber si era posible rescatar una versión de la chica de clase media que había creado sin querer una obra maestra, para que pudiera tratar de crear otra. Por lo menos así me lo describió mientras almorzábamos hoy en Beachwood Café, un sitio soleado debajo del letrero de Hollywood, frecuentado en su mayoría por gente con pantalones de yoga y un brillo obsesivamente saludable. “Ahora recuerdo y digo: ‘Fue una locura. Todo fue una locura’”, dice refiriéndose a la llegada repentina de la fama. “Pero todo el mundo está loco a los 16 años. Si uno le dice a alguien de esa edad que irá a Marte —‘Vamos a montarnos en un cohete y a irnos, y esa será tu vida’— responderá: ‘Bien, pero lo haré por mi cuenta en este momento, y eso es lo importante’. Todo se normalizó semana a semana”.

No es que todo fuera normal. Cuando Lorde empezó a concentrar su atención en un nuevo álbum, estaba de algún modo estancada en Marte. Se vio envuelta en el clásico dilema del innovador: había inventado un sonido que cambió el panorama del pop. Ahora había sombras de “Lorde” por doquier —de su voz entrecortada, de su mezcla de sonidos pop con el candor de una cantautora— lo que significaba que sonar como Lorde en esos días era sonar parecido a mucha gente. Su singularidad había sido absorbida, mientras que su horizonte había cambiado. “Su primer álbum hablaba sobre ser una muchacha”, dice Jack Antonoff, productor de Melodrama. “Cuando la vida cambia y uno ha construido su carrera sobre la base de ser honesto con su perspectiva, ¿cómo continúa encontrando maneras de verse reflejado? Es casi imposible”.

En poco tiempo Lorde tuvo que buscar la manera de crear magia terrenal en la atmósfera enrarecida de otro planeta, mientras resolvía cómo quería que fuera su vida adulta. Todo lo que pudo hacer fue tratar de regresar a casa.

A finales de 2014, luego de concluir una gira por Norteamérica, Lorde se dirigió a Auckland, Nueva Zelanda. Se reencontró con viejos amigos —incluidos los chicos del video de Royals—, que no estaban tan desconcertados por su fama, y ellos comenzaron a ayudarle a buscar un nuevo camino musical. “Aprendí que toma un segundo salirse del disco que uno acaba de hacer”, dice. El concepto inicial del nuevo álbum involucraba un grupo de extraterrestres a quienes les estaban mostrando la Tierra. “Recuerdo haber escrito sobre el primer paso hacia fuera”, dice. “Estos extraterrestres han vivido en un entorno sellado herméticamente. ¿Qué sentirían al dar el primer paso afuera?”.

Como siempre, Lorde trata de dejar que sus instintos la guíen, es decir, aquellas percepciones apasionadas que siempre le han funcionado tan bien. Tiene sinestesia —ve canciones no solo como colores, sino también como texturas— y creció en un hogar de clase media que cultivó esto a través de un padre ingeniero civil y una madre poeta que le enseñó a través de una “deslumbrante experiencia sensorial del mundo”, dice. “Para mi mamá todo es muy vívido y está regido por los sentidos de forma literal; por ejemplo, el sabor de las frutas puede ser arte”.

A pesar de haber sido una niña “algo solitaria, soñadora y fuera de lugar”, creció con una profunda reverencia por el pop, el cual a veces estudiaba más que sus materias del colegio. “Siempre he sido alérgica a todo aquello que se sienta exclusivamente artístico”, me dice. En otoño de 2015, Lorde, quien había venido trabajando de nuevo con Little, decidió hacer algo distinto. Conoció a Lena Dunham, y ella le presentó a Antonoff (su novio), guitarrista de Fun y líder de Bleachers, quien había producido partes de 1989 de Swift. “Estábamos en un show de Grimes y me dijo: ‘Te voy a traer una bebida’”, dice Lorde. “Y entró a otro cuarto y trajo una lata de jugo de piña —eso me pareció muy extraño—, la agitó, frotó la parte superior y dijo: ‘Las ratas caminan sobre ellas en las fábricas’”. En ese momento sintió que “había regresado a casa de la mejor manera posible, para conocer a alguien así”.

Cuando Antonoff y Lorde se reunieron, el álbum seguía siendo una colección bastante confusa de impresiones e ideas. “Dije: ‘Vamos a sentarnos al piano y veremos cómo te sientes y qué te ha sucedido desde tu último álbum que realmente valga la pena compartir’”, recuerda Antonoff. Una de las primeras canciones que escribieron juntos fue Liability, y trata sobre lo tóxico que puede ser su fama para aquellos que quieran acercársele. “Eso fue muy importante”, dice el músico. “Se abrió un gran espacio, que sugería: ‘Bien, hay una manera de que puedas hablar de todas estas cosas que han cambiado, y no te llevará a una isla’. Todo el mundo se siente como una carga para sus amigos y familiares a veces”.

A partir de entonces Lorde confió en sus experiencias, tal como le estaban sucediendo. “Todo lo escrito en el álbum, poco más poco menos, tuvo lugar en Nueva Zelanda, es sobre mis amigos y yo”, explica. Unos meses después de comenzar a trabajar con Antonoff se mudó de la casa de sus padres y compró una no muy lejos que se ve, según las fotos que muestra con orgullo, como un espacio retro de mediados del siglo pasado en el que se podría filmar uno de sus videos. Lorde colgó un cuadro “grande, extraño, muy hermoso y bastante descarado” de Celia Hempton en su dormitorio (“Es definitivamente una vagina”) y un papel tapiz de una selva pintada a mano por De Gournay en su sala (“es como un sueño extraño”).

