Stranger Things: Cómo dos hermanos crearon el éxito más grande del verano

Los directores Matt y Ross Duffer explican los extraños orígenes del festival de la nostalgia ochentera de Netflix

POR KORY GROW | 03 Aug de 2016

Matt y Ross son los creadores del éxito de Netflix Stranger Things


Matt y Ross Duffer, las dos mentas maestras gemelas que escribieron y dirigieron el tributo ochentero de Netflix Stranger Things, tienen una confesión: son medio noventeros.

Los hermanos criados en Carolina del Norte nacieron en 1984 —un año después de la ambientación del show— y, aunque recuerdan la ansiedad de la Guerra Fría, crecieron jugando Magic: The Gathering más que Dungeons and Dragons. “Pensamos como ‘Mierda, los niños del show no pueden jugarMagic: The Gathering, no lo habían inventado en ese momento”, dice Matt riendo. “Mi hermano y yo sí jugábamos D&D. Simplemente no éramos tan buenos”.

“Tenemos recuerdos vagos de los ochenta”, dice Ross. “Pero igual no tuvimos ni celular ni Internet durante la mayoría de nuestra infancia. Fuimos la última generación que tuvo la experiencia de salir con sus amigos al bosque o a las vías del tren y la única manera en que nuestros padres se podían conectar con nosotros era decir ‘Es hora de cenar’… También éramos nerds de las películas y teníamos todas estas cintas de VHS llenas de filmes clásicos de los ochenta que veíamos una y otra vez. Ese era nuestro punto de referencias de cómo eran las cosas a finales de los setenta y principios de los ochenta”.

A pesar del momento en que crecieron los hermanos Duffer, como son conocidos profesionalmente, recrearon la estética de la era Reagan enStranger Things de una manera tan creíble y auténtica que amplifica el misterio central del show sin convertirse en una distracción. La serie, que incluye de manera notable a actores ochenteros como Winona Ryder y Matthew Modine, cuenta la historia de cómo un pequeño pueblo en Indiana reacciona a la desaparición de un niño, al mismo tiempo que una niña escapa de un laboratorio militar; ellos resultan encontrándose con un portal fantástico hacia otra dimensión. A medida que los fans han empezado a identificar y comentar sus referentes familiares y las alusiones a las películas, libros y discos más queridos de la década, Stranger Things se ha convertido en un éxito explosivo.

Matt y Ross Duffer en el set de Stranger Things.
Fotografía: Netflix

Ha sido un éxito repentino para los hermanos, quienes empezaron sus carreras fílmicas a finales de 2011, después de graduarse de la universidad. Antes de Stranger Things, las dos producciones más notables de sus C.V. eran el thriller Hidden y unos cuantos episodios de la adaptación del libroWaynard Pines a cargo de of M. Night Shyamalan ese mismo año.

Entonces, ¿cómo es que dos personas relativamente novatas en el arte de la dirección le venden una serie de fantasía a Netflix? “Nunca habíamos pedido hacer televisión antes, y nunca nos habíamos reunido con nadie para hacer televisión anteriormente”, dice Ross. “Luego [el productor] Donald De Line nos dijo que había leído el guion de Hidden y nos pidió hacer Waynard Pines. Ese se convirtió en nuestro campo de entrenamiento, y M. Night Shyamalan se volvió un gran mentor nuestro. Para cuando salimos del show pensamos como ‘OK, ya sabemos armar un show’. Y entonces escribimosStranger Things”.

Los hermanos en principio se inspiraron de la trama de Prisoners, el thriller de Hugh Jackman de 2013 sobre un hombre que busca a su hija desaparecida y atraviesa una caída moral. “Pensamos, ‘¿No sería mejor esa película si durase ocho horas en HBO o en Netflix?’”, dice Mattt. “Así es que empezamos a discutir una historia sobre una persona desaparecida”.

“Fue genial ver esos personajes en ese tono en la pantalla grande, pero pensamos que se necesitaba más”, dice Rossa. “Era tomar esa idea de un niño desaparecido y combinarlo con las sensibilidades más infantiles que tenemos. Como, ¿podemos poner un monstruo allá afuera que coma gente? Porque somos nerds y niños de corazón, pensamos que era lo máximo”.

Después de discutir la película como un punto de inicio, los hermanos empezaron a hablar sobre lo que Matt describe como “extraños experimentos que habíamos leído que se habían llevado a cabo en la Guerra Fría”, especialmente el Proyecto MKUltra, un programa de control mental que dirigió la CIA a lo largo de los setenta. Eso llevó a situar el show en 1983, un año antes de que la histérica épica sobre la Guerra Fría Red Dawn estrenara, y eso le permitió a la serie tener el enfoque fantástico que ellos querían incluir. “Queríamos que los elementos sobrenaturales estuvieran cimentados en la ciencia de alguna manera”, dice Matt. “Tan ridículo como es, el monstruo [de la dimensión alternativa] no viene de un dominio espiritual y no está conectado a ninguna religión. Eso lo hace más aterrador. Yo no creo en fantasmas, pero sí creo en alienígenas y otras dimensiones”.

“Una vez que decidimos que los ochenta sería el mejor momento para la serie”, continua Matt, “nos dimos cuenta que nos permitiría homenajear a todas las cosas que nos inspiraron más. Tal vez podríamos capturar algo de la atmósfera de los libros de Stephen King y de las películas de Spielberg. Permitimos que todas estas influencias convergieran en la idea del show”.

