In Utero

Cansados de la fama y deseosos por recuperar sus raíces alternativas, Nirvana hizo la hermosa y sangrienta obra maestra que sería su última declaración.

POR DAVID FRICKE | 21 Sep de 2016


Publicado en septiembre 14 de 1993

‘Todavía recuerdo estar sentado detrás de la batería con Krist a mi derecha y Kurt a mi izquierda”, dice Dave Grohl. “El cuarto de control estaba ahí [señala al frente] y Albini tenía un montón de micrófonos junto a la batería. Hago el conteo de una canción”.

Grohl está en una sala de 606, su espacio para grabar y ensayar en San Fernando Valley en L.A., donde trabaja con Foo Fighters, la banda que ha liderado por dos décadas. Pero Grohl está describiendo una escena de su vida pasada en Nirvana: febrero de 1993, cuando comenzaron su tercer y último disco de estudio, In Utero, con el productor Steve Albini, al sur de Minneapolis.

Nirvana estaba allí para hacer el disco que en su opinión tenían que hacer —veloz, disonante y experimental— después del éxito multiplatino de Nevermind. Tres años antes estaban de gira en una van como parte de la emocionante movida alternativa de Seattle. Cobain, el enigmático líder y compositor de Nirvana, era ahora la superestrella más mortificada del rock: infeliz por ser el centro de atención, agraviado por las presiones de la celebridad, pero ansioso por meterse con una audiencia más grande, ahora que la tenía.

Cobain siempre había querido hacer un disco con Albini. “Estábamos en la van, antes de Nevermind”, recuerda Novoselic, “escuchando Surfer Rosa de Pixies (la obra maestra visceral de 1988 de la banda, producida por Albini). Kurt proclamó una sentencia. Incluso levantó el dedo: ‘Esto es lo que queremos’. Después de Nevermind podíamos hacer lo que quisiéramos. Kurt quería hacer un disco al estilo de Pixies”.

La primera canción que Nirvana hizo con Albini no sonaba parecida en nada a los arreglos delicados de estudio de los hits de Nevermind como Smells Like Teen Spirit y Come As You Are. Scentless Aprentice era rápida, delirio crudo, un pedazo de distorsión y un ritmo entrecortado que Nirvana había mostrado recientemente por primera vez en dos shows en Brasil. La banda tuvo que tocarlo solamente una vez en Pachyderm. “Después de la primera toma nadie dijo ‘Deberíamos hacerlo de nuevo’”, recuerda Grohl. “Porque esa [chasquea los dedos para hacer énfasis] era la puta toma”.

Todo lo demás —incluyendo los torpedos punk Milk It y Very Ape, los cambios de dinámica de Heart-Shaped Box, el drama estilo R.E.M. Pennyroyal Tea y la balada espartana y arrulladora Dumb— se hizo igual de rápido. Las canciones básicas de In Utero se grabaron en vivo —de tres a cuatro al día— y Cobain cantó la mayoría de las partes vocales en una sesión de siete horas. “Tenía una guitarra acústica de cuerdas de nylon sobre las piernas. Donde hay vacíos de música, se le puede oír rasgueando mientras canta”, dice Albini.

“Puro y primario. Eso fue lo que hicimos”, dice Novoselic con orgullo. “No fue tan difícil”. Nirvana estuvo dos meses con el productor Butch Vig haciendo Nevermind, el debut de la banda en una casa disquera mayor. El grupo completó las 16 canciones con Albini, incluyendo cuatro más que se convirtieron en lados B y canciones para compilaciones, en 11 días.

Grohl afirma que para In Utero —reeditado el 24 de septiembre pasado en una versión de lujo que incluye demos desconocidos y grabaciones en vivo— fue un intento por “reconectar con la banda que éramos, la que nos habían arrebatado”, con el atractivo pop de Nirvana. “Pero solamente cuando llegué a casa con las cintas noté el tono lírico del disco”. Grohl se los mostró a sus amigos de Fugazi, cuando ellos se quedaron en su casa en Seattle. Después de Scentless Apprentice, el cantante Ian McKaye se dirigió a Grohl. Ian dijo: “Espera, ¿acaba de decir ‘No puedes despedirme porque renuncio?’ Vaya, eso está muy duro”.