La descripción de su día perfecto es la siguiente: “Es verano y todo el mundo está descansando del trabajo, vamos a la playa y luego a mi patio, y nos sentamos en el pasto mientras escuchamos algo tomando whisky sour, y el día se vuelve noche, y de repente son las dos de la mañana y comenzamos a bailar. Ese es un buen día para mí”.

Cuando tuvo suficiente material regresó al estudio con Antonoff para tratar de descifrarlo. “Fui a Nueva Zelanda e hice todo aquello sobre lo que terminé escribiendo, luego volé más de 10 mil kilómetros y lo escribí”, dice. “Sentí que la distancia fue muy importante para mí. Realmente necesitaba la libertad de decir: ‘Esto es lo que voy a decir de esta persona’”. El proceso funcionó, lentamente. “Fue un álbum difícil de hacer”, admite Antonoff. “Si se cambia una respiración en una toma vocal ella se da cuenta, y puede que le guste o que la deteste”.

Con Tilda Swinton y David Bowie, quien le dijo que su música sonaba “al mañana”.
Con Tilda Swinton y David Bowie, quien le dijo que su música sonaba “al mañana”.

Con ella el proceso es meticuloso, y este álbum en particular fue un viaje intenso. “Creo que fue lo que tenía que ser”. Hubo noches oscuras para el alma, momentos en los que sintió que Pure Heroine era el único álbum que podía hacer. “Hubo un momento en el que pensé: ‘No tengo más’”, me dice Lorde. “‘No podrá ser lo suficiente bueno’”. Un “descontrol” fue suficiente para que Antanoff la enviara a casa. “Todos me dijeron: ‘Vete de aquí’”, dice la cantante. “Me sacaron del estudio y me mandaron de viaje”. Le tomó un mes organizar sus pensamientos.

Luego, hacia 2015, terminó su largo noviazgo con el fotógrafo James Lowe. Aunque es prudente con los detalles, admite que se sorprendió por la profundidad del sentimiento que ha experimentado últimamente. “Hace cinco años pensaba que no había nada más intenso. Pero esto es como multiplicarlo por 100. Creo que he tenido un verdadero renacimiento emocional en los últimos 18 meses. He dicho: ‘Cielos, me duele’, y me he permitido sentir todas esas cosas. Ha sido algo trascendente”.

Para la primavera de 2016 el álbum había empezado a fusionarse en su mente, no como un álbum de ruptura exactamente, sino de los momentos que vienen después: la fiesta donde se tiene la libertad de llorar a solas en el baño o el hecho de explorar los contornos de alguien nuevo. Un día la artista se despertó y el álbum se había revelado repentinamente. “Simplemente era un ‘melodrama’. Es como si este universo extraño escogiera el día y te lo diera, y no te lo pudieras imaginar de otra manera”.

Donde Pure Heroine es fríamente distante y autónomo, Melodrama es más minucioso y en cierto modo más festivo. Musicalmente hablando también es más expansivo. “En Pure Heroin, ella tenía sensibilidades electrónicas”, dice Antonoff. “Pero hay guitarras en este álbum, hay otros instrumentos basados en lo análogo. Ya no se trata de minimalismo; es algo grande y más amplio. Es un álbum muy diferente en términos de la paleta de sonidos. Creo que eso comenzó por el hecho de que escribimos el álbum sentados al piano. Ese estilo es muy nuevo para ella”. Y Lorde estaba dolorosamente abierta a cosas nuevas. “El primer sencillo, Green Light”, explica, “soy yo gritando en el universo, queriendo dejar cosas atrás, queriendo seguir adelante, para encontrar la luz verde de la vida”. ¿Cree que logró su objetivo? “Santo cielo, claro que sí”.

Con estos misterios resueltos Lorde pasó gran parte de 2016 en Nueva York, trabajando en un estudio en la casa de Brooklyn que Antonoff comparte con Dunham, quien brindó su apoyo emocional. “Lena no es la mejor cocinera”, dice Lorde, riéndose. “Pedíamos muchos domicilios, pero ella solía venir y decirme: ‘Eres increíble, eres una gran persona, te quiero’”. Fuera del estudio Lorde andaba sola. Se hospedó en un “extraño hotel de ejecutivos”. “Me sentía como un pequeño monje; bajaba al metro, permanecía muy solitaria, pensaba en música todo el tiempo y realmente no socializaba mucho. De vez en cuando, algún chico dulce de NYU se me acercaba y decía algo encantador, pero realmente sentí que era capaz de perder el contacto conmigo misma como celebridad, lo cual es realmente valioso. Al final, esta parte de mi vida, la que estamos viviendo ahora mismo, es muy abstracta”.

SEÑORA DEL DESIERTO En Coachella en abril, su primer concierto luego de tres años.
SEÑORA DEL DESIERTO En Coachella en abril, su primer concierto luego de tres años.

