Un trovador intenso

Ed Sheeran era un desadaptado; ahora es una estrella a la que le encanta el licor. Pero lo único que quiere es una vida normal

POR PATRICK DOYLE | 19 May de 2017


“¡Vamos a mi casa a rematar!”, grita Ed Sheeran mientras se sube a una camioneta. Es un poco más de medianoche en Londres. El cantante pasó casi toda la noche en un bar, pero a pesar de que lleva puesta una gorra que cubre su pelo rojo, la gente comenzó a reconocerlo. El DJ puso una de sus canciones, y sus amigos tuvieron que crear una barrera a su alrededor para que pudiera beber en paz. Todo esto lo pone un poco ansioso, por eso nos dirigimos a su casa en el oeste de Londres para seguir la fiesta.

Esta noche, Sheeran está celebrando porque sabe que está a punto de anotarse su primer Número Uno en los Estados Unidos con Shape of You, una canción rítmica, estilizada y medio funky que se encuentra en su nuevo álbum ÷ (Divide). Nos acompañan su novia, Cherry, y sus viejos amigos Zack, Nathan y Catherine, que lo han visto tocar desde que lanzó su primer álbum, The Spinning Man, cuando tenía 13 años. “Logré un disco de madera”, dice Sheeran (ahora de 25 años) bromeando acerca de ese LP. “No fue disco de oro, vendí 100 copias”.

Sheeran ha bebido bastante hoy: espresso martinis y shots de ponche de ron con la cena, y gin tonics en el bar. Es mi cumpleaños. En un momento, el cantante agarra el teléfono, nos toma una selfie y la sube a mi cuenta de Instagram escribiendo #london #believe #achieve #inspiration. Luego anima a sus amigos a tomar cerveza con una canción para beber.

Al poco tiempo llegamos a su casa, un espacio de cinco pisos con estilo industrial y paredes de ladrillo, pisos de madera y varios toques personales: un peluche de Pokémon en su cuarto y un bong con la forma de la cabeza de Benny Blanco en la sala. También hay un estudio de grabación, un gimnasio y un bar lleno, donde recientemente fue anfitrión de varios miembros jóvenes del elenco de Game of Thrones (su serie favorita). Al llegar, Sheeran ofrece habitaciones a quienes quieran “alborotarse”. Luego prepara algunas bebidas.

Con la posible excepción de Justin Bieber, Sheeran es la estrella masculina más grande del momento. Pero el refinamiento de la maquinaria pop es algo a lo que se resiste con todas sus fuerzas. Su vida es un caos lleno de comidas de pub, juegos de pool a las 3:00 a. m., tragos en la cena y decisiones impulsivas: “Si alguna vez necesitas una banda para tu boda…”, dice poco después de conocernos y de enterarse de que tengo novia. “Siempre digo: ‘Es gratis si estoy libre’. Si me das un montón de alcohol y una cama, allí estaré” (durante el tiempo que pasé con él, conocí al menos a tres amigos en cuyas bodas había tocado). No tiene filtro. “Tremenda cagada la que hay arriba. ¿Quién hizo eso?”, pregunta al salir del baño, hasta que un amigo suyo confiesa.

A medida que su fama aumenta, necesita aferrarse a una apariencia de normalidad. Ha estado saliendo bastante con sus amigos de siempre. Incluso escribió sobre ellos en su nuevo sencillo, Castle on the Hill, un tributo a sus días rebeldes de colegio en Suffolk, Inglaterra.

Hacia las 4:00 a. m., Sheeran baja su guitarra y se sienta en la mesa de la cocina. Procede a tocar durante dos horas seguidas. Es un “concierto” muchísimo más íntimo que los shows de estadio en los que toca solo, acompañado únicamente por una guitarra acústica y un pedal. Hoy está interpretando canciones de ÷, así como melodías inéditas que, según él, están pensadas para álbumes futuros. También acepta peticiones, entre las que se encuentran Love Yourself, el Número Uno que escribió para Justin Bieber. “Ustedes sabían que Love Yourself era originalmente Fuck Yourself, ¿cierto?”, bromea antes de tocar esa versión.

