Una década de agitar latas y brazos

Aerophon Crew sigue luchando contra el estigma del hip hop y el arte urbano; y va ganando en la batalla.

POR DAVID VALDÉS | 29 Dec de 2017

<p>(De izquierda a derecha) Jefry ‘Ruzto’ Martínez, Camilo ‘Toro’ Morato y Frank Takuma, de Aerophon Crew.</p>

(De izquierda a derecha) Jefry ‘Ruzto’ Martínez, Camilo ‘Toro’ Morato y Frank Takuma, de Aerophon Crew.


Jefry Martínez (A.K.A. ‘Ruzto’) y Frank Takuma se conocieron en el colegio Robert F. Kennedy de Engativá. Forjaron una amistad a base de hip hop y grafiti, sin saber que un día esas pasiones se convertirían en su vocación, que les daría un techo donde vivir y les cambiaría la vida por completo.

La cultura urbana está impregnada por toda la localidad. Se pueden ver todos los ‘parches’, algunos manchados con pintura después de marcar el concreto con su firma y otros en círculo escuchando una batalla de freestyle. A veces esas competencias se daban en los baños del colegio, donde Ruzto y Takuma navegaron sobre sus primeras rimas. La adrenalina corría por sus venas cada vez que estaban cara a cara con su rival. No importaba el tamaño de su público. Así fueran 10, 20 o 50 personas, ellos siempre intentaban responder de la mejor manera. Tres años después le responderían por miles en el evento más grande del país para la escena: Hip Hop al Parque.

Antes de llamarse Aerophon Crew, Takuma y Ruzto tenían por nombre Hard Rhymes Crew. Iban a la casa de Santiago Albino (A.K.A. ‘Saks’), grababan sus canciones en un computador, a veces sobre instrumentales y otras veces sobre pistas compuestas por ellos mismos, y sacaban sus primeras maquetas. “No era una profesión. Era de ‘parche’, pero nos alejó de muchas cosas, porque el colegio y la calle eran pesados”, dijo Ruzto. Se convirtió en su diario vivir y fue la escapatoria de un mundo peligroso, en el que perdieron amigos por causa de la violencia y las drogas.

La pintura era el otro lado de la moneda, o más bien de sus vidas. Después del colegio, era un ritual casi sagrado para Takuma, Ruzto y Saks salir a pintar las calles de Bogotá, por la Avenida Boyacá y la localidad de Suba, dando una muestra de su arte y de lo que querían comunicar. Escribían en un cuaderno sobre sus experiencias y aventuras en las calles, e intentaban plasmar de la manera más fiel su realidad. Los guantes, las latas, los policías y los tags de los colectivos más grandes de la ciudad. “El grafiti es un modo de vida que una persona adopta con sus propios medios y su propio tiempo. No le pide dinero a nadie y no le tiene que pedir permiso a nadie para estar donde quiera estar”, comentó Takuma. Conocieron poco a poco las leyes de la calle –hay reglas en el grafiti, como no dañar el arte de un gran referente y “si lo va a cubrir, tiene que ser con algo con más estilo”– y se consolidaron como un crew, que además de agitar los brazos de una audiencia, plasmaba su arte en la calles con un distintivo y gigantesco “AEROPHON”.

Después de lanzar su primer EP, APN Beats Vol. 1, a finales de 2007, buscaron nuevos eventos que organizaba la Alcaldía e intentaron entrar en la convocatoria para tocar en Hip Hop al Parque en 2009, pero la respuesta de los jueces fue: “Aún son muy novatos”. “Y sí que lo éramos”, aceptan entre risas. Ganaron un poco más de experiencia y reconocimiento cantando donde les tocara: garajes, bares y festivales underground. A veces gratis y otras veces por unos cuantos pesos. Más que todo, como se dice coloquialmente, era puro amor al arte. Hasta el lanzamiento en 2010 de Al amanecer, su primer álbum.

En su segundo intento, lograron entrar en el cartel de Hip Hop al Parque y celebraron su clasificación al festival pintando los túneles del Parque Simón Bolívar, una marca de su paso a las grandes ligas. El público tomó la autenticidad de sus letras y se adueñó de ellas, porque parte de esos jóvenes se podía relacionar y entender con facilidad de lo que habla el dúo. Junto a Saks, quien era el DJ del grupo, abordaron a punta de poesía y rimas sus anécdotas del grafiti con canciones como El arte de la noche y La mafia del color, y lograron una conexión directa con quienes encuentran en el arte urbano el pan de cada día. “No les pido que me dejen, pero no me humillen más/Entiendan que hacer grafiti es la expresión más pura y vulnerable”, rapean en el segundo tema.