Hoy, sin embargo, ha sido un día relajado en comparación con lo que ha ocurrido y con lo que está por venir. Con jet-lag luego de una semana de prensa en Europa, hoy se levantó temprano y nadó. Ahora no está comprando ropa para su show, sino prendas para usar en Coachella cuando esté entre el público (“Estoy emocionada por ver a The XX, a Radiohead. ¡Kendrick será increíble!”). Con cierta dificultad intenta deslizarse en un vestido de encaje color durazno (solo parece de su edad porque no se ha acostumbrado bastante a su propia gracia). “Bien, creo que esto tiene algunos problemas”, dice girando en frente del espejo para revelar unos agujeros ubicados sospechosamente en el área de los senos. Trata de quitarse el vestido y termina con los brazos atascados encima de su cabeza, riendo de dentro de las capas de tela. “Dios”, dice, “he cometido un gran error”. Me apresuro a ayudarla, aunque no hay duda de que, como siempre, Lorde ya tenía todo bajo control.

Un par de días más tarde me encuentro con ella en un comedor al aire libre del icónico hotel de Los Ángeles donde se aloja. Me cuenta que escogió el sitio por la impresionante piscina. Dice que quería hacer algunas “zambullidas” y sumergirse completamente en ese azul sedoso y envolvente. “Es una cosa del útero”, dice. “Es muy acogedor”.

Esta es una sensación particularmente atractiva para este momento. “Estoy nerviosa”, dice luciendo el vestido azul estilo grunge que compró en Shareen. “No he actuado en tres años, así que esto es como una extroversión forzada para una verdadera introvertida”. En un ensayo para Coachella unas noches antes había quedado claro que gran parte del show necesitaba perfeccionarse.

Su expectativa por el recibimiento del álbum parece estresarla un poco menos, aunque no sabemos si eso es algún tipo de maestría Zen o simplemente una calma similar al ojo del huracán. Lorde se da cuenta de que la magia de Pure Heroine puede ser imposible de recrear. “Reinventamos la rueda por accidente”, me dice. “En realidad es una especie de milagro”. Ahora ha tenido cuatro años para aceptar el hecho de que su primer álbum puede haber sido un golpe de suerte, que no todos los concursos de popularidad son tan fáciles de ganar. “No vine a la Tierra a hacer eso”, dice. “Obviamente quisiera que a la gente le gustara la música, ¿pero en términos de ser como Drake, es decir, de estar innovando la cultura musicalmente? Sé cuáles son mis fortalezas, y creo que eso me habría causado una hernia o algo así”.

Eso no quiere decir que Melodrama sea un retroceso. Simplemente pone por delante una nueva versión de su creadora. Aquella Lorde de 16 años puede haber sido considerada la antiheroína del pop —la reina de los adolescentes inadaptados—, pero nunca fue una chica gótica ni lo es ahora: “Yo digo: ‘Mierda, ¿no puedo ser un poco sexy por un segundo si quiero? ¿Todo lo que hago tiene que ser como de una chica de biblioteca?’”. Ya no escucha Pure Heroin. “Es como de una niña”, dijo en el camino de vuelta de Shareen, moviendo los dedos en la brisa fuera de la ventana del carro. “Este es como de una mujer joven. Puedo oír la diferencia”.

Mientras hacía Melodrama comenzó a oír Graceland, Don Henley y Phil Collins —música que podría considerarse “pasada de moda”, pero que, para ella, tenía una calidad atemporal y una sabiduría profunda—. Parte del atractivo de la música, cree la artista, es que está tratando constantemente de alcanzar un ideal inalcanzable; y aunque hay mucha angustia en eso, también hay un gran perdón. “No creo que se pueda cantar sobre el amor o sobre las rupturas de una manera tan completa a los 20 años”, dice Lorde. “Me pregunto —ahora está citando a Henley—: ‘¿Qué son estas voces más allá de la puerta abierta del amor que nos hacen deshacernos de nuestra satisfacción y rogar por algo más?’. Es el cuestionamiento más increíble del universo. No creo que pueda hacer eso. Incluso cuando me esfuerzo por no ver las cosas de manera muy simple, esos confines siguen existiendo porque soy muy joven. Me emociona crecer, mejorar y ser capaz de hacerlo como ellos”. Lorde participó recientemente del nacimiento del hijo de su mejor amiga. “Me dejó sin palabras. Es literalmente un cambio de vida”. La cantante sabe que quiere tener hijos, obtener su licencia de conducción y volver a estudiar algún día (“Creo que ese momento va a llegar”, dice. “Y diré: ‘Bien, escuchemos a alguien más hablar sobre lo que significa ser un ser humano’”). Sin embargo, por ahora sigue a dispuesta a seguir con esto y ver qué sucede. “No sé si soy una estrella del pop por una razón, pero creo que debería estar aquí, creo que debería estar haciendo esto”, me dice mirándome fijamente, justo antes de que nos separemos.

Dentro de dos semanas, y a pesar de sus nervios, su show en Coachella será un éxito, y ella será aclamada en algunos rincones como la estrella más brillante del festival. Luego, justo antes del lanzamiento del disco, Lorde tendrá unas semanas para ser “ella”. Regresará a Nueva Zelanda para estar rodeada de familiares y amigos que la conocieron en sus días del show de talentos. Tal vez camine por la playa. Puede que flote en una piscina, que se deslice en el agua como en un útero y que se vaya a la deriva con los ojos cerrados y los suaves sonidos que florecen tras ellos. El tiempo pasará rápido y lento a la vez, como siempre ocurre. Luego, el álbum saldrá. Luego, ella se embarcará en el cohete rumbo a Marte. Luego, Lorde volverá.


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10 cosas que no sabías de la portada de ‘Sgt. Pepper’...

10 cosas que no sabías de la portada de ‘Sgt. Pepper’ de los Beatles

por COLIN FLEMING | 07 Jun de 2017


Posteado el 07 Jun de 2017 - 9:39 AM



Una cosa es que un disco aparezca y entre en la cultura de manera tan profunda que nada se sienta igual después de su llegada, pero ¿qué tal si el mismo disco tiene el arte de portada más icónico de todos los tiempos?

Es el caso de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles y su maravilloso espiral de imágenes, que van desde la unión más famosa de personalidades en la portada, cortesía de los artistas pop Peter Blake y Jann Haworth, hasta el arte del libro interior hecho por el colectivo de diseño holandés The Fool, pasando por las fotografías de Michael Cooper, y la bolsa de tesoros para recortar que acompañó al disco. El marchand Robert Fraser supervisó el proceso en su rol de director artístico, y la fotografía de portada más legendaria de la historia del rock se produjo hace 50 años, el 30 de marzo. La portada fue magníficamente costosa de producir, pero solidificó el prestigio mítico de los Beatles para siempre.

Aquí van 10 cosas que tal vez no sabías acerca de la estética icónica de Sgt. Pepper.

1. Paul McCartney lideró el concepto de la tapa

Esta era una época en la que McCartney se afianzaba cada vez más a la hora de tomar decisiones de la carrera de los Beatles, una tendencia que continuaría por el resto de tiempo que estuvieron juntos. Produjo dibujos en tinta del concepto de la tapa y los compartió con Blake y su esposa, Haworth. “Hice muchos dibujos de nosotros siendo presentados antes el Alcalde”, explicó Paul en Many Years From Now, de Barry Miles, “con muchos dignatarios y muchos amigos nuestros alrededor, e íbamos a ser nosotros frente a un gran reloj floral y a aparecer como una brass band. Eso evolucionó y se transformó en la tapa de Peter Blake.”

2. Pero quizás se haya inspirado en un desconocido grupo sueco

Un EP parodia/homenaje a los Beatles apareció tres años antes de Sgt. Pepper, de la brass band sueca Merblecket, contaba con un arte de tapa que era sorprendentemente similar a la tapa final de Pepper. McCartney no declaró oficialmente acerca de la imagen anterior, pero los Mercblecket conocieron a los Beatles luego de su llegada a Estocolmo en 1964, y según Jorge Johansson, un productor discográfico sueco, Roger Wallis, miembro de la banda dice haberle dado a McCartney una copia del EP durante el viaje.

3. La tapa casi era una pintura abstracta

John Dunbar, un amigo de McCartney, se entusiasmó con la idea de que una pintura abstracta, sin ningún texto, funcionaría mejor en aquellos años vertiginosos: “¡La gente va a saber lo que es, man, la gente va a saber lo que es!”, señaló. Los Beatles también iban a situarse en una sala eduardiana en medio de viejos trofeos y fotografías. El atractivo de Blake era que su arte era pionero en un sentido moderno, pero con elementos del pasado, y los Beatles querían que “Sgt. Pepper” atrajera tanto a adolescentes como a adultos mayores. También era fan de Gene Vincent y Elvis, un “gran común denominador” para McCartney.

4. John Lennon era el Beatle más problemático en cuanto a quién quería que estuviera en la tapa

Cada Beatle recibió la tarea de pensar una lista de hombre y mujeres de la historia que ellos querían que se sumarán al gran festín imaginativo de la tapa del disco. En total hay 57 fotos en el collage. Lennon queriendo ser “audaz y llamativo”, en palabras de McCartney, votó por que aparecieran Hitler, Jesucristo y Gandhi. Sir Joseph Lockwood, jefe de EMI, vetó la inclusión de Gandhi, preocupado de que el disco no se vendiera en India. Pero Aleister Crowley, el ocultista y santanista, logró quedar en la lista.

5. Hubo diversas reacciones por parte de las celebridades que los Beatles querían incluir

La actriz Mae West, después de enterarse del pedido de los Beatles, dijo: “¿Qué haría yo en una banda de corazones solitarios?”. Shirley Temple quería escuchar el disco antes de comprometerse. Blake consideraba que el collage era un “diseño teatral”, y su idea era que la banda de ficción acababa de ofrecer un concierto en el parque, y ahora estaban tomándose una foto con su público. Leo Gorcey, protagonista en las películas de Bowery Boys, quería 400 dólares por su imagen, y así quedó fuera de la lista.

6. Sgt. Pepper fue el primer disco con letras impresas en el packaging -lo cual ayudó a inspirar los rumores de que “paul estaba muerto”

Las letras aparecieron en la contratapa, lo cual colaboró con la propagación del rumor de que “Paul estaba muerto”, que empezó a circular al poco tiempo. En el reverso del disco, McCartney le da la espalda a la cámara, y junto a su cabeza se lee “without you” [sin vos], de “Within You Without You”, de George Harrison. Se decía que había “pistas” desperdigadas por todo el arte del disco: con el arreglo floral en la tapa, por ejemplo, y la placa de O.P.D. que lleva McCartney, del cual John Neary, en un artículo de Life, dijo que era el equivalente británico de “muerto al llegar”. En el mismo artículo, McCartney dijo: “Es todo tan estúpido. Agarré esa placa de O.P.D. en Canadá. Era una placa policial.” De hecho, las iniciales refieren a la Ontario Provincial Police, y la segunda P se confundió con una D.

