Making Movies: tumbando los muros en Estados Unidos

La banda se ha convertido en la voz de los latinos en el país del norte

POR SANTIAGO ANDRADE | 02 Feb de 2018

<p>Juan Carlos, Andrés, Enrique y Diego (de izquierda a derecha). El nombre Making Movies salió del álbum de Dire Straits que lleva ese mismo título. Crédito: Brian Slater</p>

Juan Carlos, Andrés, Enrique y Diego (de izquierda a derecha). El nombre Making Movies salió del álbum de Dire Straits que lleva ese mismo título. Crédito: Brian Slater


“Acabo de ver un grupo que se llama Making Movies, que tiene una canción que se llama Spinning Out… Son excelentes”, dijo Rubén Blades en los Latin Grammy del año pasado. Luego escribió en su cuenta de Facebook que quisiera trabajar con ellos. En enero se anunció que la banda había conocido al artista panameño y que habría una colaboración ¿De dónde salió este grupo que se ganó la aprobación de un ícono como Blades?

Decir que una banda como Making Movies saldría de Kansas City es algo que muy pocos imaginarían. Cuando se piensa en las comunidades latinas en Estados Unidos, ciudades como Miami, Orlando o Nueva York son las primeras que vienen a la cabeza. Pero, según el estudio Immigration to the Heartland: A Profile of Immigrants in the Kansas City Region conducido por el Instituto de Políticas Migratorias y publicado en 2016, entre 1990 y 2015 la población de inmigrantes creció más de 300 por ciento en la ciudad de Kansas. Y la mayoría venían de países latinoamericanos. En esa ola migratoria, llegó una familia panameña con dos hijos: Enrique y Diego Chi.

“Mis papás se mudaron porque conocieron un par de familias que vivían acá y mi padre quería estudiar por cuatro años. Se suponía que ese era el plan”, recuerda Enrique desde su casa en Kansas City en entrevista con ROLLING STONE. Cuando llegaron, conocieron una profesora que los ayudó a adaptarse a la ciudad. Había pocos inmigrantes y todos los niños extranjeros eran recogidos en un bus más pequeño que los otros. Era complicado encontrar a otras personas que hablaran español. “Si mi mamá escuchaba a alguien, ella empezaba la conversación y en una semana estaban en nuestra casa”, cuenta Enrique. “Sí hay latinos aquí, pero creciendo me sentía el único. Por eso me enamoré de la música”.

En casa, su papá escuchaba los Beatles y Pink Floyd, mientras que su madre prefería la salsa, el merengue o cualquier cosa que la hiciera bailar. Como Enrique no hablaba inglés cuando llegó, tenía pocos amigos y su refugio era la música, “Era mi forma de escapar. De ver que hay otro mundo afuera de este pueblito en el centro de Estados Unidos, donde hace frío y nadie habla español”.

De esta forma llegó a unir el mundo del rock en inglés con los sonidos tropicales y entrega un ejemplo muy claro: “La guitarra en Led Zeppelin tiene un trabajo muy similar al trombón de Willie Colón en los discos de la Fania”, analiza. “Es una energía que te da en la cara”.

Enrique empezó a escribir canciones y su padre les enseñó, a él y a su hermano, a tocar guitarra. Incluso a veces los acompañaba en algunos toques. En ese entonces, tener una banda era solo un sueño. “Yo quería hacer una música que representara el ser humano que somos”, cuenta el mayor de los Chi.

Después entraría Juan Carlos Chaurand como percusionista. En realidad fue su mamá quien conoció a Enrique en un evento organizado por la comunidad mexicana de Kansas City y le dijo que tenía dos hijos muy talentosos. Juan Carlos empezó a tocar percusión en grupos de salsa cuando tenía 13 años. Comenzó en las campanas y poco a poco fue aprendiendo congas, bongós y timbales. Estuvo una década en esas, además de estudiar el folclor y el baile de México. Estaba empapado de todos los sonidos y la cultura de su país. Era la pieza que faltaba para completar Making Movies.

Luego conocieron a Steve Berlin, teclista y el encargado de los vientos de madera en Los Lobos, el icónico grupo que ha combinado el rock con la cumbia y los boleros. Berlin, además de producir A la deriva y I Am Another You, los dos álbumes de Making Movies, le enseñó a la banda que hay algo más allá de los acordes y la letra cuando se hace música. “Hay una esencia, un espíritu, algo difícil de describir con palabras”, dice Enrique. “Ya hacíamos eso, pero no sabíamos que era la meta”.

Eso le entregó al grupo una seguridad que antes no tenía. En los conciertos latinos decían que era demasiado rock & roll y en los shows de rock que era muy tropical. En un lugar pedían algo de Marc Anthony y en el otro era raro que sonaran claves. Incluso cuando compartía escenario con bandas de rock en español, todas muy influenciadas por Soda Stereo, tampoco encajaba. Pero Berlin les enseñó a los integrantes que eso no importa. Que Making Movies tiene su propia identidad.

Brendan Culp, baterista original, fue remplazado por Andrés, hermano de Juan Carlos, en 2016. Con todo el trasfondo de los hermanos Chi y Chaurand como inmigrantes, sumado a la situación socio-política de Estados Unidos, I Am Another You terminó siendo un disco muy diferente si se le compara con A la deriva. Con el primer álbum tuvieron la oportunidad de tocar en Panamá y estuvieron con el primo de Enrique y Diego (su voz es la de Lamento venezolano y La rabia de José), que había llegado al istmo desde Venezuela. Enrique se dio cuenta que en Panamá había un poco de xenofobia contra los venezolanos, una actitud parecida a la de los estadounidenses con los mexicanos.

“En Venezuela está pasando algo grave, ¿cómo es posible no tener un poco de corazón?”, reflexiona Enrique. “E igual los inmigrantes que llegan a Estados Unidos desde Nicaragua, Honduras o El Salvador. Usualmente están aquí porque no tienen otra opción, son familias que quieren trabajar y hacer una vida”. Algo parecido a lo que él sentía cuando llegó a Kansas City.

Así nació I Am Another You, que representa un mundo en el que hay contextos y situaciones diferentes, pero también uno en el que hay muchas cosas similares. Enrique lo explica mejor: “La cara del problema es diferente, pero el corazón de esos sentimientos o deseos son muy parecidos”. Y eso se siente en las canciones. Puede que Tell Me the Truth no se parezca a Locura colectiva, pero la esencia se mantiene.

Y aunque Enrique no quería que I Am Another You tuviera un tinte político tan marcado, al final fue inevitable. Cuando escuchó una conferencia del músico Billy Bragg, que también es un activista de izquierda en Inglaterra, cambió de opinión. Bragg dijo que la música es un vehículo muy fuerte para conectar con las personas y que eso le daba al artista una gran responsabilidad. Después de comprender eso, Enrique entendió que “una idea social, cuando la bajas al mundo real, se convierte en una idea política”.

Por eso han apoyado a los Dreamers, quienes se han visto afectados por la suspensión de DACA, una política migratoria que evitaba que algunos menores indocumentados fueran deportados y les daba la posibilidad de ser elegidos para tener un permiso de trabajo. También han recaudado dinero para darles becas a jóvenes sin papeles y hace siete años empezaron un campamento musical para los niños de su ciudad. En redes sociales, sus imágenes más recientes están acompañadas con la frase “We Are All Immigrants” [Todos somos inmigrantes] o “We Stand With Dreamers” [Estamos con los Dreamers].

Lo que empezó como una idea de contar historias personales, de amigos y familiares, terminó siendo algo mucho más grande. “No puedo cambiar las cosas tan serias y graves que está diciendo Donald Trump. Pero tal vez puedo afectar que un muchacho pueda pagar sus clases y sus libros para la escuela”, concluye Enrique.

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