Lianna fluye Como el agua

La cantante paisa presenta un nuevo álbum en el que confirma el versátil poderío de su voz

POR RICARDO DURÁN | 06 Apr de 2018

<p><b>FLUIDEZ.</b> Inspirada por artistas como Erykah Badu y Lauryn Hill, confiesa un profundo amor por Mercedes Sosa. <i>Fotografía por Falco</i></p>

FLUIDEZ. Inspirada por artistas como Erykah Badu y Lauryn Hill, confiesa un profundo amor por Mercedes Sosa. Fotografía por Falco


La cosa funciona más o menos así: muchas estrellas que inundan nuestro firmamento musical logran atención gracias a que pueden pagar jefes de prensa llenos de contactos. En ese orden de ideas, la relevancia de esas figuras dura tanto como sus cuentas bancarias.

Hay otros tantos ejemplos —valiosísimas excepciones— en las que la visibilidad de los artistas es el resultado de su talento, de su virtuosismo o de su habilidad para conectarse con un público.

Ese precisamente es el caso de Lianna, la cantante nacida en Medellín que con una voz tan potente como sutil, se ha ganado el respeto de la prensa, del público y de sus colegas. Hija de una historiadora feminista y un abogado de derechos humanos, empezó a cantar desde que tuvo uso de razón. Durante su adolescencia descubrió el hip hop, y una amiga la recomendó para que colaborara en la grabación que Conexión Frontal, el grupo de su novio, estaba por hacer para el disco Basado en hechos reales.

“Yo he tomado algunas lecciones esporádicas, he tenido un par de maestros, pero creo que la mayoría de lo que he aprendido ha sido de cantar todo el día, de estudiar el instrumento de manera personal, autodidacta”, asegura.

A partir de ese primer contacto, su nombre empezó a sonar entre los raperos, y colaboró con personajes como Flaco Flow y Melanina, Big Mancilla, Superanfor, Benny Bajo, Jiggy Drama y JHT, entre otros. Ese proceso le permitió ir descubriendo su voz y aprender a componer canciones.

Sin embargo, ya era hora de hacer algo propio, y en 2008 lanzó su primer EP, que le abrió las puertas para Hip Hop al Parque en 2009. “Yo estaba cagada del susto porque es un escenario rapero, un público muy difícil, y yo estaba botando melodías, haciendo hip hop soul con banda”. Y aunque esa audiencia hoy la adora, para Lianna siempre ha sido un reto el moverse entre tantos mundos porque lo suyo no es 100 % hip hop, y la gente del pop —aunque respeta profundamente su trabajo— tiende a ponerle una etiqueta que hace tiempo se quedó pequeña. “Yo no soy MC, pero finalmente estoy haciendo música, mi conexión con el hip hop es innegable”, asegura.


Algunas de las canciones de aquel EP se transformaron para llegar a Paciencia, un álbum que lanzó en 2012 y le permitió grabar con banda. Allí siguió mostrando su versatilidad, con canciones que coqueteaban con el R&B, el soul, el jazz, el rockabilly, la bossanova, e incluso el tango, todo marcado por su sello personal, en una especie de sub género que muy poca gente explora en nuestro país.

En esa época también participó en Pulenta, una banda particularmente ecléctica con la que llegó a presentarse en Lollapalooza Chile. Luego se concentró en su proyecto y empezó a trabajar en otro álbum, mientras continuaba colaborando con otros proyectos que la han llevado a pisar varios países y escenarios. En Colombia ha estado nuevamente en Hip Hop al Parque, Cosquín Rock, Estéreo Picnic, el Concierto Radiónica y Rock al Parque, entre otros.

Han pasado seis años desde Paciencia, y ahora Lianna trae Como el agua, una nueva producción que le tomó un buen tiempo porque quería estar presente de otra forma, no limitarse a recibir unos beats sobre los cuales cantar, sino involucrarse a fondo. A partir de la conexión que surgió con El Arkeólogo (Gambeta, de Alcolirykoz) cuando hicieron No hay flores en Venus, fue más clara la necesidad de trabajar el disco en Medellín. Allá también se encontró con Crudo Means Raw y AvenRec, quienes participaron en la producción y creación de beats.

El proceso del disco tomó un par de años; “Coctel espacial fue el primer tema que grabamos, y lo sacamos de una”. La canción apareció en el primer semestre de 2016, y se convirtió en todo un hit, siendo un buen augurio para lo que se espera de este nuevo disco. Un año después salió Me quedo aquí, que también fue muy bien recibida, y mantuvo la expectativa sobre lo que hoy es Como el agua, un disco en el que la libertad parece ser el tema central.

“Se trata de encontrarse uno en su elemento, encontrar lo que quería hacer… encontraba muchos referentes del agua en lo que estaba escribiendo, en sus formas, porque puede ser una tormenta, puede ser la lluvia, puede ser la sed de algo, todo lo que puede ser una necesidad”, confiesa Lianna a la hora de definir el espíritu del disco.

Puede ser el momento para que su voz alcance nuevos oídos con esta impecable producción, y le dé aún más libertad, porque esa búsqueda ha sido siempre fundamental en el trabajo de Lianna, que como mujer ha debido enfrentarse a un entorno tan machista, y como artista la ha puesto la cara a un sistema que no ha logrado encasillarla.

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