“Fue complicado de procesar porque Kurt tenía un sentido del humor retorcido”, dice Grohl. “Los tres nos reíamos de las cosas más jodidas”. Hace una pausa y suspira. “Nunca había considerado el punto de vista de alguien externo al respecto”.

DGC/Geffen lanzó In Utero el 14 de septiembre de 1993, siete meses después de su realización, con algún retraso, en parte porque Cobain tenía dudas sobre la intensidad del disco. El productor de R.E.M. Scott Litt remezcló dos canciones, Heart-Shaped Box y All Apologies. Cobain consideraba que In Utero era el mejor trabajo de la banda.

“Hay momentos en In Utero que son tan buenos como cualquier cosa de death metal, hardcore punk o rock pesado del que hay ahora”, dice Novoselic durante una entrevista larga y cándida en una librería pública en Longview, Washington, a una hora de su casa. “Es un testimonio de la visión artística de Kurt, extraña y cautivadora”.

De 48 años y con una barba canosa, Novoselic participa activamente en la política en Washington, estudia online para obtener un título en ciencias sociales y sigue tocando el bajo y el acordeón. Grohl y él siguen siendo cercanos. Novoselic participó en el último álbum de Foo Fighters y ambos grabaron con Paul McCartney para el documental de Grohl, Sound City. En julio compartieron escenario con McCartney en Seattle, improvisando sobre canciones de Los Beatles. Pero el bajista admite que la música “después de Nirvana no será nunca lo que fue para mí”.

En enero de 1993, mientras tocaban en Brasil, Nirvana estuvo durante tres días en un estudio de Río de Janeiro grabando lo que Grohl describe como “improvisaciones largas y dispersas mientras Kurt hacía un monólogo en el micrófono. Sabía que no era el siguiente disco, pero era reconfortante conectarse de nuevo con la banda, especialmente en medio de dos conciertos en estadios”. Nirvana incluyó uno de esos jam, bautizado Gallons of Rubbing Alcohol Flow Through the Strip en la versión europea de In Utero, como canción extra.

Pero mucho de lo que Cobain compuso y cantó en In Utero —las melodías vocales lastimeras y la disección astuta y aguda de sus ansiedades— se incubaron durante un largo periodo de trabajo obsesivo. Cobain escribió Dumb, All Apologies y Pennyroyal Tea en 1990, una evidencia temprana de su pasión por Los Beatles y R.E.M. y la constancia implacable de su introspección. Grohl estaba viviendo en el apartamento de Cobain en Olympia, Washington, en ese momento. “Kurt cogía la guitarra y anotaba en su cuaderno todas las noches”, cuenta el baterista. “Se sentaba solo y componía y tocaba. Creo que lo disfrutaba”.

“A veces Kurt estaba en mi casa”, dice Novoselic, “y si tenía una idea, se iba a un rincón y comenzaba con eso. Tenía que registrarla, como si tuviera miedo de olvidarla”. Ante la pregunta de si Cobain estaba consumiendo heroína durante las sesiones de In Utero, el bajista responde: “No parecía. Estaba en un buen momento. Cuando hizo la parte vocal de Milk It estuvo bien por mucho tiempo después, tenía mucha fuerza”.

Albini, que lideró los tríos Big Black y Rapeman antes de dedicarse a la producción, nunca había visto a Nirvana ni se había interesado mucho por sus primeros discos cuando aceptó trabajar con ellos a finales de 1992, tras hablar con Cobain por teléfono. “No respondo a cosas del mundo del espectáculo”, explica Albini. “Había oído poco de los trabajos anteriores de Nirvana”. Pero dice: “Su personalidad se había formado tocando bajo las condiciones del rock punk. En ese sentido, éramos pares. Llegué a apreciar mucho su coherencia”. Durante las sesiones Cobain llevaba “un cuaderno donde evidentemente consignaba su producción y notas de las letras para el disco. Cuando estaba listo para hacer una canción, entraba y la hacía. Para él era importante hacerlo antes de que surgieran dudas”.

