Korn en Bogotá, este no es un juego de niños

La banda de Jonathan Davis dio una buena lección y trató a Tye Trujillo como al profesional que es

POR RICARDO DURÁN | 18 Apr de 2017

<p>Tye Trujillo se estrenó tocando el bajo para Korn (Cortesía de Tyrona Eventos)</p>

Tye Trujillo se estrenó tocando el bajo para Korn (Cortesía de Tyrona Eventos)


Con una puntualidad aterradora, Korn subió al escenario para despacharse con Right Now, y desde el primer momento estuvo claro que el concierto tendría dos puntos focales indiscutibles: el jovencito a cargo del bajo (un magistral Tye Trujillo, digno heredero de su padre, Robert) y el baterista Ray Luzier.

Claro, ahí estaba Jonathan Davis, estaban Head y Munky en sus guitarras, pero es que con ellos hemos contado por más de veinte años.

Aunque David Silveria pudo haber inventado un estilo (eso es discutible), Ray Luzier ha llevado ese estilo más allá de la estratosfera, y por el camino aplastó a su predecesor de la forma más cruel. Es un virtuoso que se roba todas las miradas, y por momento parece exagerado. Si quieren oír algo más de este monstruo, vayan corriendo a escuchar a KXM, la banda que tiene con Doug Pinnick (de King`s X) y George Lynch (Dokken y Lynch Mob). Es otro viaje, pero suena brutal.

Ray Luzier no tuvo piedad con sus tambores (Cortesía de Tyrona Eventos)
Ray Luzier no tuvo piedad con sus tambores (Cortesía de Tyrona Eventos)


El repertorio fue escogido cuidadosamente para recorrer toda la historia de Korn, haciendo que el piso temblara literalmente ante los saltos enloquecidos del público. Rotting in Vain, Word Up!, Y’All Want a Single, Blind, Good God, Falling Away From Me y Freak on a Leash estuvieron presentes para desatar la locura mientras los miembros originales sonreían permanentemente, mostrando el gran momento que pasa la banda, y confirmando que estaban divirtiéndose de verdad.

Tye Trujillo merece un capítulo aparte: sus ‘compañeros’ lo trataron como a un igual, nunca se sintió que lo exhibieran como a un fenómeno o un bicho raro, fue uno más, en apariencia. Pero todos sabemos que un muchachito de 12 años que hace lo que hace él no es del todo normal. Como todo un profesional, Tye apoyó con solidez cada canción, y supo brillar cuando la ocasión lo demandó. Fue increíble verlo agitar su larga melena mientras tocaban el fragmento de One que suelen incluir en Shoots and Ladders. Preciso e impecable, el jovencito se robó buena parte del show, y el público coreó su apellido en más de una ocasión.

Al final de hora y media quedó claro que Korn goza de muy buena salud, y su sección rítmica fue tan impactante que el concierto no necesitó de pantallas o proyecciones distractoras. La cosa fue tan contundente, y la gente salió tan feliz, que parecía olvidar que su banda favorita no había tocado A.D.I.D.A.S ni Got the Life. Gran concierto.

Jonathan Davis se mostró sonriente, saludable y con la fuerza de siempre (Cortesía de Tyrona Eventos)
Jonathan Davis se mostró sonriente, saludable y con la fuerza de siempre (Cortesía de Tyrona Eventos)

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