5 cosas que no sabías sobre L.A. Woman, de The Doors

Desde grabaciones en baños hasta asesinos en serie, datos sorprendentes sobre el último disco de Jim Morrison

POR JORDAN RUNTAGH | 19 Apr de 2017


Durante sus cinco años de carrera, The Doors logró resucitar en numerosas oportunidades, pero, para finales de 1970, el costo anímico de la adicción y los problemas legales de Jim Morrison amenazaban con acabar con el grupo. Cualquier intento por grabar un álbum bajo estas condiciones hubiera sido un desastre inminente, pero en L.A. Woman —el último LP que The Doors lanzaría en vida de Morrison— la banda alcanzó el éxito incluso a pesar de sí mismos. Este álbum, producido por ellos y grabado en su sala de ensayos privada, fue un retorno a casa en el sentido musical y espiritual. “Nuestro último álbum terminó siendo como el primero: crudo y simple”, dice el baterista, John Densmore, en su autobiografía. “Fue como si hubiéramos cerrado el ciclo. Una vez más éramos una banda de garaje, que es donde nació el rock & roll”.

Mientras se preparaban las mezclas finales, Morrison fue a París para un viaje largo, pues esperaba reencontrarse con su musa en la Ciudad de las Luces. Pero nunca volvería; el cantante murió en esa ciudad en julio de 1971. Su último trabajo con The Doors cumple 45 años, así que presentamos algunos datos sorprendentes sobre la creación de L.A Woman.

Jim Morrison grabó la voz en un baño

Para evitar el lujo de la tecnología de Sunset Sound, The Doors decidieron grabar en su modesto “taller” en 8512 Santa Monica Boulevard. “Era el lugar donde siempre habíamos ensayado”, recuerda John Densmore en el documental Mr. Mojo Risin: “Nuestra música estaba metida entre las paredes. Estábamos muy cómodos. Era nuestro hogar”. Como la sala de una fraternidad, el abarrotado espacio estaba lleno de botellas de cerveza vacías, revistas arrugadas, cables enredados y varios instrumentos musicales —además de una rockola y una máquina de pinball. “Era muy apretado”, dice Botnick, quien estaba instalado en la oficina del segundo piso detrás de una consola de mezclas portátil, “Estábamos como sardinas”.

Durante las grabaciones, Morrison tomaba su micrófono dorado portátil Electrovoice 676-G y cantaba en el baño contiguo, que hacía las veces de cabina de voz. Las baldosas del baño daban una acústica natural impresionante, y el cantante arrancó la puerta para poder comunicarse mejor con sus compañeros. El edificio ha tenido varios dueños desde que The Doors grabó allí, pero su encarnación más reciente —apropiadamente, un bar— hizo un tributo a las sesiones de grabación con una placa en el baño.

Riders on the Storm está inspirada en una vieja canción sobre vaqueros y un asesino en serie de la vida real

Durante uno de los primeros ensayos que alimentaron L.A Woman, The Doors empezaron a tocar el galopante hit western de 1948 (Ghost) Riders in the Sky: A Cowboy Legend, de Stan Jones. “Robbie la estaba tocando en su guitarra”, recuerda Ray Manzarek en Mr. Mojo Risin, “y Jim dijo ‘¡Tengo letra para eso!’ Y tenía Riders on the Storm”. Las letras temperamentales se adaptan a la música ominosa, y el teclado de Manzarek transformó la melodía de “yippee ki-yay” al estilo Morrison en una desolada carretera en el desierto.

Por lo general, las letras de Morrison venían de una variedad de fuentes. El título se adaptó de una estrofa del poema Alabanza a una urna, de Hart Crane, otros versos se inspiran en la tumultuosa relación con Pamela Courson, con quien tuvo una relación larga. Pero los versos más memorables salieron de un guion inspirado en el asesino en serie Billy Cook, quien en 1950 mató a seis personas —incluyendo una familia— mientras pedía aventones para llegar a California. Aunque fue ejecutado por sus crímenes, fue inmortalizado como “asesino en el camino”.

El álbum fue grabado en menos de una semana

Aparte de L’America, que ya estaba completa, las canciones de L.A Woman estuvieron listas en seis días, repartidos entre diciembre de 1970 y enero de 1971. Mezclar tomó otra semana, pero incluso eso es un parpadeo, comparado con los nueve meses que les tomó completar su pesado disco de 1969, The Soft Parade. El paso acelerado permitió que el temperamental Jim Morrison, cuya atención dispersa lo llevaba a tener comportamientos destructivos, siguiera concentrado y en su mejor conducta. Durante una sola sesión, que el cantante llamó “blues day”, lograron grabar Cars Hiss By My Window, Been Down So Long, Crawling King Snake, así como varias melodías sueltas.

“Solo hicimos un par de tomas de todo el material”, contó Densmore a Modern Drummer en 2010. “Hubo algunos errores, y yo decía ‘¿Recuerdan a Miles Davis en Carnegie Hall…hay un terrible error en la trompeta? Miles decía que no le importaba, por el sentimiento’. L.A. Woman es exactamente eso. Solo pasión; en nuestra sala de ensayos, no en un estudio elegante. ¡Fue el primer álbum punk!”.

Jim Morrison usó la portada de L.A Woman para vengarse de su disquera

Jim Morrison siempre luchó contra su imagen de Adonis del rock, y para 1970 había dejado sus característicos pantalones de cuero, ganó bastante peso, y escondió sus atractivos rasgos faciales con una gruesa barba, en un esfuerzo para que sus fans se concentraran en su arte y no en su apariencia. Pero el rock se construye alrededor de la imagen, y en Elektra Records preferían al esbelto Rey Lagarto de antes. Para la portada de la compilación 13, de 1970, usaron una foto vieja de Morrison, incluso después de haber estado dispuesto a afeitarse la barba para las sesiones fotográficas. El mensaje fue mucho más brusco cuando, en la portada de Absolutely Live, pusieron una foto vieja suya montada sobre una imagen contemporánea del resto de la banda. Morrison estaba furioso.

Para la portada de L.A Woman lo iba a hacer a su manera —con barba y todo. Cansado de que su imagen se enfatizara en las portadas de los discos, insistió en una foto grupal y se agachó para verse más bajo que sus compañeros. Lo que no se ve es una botella de whisky irlandés fuera de la imagen. “En esa foto se puede ver la muerte inminente de Jim Morrison”, reflexionaba más tarde Ray Manzarek, “Estaba sentado porque estaba ebrio. Un psíquico hubiera podido ver que el tipo estaba a punto de irse. Había mucho peso sobre él”.

Riders on the Storm contiene la última grabación de una contribución de Jim Morrison con The Doors

A comienzos de 1971, cuando la banda se reunió con Bruce Botnick en Poppi Studios para mezclar L.A Woman, ajustaron los últimos detalles de la épica canción de cierre del álbum. Se añadieron sonidos de tormenta a Riders on the Storm, pero Morrison hizo una contribución más sutil: dos susurros fantasmales del título hacia el final de la canción. El misterioso cierre es más sorprendente en retrospectiva. “Fue lo último que hizo”, dijo Ray Manzarek a Uncut, “un susurro efímero adicional”. La canción fue lanzada como el segundo single del álbum y entró a las listas Billboard el 3 de julio de 1971: el mismo día que murió Morrison.

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