Osorio sueña sin estrellas

El técnico colombiano de la Selección de México asegura que puede ilusionarse con ganar el Mundial de Rusia 2018, a partir de un plan de trabajo físico, mental y solidario

POR DAVID VALDÉS | 12 Jun de 2018


Todo salía a la perfección para Juan Carlos Osorio, hasta aquel 18 de junio de 2016. Después de haber clasificado a la Selección de México al Mundial, lograr una racha de 22 partidos consecutivos sin perder y ganarse el respeto de un país con sus resultados, Chile goleó al Tri por 7-0 en la Copa América Centenario. Fue una estocada para Osorio, y una oleada de críticas e insultos lo rodeó al instante. Él se disculpó y lo asumió con la frente en alto. Vio el partido 10 veces más en su casa, reconoció los errores y los corrigió en la cancha, hasta recuperar su confianza y la de sus aficionados. Ahora, a tan solo unos días de Rusia 2018, está convencido de que pueden soñar con alzar el trofeo más preciado del fútbol.

Al Profe —un apodo que se ganó por su carácter de pedagogo y catedrático— es fácil imaginarlo acurrucado al borde del campo, mientras observa el partido con una libreta en sus manos. Con un esfero azul anota lo menos relevante y con uno rojo lo más relevante, apuntes que seguramente compartirá con sus jugadores en el descanso. “Mi padre me enseñó que es mejor un lápiz corto que una memoria larga”, recuerda. Aquella enseñanza la tradujo en su juventud a decenas de cuadernos llenos de apuntes, con una educación de alto nivel y una incansable búsqueda por convertirse en una enciclopedia del deporte. Se preparó con un solo objetivo en mente: conocer al futbolista a profundidad. Estudió ciencias del ejercicio y el rendimiento humano en la Universidad de Connecticut, consiguió una licencia de técnico en la Real Asociación Holandesa de Fútbol y terminó un posgrado en ciencias del fútbol en la Universidad de Liverpool. Mejor dicho, en la teoría está mejor preparado que cualquier entrenador colombiano.

Y no decepcionó cuando tuvo que ejecutar. Después de pasar por Manchester City (como asistente técnico), Millonarios, Puebla, Atlético Nacional (dónde se coronó triple campeón) y Sao Paulo, entre otros, fue contratado por la Federación Mexicana de Fútbol. En su espalda tenía la responsabilidad de clasificar al Tri al Mundial y lo logró con una rapidez impresionante, siendo la quinta selección en lograrlo. Y aunque ese 7-0 manchó su historial, no fue suficiente para detenerlo.

Después de casi dos años de aquella humillación, Osorio se paró frente a decenas de periodistas y amantes del deporte en una conferencia en Cumbre Fútbol Latinoamérica para hablar de su plan de trabajo de cara al Mundial. “La mayor causa de muertes en batalla es la falta de humildad”, dictó Osorio al comienzo de la charla.

Su propósito, en términos generales, es crecer y mejorar con corresponsabilidad, y con esta premisa explicó de pies a cabeza su táctica. “¿Qué es corresponsabilidad? Si yo hago mi tarea, tengo el derecho moral de exigir e impulsar a mis compañeros”, comentó. Desde esa perspectiva, se dedicó a sustentar por qué puede soñar con los 23 jugadores que convocará al Mundial.

El Profe no descansa A pesar de las críticas por sus constantes rotaciones, Osorio respondió con resultados: alcanzó una racha de 22 partidos invicto con la Selección de México.
El Profe no descansa A pesar de las críticas por sus constantes rotaciones, Osorio respondió con resultados: alcanzó una racha de 22 partidos invicto con la Selección de México. Cortesía Johan Bernal.


Primero, bombardeó al auditorio con estadísticas. Como abrebocas le enseñó a los asistentes un estudio que él mismo realizó sobre el porcentaje de victorias de México en los mundiales: 76 % de las veces ganan el primer partido, 61 % el segundo, 42 % el tercero y 19 % el cuarto (octavos de final). La Selección va de más a menos y no es constante a lo largo de la fase de grupos. Tenía que convencerlos de que podían de ganar.

Por eso, su primer refuerzo en el banco fue Imanol Ibarrondo, uno de los coach mentales más experimentados en el mundo; la persona perfecta para devolverles la fe y la fuerza a los deportistas.

Pero no se quedó solo en la parte mental. Le dio un vuelco a todo el departamento médico y contrató especialistas en nutrición, genetistas y quiroprácticos para fortalecer la condición atlética del equipo. “En los 90 minutos los jugadores dan en promedio 700 giros de 90 a 360 grados. Por eso hay que entrenar la musculatura, sobre todo la zona pélvica para los giros”, argumentó. Osorio aseguró que su propósito principal es competir ante los comportamientos del rival a partir de la intensidad defensiva y ofensiva. Quiere que sus pupilos tengan una resistencia física alta y estén preparados contra cualquier idea de juego, sea de posesión, contraataque o pelota parada.

Cada uno de los jugadores puede seguir su crecimiento personal y mental a través de una plataforma digital que la federación adaptó para ellos. Ingresan un código y pueden estudiar sus estadísticas. “Yo no sé si lo revisan, pero eso se nota. Si quieren ir al Mundial se tienen que sacrificar al máximo”, dijo Osorio. Y resaltó, una y otra vez, que todo este proceso lo iba a hacer sin cracks. “¿Messi? ¿Marcelo? ¿Cristiano? ¿Pogba? ¡Esos tipos son únicos!”. Pero concluyó que esas estrellas no son necesarias para ganar, porque “el mejor equipo no es el que tiene los mejores jugadores, sino el que tiene los jugadores que mejor juegan en equipo”.

Luego, mientras repasaba algunas imágenes de su victoria en un amistoso por 3-0 contra Islandia, preguntó si alguien le podía decir un mexicano que estuviera en los cinco mejores equipos de las cuatro mejores ligas de Europa. Hubo silencio y nadie respondió. Con esa duda demostró que sus individualidades no son las más fuertes, pero aspira sacar provecho de su trabajo físico, mental y solidario.

Para finalizar, le sacó una sonrisa a los periodistas con el curioso nombre que le dio a su estrategia: el plan REMATA. ¿Por qué? Porque es Retador, Específico, Medible, Alcanzable, Temporal y Atractivo. Y como cereza del pastel, cerró con esta frase: “Tenemos los nuestros y yo creo en ellos. Hablo de los mexicanos, por ahora”. Un mensaje claro y directo sobre los rumores de su posible incorporación al banco de la Selección Colombia, como sucesor de José Pékerman después de Rusia 2018.

Es claro que Osorio no le tiene miedo a nadie. Es dedicado y apasionado por su trabajo, y sus argumentos fueron suficientes para que saliera ovacionado de la conferencia. “No me graben, porque se arma un problema”, repetía antes de cada confesión, porque quería evitar la polémica en la prensa. Pero a unos días del Mundial no le hace daño a nadie compartir su conocimiento.

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