7. la mitad de los Beatles aparecieron drogados en la sesión fotográfica del 30 de marzo

La banda esa noche iba a grabar, y llegó al estudio fotográfico londinense de Michael Cooper por la tarde. El collage de Blake y Haworth ya se había ensamblado durante la semana anterior. “Si mirás la tapa de cerca, vas a ver a dos personas volando, y dos que no”, dijo John Lennon, y Ringo Starr agregó: “¡Mirá la tapa y sacá tu propia conclusión! ¡Hay muchas fotos con ojos rojos!”. Para aumentar el carácter volado estaba el diseño plegable de The Fool, el colectivo holandés que Fraser no quería que participara, diciéndole a McCartney que su contribución era una pintura mala. The Fool sí hizo la funda del disco, que reemplazó al habitual sobre blanco de papel que venía con casi cualquier otro disco de la época.

8. Ninguna tapa de disco había costado tanto

“Originalmente, queríamos un sobre con regalos, pero se volvió demasiado difícil de producir”, recordó McCartney. “De todos modos, fue bastante difícil, y la compañía discográfica se la tuvo que bancar, porque estaba costando más de las habituales tapas de cartón.” La producción de mayoría de las tapas de discos era de 50 libras; esta obra de los Beatles/Blake/Haworth superó las 3.000. Mucho tuvo que ver con pagarle a la gente para usar su imagen, que hasta entonces había rara vez sido un factor para la tapa de un disco de rock.

9. el disco venía con sus propias figuras recortables

“Había pequeños folletos, pequeños papeles”, dijo McCartney. Estos incluían bigotes de papel, una postal de una estatua de la casa de Lennon, y bandas de sargento de papel. La idea era que el disco debía ser una experiencia interactiva entre la banda y los oyentes. La elección de cortes de pelo y vellos faciales estilo hippie supuestamente debía mezclarse con sus trajes militares anticuados, para relacionar el pasado, el presente y el futuro. “Queríamos que todo Pepper fuera algo cuya tapa pudieras mirar durante años”, dijo McCartney.

10. originalmente, Elvis iba a aparecer en la tapa

En una tapa con Bob Dylan y una referencia a los Rolling Stones, la ausencia de Elvis Aaron Presley, el héroe colectivo de los Beatles, es bastante llamativa. Según McCartney: “Elvis era demasiado importante, y estaba demasiado por encima del resto como para incluso mencionarlo”. Así, entonces, afuera Elvis, y adentro Bobby Breen, un famoso cantante infantil canadiense de los años 30. Breen encontró sorprendente su inclusión. No sabemos lo que pensó Elvis acerca de su omisión.

La encarnación anterior de los Beatles, de alrededor de 1964, está representada por cuatro figuras de cera cortesía de Madame Tussaud, quien les prestó las piezas a la banda. Más tarde, desaparecerían en el almacén de Tussaud, y permanecieron ocultas durante 20 años antes de ser subastadas por Cooper Owen por 81.500 libras en 2005. “Uno pensaría que nadie querría pagar tanto dinero por unos pedazos de cera”, bromeó Louise Cooper, de Cooper Owen.


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Chris Cornell: 15 canciones esenciales

Chris Cornell: 15 canciones esenciales

por CHRISTOPHER R. WEINGARTEN, JON FREEMAN,HANK SHTEAMER, BRITTANY SPANOS, MAURA JOHNSTON, JASON DIAMOND | 19 May de 2017


Posteado el 19 May de 2017 - 1:17 PM



Chris Cornell fue una de las voces insignia del rock de los 90 junto a contemporáneos como Kurt Cobain, Eddie Vedder y Layne Staley –y su voz era la más enérgica y virtuosa de todas. El líder de Soundgarden y Audioslave, quien murió el pasado miércoles a los 52 años, siempre será recordado por sus gemidos salvajemente agudos, quizá el vínculo más claro con aquellos increíbles antecesores de los 70 como Robert Plant de Led Zeppelin. También era un compositor extremadamente versátil que lograba transiciones fluidas entre metal amenazante y folk reflexivo, con desvíos a electro-pop estilizado y a bandas sonoras épicas. A continuación presentamos 15 canciones que nos darán una pista de su maestría.

Soundgarden, Flower (1989)



En el primer tema del LP debut de Soundgarden de 1990 Ultramega OK, la endemoniada interpretación –gutural y audaz, con vocales extendidas como si fueran hechas de plastilina– es un complemento a su fulminante letra, que cuenta la historia de una joven cuyo desbocado estilo de vida la lleva a morir joven. Es un acertado comienzo para Ultramega OK, un álbum donde la banda deja a la vista sus exploraciones de las esquinas más sórdidas del mundo con humor cortante y rock pesado.

Temple of the Dog, Hunger Strike (1991)



Las canciones de Temple of the Dog Hunger Strike y Wooden Jesus fueron escritas por Cornell para Soundgarden mucho antes de la muerte de Andrew Wood, pero según el cantante, no sonaban muy bien para ser incluidas en un álbum de Soundgarden. “Hunger Strike llegó debido a una crisis existencial que Soundgarden enfrentaba en ese momento”, le dijo el artista a ROLLING STONE el año pasado antes de la gira de reunión del grupo. “Es una declaración de que permanezco firme con lo que hago, sin importar el resultado, y nunca cambiaré lo que estoy haciendo por propósitos de éxito o dinero”. La canción es un dúo entre Cornell y Eddie Vedder, un nuevo cantante en la escena, que había viajado a Seattle para hacer una audición para Mookie Baylock, la banda que luego sería conocida como Pearl Jam. Luego de que esta última también alcanzara éxito, la canción fue promovida nuevamente y se convirtió en un gran éxito en 1992.