Y llegó el año del broche de oro. En 2012 ganaron una convocatoria de la Procuraduría General de la Nación llamada “A lo bien, la Procuraduría te respalda”, que buscaba comunicarles a los jóvenes cómo hacer respetar sus derechos como ciudadanos. Cantaron en casi 50 colegios distritales, entregando un mensaje positivo y de apoyo a cualquiera de los jóvenes que pudiera recibir una enseñanza a través de la música. Viajaban por toda Colombia y la gente ya los conocía, tanto por su música como por sus grafitis; era la primera gira que les pagaban. Con el éxito llegó un nuevo integrante a la familia: Camilo Morato, quien le dio un sonido más jazzístico y funk a partir de sus teclados. Abrieron espacios y rompieron las barreras generacionales con nuevas propuestas y el mensaje propositivo que los caracteriza. Ganaron cancha y nombre en un año fructífero, en el que además estuvieron en un nuevo Hip Hop al Parque a las 7:00 p.m., un horario mucho mejor que el de la 1:00 p.m., que les correspondió en su primera participación.

Trascendieron en los corazones y los sentimientos de miles con la canción Mi Familia del álbum Expreso Aerophon de 2012, y llegaron a todos los rincones del país. “Los ‘pelaos’ necesitan contar las cosas, pero les da pena y lo ahogan con fiestas y drogas. Pero con nosotros repiten la canción y algo se les queda. A veces lloran, gritan o saltan”, recordó Takuma. Y es que las reacciones del público en un concierto de Aerophon son únicas. Como si esas vivencias que narran las hubieran vivido cada uno de los asistentes en carne propia, al punto de convertir la canción en un emblema para sus vidas.

A pesar de cumplir diez años, el camino ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Después de lanzar Reloj de fe en 2013 y Pulsaciones en 2015, y compartir tarima en su tercer Hip Hop al Parque con Xzibit frente a 80,000 personas, han encontrado una mayor madurez en sus canciones, tanto lírica como instrumentalmente. Todavía sienten nervios y ese nudo en el estómago, pero siempre salen adelante coreados por el público y las ráfagas de fuego de las latas que se alzan en el aire. Poco a poco, el estigma en Colombia contra el rap ha venido disminuyendo y las personas están más abiertas a escuchar para después juzgar.

Con una década encima, Takuma y ‘Ruzto’ tienen proyectos en solitario ( Honor a quien honor merece y De vuelta al sol, y Conservas y Efecto Espectador, respectivamente), se han juntado con gigantes del rap colombiano como Alcolirykoz y Crack Family, y fueron teloneros de Movimiento Original y Cypress Hill. Están a punto de lanzar un mixtape con lo mejor de su carrera, en el que explorarán sus raíces y un concepto musical mucho más amplio. “Partimos del hecho de que lo hicimos con la suficiente calma. Ahora todo es muy efímero. Hay pura música desechable, de comida rápida”, dijo Ruzto.

El pasado 2 de diciembre celebraron su primera década con invitados de lujo (Rab Bang Club y Alcolirykoz), boletería agotada, y el recuerdo de sus primeros pasos. En el camerino hicieron una oración para agradecer todo el cariño que la gente les ha entregado. Se han hecho a pulso, son trabajadores incansables, y merecen todo lo que han conseguido siendo tan jóvenes. No olvidemos que para su primera actuación en Hip Hop al Parque, por ser menores de edad, tuvieron que entregar permisos firmados por sus padres.

En la primera mitad de 2018 lanzarán un nuevo álbum, del que ya desvelaron dos sencillos: Tiempo y Quiero. Regresaron al barrio Estrada y dieron una mirada atrás para celebrar su exitosa carrera con un nuevo LP. Aunque parezca mentira que ya pasaron 10 años, los retazos de grafiti en Bogotá de Aerophon dictan lo contrario. Este es solo el comienzo de muchas décadas, en una carrera en busca de cumplir más sueños y cambiar más vidas por medio del amor puro y duro al arte urbano.

Aerophon Crew en vivo, en el Auditorio Lumiere (2016) Fotografía de Juan Esteban Santacruz
Aerophon Crew en vivo, en el Auditorio Lumiere (2016) Fotografía de Juan Esteban Santacruz

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