Pero una noche después de que Nirvana saliera de Pachyderm, Cobain llamó a Gary Gersh, el encargado de la banda ante Geffen para preguntarle su opinión sobre el disco. Gersh, que ahora es representante de artistas, dijo a Cobain: “No estoy 100% seguro de que sea tan claro como querías que fuera. Y si no lo es, pero estás contento con la producción, ¿por qué no intentar hacer algunas remezclas?”.

Gersh insiste en que nunca se opuso a que Nirvana grabara con Albini. Cobain era “fan de muchos tipos distintos de discos —discos de Albini, de Los Beatles, de R.E.M., Slayer, Black Sabbath—. Lo que yo estaba preguntando era ‘¿Has conseguido lo que querías? ¿O se parece más a lo que Steve quería?’”.

“Kurt se interesaba por cosas que lo retaran”, dice Gersh. “A veces esas cosas traían más preguntas que respuestas”. Las vacilaciones de Cobain se filtraban en los medios. Albini todavía siente que hubo “una decisión táctica por parte del sello para hacer de mí un chivo expiatorio”. Cuando Nirvana conoció a Scott Litt en el estudio de Seattle para remezclar Heart-Shaped Box y All Apologies, “los chicos estaban un poco apaleados”, dice Litt. “Estaban exhaustos por el proceso”.

Litt fue el ingeniero de la presentación de Nirvana en su Unplugged para MTV en noviembre de 1993. Dice que grabar con Cobain “fue como trabajar con Lennon, como lo que uno se imagina que eran Los Beatles. Él decía ‘voy a salir y a arreglar esta armonía’. Lo hacía y encajaba perfectamente. Lo tenía dentro. Solo necesitaba que hubiera un profesional detrás del vidrio para que todo sucediera”.

En junio de 2013 Grohl y Novoselic se reunieron con Albini en el estudio de Chicago, Electrical Audio, para remezclar el álbum entero. Albini describe la nueva versión como “una perspectiva alternativa”. Novoselic dice que “respira más”. También dice esto: In Utero “es mi disco favorito de Nirvana. Estuvimos a la altura. Se puede oír a la banda ahí dentro. Y era un disco diverso. No estábamos explotando una idea hasta la muerte. Ese álbum es un testimonio de Kurt, de su visión artística y su fortaleza”.

Novoselic cuenta una anécdota de cuando fue a ver un concierto de Ministry a finales de los 90. “Este pequeño imbécil de una de las bandas que abría dice: ‘Sí, amo la música de Nirvana, pero ahora me interesan cosas más pesadas’. Yo digo ‘Mira, hijo de puta, nunca vas a escuchar nada más pesado que eso’”.

La vida de Cobain después de In Utero sufría cambios bruscos —desde la grabación del Unplugged, hasta experiencias cercanas a la muerte—, incluyendo una sobredosis de heroína justo antes del concierto en Nueva York en julio de 1993. Cobain estuvo en rehabilitación antes de la gira de otoño. “Había días”, dice Grohl, “en los que Kurt se subía al escenario y era solo sonrisas y mejillas rosadas. Y la noche siguiente, se paraba frente a 20.000 personas sin el menor deseo de estar ahí”.

Hay una pregunta que Novoselic se niega a responder: la última vez que habló con Kurt. “No fue bonito. No quiero hablar de eso. Ir a la funeraria… Fue impactante lo que se hizo a sí mismo. La palabra shock no es suficiente”.

Hacia el final de la entrevista, Grohl describe cómo se sintió cuando despertó el día en que el cuerpo de Cobain fue hallado: “Bajé las escaleras, hice café. Y caí en cuenta: ‘Kurt está muerto’. Y yo estaba vivo. Y él ya no estaba. Es quizás el momento más importante de mi vida, porque todo me llevó a agradecer por estar vivo”.

“Me ha tomado 20 años estar emocionalmente donde estoy con todo eso”, dice. “Recuerdo el día en que salió al estadio en Brasil. Llevaba puesta una camiseta que decía ‘I hate myself and want to die’. Conociendo su sentido del humor, todos pensamos ‘¿Estás jodiendo? ¿De dónde sacaste eso?’. Él dijo: ‘yo la hice’”.

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