Historial por Ricardo Silva Romero

Estas son las historias que más he buscado en mi computador desde que me llegó a la casa la edición anterior de Rolling Stone

POR RICARDO SILVA ROMERO | 05 Mar de 2018

<p>Fotografía por ANDRÉS ESPINOSA</p>

Fotografía por ANDRÉS ESPINOSA


ENERO

Primero

“Temporada de patos”: “¡Temporada de patos!”, gritaba el ambicioso Pato Lucas. “¡Temporada de conejos!”, le respondía el cínico de Bugs Bunny. Últimamente, o sea en los últimos tres años, recuerdo ese corto de la Warner —uno de los más famosos cuando yo era un niño de la era de la in- corrección política— siempre que empieza la temporada de los premios: la gente de Hollywood parece más interesada en el activismo y en la nostalgia que en el cine. El Óscar ha premiado verdaderos clásicos en las últimas tres décadas. Pero también demasiadas producciones decentes que van perdiéndose en la multitud de las películas. Apuesto que The Post, El hilo fantasma y Llámame por tu nombre sobrevivirán a no ganarse nada esta vez. Apuesto que a La forma del agua, tan bien hecha, pronto se le verán las costuras políticamente correctas, pero se le concederá su merecido lugar —lo digo sin ironía— dentro de lo mejor de la serie B.

Segundo

El puente Simón Bolívar: ha habido imágenes devastadoras, imágenes como un llamado de Dios, en estas semanas: los 25 líderes sociales enmascarados pidiéndole a Bogotá que se porte como si le doliera Colombia y la muñeca bocarriba entre el barro de la tragedia de Mocoa en aquella foto de El Tiempo que se ganó el Premio Rey de España, por ejemplo. Pero ninguna imagen tan descorazonadora como la de miles de personas que desde arriba son puntos de colores y que a diario escapan de Venezuela a Colombia por el Puente Internacional Simón Bolívar. Ya han sido recibidos en el país 550 mil venezolanos. Y el presidente Santos ha dicho que es hora de recibir ayuda humanitaria de afuera porque aquella migración, que no se detiene, es el problema más serio que tenemos. El presidente Maduro, desesperado y caradura, ha dicho que Colombia —la superpotencia— va a bombardear a Venezuela en estos días: se lo dice a los padres de esos niños que cruzan la frontera muertos de miedo.

Tercero

Comedians in Cars Getting Coffee: hemos visto ya los 60 episodios de la serie Comedians in Cars Getting Coffee. Jerry Seinfeld, que a los 63 le achaca su juventud a la meditación trascendental, se lleva a algún comediante en algún carro clásico a tomar café. El resultado podría ser una entrevista divertida y punto, pero lo que sucede en cada viaje es, sin falta, una clase involuntaria sobre hacer humor. Pienso en la mejor acepción de “clase”, claro, en el lugar en donde se recrea, desacraliza e interpreta lo humano. Pienso en Seinfeld, que es un maestro y en esta serie sí que queda claro, burlándose de la corrección de estos tiempos, reivindicando los días en los que no se vivía en la teoría, cayendo en cuenta de que la comedia es la rama del arte que no puede fallar, la rama del arte que despierta e ilumina la palabra “arte”: su comparación de los chistes con los poemas, que son también una meticulosa suma de palabras así no persigan la risa, es más que suficiente.

Cuarto

Petro versus la historia: gran portada esa de Rolling Stone Colombia el mes pasado: Gustavo Petro desafiando la his- toria dice en la esquina de un retrato del líder de izquierda que, para el horror de quienes se han hecho los de la vista gorda con el horror, está punteando en las encuestas. En la entrevista que le hace el director de la revista se le nota la brillantez a Petro, pero se le nota, también, su fascinación con su propia voz, su agudeza para interpretar la realidad colombiana como un columnista que de su lado —ese es su lío— no tiene la información, sino la teoría. Prefiero a De la Calle y a Fajardo porque me parecen responsables, pero ya no les temo a los candidatos que pueden quedarse con la presidencia. Creo que ninguno va a tener al Congreso a sus pies. Creo que no va a ser fácil que una pandilla de políticos vuelva a acumular el poder que acumuló el uribismo. Creo que salimos de lo peor en 2010 y nada puede ser tan grave. Pero sobre todo creo que aún es temprano para decretar el acabose: que habrá que ver si estas elecciones son otra estampida o son otra oportunidad para arruinar el populismo.

Quinto

El viejo Quincy Jones: quizás el productor musical Quincy Jones haya tenido una carrera alternativa como pronunciador de barbaridades inútiles —ha contado a de- cenas de revistas gringas cuándo perdió la virginidad, con qué mujeres mayores tuvo relaciones sexuales, cuántos teléfonos celulares tiene—, pero solo hasta este febrero fue clara esa necedad disfrazada de candidez gracias a sus vergonzosas entrevistas con GQ y con Vulture: allí se lanzó a decir que los Beatles fueron los peores músicos de la historia, que Michael Jackson era un codicioso ladrón de canciones, que Richard Pryor se fue a la cama con Marlon Brando. Y sí: Jones ha sido un hombre brillante desde el principio hasta el final. Y sí: que siga siendo Quincy Jones, que se sienta autorizado para poner en duda los talentos ajenos, que diga, a los 84, lo que quiera decir. Pero que no se moleste si nos quedamos viéndolo como se ve a un genio envidioso y propenso a recordar mezquinamente.

RELACIONADOS

Historial
Vér
Historial
Vér
Historial
Vér
Historial
Vér

Deja tu opinión sobre el articulo: