BLACK JAGUAR-WHITE TIGER (Salvación felina)

Con su fundación, el mexicano Eduardo Serio lucha una batalla unipersonal contra la extinción y el daño causado por el hombre

POR ROLLING STONE - REPORTERÍA ESPECIAL POR CATALINA ROBAYO | 20 Apr de 2017

<p><b>Foto: GRACE NAVARRO</b></p>

Foto: GRACE NAVARRO


A diario devoramos horas de videos de animales simpáticos para aliviar nuestras rutinas con gatos, perros, monos y hasta puercoespines “famosos”. Pero como suele pasar con los sentimientos de nuestra especie, nuestro culto a los animales “tiernos” hace poco para cambiar la indiferencia y la franca crueldad con la que la humanidad maltrata a los animales dentro y fuera de Internet, cuando se cruzan intereses económicos o incluso, el entretenimiento barato.

El leopardo de las nieves es una de las especies más amenazadas del mundo por su pelaje y el cambio climático, pero incluso especies más comunes como el tigre, el león africano y la pantera negra se encuentran en diferentes grados de amenaza de extinción. Los grandes felinos son cazados de manera directa por el hombre con fines mezquinos, y sus números también se ven reducidos porque los seres humanos han disminuido el número de presas disponibles en su entorno natural.

De ahí que para las fundaciones y activistas animalistas termine siendo una pelea cuesta arriba lograr aun el más mínimo cambio en las condiciones de miles de animales que a diario caen en manos inescrupulosas de traficantes, cazadores furtivos y hasta tiendas de mascotas. La fundación Black Jaguar-White Tiger hace esfuerzos reales para proteger a los grandes felinos de las pérfidas garras de nosotros, que nos hemos convertido en sus principales depredadores. Su fundador, Eduardo Serio, busca establecer un santuario en México D.F. para acomodar y atender cientos de grandes felinos de diversas especies que son rescatados de las peores condiciones. Rolling Stone Colombia estuvo en las instalaciones de la fundación Black Jaguar-White Tiger descubriendo la ardua labor de Eduardo y su equipo de colaboradores, y el impacto que generan en las vidas de estos animales.

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Eduardo Serio era un exitoso empresario mexicano, radicado en Los Ángeles. En toda su vida no había tenido un gato de mascota ni era lo que podríamos llamar un animalista. Sí lo era uno de sus primos, que vivía en Monterrey y casualmente compartió con Eduardo su frustración porque una tienda de mascotas había comprado un cachorro de jaguar negro, que drogaban con el fin de que posara para tomarle fotos. Durante un viaje de negocios en el año 2014, Eduardo Serio utilizó sus propios recursos para comprar a Cielo, la jaguar, movido por una inexplicable necesidad de evitarle toda una vida de sufrimiento. Los videos de Eduardo jugando y cuidando a Cielo como cualquier gatita doméstica se volvieron virales y sentaron las bases para lo que se convertiría en su llamado de vida.

Tres meses después de haber rescatado a Cielo, Eduardo fue contactado porque una leona había muerto después de dar a luz una camada de cuatro cachorros. Posteriormente, Eduardo fue recibiendo voluntariamente otros felinos, consiguiendo el espacio en México D.F. El Gobierno mexicano, conforme fue estableciéndose la fundación, fue apoyándose en Eduardo y su equipo para dar manejo a los grandes felinos que confiscaba de circos y traficantes. Para el equipo de Black Jaguar-White Tiger fue necesario entrenarse hasta en los cuidados más básicos de estos animales, con un equipo de veterinarios y expertos. Serio relata que en muchas ocasiones tuvo que enseñarle a los cachorros a alimentarse y hasta a “ir al baño”, porque los felinos habían crecido sin sus madres. De esa manera, Eduardo comenzó a hacerse llamar “padre” de sus animales adoptados y dio origen al vínculo tan especial que en este momento tiene con cada uno de los más de 200 felinos en el santuario, a los que maneja con una dedicación que resulta casi difícil de entender. Incidentalmente, el santuario acoge además a 20 perros, dos cerdos y un cordero.

Foto: GRACE NAVARRO
Foto: GRACE NAVARRO


Eduardo se encarga personalmente, junto a su equipo de ayudantes, de atender a los animales que le llegan, en una labor que va muchísimo más allá de los cuidados ordinarios de una mascota. Estos animales, además de sus tamaños, tienen unas necesidades especiales por las condiciones de maltrato con las que llegan. Por eso es necesario hacerlos pasar por un proceso de curación y recuperación para el que muy pocos están preparados. Todos son vacunados, desparasitados y evaluados física y temperamentalmente para adecuarlos a la vida en el santuario.

El trabajo de Serio no está exento de peligros. Y aunque varios de los felinos llegan desde una edad pequeña y se familiarizan con él gracias a todos los cuidados que les brinda, el empresario mexicano muestra varias (y profundas) heridas que le han dejado sus propios felinos y que en ocasiones han amenazado su vida. Cuando todavía tenía unos 20 animales, una leona casi acaba con su vida en un momento de confusión. Aun así, Eduardo no da ninguna muestra de tenerle recelo ni miedo a sus animales: “Miedo no he sentido. Por ejemplo, tengo una tigresa que es Terra, que siempre se me tira encima. Entonces cuando veo un animal de casi 200 kilos correr a toda velocidad hacia mí, siento maripositas en el estómago, porque sé que no me va a matar, pero también sé que me va a doler”.