Temple of the Dog, Say Hello 2 Heaven (1991)


Andrew Wood, el extravagante y embrujador vocalista de Mother Love Bone, era amigo personal de Cornell –los dos fueron compañeros de cuarto por un año, y el proyecto inicial de Wood, Malfunkshun, había aparecido junto a Soundgarden en Deep Six, el compilado de los primeros días de la escena de Seattle. Luego de la muerte de Wood en 1990 a causa de una sobredosis de heroína, Cornell canalizó su pena en dos canciones, el emotivo himno Reach Down y la elegiaca Say Hello 2 Heaven. “La composición”, le dijo Cornell a David Fricke el año pasado, “llegó tan rápido que apenas me acuerdo del proceso. Las dos canciones no parecían tener sentido para Soundgarden. Recuerdo haber pensado, ‘¿Está bien esto?’”. Cornell le dio los demos a Jeff Ament, el bajista de Mother Love Bone, a quien le encantaron las canciones de inmediato, y quien junto al guitarrista de la misma banda, Stone Gossard, trabajó con Cornell para pulirlas. En su versión final, Say Hello 2 Heaven es triste y densa, y la voz de Cornell crece lentamente en intensidad mientras las guitarras lloran suavemente a su alrededor.

La canción abre Temple of the Dog, de 1991, un documento de un supergrupo a la espera, que ayudó a convertir a Seattle en el epicentro de lo que sería conocido más adelante como “rock moderno”. “No se sentía como un proyecto taciturno. Se sentía como una clase de celebración”, le dijo Cornell a Reflex en 1991.

Soundgarden, Outshined (1991)


Luego de que Soundgarden apareciera por primera vez en los listados con el LP de 1989 Louder Than Love, Cornell se comenzó a volver introspectivo. ¿Cuál sería el paso siguiente para él y la banda? Esa mirada hacia su interior lo ayudó a comenzar a componer canciones de manera diferente para el tercer álbum de la banda. “Nunca he sido biográfico en mis letras”, dijo Cornell en un show que le abriría a Guns N’ Roses en el Madison Square Garden en 1992, “por eso, cuando escribí una frase como “‘I’m looking California and feeling Minnesota’ en Outshined, se sintió refrescante”. El segundo sencillo de Badmotorfinger no solo se convertiría en una favorita de los fans, también inspiraría el título de Feeling Minnesota, el drama de 1996 de Keanu Reeves.

Soundgarden, Rusty Cage (1992)



“Tengo un recuerdo vívido de estar mirando por la ventana hacia el campo y haberme sentido reprimido”, le dijo Chris Cornell a Spin acerca de estar conduciendo en algún lugar de Europa y haber escrito la letra de la canción que terminaría abriendo Badmotorfinger de 1991. Cuando la banda regresó a Seattle, Cornell, quien afirmó estar oyendo bastante a Tom Waits por aquella época, “quería crear un mezcla entre hillbilly y Black Sabbath que nunca hubiera oído antes”. La canción, a la que Johnny Cash le haría un cover en Unchained de 1996, fue “grabada con un wah-wah en la posición baja utilizada como filtro”, le dijo Kim Thayil a Guitar School en 1994. “Fue idea de Chris; él quería lograr ese tono extraño que uno realmente no puede obtener en un amplificador”.

Chris Cornell, Seasons (1992)



La conmovedora y subestimada contribución como solista a la banda sonora de Singles se generó de una pieza de ficción: un casete hecho por el personaje de Matt Dillon, Cliff Poncier, luego de estar de fiesta con su banda Citizen Dick. Cornell se dedicó a escribir canciones para el casete, una de las cuales fue esta balada folk reflexiva. “Mierda, este es Chris Cornell, como Cliff Poncier, grabando todas estas canciones, con letras, y una visión creativa total, y ha grabado todo el casete falso”, recuerda el director Cameron Crowe refiriéndose a la primera vez que oyó el EP que llegaría a ser conocido simplemente como Poncier. “Es fantástico. Y Seasons está allí. Simplemente no puedes evitar quedar sorprendido. Este es un tipo que solo conocemos por Soundgarden. Y por supuesto que es increíblemente creativo, pero, ¿quién lo había oído así?

Soundgarden, Spoonman (1994)



El primer sencillo de Soundgarden en llegar a Billboard fue una elección favorable para una incursión en el mainstream: una percusión complicada a 7/4 y la letra oscura y solitaria de Cornell, inspirada, de algún modo, en un excéntrico artista de Seattle, conocido como Artis the Spoonman, quien grabó un solo de golpes metálicos con cucharas. “Se trata más acerca de la paradoja de quién es él y de cómo lo percibe la gente”, le dijo Cornell a Request en 1994. “Él es un músico callejero, pero cuando está tocando en la calle, se le da un valor y es juzgado de manera completamente equivocada por los demás. Piensan que es alguien de la calle, o que está haciendo esto porque no es capaz de tener un trabajo normal. Lo sitúan algunos escalones más abajo en la escalera social porque así es como perciben a alguien que se viste diferente. La letra expresa el sentimiento con el que me identifico con alguien como Artis”.