Este es el don de Sheeran en pocas palabras: es una mezcla entre un trovador de vieja escuela y un experto del Top 40. Un hombre que puede lucirse en una noche de micrófono abierto en un café y, a la vez, ser uno de los compositores de pop más inteligentes del momento (también rapea sorprendentemente bien). Sus fans son principalmente chicas adolescentes, pero Sheeran es un artesano lo suficientemente bueno como para impresionar a Elton John, quien lo firmó con su compañía de management en 2011. “Puede escribir melodías muy fácilmente”, dice Elton, quien recuerda Thinking Out Loud, ganadora del Grammy en 2016 como Canción de Año. “Van Morrison hubiera estado muy orgulloso de haber escrito eso. Me recuerda cuando llegué a Estados Unidos, en 1970. Estaba listo. Nada era imposible. Lo malo es que ahora todos suenan como Ed Sheeran: Shawn Mendes, Justin Bieber…”.

“Discúlpenme, estoy un poco ebrio”, dice Sheeran luego de chapucear una estrofa de una nueva canción. Se detiene para calentar una pizza y enrollar un cigarrillo. Luego se sienta y toca Perfect, un vals de ÷. Como la mayoría de las canciones que escribe por estos días, se trata de Cherry, a quien conoce desde el colegio y con quien volvió a tener contacto luego de una fiesta en Nueva York. Mantuvieron su relación en secreto durante un año, hasta que Taylor Swift los invitó a su fiesta del 4 de julio en Rhode Island, y un amigo subió una foto a Instagram con un cartel que celebraba su aniversario de un año.

I found a love to carry more than just my secrets” [Encontré un amor para que lleve más que mis secretos], canta Sheeran. “I don’t deserve this, darling, you look perfect tonight” [No merezco esto, cariño, te ves perfecta esta noche]. “Mis lagrimales palpitan”, dice Catherine. “Déjame pensar en otro melodrama”, dice Sheeran. “¡No, por favor!”, dice ella levantándose a preparar otro gin & tonic. Son las seis de la mañana. Ya es hora de dormir.

Con su novia Cherry en un juego de los Mets. “Ella es la única persona que siempre estará a mi lado”.
Con su novia Cherry en un juego de los Mets. “Ella es la única persona que siempre estará a mi lado”.


A comienzos de año pasado, Sheeran y Cherry estaban de paseo por un volcán en Islandia. El músico ignoró las indicaciones de un guía de no alejarse del camino. Mientras se aproximaba a un géiser burbujeante, la delgada capa de tierra empezó a colapsar bajo sus pies, exponiéndolos a un agua de más de 200 grados. Fue la primera vez que Cherry oyó gritar a su novio. Le rasgó una de sus medias, con todo y piel. “Todavía tengo estrés postraumático debido a eso”, comenta ella. Sheeran tuvo que ser trasladado por vía aérea a un hospital. La pareja hubiera podido regresar a casa, pero en lugar de eso se embarcaron en un viaje de seis meses. En realidad, el artista necesitaba alejarse un rato de su estatus de estrella del pop.

El estado natural de Sheeran es de un optimismo constante, pero admite que tiene sus “espirales” de vez en cuando. Eso ocurrió en 2013, cuando fue telonero de Taylor Swift y se mudó a Nashville, donde estaba asentada la gira. “Fue la gira más putamente maravillosa del mundo”, dice. “Estaba viviendo en un país ajeno, en una ciudad donde no conocía a nadie”.

Sheeran comenzó a beber (en exceso). Su compañero de composición Johnny McDaid se preocupó por él cuando lo vio en un show en Hollywood en 2015. “Bebía un trago tras otro”, dice McDaid. “Me senté con él y le dije: ‘Diviértete todo lo que quieras, pero ten cuidado porque si pasas el límite, toma mucho tiempo recuperarse’”.

