Signos

Voyeurismo y noches de insomnio: así cerró Soda su primera etapa sonora.

POR OSCAR JALIL | 15 Nov de 2014

<p><b>Soda Stereo - Signos - 1896</b></p>

Soda Stereo - Signos - 1896


El cierre de la primavera democrática en Argentina ya mostraba nubarrones de tedio, decepción y oscuridad. Final caja negra parecía un buen título para el estado de las cosas, pero Soda optó por Signos y su entidad semiótica para producir múltiples sentidos. Más rockero, funky/dark y con buenos himnos para mover estadios, el temido tercer disco ratificó el crecimiento continental del trío y exhibió un nuevo romanticismo reflejado en la épica emocional de algunas canciones. Soda cierra su fase inicial con una mirada más introspectiva y mucha autoridad instrumental para agregar orquestaciones a su reconocida destreza melódica: secciones de vientos, arreglos corales y un teclista estable forman la escenografía para la invasión de los peinados inflados, gabanes largos y borceguíes.

El disco fue grabado en largas noches de insomnio. “Escribí las letras en una noche, después de despertarme sobresaltado”, explicó Cerati en el libro Rockología, de Eduardo Berti. Y se explayó sobre el proceso de escritura: “Como es el más romántico de nuestros discos, puede ser entonces que el efecto sea de una poesía más estándar”. Signos también incluye algunos de los mejores riffs del guitarrista, en este momento lanzado a un expresionismo guerrero (El rito, Final caja negra, En camino). El marco de referencias va desde Echo & the Bunnymen y su Killing Moon (Signos) a la fase más pop de Simple Minds (Prófugos), pasando por Brian De Palma y las imágenes vouyeristas de Doble de cuerpo (Persiana americana). La gira de presentación del disco quedó reflejada en Ruido blanco, tremendo registro en vivo por las principales capitales de Latinoamérica.

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