Chicago, abierta a la vanguardia

En el norte de Estados Unidos, la ciudad se abre a ideas de avanzada, cautivando con su arquitectura y sus espacios públicos

POR JUAN URIBE | 11 Dec de 2017

<p>Chicago también es un destino de playas. La ciudad cuenta con 26 de ellas a orillas del lago Michigan.</p>

Chicago también es un destino de playas. La ciudad cuenta con 26 de ellas a orillas del lago Michigan.


Una de las imágenes más recordadas que ha producido Chicago es la del parque Grant con 240 mil personas que asistían al discurso del recién elegido Barack Obama en la noche del 4 de noviembre de 2008.

Esta ciudad del norte de Estados Unidos ha sido escenario de eventos históricos y se ha convertido en uno de los centros urbanos que mayores muestras de ingenio han dado a la humanidad.

Allí se erigió el primer rascacielos del país, el edificio Home Insurance que en 1884 deslumbraba con sus 10 pisos. En Chicago también nacieron el vagón refrigerado, las compras por correo, el radio para los automóviles y el control remoto del televisor.

También allí, en los albores del siglo XX, se logró reversar el curso del río Chicago para que fluyera hacia el Mississippi. Esto se hizo en 1900, cuando los residentes de la ciudad se vieron amenazados por el cólera y otras enfermedades causadas por aguas de las alcantarillas que contaminaban el lago Michigan.

Ya lo decía Mark Twain en 1883: “Es inútil para el visitante ocasional intentar mantenerse al ritmo de Chicago. La ciudad supera esas profecías más rápidamente de lo que él puede hacerlas”. Chicago –que había nacido como un pequeño punto de intercambio comercial- cumplía apenas 46 años y ya había multiplicado su tamaño más de 100 veces.

El crecimiento continuo trajo consigo a mediados del siglo XIX la elevación de las calles para instalar un sistema de alcantarillado. Luego los edificios también ganaron altura. No obstante, tanto las calles como los andenes y las edificaciones habían sido construidos en madera, por lo que era cuestión de tiempo antes de que sobreviniera una tragedia.

Esta ocurrió en 1871 con el llamado Gran Incendio, cuya devastación apenas dejó en pie algunos edificios. La desgracia fortaleció su espíritu, y los habitantes usaron los escombros para rellenar partes del lago Michigan y hacer las bases donde se erigirían símbolos de la ciudad como Grant Park, Millenium Park y el Art Institute of Chicago.

Este último sitio es el segundo museo más grande de Estados Unidos y sus colecciones de pinturas impresionistas, posimpresionistas y surrealistas convocan a aficionados al arte de todo el mundo.

En los 50 años que siguieron al incendio, llegaron olas de inmigrantes en busca de trabajo en fábricas y plantas frigoríficas. La ciudad seguía siendo un destino ideal para personas de muchos países que buscaban el sueño americano. El progreso se había desatado y se robusteció gracias al trabajo y a las ideas frescas de los recién llegados.

Una consecuencia de haber sido un crisol cultural es la existencia de 77 comunidades, cada una con sabores, costumbres y festivales distintos. Se cuentan barrios como Pilsen, con una clara influencia mexicana; Boystown, donde abundan bares y restaurantes amigables con las personas LGBT; o Bronzeville, rico en historia afroamericana.

La oferta gastronómica es enorme gracias a esa misma diversidad. Hay 5,195 restaurantes y opciones variadas: desde locales que ostentan estrellas Michelin hasta puestos de comida callejera, ya sea de Taiwán, de Italia o de otros países.

Una joya de Chicago es Millenium Park, donde la riqueza artística incluye al pa- bellón Pritzker, un templete creado por Frank Gehry en el que se han presentado artistas como Dead can Dance, Damien Rice, My Morning Jacket, Wilco o Death Cab For Cutie.

En la lista de íconos que se encuentran en Millenium Park también está la escultura plateada Cloud Gate, de Anish Kapoor. La estructura ovoide es una especie de espejo en el que el visitante se ve reflejado junto al perfil de los rascacielos.

La arquitectura es una de las razones por las que incontables visitantes viajan a esta ciudad, especialmente entre noviembre de 2017 y enero de 2018, cuando se celebra la Bienal de Arquitectura.

Finalmente, otro recorrido muy popular es el que se realiza en barco o en kayak por el río para apreciar íconos como el edificio Wrigley, la torre Willis y el Trump International Hotel & Tower. Desde el agua también se disfruta plenamente el perfil de Chicago, una ciudad que, por su crecimiento, sus exposiciones artísticas y su historia, será siempre objeto de atención para el mundo.

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