Un simple comentario en Twitter le podía arruinar el día: “Todos estaban diciendo que me estaba quedando calvo, y eso no es cierto. Pero me convencí de que era verdad. Mi pelo está bien. En esa época también estaba pasado de peso”, dice Sheeran. “Entonces me estaba acomplejando por dos cosas que antes me importaban una mierda”.

También perdió algunos amigos. “La lista de la revista Forbes jodió todo”, dice refiriéndose a un artículo que decía que el artista había ganado 57 millones de dólares en 2015. “Comencé a recibir mensajes de textos con fotos de autos y frases como: ‘Me gustaría recibir esto de cumpleaños, por favor’, solo vale el 0,6 por ciento de tus ingresos anuales’” (terminó deshaciéndose de su teléfono. Ahora utiliza un iPad y un celular plegable para comunicarse con sus familiares cercanos).

Así que después de asistir a los Grammy el año pasado y de ganar el premio a la Canción del Año, Sheeran se saltó las fiestas de celebración y tomó un avión rumbo a Islandia. Una vez su pie sanó, la pareja viajó a la zona rural de Japón, desde Hokkaido hasta Okinawa, en donde pudo caminar en el anonimato, “comer cosas raras, sumergirme en cálidos manantiales y esquiar”.

Sheeran dejó de fumar y redujo considerablemente su consumo de alcohol. En junio, pasó tres semanas en Ghana, invitado por el cantante angloganés Fuse ODG. Trabajando en la casa de Fuse, comenzó a componer música con influencias africanas. “Cada vez que escribíamos una canción le hacían una fiesta”, dice. “Fuse invitaba a más de 200 personas y hacíamos una fiesta con la canción hasta el amanecer”.

Solo una de esas canciones, Bibia Be Ye Ye, aparece en ÷, pero la libertad que Sheeran sintió en su viaje permaneció. Mientras x, el disco anterior, contenía algunas canciones con tintes amargos acerca de exnovias, ÷ incluye canciones como Happier, escrita luego de un matrimonio en donde se encontró a su exnovia con su nuevo novio, al que Sheeran siempre le tuvo resentimiento. “Él era un idiota”, dice. “Pensé: ‘Desde luego, esto es lo que debía suceder’”.

Elton dice que los viajes de Sheeran “refrescaron su alma”. “Durante los últimos meses me he dado cuenta de que él sabe que estará bien”, dice McDaid. “Tiene claro que ha hecho algo increíble de nuevo. Creo que se reconectó con sus amigos y su familia, y se siente anclado”.

“Me encantan sus valores, aunque también es pícaro”, dice Elton.
“Me encantan sus valores, aunque también es pícaro”, dice Elton.


Son las 11 de la mañana luego del “concierto” improvisado de Sheeran en su casa. La lluvia golpea las ventanas de su cuarto de huéspedes revelando un cielo gris. Solo han pasado cinco horas desde que nos fuimos a dormir, pero Sheeran está en su gimnasio sin camisa practicando su rutina diaria de 10 minutos en la máquina elíptica. “¡Hay que sudarlo todo!”, dice. Su estudio está al otro lado del pasillo. Sheeran les pide a quienes lo visiten que firmen las paredes.

Entre las firmas encontramos las de Rick Rubin, Harry Styles y Benny Blanco, además de un dibujo de Damien Hirst, uno de sus artistas favoritos. Una pared está en blanco y solo hay un nombre. “Ese es Clapton”, dice Sheeran sonriendo. “Elton viene la próxima semana, y Cherry preparará la cena, así que tendré una pared llena de leyendas”. Sheeran y Clapton comenzaron a hablar a través de correos electrónicos. El guitarrista lo invitó al escenario en Japón el año pasado y a veces viene a cenar. Sheeran no es el favorito de los críticos, pero dice: “Me importa una mierda lo que la gente piense. Cada vez que alguien tiene un problema conmigo, me digo: ‘Les gusto a mis héroes. La gente por la que empecé a tocar es fan de mi música. Así que, ¿por qué carajos debería importarme lo que alguien más piense?’”.

