Historial por Ricardo Silva Romero

Estas son las historias que más he buscado en mi computador desde que me llegó a la casa la edición anterior de ROLLING STONE

POR RICARDO SILVA ROMERO | 12 Feb de 2018


ENERO

Primero

Ya es tiempo: la edición número 75 de los Globos de Oro fue una edición de luto. Cientos de estrellas de Hollywood se vistieron de negro y agradecieron sus premios y elevaron sus discursos en nombre de las víctimas de violencia sexual. Oprah Winfrey dio un discurso contra los tiempos de Trump que lanzó el movimiento Time’s Up: ya es tiempo de que el abuso no sea una costumbre, sino el repugnante delito que es. Y la excelente serie Big Little Lies, que trata el tema desde varios lugares y se ganó los Emmy y luego los SAG, se llevó los premios principales de la noche. Días después, la escritora Margaret Atwood, autora de The Handmaid’s Tale, pidió en un texto sobre su feminismo cuestionado que el movimiento no sustituya a la justicia para que no corra el riesgo de ser cacería de brujas. Que siga el debate —sugirió— para que los matices blinden al #YoTambién y sea el fin de los matones. Pero en Estados Unidos nunca han sido bien vistos los matices.

Segundo

Spielberg: no ganó ni un premio el thriller feminista de Steven Spielberg: The Post. Por lo que se ha visto en las ceremonias de estos días, que se copian unas a otras, es el año de Tres anuncios por un crimen. En cualquier caso, sus películas son clásicos que trascienden esta melosa temporada. Y The Post hace parte de su defensa de la integridad —y de la democracia y sus debates— en medio del horror: ya lo había hecho en Amistad, Puente de espías y Lincoln. Y también había dado un paso atrás él, el gran narrador visual de estos años, para contemplar a sus actores y para celebrar las palabras y los discursos. Hablo de Spielberg porque en la página de Internet de HBO aún puede verse ese estupendo documental sobre su vida que filmó la realizadora Susan Lacy. Y sí que conmueve ver a Martin Scorsese demostrando que su amigo es un gran artista. Y vale la pena ver que la vida de Spielberg es una película de Spielberg.

Tercero

Tres voces: mientras tanto, aquí en Colombia, tres voces llenaron de matices el momento: en tiempos de redes, cuando tantos temas de fondo terminan reducidos a lema, resulta fundamental que la gente que escribe siga revelando nuevos ángulos y las mujeres reivindiquen a tiempo las individualidades. La escritora Pilar Quintana describió su infierno junto a un marido pasado, y siguió probando que es urgente investigar la violencia masculina en un testimonio titulado El hombre perfecto. La escritora Melba Escobar contó, en una columna llamada Mujer no militante, cómo terminó siendo una víctima por no sentirse víctima, cómo acabó graduada de machista por decir que había que librar al #YoTambién de un “tufillo determinista”. Y la periodista Claudia Morales defendió el silencio de las víctimas de abuso sexual en un texto escalofriante y valiente en el que narra cómo fue violada por un todopoderoso colombiano: su relato será fundamental —como señaló la abogada Mónica Roa— para preguntarse “cuáles son las condiciones judiciales, sociales y culturales” que empujan al silencio a las víctimas colombianas, y cómo desmontar ese imperio fuera de la ley.

Cuarto

La gente contra O. J. Simpson: el juicio más famoso de todos los tiempos sucedió antes de las redes sociales y sus tribunales: la gente contra O. J. Simpson. Y la extraordinaria serie de televisión de 2016, que sigue en Netflix para quien quiera verla, prueba por qué el caso sonó como sonó: porque su trama, supervisada por los guionistas de Ed Wood y La gente contra Larry Flint, retiñe el tema de la fama en cada escena; porque sus personajes, desde el famoso Simpson hasta la fiscal Clark, son maravillosos; porque reveló una sociedad desfigurada por el culto a las celebridades; porque mostró que en el sistema judicial no importan tanto los hechos como la verosimilitud de los relatos; porque recordó que el racismo y el clasismo y el machismo siguen propagándose a pesar de la incansable lucha por los derechos. Qué raro es no haber visto antes esta serie. Nunca es tarde porque cada día es más relevante.

Quinto

Miniaturización: entre los grandes directores de cine de las últimas décadas, Wes Anderson, Paul Thomas Anderson, Sofia Coppola, mi favorito siempre ha sido Alexander Payne. No es nada fácil ser autor de Election, Las confesiones del señor Schmidt, Entre copas, Los descendientes y Nebraska en una sola vida. No es usual encontrarse con ese humor despiadado que al tiempo es amor. Querría gastarle solo esta línea a la infamia de traducir como Pequeña gran vida su película nueva: Downsizing. Pero la verdad es que sus comedias siempre se han tratado de personas que logran reivindicarse a sí mismas, comunes y corrientes, en un mundo en el que suele ser premiado lo extraordinario. La comedia de ciencia ficción Downsizing, con su estructura de zigzag —como Mother! pero compasiva— sigue a un fisioterapeuta que no pudo ser médico en su intento por ser uno de los protagonistas de la Tierra: desde que se miniaturiza empieza a descubrir que las grandes gestas suceden de puertas para adentro.

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