¿Por qué están retirándose las estrellas de rock?

Desde Elton John hasta Paul Simon y Neil Diamond, una generación que busca una nueva forma de decir adiós

POR ROB SHEFFIELD | 19 Feb de 2018

<p>Rob Sheffield analiza el retiro de varios artistas importantes y lo que significa para el futuro del rock.</p>

Rob Sheffield analiza el retiro de varios artistas importantes y lo que significa para el futuro del rock.


El mundo del rock nunca había visto una ola de retiros como esta. En las últimas semanas, algunos de los rockeros más emblemáticos han anunciado que llegaron al final del camino. Elton John dijo que haría su última gira, Farewell Yellow Brick Road. Paul Simon tendrá su último concierto en el Hyde Park de Londres. Neil Diamond, que estaba en el tour de sus 50 años como artista, canceló el resto de sus presentaciones por orden médica luego de ser diagnosticado con Parkinson. El guitarrista de Rush, Alex Lifeson, dijo, “Ya no tenemos planes para girar o grabar. Hemos terminado. Después de 41 años, sentimos que ha sido suficiente”.

El concepto de “suficiente” siempre ha sido extraño en el rock & roll, pero es impactante que tantas leyendas digan adiós al mismo tiempo. Es un momento histórico en el que vemos cómo los rockeros se enfrentan a sus últimos años. No es que estos veteranos hayan perdido la energía (cualquiera que haya visto a Diamond en el último año lo sabe). Y algunos guerreros siguen subiéndose al escenario mientras se acercan a cumplir 80 años, desde Paul McCartney, hasta Smokey Robinson, Bob Dylan y Fleetwood Mac. Sin embargo, para otros, como admitió Simon, retirarse se siente “como un alivio”. Están intentando inventar algo que realmente no existía hasta el momento: el retiro del rock & roll.

Los conciertos de despedida solo generaban dudas. Los retiros suelen ser un truco de la industria del entretenimiento. Pero esta vez es diferente. “No soy Cher, aunque me guste usar su ropa”, dijo Elton John en conferencia de prensa. “Es el final”. Habla en serio. “Las prioridades en mi vida ahora son mis hijos, mi esposo y mi familia. Quiero estar en casa”.

También es el final para Joan Baez, casi 60 años después de su debut en 1959. “Primero que todo, es muy difícil cantar”, le contó a ROLLING STONE en enero. “Nadie se imagina el esfuerzo que hago para mantener la voz… No puedo hacer nada en las notas altas”. Lynyrd Skynyrd anunció su gira Last of the Street Survivors, 40 años después del accidente en avión que acabó con el grupo (el guitarrsita Garry Rossington es el único sobreviviente que sigue en Skynyrd. Vuela alto, free bird). A sus 87 años, la fibrosis pulmonar de Sonny Rollins lo ha hecho dejar a un lado su saxofón. Ozzy Osbourne, quien se retiró en los 90 con No More Tours y luego regresó con el Retirement Sucks Tour, pasará los próximos años en su última gira mundial, No More Tours 2.

¿Por qué ahora? Claro, el mundo de la música ha perdido a muchas leyendas en los últimos años. Pero hay dos muertes que tienen más peso en este momento. Prince y Tom Petty eran más jóvenes que la mayoría de los que se están retirando, pero ambos murieron por el mismo analgésico, Fentanyl, tras pasar años girando más de lo que sus huesos podían aguantar. Por mucho tiempo vimos a Prince hacer magia en el escenario, pero solo hasta que murió, se supo cómo había castigado su cuerpo. Petty pasó el último verano de gira antes de enterarse que su cadera estaba rota. El día que supo la noticia, solo una semana después de su último concierto, murió por una sobredosis de Fentanyl, oxicodona, Xanax y otros medicamentos. Su muerte es un llamado de atención para los músicos y los fanáticos. Ninguno de nosotros quiere ver a nuestros héroes irse así.