Nos dirigimos a almorzar a un pub cercano. Sheeran ordena una ronda de Adnams, la cerveza de su ciudad natal: “Me gusta tomar cerveza fuerte en enero”. Habla de haber crecido en Suffolk, donde se burlaban de él porque era malo en los deportes, por ser pelirrojo y, sobre todo, por su tartamudeo: “Levantaba la mano y no era capaz de hablar. Y los chicos son crueles. Así que cada vez que ocurría, alguien me imitaba. Y yo pensaba: ‘No voy a alzar la mano la próxima vez’”. Sheeran afirma que haber rapeado con el disco de Eminem, The Marshall Mathers LP, acabó con ese problema.

Sus padres eran curadores de galerías de arte, hacían exhibiciones y daban conferencias por la ciudad. Su papá le enseñó a ser rudo. “Él creció con labio leporino”, recuerda. “Y me dijo: ‘Cada vez que alguien te joda, pégale tan duro como puedas y no se volverá a meter contigo’”. Su padre no se deja joder de nadie: Sheeran cuenta una historia de un cigarrillo en una fiesta de Warner Bros. Recientemente. “Alguien le dijo: ‘Señor, no puede fumar aquí’. Y él le respondió: ‘Yo soy el señor Warner’. No le dijeron nada”. Su mamá es todo lo contrario. “Ella es un ángel, literalmente”, dice Sheeran.

A pesar de que su padre le sugirió pelear para solucionar sus problemas, Sheeran prefirió el humor. “La mayoría de pelirrojos que conozco son extrovertidos y cómicos”, dice. “Básicamente dicen el chiste antes de que tú lo puedas decir. Por ejemplo, mi primer álbum es anaranjado. Hay una razón para que sea anaranjado. Soy más rápido que tú”. Sheeran cree que aquellos días tienen que ver con la carrera que escogió: “Todo eso de ser músico viene de querer ser amado y de querer gustar”.

El músico abandonó el colegio en 2007, a los 16 años, y se mudó a Londres. Allí comenzó a tocar en lugares de micrófono abierto y a encontrar público en bares de hip hop, shows de comedia y bares de jazz. “En cualquier lugar en donde no fuera la norma que un cantante y compositor estuviera presente, yo sobresalía de inmediato”, recuerda.

En 2010, Ben Cook, jefe de Asylum Records, vio un video de Sheeran en Internet. Cook fue a varias presentaciones, incluyendo una en Southampton (Inglaterra), en la que Sheeran se paró en una silla en medio del público y tocó un unplugged. “Estaba rapeando”, dice Cook, y continúa: “Así que los chicos trataban de seguirle el ritmo, y luego, hubo algo muy romántico a lo que las chicas respondían”. Cook lo firmó poco después.

La primera gira de Sheeran en Estados Unidos fue como telonero de Snow Patrol en 2012, cuando su primer sencillo, The A Team (una balada acerca de una prostituta adicta al crack que conoció en un refugio de indigentes), estaba tomando fuerza. “En Orlando había como 200 personas en la primera fila para ver a Ed”, dice McDaid, guitarrista de Snow Patrol. “Al final de la gira había cerca de 2000. Uno veía lo que estaba pasando”.

Su siguiente gira fue mucho más grande: 66 fechas abriéndole a Taylor Swift. Los dos se conocieron cuando sus mánagers los reunieron para una sesión de composición. “Terminaron trabajando en un trampolín en el patio de la cantante y escribieron Everything has Changed. Todas las noches Swift lo invitaba al escenario a tocar la balada.