Soundgarden, The Day I Tried to Live (1994)



De una banda que sufrió mucho para negar la influencia de Led Zeppelin en su música, esta es la interpretación vocal más operática, palpitante, y a todo pulmón de Chris Cornell que aparece en un sencillo de Soundgarden. “Se trata de salir de los patrones y dejar de ser introvertido y solitario, algo con lo que he siempre he tenido problemas”, le dijo Cornell a ROLLING STONE en 1994. “Se trata de intentar ser normal y de salir y estar con otra gente y pasar un rato. Tengo una tendencia a ser muy introvertido y a no ver gente por periodos prolongados o a no llamar a nadie”.

“De hecho, de cierto modo, es una canción de esperanza. … Mucha gente malinterpreta la canción como una nota suicida. Se toman la palabra “vivir” muy literalmente. The Day I Tried to Live se trata más acerca del día que traté de abrirme y experimentar todo lo que sucede a mi alrededor en vez de ignorarlo todo y esconderme en una cueva”.

Soundgarden, Black Hole Sun (1994)



“Escribí la canción pensando que a la banda no le gustaría”, le dijo Cornell a ROLLING STONE acerca de la canción más icónica de Soundgarden, “luego se convirtió en el éxito más grande del verano”. Cornell escribió la canción más importante de Soundgarden en más o menos 15 minutos, según le dijo a la revista Rip al hablar de su letra al estilo Magical Mystery Tour: “Es una especie de paisaje irreal, una de esas canciones en donde se juega con el título”, y, luego le clarificó a Entertainment Weekly, “Había oído mal a un presentador de noticias, y pensé que había dicho ‘black hole sun’, pero había dicho otra cosa… Después pensé, ‘Bien, no dijo eso, pero yo lo oí’, y se creó una imagen en mi cabeza y pensé que sería un gran título para una canción. Era una frase provocadora que hacía pensar, y se convirtió en esa canción.

Black Hole Sun no era segura como la leche, pero tampoco era un vidrio en el ojo de alguien. Era la cucharada de azúcar que ayuda a bajar el remedio”, le dijo el guitarrista Kim Thayil a Billboard en 1996. “Ahora es la Dream On the nuestro set”.

Soundgarden, Fell On Black Days (1994)



Aunque no es tan inmediato como los otros sencillos de Superunknown, Fell on Black Days tiene un golpe emocional. En este track blusero de combustión lenta, Cornell confronta su historia con la depresión. “Es un sentimiento que todos tienen”, le dijo a Melody Maker en 1994. “Estás feliz en tu vida, todo está marchando bien, las cosas son emocionantes –cuando, de repente, te das cuenta de que eres infeliz al extremo, hasta el punto de estar realmente asustado. No hay un evento en particular al que le puedas atribuir el bajonazo, ¡simplemente un día te diste cuenta de que todo en tu vida está jodido!”.

Soundgarden, Pretty Noose (1996)



Pretty Noose, el sencillo principal del álbum de 1996 de Soundgarden Down on the Upside, se anuncia con una niebla amenazante de psicodelia disonante. Los riffs exóticos con wah-wah del guitarrista Kim Thayil en la parte superior fijan el escenario para la letra dolorosa e impresionista de Cornell. Está describiendo una situación que está en desacuerdo con las necesidades de uno: “Pretty noose is pretty hate”. En una entrevista de 1996 con MTV, Cornell explicó que escribió la canción acerca de una “mala idea empacada atractivamente… algo que parece grandioso en un comienzo, pero que después regresa para morderte”.

Audioslave, Cochise (2002)



El supergrupo Audioslave anunció su llegada con este furioso tema, el matrimonio perfecto entre la fuerza rítmica del metal alternativo de Rage Against the Machine, y los ladridos penetrantes de Chris Cornell. Tom Morello, quien estaba leyendo acerca del “intrépido y decidido” jefe Nativo Americano en esa época, le dio el título. En el furioso estribillo de la canción, “Go on and save yourself, and take it out on me” –Cornell dijo que era una situación de “estar gritándome a mí mismo, mirándome al espejo.

Audioslave, Like a Stone (2003)



Like a Stone, el segundo sencillo de Audioslave, resultó ser la canción más alta en listas de la carrera de Cornell. El cantante despliega su famoso registro vocal con una increíble pasión y agallas.

Chris Cornell, You Know My Name (2006)



Por medio del tema de Casino Royale de 2006, Chris Cornell marcó el inicio de la era Daniel Craig – y se convirtió en el primer hombre en cantar un tema de James Bond en casi 20 años. (El último había sido Morton Harket). Cornell era fan tanto de Bond como de Craig, pero también le encantaban los temas de Bond de antaño. Soy fan de Paul McCartney, y recuerdo que él cantó y escribió el tema de Bond Live and Let Die, le dijo Cornell a Songwriter Universe. Por eso fue muy emocionante poder hacer un tema de Bond… grabamos en el estudio de George Martin en Inglaterra; fue el lugar perfecto y fue una experiencia maravillosa hacer una canción de James Bond”.

Chris Cornell, Nothing Compares 2 U (2016)



La última canción de Cornell en ingresar a los listados antes de su muerte sirve no solo como un hermoso tributo a Prince, sino como un cálido e inesperado epitafio al propio cantante.

La virtuosa voz de Cornell entona la melodía en una grabación íntima y carrasposa. “La música de Prince es la banda sonora del hermoso universo lleno de alma creado por él, y todos hemos tenido el privilegio de hacer parte de ese mundo”, escribió Cornell luego del lanzamiento de la canción. Nothing Compares 2 U… tiene una relevancia atemporal para mí y prácticamente todos los que conozco. Tristemente, en este momento su propia letra en esta canción no podría ser más relevante, y la canto con reverencia mientras le rindo un tributo a este inigualable artista que le ha dado a nuestras vidas tanta inspiración y ha hecho al mundo mucho más interesante.