Después de que escribieron el guion inicial de Stranger Things, nunca pensaron que tendrían la oportunidad de lograrlo con Netflix; pensaron que ese era un lugar solo para marcas establecidas como Jenji Kohan, creadora de Orange Is the New Black y el productor de House of Cards, David Fincher. Matt calcula que los hermanos fueron rechazados 15 o 20 veces por varias cadenas, mientras otros ejecutivos se resistían a la idea de que el show presentara a cuatro niños como personajes principales pero no fuera un programa para niños. “O lo haces como un programa para niños o lo haces sobre [el detective] Hopper investigando la actividad paranormal del pueblo”, les dijo uno de ellos. Matt recuerda haberle respondido “Entonces se pierde todo lo que es interesante del show”. Otras personas que conocían dentro de la industria entendieron su visión y les ayudaron a conectarse con Netflix. “Hubo una semana en que pensamos como ‘Esto no va a funcionar porque la gente no lo entiende’”, dice Matt.

Una vez estuvieron aliados con el servicio de streaming, el casting fue una tarea fácil. Hicieron que los niños que se presentaran leyeran líneas de Stand by Me, y buscaron a la directora de casting Carmen Cuba para que les ayudara con el rol de Joyce Byers, la renuente madre del desaparecido Will. “Su primera idea para el papel fue Winona Ryder, y de inmediato nos enamoramos de su visión”, dice Matt. “Ella se desapareció un poco de la escena en los últimos 10 años pero aparecía de vez en cuando en películas como Star Trek y Black Swan y quedabas como “¡Carajo, sí!”. Rápidamente recordabas lo mucho que la extrañabas. Winona también fue una parte enorme de nuestra infancia. Teníamos muchas de sus películas en nuestra colección de VHS”. Le enviaron el guion y, después de haber triunfado recientemente en la televisión con el show Show Me a Hero, Ryder sintió que valía la pena hacer otra serie de TV. “Confío lo suficiente en nosotros como para arriesgarse”, dice Matt.

Una vez que inició la producción, con solo un guion listo, los Duffer trabajaron duro para hacer que fuera auténtica la atmósfera ochentera del show. Aunque mucho se ha dicho en línea sobre las referencias — la extensa lista de películas referenciadas y el ingenioso glosario ochentero— los hermanos no pasaron mucho tiempo volviendo a ver películas de la era Reagan. “Las hemos visto tantas veces que las hemos memorizado”, dice Matt. “No estábamos intentando referenciarlas directamente; estábamos intentando capturar el sentimiento de esas películas. Es divertido, alguien hizo un clip en Vimeo en que ponía nuestras tomas lado a lado con tomas de películas clásicas. Algunas eran deliberadas y otras fueron inconscientes”.

También reconoce el crédito a la producción de la serie y a los diseñadores de vestuario, a los compositores y al cinematógrafo por capturar el sentimiento de la serie. La dupla también se esforzó lo más que pudo por evitar usar efectos especiales, lo que resultó ser más difícil de lo que anticiparon. “Inicialmente dijimos ‘Hagamos esto como lo hacían antes’, construimos el monstruo y luego nos dimos cuenta que con el cronograma y el presupuesto no teníamos seis meses para hacerle pruebas a los efectos prácticos”, dice Ross. “Así es que tomamos lo mejor de dos mundos. Construimos el monstruo, pero para efectos de la vida real que no teníamos tiempo de aprender, nos fuimos por el lado digital. Mezclamos el look con lo práctico. Pienso que J.J. Abrams hizo eso muy bien con The Force Awakens: no todo es CG y no todo es práctico, es algo en la mitad”.

“Cuando veo algo como E.T., se siente eterna. La intención siempre fue que [Stranger Things] sería como un blockbuster de verano”

— Ross Duffer

Matt se toma un minuto en medio de la conversación para maravillarse con el xenomorfo de Ridley Scott en Alien. “La toma de prueba del monstruo se ve horrible, como un tipo en un traje y ya”, dice. “La manera en que lo grabó es genial; apenas y lo filmó. El estudio se molestó mucho con él porque habían gastado tanto dinero en el traje del monstruo y a pesar de que era una película de monstruos cuando lo vieron quedaron como ‘¿Qué carajos estás haciendo? Muestra el bicho. Obviamente era más inteligente que todos los ejecutivos.

Aunque Stranger Things contiene elementos de horror y ciencia ficción, como Alien, sumado a aventuras tipo Goonies, los hermanos mantuvieron los géneros de los que se inspiraron equilibrados. Esperaban poder crear un show con el que todos pudieran relacionarse. “Cuando veo algo como E.T., no solo se mantiene hermosa sino que se siente eterna.”, dice Ross. “Esperábamos lograr lo mismo con esto. No importa si creciste o no en los ochenta, te puedes relacionar con estos personajes. Hay niños, adolescentes y adultos en esto, así es que es algo con lo que todo el mundo se puede relacionar. La intención siempre fue que esto fuera como un blockbuster de verano. Pero no sabíamos si lo lograríamos”.

Ahora que el show es ahora un éxito, los Duffer están esforzándose por divertirse al máximo mientras se mantienen cautelosamente optimistas sobre el futuro. Al momento del cierre de este artículo, Netflix no había ordenado una segunda temporada. “Terminamos esto una semana antes de que saliera al mundo”, dice Ross. “Pero siempre hemos esperado que al menos podamos continuar la historia un poquito más”.

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