Fuera de la tarima, este fue su periodo romántico más prolífico. Dice que tuvo aventuras con algunas de las amigas más famosas de Swift. “El mundo de Taylor es de celebridades”, dice Sheeran. “Yo era un chico inglés raro que estaba de gira con la estrella más grande de Estados Unidos. Y ella tiene muchas amigas famosas. Fue muy fácil… Muy a menudo me encontraba en situaciones en donde me despertaba y decía: ‘¿Cómo diablos pasó esto?’” (hace poco Katy Perry resumió su encanto de galán secreto: “Todo el mundo lo quiere, nadie le tiene miedo, quieren salir con él, lo pueden tener”).

Sheeran relató algunas de estas relaciones en su segundo álbum, x, de 2014. Escribió Don’t, una canción acerca de un amorío con una estrella pop que termina cuando ella se entera de que él se acostó con una amiga que se alojaba en el mismo hotel. Muchos especularon que se trataba de Ellie Goulding, quien luego lanzó On My Mind, una canción que incluía la frase: “Querías mi corazón, pero a mí solo me gustaban tus tatuajes”. Goulding negó haber tenido algo con Sheeran.

A pesar de lo que decía TMZ, Sheeran nunca salió con Swift durante la gira. “Creo que ese es un periodismo perezoso, nada de eso es cierto”, dice.

Sheeran y Swift se ven solo una o dos veces al año, pero él se siente muy cercano a ella. Se imagina haciendo una gira juntos en donde intercambian canciones durante una noche, algo como lo que hicieron Jay Z y Justin Timberlake hace unos años. “Ella me apoyaría si estuviera acabado”, dice Sheeran. “Taylor es una anomalía en ese sentido”. Le molestan mucho los ataques contra ella: “Es omnipresente porque es la mujer más famosa del mundo, así que no puede decidir no estar en la prensa. Siempre apoyaré a Taylor”.

Con Swift el año pasado.
Con Swift el año pasado.


Casi todos los fines de semana, cuando no está de gira, Sheeran está viendo hockey sobre césped. Cherry jugaba para Duke hasta 2014, pero se mudó a Londres el año pasado con el músico y firmó con el Wimbledon Hockey Club. Durante la semana trabaja como consultora financiera. “Es la chica más encantadora del mundo, pero en el campo de juego es un animal salvaje”, dice orgulloso.

Un sábado en el Oxford Hawks Hockey Club, Sheeran se sienta en su puesto al lado de la cerca para ver el primer juego de la temporada y conversa con algunos padres de familia (“¿Estás haciendo algo de música?”, le pregunta alguien).

Cherry se aproxima a él. Se besan y se dan un saludo aparentemente secreto. En su primera cita, él la llevó a verlo recibir un premio en la gala del American Institute for Stuttering (un instituto que ayuda a los tartamudos). “Fue un evento conmovedor”, dice Sheeran, “porque hay muchos niños que no pueden sacar las palabras”. La segunda cita fue en el cumpleaños del mánager de Adele. Sheeran “probó” a Cherry dejándola sola un par de horas. “Uno de los puntos principales de tener una relación conmigo es que la chica sea sociable y buena conversando con la gente, porque en las fiestas y eventos la gente me arrastra demasiado. Y Cherry es perfecta en eso. Se hace amiga de todos”.

Luego del juego, a Sheeran lo llevan a la sede del club. Toma una bandeja y se sirve papa con fríjoles y queso, y alza sus pulgares al masticar. Cuando va por la mitad de su almuerzo, más equipos llegan al lugar: colegialas. Muchas se dirigen a su mesa. Todo el recinto parece preguntarse qué hace Ed Sheeran allí. “Tendré que salir de aquí”, dice. “Me están filmando demasiado”. Se baja su gorra, camina con la cabeza inclinada y logra salir ileso. “Me acabo de dar cuenta de que eso era un colegio entero (todos los equipos de deportes). No es lo ideal”, dice Sheeran en el auto.