Otro de los retos más difíciles que ha afrontado Eduardo tuvo que ver con Karma, la cachorra de león que llegó a BJWT con apenas 4 días de nacida. Con apenas unos meses de vida, la leona tragó un trozo de madera que acabó con 90 centímetros de su intestino delgado. Eduardo no escatimó en esfuerzos ni recursos para salvar la vida de Karma, pero la muerte de la leona era inevitable. La pérdida devastó a Eduardo, quien seguía con lágrimas en los ojos un año después al relatar la historia, exhibiendo el tatuaje con el nombre de la leona que lleva en el antebrazo. Los videos de Eduardo alimentando y jugando con la cachorra hicieron de Karma una de las favoritas de su comunidad online, por lo que su muerte despertó una nueva ola de apoyo para la fundación. Tanto así que Eduardo rebautizó su proyecto de preservación ecológica y su visión como el Karma Project.

Gran parte del éxito de Serio se debe a sus relaciones con las celebridades y sus seguidores en las redes sociales. Las instalaciones de la fundación están en una locación secreta de México D.F. , y para acceder a ellas nuestro equipo tuvo que esperar a que la gente de BJWT lo recogiera en un punto de la ciudad y de ahí fueron llevados, sin indicaciones, al santuario. Por lo tanto, el lugar donde descansan Cielo, Terra y otros felinos, solo es accesible por invitación. Aun así, gracias a sus videos de YouTube y sus redes sociales, que superan los 3 millones de seguidores, ha conseguido una red de donantes y compradores de mercancía alusiva al santuario que le ayudan a sostenerlo. Sin embargo, Eduardo dice que la mayoría de los recursos vienen de su propio bolsillo y de donaciones de amigos cercanos que han presenciado su lucha personal por proteger a los animales, consiguiendo los implementos médicos y las enormes cantidades de carne que cada día consumen estos felinos. Las celebridades le han ayudado a viralizar la fundación y a conseguir apoyo económico, aunque él mismo nos confiesa que esto también la ha traído múltiples críticas.

Foto: GRACE NAVARRO
Foto: GRACE NAVARRO


Black Jaguar-White Tiger ha sido sujeta a cuestionamientos acerca de la la legitimidad de los esfuerzos de Serio. Concretamente, un informe titulado “Engañando a millones con falsa conservación: The Black Jaguar-White Tiger Foundation”, escrito por la investigadora Jacalyn Beales, acusa a Serio de mantener algo que se parece más a un petting zoo (o zoológico de caricias), donde sus amigos famosos como el modelo Kellan Lutz y las hermanas Kardashian pueden ir a abrazar cachorros de león. Hace pocos días, algunos de los Rolling Stones —en medio de su paso por México en la gira Olé 2016— estuvieron visitando el lugar. El informe resalta que la fundación no tiene licencia para funcionar como santuario, y critica el modelo de protección de Serio, que trabaja con lo que llaman un nivel inadecuado de contacto con los seres humanos, planteando fuertes inquietudes frente a las caricias y el cariño mostrado por Serio a los animales, que en ocasiones puede ser perjudicial para el desarrollo de los cachorros y los hace altamente dependientes de sus cuidadores humanos.

Y, sin embargo, ninguna de las críticas que ha recibido la fundación BJWT ha encontrado un solo indicio de maltrato o condiciones perjudiciales para los animales. Ni siquiera los críticos más fuertes de Eduardo Serio podrían argumentar que los grandes felinos rescatados por la fundación estarían mejor si siguieran en los circos o en manos de los traficantes de los que tantas veces ha rescatado Serio a sus “ángeles”. “Un jaguar no te debería estar lamiendo la mano”, dice mientras uno de sus jaguares hace exactamente esto. “Pero yo prefiero que estén encariñados, generando sentimientos alrededor del mundo”. Además, según Serio, la caza furtiva y la reducción del hábitat de estos animales hace que las probabilidades de que uno de estos felinos alcance la vida adulta no llegue al 15%.

Por imperfecta que pueda llegar a ser la filosofía de cuidado del mexicano, Black Jaguar-White Tiger representa un cambio sustancial e inmediato en la vida de estos animales, y de ahí que celebridades y personas del común se hayan dejado conmover por su causa, llegando al punto de apoyar el esfuerzo económico que desde hace años lleva adelantando Eduardo Serio.

Black Jaguar White Tiger, con sus exitosísimas cuentas de Facebook, YouTube e Instagram, podrían ser uno de los pocos ejemplos en que nuestro pasatiempo moderno de compartir y disfrutar videos de animales “tiernos” podría devolverles algo a sus protagonistas y causar un impacto. Parece evidente que está en nosotros sentir simpatía y afecto por estas criaturas, pero la realidad nos muestra que si hemos llevado a los grandes felinos al borde de la extinción, muchos de nosotros somos capaces de destruirlos sin sentir si quiera arrepentimiento. De ahí que Eduardo Serio sienta tanto recelo de la humanidad y la sobrepoblación.

“Hay hombres y mujeres pero no hay humanos”, dice Eduardo, ref lexionando en torno al daño que hacen los explotadores a sus felinos rescatados. Inspirado por eso, creó la campaña virtual #behuman, para recordarnos que nuestra especie está obligada a respetar y preservar la riqueza natural y no la de unos pocos bolsillos.

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