Tatiana Calderón, la primera colombiana en la Fórmula 1

Desde hace más de 15 años ha desafiado a un deporte machista y le ha ganado el pulso con talento y agresividad

POR DAVID VALDÉS | 16 May de 2018

<p>Solo dos mujeres en la historia han participado en un gran premio de la F1. Tatiana está a punto de ser la tercera.</p>

Solo dos mujeres en la historia han participado en un gran premio de la F1. Tatiana está a punto de ser la tercera.


Tatiana calderón renunció a las fiestas y las muñecas, y las cambió por los talleres y los motores para llegar a ser la mejor piloto colombiana de la historia. Todavía hay quienes se sorprenden cuando se quita el casco y ven a una mujer. Desde que tiene nueve años ha corrido miles de kilómetros —la mayoría contra hombres— y ha callado la boca de sus detractores, mientras persigue su sueño a toda velocidad: competir en la máxima categoría del automovilismo, la Fórmula 1. Cinco mujeres lo han logrado en sus 68 años de fundación y solo dos han participado en las monoplazas de los grandes premios, la última hace 42 años. Tatiana está a solo un paso de ser la tercera.

Nada de esto es una coincidencia. Es la primera mujer en ganar el torneo Snap-On Stars of Karting de Estados Unidos y la única en subir al podio de una carrera de la Fórmula 3 Británica Internacional. Su hambre de victoria, su disciplina y su agresividad en la pista fueron evidentes desde que agarró el timón de un kart y se enfrentó a una decena de pilotos, sin importarle que fuera la única niña. Desde pequeña sabía que quería ser piloto e incluso ponía su despertador para madrugar y ver a Juan Pablo Montoya luchar por un podio con Williams o McLaren, como muchos colombianos.

De pista en pista y de curva en curva se adueñó de los circuitos nacionales e internacionales hasta llegar a una escudería europea. Esos triunfos le dieron un puesto como piloto de desarrollo y luego piloto de pruebas en el equipo Sauber, logrando ser la única mujer latinoamericana en ser contratada en esa categoría. Mientras compite en la F3, sigue los mismos pasos que Montoya recorrió para llegar a la F1. Para alcanzar ese sueño tiene que lucirse en la próxima temporada (que comienza el 11 de mayo con el Gran Premio de España) y su objetivo principal es terminar en los primeros cinco puestos de la tabla de posiciones, un resultado suficiente para demostrar que está preparada para competir al nivel de los mejores del mundo.

Además, probará que está en la forma necesaria para ascender y medirse ante las durísimas condiciones de la F1. Las cabinas de mando pueden alcanzar temperaturas de 50 grados, con el casco y el uniforme protector; la velocidad ronda entre los 180 y 240 kilómetros por hora y girar el timón es muy exigente; las pulsaciones por minuto se aproximan a las 170; y los pilotos cargan en su cuello y sus hombros casi 40 kilos, el peso de las fuerzas g que deben soportar en las curvas. Para esto Tatiana sigue un arduo entrenamiento de seis horas al día en el gimnasio para mantenerse en forma.

Tatiana está convencida de que puede ganar contra quien sea. "Des- de los nueve años he competido con hombres y he estado en el podio en muchas categorías. Necesitas ser un buen atleta, pero también cuenta mucho la parte mental", confiesa.
Tatiana está convencida de que puede ganar contra quien sea. “Des- de los nueve años he competido con hombres y he estado en el podio en muchas categorías. Necesitas ser un buen atleta, pero también cuenta mucho la parte mental”, confiesa.


Carmen Jordá, una piloto española que compitió en la F3, asegura que esa es una de las grandes diferencias en este deporte. “Hay una barrera física. Por eso no hay mujeres en esos campeonatos”, comentó hace unos meses y generó controversia sobre la posibilidad de una separación de género en las carreras, dando a entender que para ellas es casi imposible competir y ganar. Tatiana tiene un punto de vista diferente. “El automovilismo es de los pocos deportes en los que podemos competir, no debería haber una distinción de género”, asegura. “Desde los nueve años he competido con hombres y he estado en el podio en muchas categorías. Necesitas ser un buen atleta, pero también cuenta mucho la parte mental”.

Aun así, con talento y esmero, su llegada a Europa no fue nada fácil. Seguimos viviendo en un mundo que subestima los esfuerzos femeninos y, aunque ellas continúan rompiendo esos estigmas, aún no somos conscientes del machismo presente en nuestra educación. “Como mujer, debes ganarte la credibilidad de la gente contra la que compites e incluso de quienes trabajan contigo. Llegas de Colombia [a Europa] y creen que eres mucho menos”, confiesa Tatiana. “Es complicado que te den el material para ir a ganar y siempre creen que una mujer no puede ser tan competitiva. Eso me hace más fuerte, y es un desafío más”.

Esos baches en el camino no han sido un obstáculo para ella. Un equipo de apoyo gigantesco, comandado por Alberto y Paula, su papá y su hermana, le ha dado la gasolina suficiente para lograrlo. Su papá es un fanático de las carreras, no se pierde ni un solo metro de ella en un bólido y es quien más lo disfruta. Cuando era pequeña, los demás pilotos la estrellaban para no dejarla ganar y ella iba llorando a los brazos de Alberto, quien la consolaba y le daba más fuerza. Se ganó el respeto que se merece estrellando a los mismos que la intentaban detener y demostrando su rudeza.

Y Paula, su mano derecha y con quien vive en Madrid, es su mánager y confidente de todo su trabajo en el día a día. “Solo nos miramos y ya sabemos qué quiere decir la otra. Hace todo por mí y ojalá siempre esté a mi lado”, confiesa Tatiana. A su hermano menor le atribuye sus ganas de competir y esa hambre de victoria que la caracteriza en el asfalto. “Competíamos hasta para subirnos al ascensor”, recuerda entre risas.


Tatiana está convencida de que con trabajo y disciplina es posible alcanzar podios en los grandes circuitos de la F1. Por eso, además de correr en la F3 y trabajar como piloto de pruebas de Sauber, es la embajadora de las pilotos de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) y participa en programas de apoyo como The Girls On Track, que busca promover y desarrollar la presencia femenina entre los 13 y 18 años en ocho países. Este es uno de los grandes pasos para que la máxima competencia acoja cada vez más representantes femeninas y las brechas entre géneros vayan desapareciendo. El movimiento comenzará en Europa, pero Tatiana asegura que en Colombia, para promover el deporte, es vital la exposición de los medios. “Que no sea solo fútbol. Ojalá yo pueda ser una referencia y las niñas vean que es una opción”, comenta.

En este momento la colombiana de 25 años es una de las grandes representantes de las mujeres en el automovilismo y tiene la mira fija en su objetivo principal. Con esperanza y trabajo por delante, Tatiana sueña con que los colombianos en un par de años madruguen para verla a ella en un Alfa Romeo Sauber, compitiendo en los grandes premios de Mónaco, Baréin o Brasil.

“El único casco que una mujer debe usar es el de una peluquería”, le respondieron a María Teresa de Filippis, la primera piloto de la historia de la F1, cuando no la dejaron competir en el Gran Premio de Francia de 1958. Tatiana está aquí para eliminar ese estigma y enfurecer a unos cuantos pilotos más en la máxima categoría. Nadie la ha detenido y, probablemente, nadie lo hará.

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