No es ningún secreto que hay un precio que pagar por las giras, como Robbie Robertson dijo en El último vals hace 40 años, “Es un estilo de vida imposible de llevar”. Pero el negocio de las giras se enfoca en cómo mantener a los tipos viejos en la carretera, en algunos casos, incluso después de la muerte. Elton John hizo un chiste sobre decirle a sus hijos que le prometieran “que no habría un holograma mío dando vueltas por el mundo”. Incluso Elton, un artista que entiende que el show debe continuar, se da cuenta que su momento tal vez ya pasó. “¿Quién sabe? De pronto se quiebran y tienen que ponerme de nuevo en el puto escenario”.

Randy Newman lo resume perfectamente: “Los músicos siguen. No hay nadie aplaudiendo en casa”.

Cuando las estrellas dan un paso al costado, se demoran poco en darse cuenta que extrañan las luces y la locura del público. “Mi trabajo es el mejor del mundo”, dijo Neil Diamond durante un concierto en Los Ángeles el año pasado. “Canto. Ustedes escuchan. Aplauden. Canto más duro. Voy donde está el ruido”. Los que seguimos viendo a Diamond amábamos ser parte de ese hermoso ruido. Sabíamos que si él iba a estar, nosotros también. (Solo el verano pasado, después de ser fanático por años, pude escuchar por primera vez en vivo If You Know What I Mean. La espera valió la pena). “Soy de las personas que preferirían estar en la playa y no hacer nada, pero no puedo”, le contó a ROLLING STONE en 2016. “Soy adicto a empacar y desempacar”.

Por eso es que los veteranos no suelen alejarse de esa vida, no importa qué tan miserable se ponga. Van donde está el ruido.

The Who fue portada de ROLLING STONE en 1982 cuando anunciaron su última gira, “Antes de convertirnos en parodias de nosotros mismos”, explicó Roger Daltrey en ese entonces. Mi copia de esa edición es más vieja que Nicki Minaj, pero The Who estará casi todo el 2018 girando y tocando See Me, Feel Me una vez más. ¿Quién puede culparlos? Solo un mojigato se resistiría a que los rockeros siguieran tocando. ¿Qué más quieres que hagan?

David Bowie parecía que se retiraba cada cierta cantidad de años en los 70. Eric Clapton hizo una entrevista con ROLLING STONE en el 2001 en la que dijo, “Esta es definitivamente la última vez”, prometió, “tengo indigestión. Me canso… No puedo tocar solos largos sin aburrirme”. Por más loco que parezca, la mayoría le creímos, igual a como él se lo creyó. Y no hace falta decirlo, Clapton tocará este año en Europa después de pasar por Estados Unidos, Japón, Dubái y Tailandia.

Pero ahora estamos viendo algo nuevo. Antes de que las estrellas de rock se pusieran serias sobre la salud y la sobriedad, no vivían lo suficiente como para pensar cuándo parar. Ahora, algunos de ellos, incluido Elton, esperan seguir haciendo música sin exigirle a sus cuerpos a recorrer el mundo. Otros sí se retiran totalmente. Simon sigue dispuesto a “una presentación de vez en cuando en un lugar con una acústica perfecta”. Quejarse sobre el tipo del sonido en sus conciertos de regreso, sin siquiera retirarse todavía, eso es totalmente Simon.

En La pandilla salvaje, el hombre interpretado por William Holden quiere entrar en acción una vez más y retirarse. Ernest Borgnine le pregunta, “¿Retirarse a qué?”. Esa duda es lo que ha mantenido a los rockeros de gira, incluso hasta llegar a matarlos. Casi todos los veteranos en La pandilla salvaje regresan en algún punto, algunos mueren ahí. Ahora que se ha retirado Diamond, nadie sabe quién será el último bailando el vals. Pero una generación de ancianos está buscando un nuevo modo de cabalgar hacia el atardecer, con una despedida que esté a la altura de su legado musical y su público. Nunca ha habido una forma clara de renunciar, los rockeros tienen una historia muy larga fallando al intentar resolver eso, y por eso son estrellas de rock. Es un viaje a lo desconocido. Pero para estos artistas, este es el momento.

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