La historia y la importancia de Coachella

El festival ha sido una plataforma para algunos de los artistas más grandes de hoy

POR ROLLING STONE | 13 Apr de 2018

<p>Kendrick Lamar y The Killers apenas empezaban sus carreras cuando se presentaron por primera vez en Coachella. Unos años más tarde, estaban encabezando el cartel.</p>

Kendrick Lamar y The Killers apenas empezaban sus carreras cuando se presentaron por primera vez en Coachella. Unos años más tarde, estaban encabezando el cartel.


El documental Coachella: The Film, muestra que a principio del siglo XX, en el valle de Coachella, cerca al lugar donde se realiza el festival, había un pueblo con pocos habitantes. Era un lugar en el que no pasaban muchas cosas y su gente vivía de la tierra. Según la página oficial de la ciudad de Coachella, Jason L. Rector fue el primer hombre en vivir en esa zona. Tenía un negocio llamado Woodspur en el que llevaba leña y madera hasta Los Ángeles.

Rector expandió sus intereses, encontró agua en el valle y con su hermano pensaron en empezar a construir un pueblo y entrar al negocio de bienes raíces. Pero este nuevo lugar necesitaba un nombre. Rector propuso “Conchilla”, por las pequeñas conchas que se podían encontrar en el área. Cuando se imprimieron los anuncios, los encargados de hacerlo confundieron algunas letras y todos los avisos decían “Coachella”. Decidieron dejarlo así.

Pero, ¿cómo pasó un pequeño pueblo a llevar el nombre de uno de los festivales más grandes e importantes del mundo? El proyecto de Coachella como un lugar para vivir nació en 1901 y el evento musical en 1999. El pueblo creció y en 1946 se convirtió, oficialmente, en una ciudad. En los años 50 se empezó a vender como destino turístico y en las siguientes décadas varias estrellas llegaron. Frank Sinatra, Elvis Presley, Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor y Albert Einstein son algunas celebridades que iban a Coachella a pasar vacaciones. Poco a poco, el nombre se fue popularizando.

Sin embargo, aunque Sinatra y Presley llegaron a cantar juntos en Coachella, los grandes eventos eran en Los Ángeles. Y eso sucedió por décadas hasta que en 1993, Pearl Jam tuvo una disputa con Ticketmaster por un concierto en L.A. El grupo de Eddie Vedder terminó tocando en el Empire Polo Club de Indio, California, el mismo lugar donde se realiza el festival desde 1999.

En 1997, Paul Tollett, “la mente detrás de Coachella”, como lo llamó The New Yorker en un artículo el año pasado, repartió panfletos del club a algunos artistas y mánagers en Glastonbury. El contraste era evidente: la lluvia británica del festival contra el sol del valle. En esa época, Tollet era un promotor de conciertos al que no le iba muy bien; le costaba competir contra las grandes compañías.

En 1999 se lanzó al agua. Consiguió a los artistas y anuncio el nuevo festival la misma semana que se realizó Woodstock’99. Tenía dos meses para vender las boletas. El primer cartel fue encabezado por Beck, Rage Against the Machine y Tool, aunque habían varios artistas de música electrónica. Esa primera edición solo generó pérdidas. Pero la semilla que dejó Pearl Jam en 1993 ya estaba germinando. De ahí hacia delante se convertiría en un estandarte de los festivales musicales.

Las primeras ediciones tenían como cabeza de cartel a artistas y agrupaciones rockeros (Jane’s Addiction, Weezer, Morrissey, Oasis, The Strokes), con una gran dosis música electrónica (Moby, Underworld, The Chemical Brothers). Por unos años ese fue el equilibrio que Coachella tuvo, aunque poco a poco el hip hop se abrió su propio espacio.

También ha sido un lugar donde las bandas han tenido la oportunidad de crecer. En el 2002, Queens of the Stone Age aparecía en la mitad del poster y The Mars Volta en la parte baja; en 2003, Black Eyed Peas estaba en la penúltima línea del afiche; en 2004 The Killers era una de las bandas más pequeñas. Cinco años después, cerraban el segundo día del festival. En esa misma edición, Brandon Flowers y compañía encabezaron el cartel con Paul McCartney y The Cure.

El festival también le ha dado la oportunidad a las bandas latinoamericanas de poder presentarse frente a un gran público por fuera de sus países. Café Tacvba, Bomba Estéreo, Los Amigos Invisibles, Sidestepper, Juana Molina, Seu Jorge, Rodrigo y Gabriela, Julieta Venegas y El Gran Silencio son solo algunos artistas que se han subido a la tarima de Coachella.

Por otro lado, el Empire Polo Club ha sido testigo de los cambios que ha tenido la música desde 1999 y los organizadores del festival siempre han estado atentos a lo que está sonando en la industria. El hip hop, por ejemplo, pasó de tener un papel complementario en las primeras ediciones, a ser uno de los grandes protagonistas con Kendrick Lamar, Kanye West, Jay-Z y Dr. Dre & Snoop Dog como cabezas de cartel. Algo similar ha sucedido con el pop, que ha tenido a Madonna y Lady Gaga entre sus artistas más relevantes.

Pero lo que hace a Coachella especial es que tiene un espacio para todos. El rock, el rap, la electrónica, el pop, lo indie y los distintos subgéneros tienen un tiempo en la tarima del festival. Cuando se repasan los carteles de cada edición, es difícil no encontrar una banda o artista que llame la atención. Además, siempre hay alguna sorpresa. Es increíble ver a Kendrick Lamar o The Black Keys en letras pequeñas y, unos años más tarde, cerrando algún día. Quién sabe, puede que entre los nombres más diminutos de esta edición, esté el próximo Arcade Fire o la nueva Gaga.

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