Este tipo de atención le atemoriza un poco, y últimamente ha tenido que lidiar con algunas invasiones extrañas a su privacidad. No hace mucho, un oficial de policía lo orilló y le pidió una selfie. También encontró un dron en su jardín. Está seguro de que alguien de su equipo de 40 personas le está vendiendo información a la prensa. “Quiero saber quién es”, dice. La peor parte es que se queden mirándolo. “La gente graba a escondidas, y eso me pone putamente ansioso”. Y una forma de lidiar con esa ansiedad es bebiendo.

Improvisando con Rita Ora en los BRIT de 2015. “Esa noche no estaba muy consciente”, dice.
Improvisando con Rita Ora en los BRIT de 2015. “Esa noche no estaba muy consciente”, dice.


“¿Tienen tequila blanco?”, le pregunta Sheeran a un mesero en un restaurante de Nueva York. “Que no sea Patrón, por favor”. Sí tienen tequila. “Cinco tragos de eso y uno de jugo de maracuyá, por favor. Ponga el tequila en hielo y déjelo sentar un rato. Luego échelo sobre hielo en el jugo y agítelo”. El mesero de ABC Kitchen se pone en marcha. No tienen jugo de maracuyá, pero una tienda cercana sí tiene, así que mandan a alguien.

Desde que lo vi hace tres semanas en Londres, Sheeran ha estado en una gira promocional en Inglaterra, Noruega, Alemania, Francia, Asia y Australia, en donde se hospedó en la casa de Russell Crowe. “Él tiene su propio pub”, dice Sheeran. “Yo estaba tan putamente borracho que no me di cuenta de que él se había tomado una botella de ginebra y estaba igual de ebrio”. Hubo una pequeña crisis a las 8:00 a. m., cuando todos se dieron cuenta de que Sheeran se había ido a dormir y había terminado en un pastizal lleno de serpientes venenosas. Cherry temió un incidente similar al de Islandia. “Se tropezaba en el pasto, se caía en los arbustos”, dice ella.

El músico salió ileso, pero hay muchas historias similares. En Nashville, en 2103, estaba jugando a tocar la batería con dos botellas de cerveza a las 4:00 a. m., la noche anterior a un concierto. Una de las botellas golpeó la mesa, y Sheeran terminó con un pedazo de vidrio clavado en su mano derecha a un milímetro de un nervio.

Luego está la cicatriz. Hace poco, Sheeran asistió a una fiesta de la princesa Beatriz en el Royal Logde, cerca del Castillo de Windsor, y empezó a jugar con unas espadas ceremoniales. La historia cambia a menudo —algunos dicen que fue la propia princesa Beatriz; Sheeran dice que fue el cantante James Blunt—, pero el hecho es que alguien lo cortó en la mejilla derecha. “Fue al hospital y volvió listo para seguir la fiesta con los puntos en la mejilla”, dice un amigo. “Y todos estaban dormidos”. Entonces dijo: ‘Pero, ¡qué putas! ¿Sangré por esta fiesta y ustedes están durmiendo?’”.

“Puede ser muy pícaro. Menos mal no estaba por ahí en mi época, de lo contrario hubiéramos permanecido despiertos durante tres semanas”, dice Elton, quien se ha mantenido sobrio por casi 30 años. “No es un drogadicto, pero le gusta beber. Es muy divertido”.

Las bebidas de tequila llegan. Sheeran se toma una y pide otra. Habla de un viaje a Tokyo donde se reunió con Justin Bieber. Allí cantaron en un karaoke y jugaron pool en un bar cualquiera. “Él está bastante bien, está sobrio y muy presente”, dice Sheeran. “Ha habido un gran cambio, no hay ningún comportamiento de diva. Realmente le va muy bien”.

