El despertar existencial de Tash Sultana

Una psicosis inducida por hongos alucinógenos le quitó el sentido de la vida a la australiana, pero se recuperó con un antídoto que se convirtió en su profesión de por vida

POR DAVID VALDÉS | 11 Jul de 2018

<p><b>UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL.</b> La música de Tash Sultana es perfecta para escapar del caos de la ciudad. Emma Steven (Lemon Tree Music).</p>

UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL. La música de Tash Sultana es perfecta para escapar del caos de la ciudad. Emma Steven (Lemon Tree Music).


Tal vez suene a cliché, pero es la realidad: la música salvó la vida de Tash Sultana. Cuando no le encontraba el sentido a nada, no tenía un propósito para vivir y no entendía al mundo ni a ella misma, sus instrumentos fueron su salvación y el escape de un laberinto que no podía descifrar.

Un día, a sus 17 años, comió hongos alucinógenos en una pizza, pero el viaje no salió como ella esperaba. Sufrió una psicosis de siete meses —sí, un “malviaje” como ningún otro— y lidió con una crisis existencial muy fuerte. No encontraba un propósito para vivir, no tenía sentido de la realidad, dejó de estudiar, perdió mucho peso y abandonó la música. En otras palabras, estaba completamente desorientada.

Pasaban las semanas y no tuvo tranquilidad hasta que se encerró en su cuarto. Sultana tomó su guitarra, rasgó unos acordes y se dio cuenta de que encontraba paz cuando tocaba. “Toqué y toqué hasta que el dolor desapareció”, confiesa. “El reto más grande de mi vida es entender cómo sentirme conmigo misma. Las demás cosas para mí son fáciles, pero esa no”. Desde ese momento su vida dio un giro de 180 grados y se refugió en la música para salir adelante. Al igual que Louis Armstrong, Keith Moon y Prince, Sultana aprendió a tocar y componer por sí misma. Desde que su abuelo le regaló una guitarra cuando tenía tres años —todavía la conserva— ha sido autodidacta.

Emma Steyen
DE LA CALLE A LOS COLISEOS. Sultana pasó de ser una artista callejera a llenar conciertos de cinco mil personas. En su gira por Estados Unidos vendió absolutamente toda la boletería de las nueve fechas. Emma Steven (Lemon Tree Music).

Sultana se volvió multiinstrumentalista (trompeta, guitarra, batería, teclados, flauta, laúd árabe e incluso sabe hacer beatbox), al punto que tiene una independencia absoluta en su música. En sus canciones toca todos los instrumentos: “¿Para qué tendría a alguien tocando lo que yo puedo tocar?”. Es un método parecido al que Ed Sheeran tiene en sus conciertos, grabando la canción frente al público por secciones: toca un riff con su guitarra, compone una melodía con los teclados y crea un beat con un pad electrónico. Sobre ese ritmo canta y puntea sus solos de guitarra con los ojos cerrados.

Su sonido es perfecto para meditar, escapar del caos de la ciudad y dejar llevar su imaginación a una playa (ella lo describe como una “experiencia espiritual”). Su voz es suave y aguda, y a veces acelera los versos, rapeando y rebotando sobre el bajo y la batería. Todo esto le ha permitido luchar contra sus demonios y compartir su obra con quien se cruce en el camino. Y así fue desde el comienzo.

Después de su recuperación se convirtió en una artista callejera de tiempo completo y se consolidó en la Swanston Street de Melbourne —una de las avenidas más icónicas para los artistas callejeros— frente a las 10, 50 o 100 personas que se detenían a ver su show. “Extraño mucho eso. Estar en el sol y hablar con la gente, cuando nadie sabe quién eres y tocas canciones que nadie conoce”, recuerda sobre aquellos días.

Luego decidió subir algunas de sus sesiones de improvisación a YouTube y, tal y como les pasó a Justin Bieber o a Dua Lipa, se viralizó en Internet con el sencillo Jungle. Despegó a la fama y en un santiamén estaba grabando con un sello discográfico su primer EP, Notion. Desde entonces su carrera se propulsó con una rapidez inimaginable: hoy registra más de 50 millones de reproducciones en YouTube con apenas 65 videos, vendió todas las boletas de los nueve conciertos de su gira por Estados Unidos y se ha presentado en festivales masivos como Coachella y Lollapalooza. “Antes tocaba en las calles y ahora toco en shows completamente vendidos con más de cinco mil personas”, dice sorprendida. “Es una locura. Parece que han pasado 10 años, pero todo sucedió en tres”.

Emma Steven
Emma Steven (Lemon Tree Music)


Después de perfeccionar su sonido, practicar en las calles y las tarimas y abrirse a un público cada vez más grande, Sultana lanzó en 2018 Flow State, su primer álbum, una representación de su evolución, con sonidos más electrónicos y psicodélicos, pero sin perder la vibra relajada que la caracteriza. El nombre del disco significa un estado mental en el que una persona enfoca su energía en una actividad en específico, inmersa con un sentimiento positivo y productivo.

“¿Cómo puedes vivir cuando le tienes miedo a la vida?”, preguntó la australiana en una conferencia TED Talk que dictó en Melbourne. A sus 23 años Sultana parece tranquila, sin mucho afán o preocupación por lo que le depara el futuro. Se divierte surfeando, montando tabla, leyendo autobiografías de músicos, como Eminem y Anthony Kiedis de Red Hot Chili Peppers, e improvisando en sus tiempos libres. “Estoy empezando a entender cómo sentirme conmigo misma. [Mi propósito] es intentar ser feliz, eso es todo”, comenta.

Recuerden el nombre: Tash Sultana, porque cada vez es más relevante. Nunca es recomendable predecir el futuro de los artistas, pero esta vez vale la pena arriesgarse. “Creo que nací para esto. Solo hago lo mío”, asegura, y no lo dice de una forma arrogante ni pedante: simplemente encontró dónde enfocar sus esfuerzos sin perder los estribos.

RELACIONADOS

El despertar existencial de Tash Sultana
Vér

Deja tu opinión sobre el articulo: