7 cosas que aprendimos junto a Emma Stone

La estrella de La La Land cuenta cómo es filmar un musical, habla sobre sus ataques de ansiedad y de seguirle el ritmo a Joaquin Phoenix

POR JONAH WEINER | 11 Jan de 2017


El domingo por la noche Emma Stone ganó el Golden Globe a Mejor Actuación de una Actriz en una Película, Comedia o Musical por su papel en la deslumbrante película-musical La La Land. El editor colaborador de ROLLING STONE Jonah Weiner pasó varios días con Stone para la historia de portada de nuestra última edición. Aquí tienen algunas cosas que aprendió de la experiencia.

La La Land le permitió trabajar músculos –literales y figurativos– que no había atendido anteriormente.

“Es alguien que está perdiendo la paciencia, dudando de sí misma, tratando de consolidarse en un oficio que exige que te expongas emocionalmente y ser rechazada a diario”, dice el director (también ganador del Golden Globe) Damian Chazellle de Mia, el personaje de Stone, una aspirante a actriz que ansía ser descubierta. “No quería que Emma huyera de esa especie de crudeza y vulnerabilidad, y uno de los grandes placeres de hacer esta película fue verla llegar a un lugar más profundo y oscuro con relación a los que estamos acostumbrados. Los musicales pertenecen a un género en el que literalmente tienes que dar vueltas o tropezar o caer, no puedes adentrarte en él con un escudo protector. Lo que da miedo del género es lo que lo hace emocionante: que te obliga a ofrecer tu corazón”. Para su papel, dice Stone que “diariamente pensaba mucho sobre cómo construir el personaje. Damien escribía y reescribía, luego yo lo leía y lo llamaba a las seis de la mañana diciendo ‘Tengo que ir, tenemos que cambiar esto’. Luego improvisábamos y escribíamos sobre la marcha”.

Solo tuvo 10 tomas para lograr uno de los actos de baile más difíciles de la película.

Uno de los mejores momentos de La La Land es un dueto, llevado a cabo en el Griffith Park y capturado enteramente en una sola toma, mientras Stone y Gosling se enamoran el uno del otro. “Teníamos dos días para rodarla”, recuerda Stone. “La habíamos ensayado como por cuatro meses, pero tenía que suceder en una hora mágica, así es que solo teníamos cinco tomas por día antes de perder la luz. Entonces había presión. Ryan y yo terminábamos una toma y corríamos de nuevo arriba de la montaña, luego la filmábamos de nuevo. Si alguno de nosotros se caía, se arruinaba completamente y solo nos quedaban nueve tomas. Es como cuando estás ingresando la contraseña de tu iPone: se bloquea para siempre si la ingresas mal 10 veces.

Sufría de una ansiedad paralizante de niña, pero la comedia improvisada la ayudó a salir adelante.

Durante su pre adolescencia, Stone era propensa a sufrir ataques de pánico: “mi cerebro se adelanta 30 pasos al peor escenario posible”, como dice ella. “Cuando tenía unos siete años, estaba convencida de que la casa se iba a quemar. Podía sentirlo. No era una alucinación, solo una presión en mi pecho, como si el mundo fuera a acabar. Había incidentes agudos como ese, pero mi ansiedad era constante. Le preguntaba a mi mamá cientos de veces cómo iba a ser el día. ¿A qué hora me iba a llevar? ¿Dónde iba a estar ella? ¿Qué pasaría al almuerzo? Sentía náuseas. En cierto punto, dejé de ir a las casas de amigos, apenas podía salir al colegio”. Muy preocupados, sus padres hicieron que Stone viera a un terapeuta. “Me ayudó mucho”, dice. ¿Qué más sirvió? Actuar. “Empecé a actuar en un teatro juvenil, haciendo improvisación y segmentos comedia. Tienes que estar presente en la comedia”, dice. “Tienes que estar presente en la improvisación, y esa es la antítesis de la ansiedad”.

Jonah Hill, que ha trabajado con ella, es un gran fan y dice que es tan centrada fuera de cámara como en la pantalla.

El primer rol cinematográfico de Stone fue junto con Jonah Hill en Superbad. Hill, quien ha hecho películas con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, dice que Stone es “una de las mejores actrices con las que he trabajado. Es la mejor”. En Supercool, recuerda, “su parte exigía que fuera alguien completamente hermosa y encantadora pero que no tratara mal a ninguna personas y esa es Emma; es una de las mejores personas con quien estar en el mundo, y nunca hace que nadie se sienta menos que eso”.

Una de sus experiencias más locas como actriz fue cuando trató de seguirle el ritmo a Joaquin Phoenix en una película de Woody Allen.

Cuando actuó con Phoenix en Hombre irracional de Allen, Stone dice que “sentía que si no estaba más presente que nunca, sería un fracaso enorme. Joaquin cambia direcciones constantemente. Toma una decisión distinta en cada escena, y no sabes hacia dónde irá. Tienes que estar muy pendiente, siguiéndolo”.

Es amiga de Jennifer Lawrence, y les gusta ver comedias de los noventa en las que aparezca Bette Midler.

El círculo de amigos de Stone incluye a las actrices Martha MacIsaac –que interpretó a la amiga de Stone y amor de Michael Cera en Supercool– Sugar Lyn Beard y Jennifer Lawrence. “Nos vamos de viajes juntas, visitamos las casas de las otras, vemos mierdas”, dice Stone. “Estuve en la casa de Jen el mes pasado; vimos Hocus Pocus”.

Apoyaba abiertamente a Hillary Clinton y la victoria de Donald Trump la tiene perpleja.

“Es muy difícil procesar lo que se viene o qué hacer”, dice Stone. “Es aterrador no saber. Pero no he podido dejar de pensar sobre la gente vulnerable que está siendo ignorada y dejada de lado –marginalizada aún más de lo que han sido ya por cientos de años– y cómo el planeta morirá sin nuestra ayuda. Viene por oleadas”.

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