¿Cómo murieron los CDs y las descargas musicales?

Los formatos físicos están desapareciendo, pero el nicho del vinilo crece. Jack White y otros expertos explican cómo se escuchará música en el futuro

POR STEVE KNOPPER | 15 Jun de 2018

<p>“Creo que en la próxima década habrá streaming y vinilos”, dice Jack White <i>R. MACKAY/Shutterstock</i></p>

“Creo que en la próxima década habrá streaming y vinilos”, dice Jack White R. MACKAY/Shutterstock


Waterloo Records, una tienda de música en Austin, Texas, tiene un proyecto que hace unos años era impensable: está remplazando un estante de CDs de más de 7 metros, por un espacio para más vinilos. “Después de 30 años de discos, mucha gente está olvidando ese formato”, dice el dueño de Waterloo, John Kunz. “Ya sea porque regresan al acetato, o se van por el streaming, la gente está vendiendo esos CDs”.

Mientras que el streaming le entrega las mayores ganancias a la industria musical en una década, el negocio del CD se hunde. Las ventas han caído un 80 por ciento en los últimos 10 años, de 450 millones a 89 millones. Desde que Tesla empezó a hacer carros sin reproductor de discos, otras compañías como Ford y Toyota han seguido esa línea. Las descargas –que algunas vez fueron vistas como el remplazo del CD – se han reducido en un 58 por ciento desde que alcanzaron su punto más alto en 2012, y sus ganancias son menores a las ventas físicas. Los artistas lo saben. Bruce Springsteen lanzó su última caja de colección, The Album Collection Vol. 2, 1987-1996, exclusivamente en vinilo, a diferencia del primer volumen de 2014. “Es un mundo de streaming y un mundo de vinilo, mientras que rápidamente se reducen los discos”, dice Daniel Glass, presidente de Glassnote Records, la disquera independiente de Mumford & Sons y Phoenix.

Jack White, quien puede ser el artista que más apoya los vinilos, está de acuerdo. “Definitivamente creo que en la próxima década habrá streaming y vinilos. Streaming en el carro y en la cocina. Acetatos en la sala y en el estudio. Esos serán los dos formatos. Y eso me hace sentir muy bien”.

¿Quién sigue comprando discos? “El cliente de Walmart”, asegura Glass, y añade que “el country, los grandes éxitos, las bandas sonoras y los CDs para bebés” siguen siendo fuertes en ventas. En el mundo del country, el segundo álbum de Chris Stapleton vendió 373 mil copias físicas el año pasado. En algunos mercados les sigue yendo bien a los discos; en Japón, donde el streaming no ha terminado de despegar, el 72 por ciento de las ventas musicales fueron en productos físicos.

El CD, que llegó a la industria a principios de los 80, llevó a que el negocio de la música creciera hasta unos números que rompieron todos los records por 20 años y fue sorprendente la resistencia que tuvo, incluso después de que Napster, la piratería en Internet y la tienda de iTunes amenazaran el formato. En cuando a los entusiastas de los discos hoy en día, Glass señala a las personas que prefieren cargar CDs en lugar de configurar Spotify o Pandora en el carro o en los equipos de sonido de sus hogares. Además, para las bandas es mucho más fácil vender discos que acetatos en sus giras.

“¿Es obligatorio tener CD?”, se pregunta Dan Baker, director de mercadeo de Disc Makers. “Si eres un artista independiente, de algún modo sí lo es”. Baker dice esto teniendo en cuenta que los pedidos se han reducido de mil a 300 discos en los últimos años. Una orden de mil CDs cuesta unos mil dólares, mientras que 200 vinilos salen a unos 1.800 dólares. “El acetato es caro”, dice Kevin Breuner, vicepresidente de mercadeo de CD Baby, que ayuda a los artistas a vender y poner música en plataformas streaming de forma independiente.

De todas formas, los músicos, las disqueras y las tiendas se han estado preparando para la inevitable muerte del CD. Sony cerró una planta importante en 2011 y este año tuvo que dejar ir a 380 trabajadores de otra. Mientras tanto, las ventas de vinilos han pasado de menos de un millón de copias en 2007, a más de 14 millones el año pasado, y nuevas plantas para prensarlos han nacido en todos lados. “Simplemente es la tecnología de hoy”, dice Sharon Agnello, mánager de Son Volt, que lanzó Okemah and the Melody of Riot por primera vez en acetato en el Record Store Day. “Nadie ayuda para que la gente escuche discos”.

Cuando las ventas de acetatos empezaron a crecer en 2006, algunos expertos lo vieron como una moda. Pero en 2017 llegaron a su punto más alto en 25 años y las disqueras están invirtiendo en paquetes más sofisticados, como el de Concert for George de Concord, que fue lanzado por primera vez en vinilo con las lacas aprobadas de Jeff Lynne. Rhino sacó un set de colección de cinco LPs de Grateful Dead que se vendió en segundos. El sello de White, Third Man, abrió una planta para prensar en Detroit, la primera en 35 años. “Es muy importante para preservar no solo la música histórica, sino la que están publicando hoy”, dice White. “El vinilo está escrito en mármol. Creo que se ha hecho por 120 años, ha estado siempre. Es hermoso pensar en eso”.

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