Las primeras primicias

Las sagas de Charles Manson y Patty Hearst cautivaron a todos

los Estados Unidos. De alguna manera, una joven revista de San Francisco obtuvo
la verdad de cada una

POR ANDY GREENE | 16 May de 2017


Además de ser dos de los criminales más notorios de los Estados Unidos a principios de los 70, Charles Manson y Patty Hearst no tenían nada en común. Uno era el líder de un culto que esperaba iniciar una guerra racial; la otra era una heredera adolescente que fue secuestrada por un grupo de revolucionarios ineptos (irónicamente, la tímida Hearst fue la única de los dos que participó directamente en un crimen). Ambos fueron sensaciones mediáticas que generaron horas interminables de cubrimiento periodístico, pero fueron dos equipos de reporteros de Rolling Stone los que lograron estremecedoras historias exclusivas de ambos. En el proceso, los periodistas hicieron que Rolling Stone — una publicación pequeña y juvenil— llegara a incidir en las conversaciones que se daban en los Estados Unidos.

Comenzó en agosto de 1969, cuando la actriz Sharon Tate —que estaba embarazada— fue asesinada junto a cuatro personas más en su mansión de Los Ángeles; el día siguiente, una pareja, los LaBianca, fueron asesinados en su hogar de L.A.. Manson, un compositor asociado al baterista de los Beach Boys Dennis Wilson, fue identificado rápidamente como el autor intelectual detrás de las masacres, pero muchos en la prensa subterránea pensaban que era inocente, incluyendo, al principio, a Rolling Stone. “Era también un hippie”, dice el escritor

David Dalton. “Pensé que lo estaban inculpando. Yo estaba escupiendo estupideces hippies como: ‘¿De qué lado estás, viejo? ¡El puto gobierno es corrupto!’”. Dalton era un experto en rock que tenía lazos personales con Wilson. Para investigar la historia de Manson, Rolling Stone lo reunió con el veterano periodista investigativo David Felton. La revista esperaba conseguir una entrevista en la cárcel, que sería publicada con un titular provocativo: MANSON ES INOCENTE. El líder del culto estaba encerrado en la L.A. County Jail esperando su juicio y se rehusaba a la mayoría de entrevistas, pero su nuevo álbum, Lie: The Love and Terror Cult, iba a salir y quería promoverlo en Rolling Stone. “Tuvimos que hacernos pasar por abogados para entrar”, dice Felton.

portada de Rolling Stone de la edición del 25 de junio de 1970. Derecha: Manson bajo custodia, diciembre de 1969.
portada de Rolling Stone de la edición del 25 de junio de 1970. Derecha: Manson bajo custodia, diciembre de 1969.


Felton y Dalton se encontraron con Manson, que estaba afeitado y tenía una “X” recién tallada en su frente, cara a cara en una mesa de la cárcel. “Todo el tiempo golpeaba sus uñas contra la mesa”, dice Felton. “Pude ver cómo tenía un poder sobre la gente”. Dalton sintió que estaba conectándose con un compañero hippie. En un momento quiso decir: “Eres del signo Escorpión, ¿no es así?”. Pero, en cambio, dijo: “Eres un escorpión”. “Emociones diferentes recorrieron el rostro de Manson: la ira, el shock y la confusión”, dice Dalton. “Podía pasar del racismo más maligno y puro al ambientalismo, o a declaraciones como ‘soy Dios’”.

Hearst luego de su secuestro, en una foto publicada por la Symbionese Liberation Army.
Hearst luego de su secuestro, en una foto publicada por la Symbionese Liberation Army.

Fue suficiente para convencer a Felton de que no era un hippie ingenuo inculpado por la policía. Pero Dalton aún creía que Manson era inocente; de hecho, él y su esposa habían pasado la semana anterior viviendo con miembros de La Familia Manson (incluyendo al que sería el futuro asesino de Gerald Ford, Lynette “Squeaky” Fromme) en Spahn Ranch, a las afueras de L.A.. “Era como cualquier otra comuna hippie”, dice Dalton. “Rebuscábamos en la basura y hacíamos una especie de guiso. Montábamos a caballo por la noche. Era totalmente placentero”.

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