Tributo: Samurái 1984-2018

Dicen que un samurái es un guerrero que defiende con su vida el honor de sus tierras y se dedica a servir, a trabajar por su gente, “aquel que sirve”, según su origen en la cultura japonesa

POR JULIÁN PORTILLO | 15 Feb de 2018

<p>La inmensa comunidad del rap colombiano se ha unido para recordarlo.</p>

La inmensa comunidad del rap colombiano se ha unido para recordarlo.


Varios siglos después, y muy lejos de tierras orientales, nació en Colombia en 1984 Héctor Everson Hernández Beltrán, conocido en la escena del rap nacional como Samurái. En su juventud llegó al hip hop a través del break dance; las acrobacias y giros de esta disciplina de baile le dieron la bienvenida al movimiento. “Cómo olvidar nuestros retos de break dance y tandra a las cinco de la mañana. Esos recuerdos son mi tesoro, y los guardaré hasta el día en que podamos otra vez encontrarnos para seguir con la tertulia, el canto y el baile”, dice Edgar Ramírez (Ragga / Contacto Rap).

A finales de los años 90, Samurái empezó una carrera como MC. Junto a algunos amigos conformó una agrupación llamada Octavo Imperio. Luego de algunos años junto a ellos, y de empezar a tener un reconocimiento en la escena del rap bogotano, decidió emprender su carrera como solista y crear Sangre Oculta Records, su propio sello discográfico, con el que sacó a la luz cuatro discos: Letras para el alma (2005), Sangre sobre el pentagrama (2009), La edad de la demencia (2013) y El funeral del tiempo (2016).

La edad de la demencia fue grabado junto a MC K-no, y Sangre sobre el pentagrama fue el primer disco de rap proveniente de Ciudad Bolívar que se prensó. Cuando Héctor compartía con sus amigos solía dejar a un lado el rap y escuchaba otros géneros. “El Samu de las rockolas de Ciudad Bolívar, la plaza de San Francisco… el de escuchar rancheras mientras debatíamos sobre rap, política, amor y vida, la humildad hecha persona sin necesidad de exclamar la tan trillada ‘mera humildad’”. Así lo recuerda Karen Tovar, otra importante rapera de Bogotá que manifiesta su dolor mientras rescata “el abrazo sincero, porque nacía, no por quedar bien con la gente, la energía en sus conciertos, la calma de su ser…”.

“Nunca voy a olvidar las tertulias interminables, intentando encontrar cura para el hip hop colombiano, ni tampoco cuando cantábamos a grito herido canciones de Leonardo Favio, Camilo Sesto, El Grupo Miramar y muchos más”, recuerda Ragga.

Con su música llegó a muchos escenarios dentro y fuera del país. Se presentó en Perú, México y Ecuador. Compartió tarimas con artistas como Canserbero, Apache, Gera MX y Rapper School. En Hip Hop al Parque no solo actuó como artista, fue activista del Crew de Paz en la edición de 2015.

Su humildad era una de sus cualidades mas presentes, siempre tenía una sonrisa y una respuesta positiva para cada situación.

En el pasado mes de diciembre apareció un mensaje en el que se alertaba sobre su desaparición. Su familia y amigos cercanos empezaron una búsqueda física y virtual. Fueron muchísimas las llamadas y mensajes sobre su supuesta ubicación, pero ninguna era confiable; los medios de comunicación, las autoridades y un movimiento tan grande como el del hip hop nacional buscaron a diario alguna pista de su paradero.

El lunes 15 de enero, tras varios días de pruebas Medicina Legal, se informó que un cuerpo hallado el 4 de enero en una ladrillera correspondía al de Héctor Everson Hernández. La noticia llenó de dolor a todas las personas que conocieron de él y de su música. Su desaparición en confusas circunstancias despertó también la indignación y el reclamo de justicia por parte de la comunidad rapera, que —cansada de los señalamientos y la discriminación— exige a las autoridades que los hechos se aclaren pronto.

“Samurái nos deja la enseñanza de seguir y construir el camino, de infiltrarse en los corazones sin distinción alguna, con una fuerza grande en su alma al cuestionar y responder con la humildad que lo caracterizaba. El mayor poema que pude compartir en días anteriores en la casa de DJ Criminal, en conciertos, cuando apañaste a Sur del Cielo, cuando sacaste tus rimas en la montaña, soñando y compartiendo… Estoy segura de que Samurái hizo valer cada segundo de su existencia, porque en cada segundo de la misma pudo hacer música y servir”, ha dicho la rapera y activista Lucía Vargas.

Siempre se le recordará como un hijo, padre, artista y guerrero, un Samurái que buscaba lo mejor para su gente. Cantor, pintor, poeta.

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