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Mira a Ed Sheeran y Saoirse Ronan recorrer Irlanda...

Mira a Ed Sheeran y Saoirse Ronan recorrer Irlanda en el salvaje video de Galway Girl

por JON BLISTEIN | 10 May de 2017


Posteado el 10 May de 2017 - 9:49 AM



Ed Sheeran recorre los bares y las calles con la actriz Saoirse Ronan en el nuevo video de Galway Girl. Sheeran grabó él mismo el video en primera persona en Galway, Irlanda.

El clip abre con el cantante dejando un para ir directamente a un bar, donde se toma una cerveza y se encuentra con Ronan. Después le clava accidentalmente un dardo en la espalda a un extraño y se va con la actriz a recorrer las calles de la ciudad, encontrándose con un grupo de fans que le piden firmar un yeso y una copia de su reciente portada en ROLLING STONE. También, Ronan le escribe un nuevo tatuaje a Sheeran, que se convierte en el famoso “Galway Grill”.

Cuando la tinta se seca, van por una última cerveza, aunque en el bar el cantante le riega su trago al mismo tipo al que le clavó el dardo. Sheeran recibe un puño en la cara y se desmaya, despertando al día siguiente con la actriz en una casa mirando al océano.

Galway Girl aparece en el nuevo álbum de Sheeran ÷ (Divide), que fue lanzado en marzo. El cantante empezará su gira para promocionar el disco en 29 de junio en la Ciudad de Kansas, Missouri.

Mira más de Ed Sheeran en Ed Sheeran presentó en exclusiva una versión a la luz de las velas de Hearts Don’t Break Around Here


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La luz perpetua

La luz perpetua

por ROLLING STONE | 04 May de 2016


Posteado el 04 May de 2016 - 12:14 PM



‘A la música pop le falta peligro”, dijo Prince en 2006. “No hay misterio o emoción”. Desde el comienzo esas fueron las cartas con las que Prince Rogers Nelson jugó para ganar. A los 19 años lanzó su álbum debut, For You. A partir de ese momento fue un intérprete sexy, escandaloso y valiente, además de un músico muy virtuoso y un genio innovador en el estudio.

Prince produjo algunos de los éxitos más desafiantes y progresistas que llegaron a la cima de las listas en medio mundo. Desde su explosión comercial en 1984, con Purple Rain, hasta su reciente tour Piano and a Microphone, Prince nunca dejó de moverse para sorprendernos.

Su inquietud permanente lo hizo legendario, y su obra habla sobre la profunda sinceridad y sensibilidad de uno de los más enigmáticos maestros del pop. No tuvo problemas para generar titulares con sus maniobras confusas y extravagantes, que solo contribuyeron a hacer más grande su personaje místico y volátil. Sin embargo, lo que realmente conmovió al mundo fue su música; canciones que nos sacudían con emotividad, sensualidad, inteligencia o puro ritmo. Estas son solo cinco de sus perlas más preciadas:

When Doves Cry

Purple Rain y su banda sonora ya estaban listas, pero Prince no podía parar. A último minuto añadió una canción nueva: When Doves Cry. Incluso para los estándares de Prince resultaba excéntrica. Después de grabar por sí solo todos los instrumentos, decidió quitar el bajo de la mezcla final. Sabía que nadie había hecho algo tan arriesgado y demostró lo experimental que podía llegar a ser la música pop. Llego al Número Uno en EE. UU. y mantuvo a Springsteen en el segundo puesto con Dancing in the Dark.

Purple Rain

Bobby Z, de The Revolution, recuerda que la primera vez que escuchó a Prince tocarla en el piano parecía una canción country. “Era casi rock, casi góspel”. En gran parte fue inspirada durante el tour del álbum 1999; Bob Seger estaba de gira por esos días, y Prince decidió aventurarse con una canción que estuviera en la misma onda de esos himnos de estadio

Nothing Compares 2 U

En 1990, cinco años después de que Prince la lanzara sin mucho éxito con The Family, Sinead O’Connor se convirtió en una estrella haciendo una dolorosa y emotiva versión de Nothing Compares 2 U. La irlandesa hizo que pasara de ser una canción de desamor a convertirse en una exploración en torno al duelo tras la muerte de su madre. Ese mismo año O’Connor y Prince estuvieron en la portada de Rolling Stone con cuatro meses de diferencia. “¡Es grandiosa, me encanta!”, dijo Prince. “Busco un significado cósmico para todo. Creo que llevamos la canción tan lejos como pudimos, y luego alguien apareció para levantarla aún más”.

Kiss

La banda Mazarati, del sello Paisley Park, le pidió a Prince una canción para su debut. Entonces él les hizo rápidamente un demo acústico, de aproximadamente un minuto de duración, con sonido de blues. Mazarati le añadió un ritmo funk, luego Prince fue lo suficientemente inteligente como para recuperar la canción para su propio álbum Parade, de 1986.

Manic Monday

Tras ver uno de los primeros shows de las Bangles, Prince les envió una cinta con dos temas que quería que grabaran. Uno de ellos era Manic Monday, una brillante canción sobre el tedioso trabajo de 9 a 5 en una oficina, algo que Prince describió con maestría sin haberlo vivido en carne propia. Fue el primer éxito de la banda, y alcanzó el Número Dos en Estados Unidos.


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