5 razones por las cuales el Festival del Diablo es indispensable

Con una valerosa apuesta por los sonidos extremos, el evento se ha venido consolidando en el panorama de festivales en nuestro país.

POR ROLLING STONE | 04 Dec de 2017

<p>Apocalyptica inauguró de forma impecable esta versión el festival (fotografía de Angélica María Vargas Reyes)</p>

Apocalyptica inauguró de forma impecable esta versión el festival (fotografía de Angélica María Vargas Reyes)


Los grandes festivales crecen poco a poco; no explotan de la noche a la mañana por arte de magia. El caso de Estéreo Picnic, que maneja géneros mucho más mediáticos y comerciales, es perfecto. Su evolución se dio tras años de esfuerzo y hoy arroja grandes frutos. Por su parte, el Festival del Diablo va apenas en su tercera edición y ha logrado una visibilidad y relevancia que vale la pena destacar porque se ha conseguido desde la independencia con sonidos extremos clásicos y de vanguardia en un acto de valentía por parte de sus organizadores.

Hoy repasamos cinco motivos por los cuales es fundamental que el evento permanezca.

1. La música sigue siendo lo más importante

En la mayoría de los festivales que vemos actualmente lo que más importa es ese extraño concepto de ‘la experiencia’, que generalmente no es otra cosa que tomarse muchas selfies para montarlas en las redes sociales. La música termina siendo poco menos que una banda sonora, un ruido de fondo. Sin embargo, el Festival del Diablo ha dado prioridad a la música con una curaduría que abre espacio a grandes leyendas y a nuevas propuestas.

El concepto mismo del evento, aunque tiene en cuenta cosas que van más allá de la música, se centra en la inagotable pasión metalera por los sonidos extremos.

Sodom en el FdD III (tomada de las redes sociales del festival)
Sodom en el FdD III (tomada de las redes sociales del festival)


2. Abre espacios a géneros estigmatizados y marginados

Hasta el nombre del festival ha sido cuestionado, pero su existencia es una declaración de principios ante una sociedad espantosamente mojigata, que se escandaliza con el metal pero no muestra mayor interés por condenar como se debe a los corruptos o a los pedófilos. Esa actitud ha perseguido siempre a los sonidos más fuertes, desde los comienzos del rock & roll, y en pleno siglo XXI vivimos en una especie de Edad Media mental que margina a grandes sectores de la juventud.

El festival levanta una mano, dice presente y lo hace con altura, dignificando a miles de personas que pocas veces tienen la oportunidad de congregarse para escuchar la música que aman.

3. Logra una importante convocatoria, a pesar de la cultura de eventos gratuitos

Aunque mucha gente prefiere esperar que Rock al Parque traiga bandas para verlas sin pagar, el Festival del Diablo ha logrado hacer frente a ese hábito desastroso que afecta a los músicos y a la escena en general. Es una clara muestra de que –a pesar de la marginación y el limitado espacio en los medios- la gente sí está dispuesta a pagar por ver shows en vivo.

Si bien la democratización de la cultura es importantísima, el público debe aprender a valorar el trabajo de los artistas y los organizadores.

Exodus en el FdD III (tomada de las redes sociales del festival)
Exodus en el FdD III (tomada de las redes sociales del festival)

4. Ofrece la posibilidad de ver bandas que no interesan a los grandes empresarios

Es claro que a los grandes promotores de conciertos solo les interesa traer espectáculos que sean muy visibles para los medios. Las excepciones son muy pocas, y por eso la apuesta del festival viene funcionando y consolidándose poco a poco. Esto toma años, y lo hemos visto con eventos del mainstream. Si estuviéramos solo en manos de las grandes empresas, el metal tendría que resignarse a ver exclusivamente a Metallica y Megadeth. Un buen punto desde la independencia.

5. Permite que las bandas nacionales tengan un espacio más allá de Rock al Parque

Algunas bandas pasan un año entero esperando la oportunidad para tocar en RaP, y el resto del tiempo tratan de sobrevivir a través de pequeños eventos en bares y localidades. El Festival del Diablo propone una alternativa de exposición y difusión que no encontrarían si se sentaran a esperar los resultados de alguna convocatoria distrital. En su más reciente edición este espacio dio especial relevancia a agrupaciones de punk y hardcore, porque no solo de metal vive el hombre.

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