¿Considera Sheeran que bebe en exceso? “Muchas veces digo: ‘¿Está mal que beba todos los días?’… y luego veo a todos mis amigos y la mayoría hace lo mismo. De hecho, son peores que yo. Lo primero que me dicen los estadounidenses es: ‘Tienes un problema y debes ir a rehabilitación’. Pero yo no me levanto a beber. No dependo de la bebida. Puedo estar sin ella completamente. Simplemente me gusta salir y divertirme, tener 25 años. Y creo que eso es normal”.

Luego de tocar con los Stones en 2015.
Luego de tocar con los Stones en 2015.


Dos días después, en su camerino de Saturday Night Live, Sheeran observa las paredes, donde hay varias fotos de invitados musicales al programa: Kanye West, Paul McCartney y el propio Sheeran. “Me veo como un idiota”, dice al ver una foto suya de antes. Luego muestran una toma en vivo de los ensayos del programa. Sheeran se ríe de las imitaciones de Melissa McCarthy y del monólogo del conductor Alec Baldwin.

Habla del futuro. Está audicionando miembros para una banda de adolescentes que está creando. Ya ha escrito varias canciones para el grupo. “Son bastante decentes. Son muy pop, pero obviamente creíbles. Voy a reunir a tres o cuatro chicos, a hacer todas las canciones y a llevarlos conmigo en la gira de estadios”.

La gira ÷ de Sheeran lo llevará alrededor del mundo —tocará en escenarios medianos este año y en estadios el siguiente— hasta comienzos de 2019. Se está acerando a su meta: “Quiero tocar en estadios en todos lados”, dice. “Como George Strait (girar cada cuatro años, hacer algunos shows de estadios y relajarse de nuevo). También planea protagonizar una película de bajo presupuesto, como Once, que tenga su propia banda sonora acústica. “Quiero hacer una en mi carrera”, dice.

Sheeran y un miembro de su equipo se divierten con un meme. De repente, su amigo Zach Braff entra a la sala con una chica. “No hay nada más divertido que estar en SNL, me siento increíble”, le dice a Sheeran. “Es como si tú estuvieras en una convención de Star Wars”.

El músico se dirige al escenario a interpretar Shape of You, sin hacer ningún calentamiento vocal. Más adelante, sale a cantar su siguiente canción, Castle on the Hill, y él y Cherry se encuentran con Tracy Morgan. El comediante habla de El imperio contraacata, El Padrino y Michael Jackson. “Michael era música. Con cada fibra de su puta alma”, dice Morgan. “El problema es que llegó a la cima muy temprano. Escucha ABC. ¡Tenía ocho años cuando lo grabó! Y una vez uno llega a la cima no hay adónde ir”.

“¡Me estás asustando!”, dice Sheeran riéndose. Morgan le responde que no tiene nada de qué preocuparse: “Eres bueno, eres centrado, tienes una mujer a tu lado. Te casarás, tendrás una familia y serás putamente feliz”.

La escena se vuelve aún más irreal cuando Baldwin aparece disfrazado de Trump. Toda la semana, Sheeran ha admirado a los dos bebés de Baldwin. “Cada vez que alguien llega con bebés, me digo: ‘Tenemos que tener unos’”.

Luego del Show, Sheeran tiene que tomar un vuelo para llegar a una prueba de sonido de los Grammy a las 9:00 a. m..“Te irá bien”, dice Morgan. “Duerme en el avión”. Baldwin le pregunta por sus planes: “Hagan lo que hagan, ustedes son jóvenes, son muy talentosos. Van a tener un bebé. Simplemente ténganlo en su avión privado”.

“¡Bebés de bus de gira!”, dice Cherry. Sheeran está esperando con ansias su cumpleaños 26 la próxima semana, y lo celebrará junto a Cherry en los Alpes austriacos.“Es maravilloso conocer gente famosa”, dice Sheeran. “Pero eso no es todo en la vida. Eso no es la realidad. Algún día terminará. Y sé que la única persona que siempre estará será Cherry. Debo disfrutar esto mientras exista, pero no convertirlo en mi realidad. Porque no es la realidad en la que quiero vivir”.

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